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Las dos semanas que han llevado al orden mundial a un escenario con imprevisible final por la guerra en Irán

En una protesta en Srinagar, India, se observa a manifestantes quemando un muñeco con la cara de un personaje político, junto a una pancarta con un mensaje. Alrededor del fuego, los manifestantes gesticulan y sostienen carteles con una imagen.
Miembros de la comunidad chií queman muñecos de trapo que representan al presidente estadounidense, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una protesta contra el asesinato del líder supremo de Irán, Ali Jamenei DPA via Europa Press Danish Showkat/eyepix via ZUMA Press Wire/DPA

Hace justo dos semanas, la 'furia épica' del tándem formado por Donald Trump y Benjamín Netanyahu metió al planeta en una coctelera bélica que enfrenta consecuencias aún imprevisibles. Aquella operación militar sobre Irán, destinada, dependiendo del momento y del interlocutor, a acabar con el régimen de los ayatolás y/o eliminar su capacidad nuclear, ha agitado todo Oriente Medio y derivado en una guerra que deja ya casi 2.000 muertos, multitud de desplazados y una incipiente crisis energética de este a oeste del globo terráqueo con un devenir incierto.

Otro sábado por la mañana más, como había ocurrido en enero en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro, el 28 de febrero los aviones de guerra estadounidenses, esta vez en conjunto con Israel, irrumpieron en los cielos de Teherán y otras zonas del país persa y lanzaron varias explosiones contra el "régimen terrorista" de los ayatolás, como lo denominó ese mismo día el propio Trump, para que "nunca pueda tener un arma nuclear", convencido de la amenaza que representaba Irán para EE.UU. y sus aliados.

"Depongan las armas. Serán tratados con justicia y tendrán inmunidad total; de lo contrario, enfrentarán una muerte segura", expresó el presidente estadounidense tras los primeros bombardeos al referirse a las fuerzas iraníes. Netanyahu, por su parte, reveló que esta acción permitiría crear las condiciones para que "el valiente pueblo iraní tome su destino en sus propias manos" y se libere "del yugo de la tiranía".

Una tensión en ascenso

Pero lejos de capitular, 15 días después de encenderse la mecha, la todopoderosa Guardia Revolucionaria Islámica sigue respondiendo con fuerza. No solo en forma de misiles y drones contra su archienemigo Israel -que dejan por ahora 12 muertos en el país hebreo, protegido por su efectiva Cúpula de hierro - , sino también contra la mayoría de vecinos que albergan bases militares o intereses de Estados Unidos.

Sin olvidar una situación clave: la gigantesca tensión que se vive en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, controlado por Irán y por donde se transporta la quinta parte de la producción mundial de petróleo. Varios cargueros han sido atacados por el régimen persa. Su bloqueo ha provocado un aumento del precio de crudo y el gas y ha llevado a la Agencia Internacional de la Energía ha acordar la liberación de 400 millones de barriles de reservas de petróleo, la mayor intervención de la historia.

"Quien dudaba de que en Irán pudiera haber una capacidad de respuesta por parte del régimen, evidentemente hacía un mal cálculo de lo que son en este momento los puntos estratégicos para toda la economía mundial", ha explicado la catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid Luz Gómez en declaraciones a La Hora de la 1 de TVE.

A su juicio, se ha abierto un nuevo frente de batalla que quizá se pretendía evitar cuando se previó que iba a ser "una guerra rápida", con una "caída del régimen inmediata". "Eso no se ha producido y ahora estamos asistiendo al despliegue por parte de Irán de todas las otras posibilidades de intervención en la región que tiene", ha considerado.

La guerra de EE.UU. e Israel contra Irán se extiende con más actores y frentes de batalla

El avispero de Oriente Medio

Las dos semanas de guerra han sido muy intensas. El asesinato en las primeras horas de los ataques a quien durante más de 35 años fuera la máxima autoridad política y moral de la República Islámica, el líder supremo Alí Jameneí, fue el primero de una larga lista de capítulos.

Ese mismo primer día, el ataque a una escuela de niñas de la ciudad de Minab conmovió al mundo. Murieron más de 150 personas, la mayoría estudiantes. Teherán acusa a EE.UU, y, aunque Trump culpó a su vez a Irán, EE.UU. ha abierto una investigación que durará, en palabras del secretario de Defensa, Pete Hegseth, "el tiempo que sea necesario".

El régimen de los ayatolás no tardó en anunciar su contraataque a la ofensiva estadounidense israelí con una oleada de bombardeos a Israel y a las bases e intereses de EE.UU. en la región hasta que el enemigo fuera "derrotado decisivamente".

Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Catar, Baréin, Jordania, Omán, Irak, Siria o Azerbaiyán han reportado hasta hoy impactos o intercepciones de misiles iraníes. Sin olvidar los espinosos episodios de Chipre, país de la Unión Europea donde cayeron dos drones en una base británica; y Turquía, miembro de la OTAN, cuyos sistemas de defensa antiaérea han derribado hasta el momento tres proyectiles atribuidos a Irán -pese a que Teherán lo niega- que habían entrado en su espacio aéreo.

El profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona Eduard Solé considera que, "aunque siga habiendo provocaciones de este tipo", el Gobierno turco va a hacer todo lo posible para intentar no verse "enmarañado" en una lógica bélica de "consecuencias imprevisibles", al menos mientras los misiles sigan siendo interceptados y no se trate de una agresión más directa.

"Ni la población turca, ni el propio Gobierno, ni los empresarios turcos. Nadie quiere una guerra y menos en su vecindad", ha subrayado en el Canal 24 Horas. 

La postura de Europa

Mientras, la efervescencia bélica no deja de crecer. Una base italiana en el Kurdistán iraquí -donde Irán cuenta con milicias en su apoyo- fue este miércoles objeto de un ataque. No hubo heridos. Y este viernes, el presidente francés, Emmanuel Macron, confirmó que un militar de su país murió durante un ataque contra una base en la misma región, donde las fuerzas galas participan en la lucha contra el terrorismo desde 2015. "La guerra en Irán no puede justificar tales ataques", sentenció el mandatario.

Para Solé, si en Europa o Francia hubiera "apetito" por entrar en la guerra, la muerte del soldado podría ser un desencadenante, aunque el experto ha sido tajante: "No lo hay".

Pero no cabe duda de que estos casos están elevando las tensiones con una UE dividida ante la naturaleza del conflicto - la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha visto esta semana obligada a rectificar sus palabras en las que daba por muerto el orden internacional basado en reglas mientras defiende un cambio de régimen en Irán- y una Alianza Atlántica marcada por el enorme peso de EE.UU.

"La estrategia iraní es la de lo que se llama escalada horizontal. Que toda la región se vea envuelta en el conflicto y que todo el mundo tenga que tomar posición. Y ahí está activando todo ese eje de la resistencia delimitado", ha dicho en La Hora de la 1 la profesora de Ciencia Política y Estudios Europeos en la Universidad Complutense de Madrid Ruth Ferrero, .

Mientras que el analista iraní-español Daniel Bashandeh añade: "Irán es consciente de que después del ataque brutal que han sufrido por parte de Estados Unidos e Israel no podían hacer nada. Pero ahora mismo, desde la resistencia y la militarización van a intentar dominar la escalada para intentar añadir presión a todos los aliados de EE.UU. en la región, que añadan más presión a Donald Trump".

La entrada en acción de Hizbulá

El conflicto en Oriente Medio tiene otro trágico y crucial frente en Líbano, donde Israel lleva a cabo una durísima ofensiva contra Hizbulá desde que esta organización chií, aliada de Teherán, entrara el 1 de marzo en el tablero bélico lanzando varios cohetes y drones contra el norte del Estado judío.

Según las últimas estimaciones, las operaciones en Líbano en estas dos semanas ya dejan 687 muertos y más de 800.000 desplazados

La embestida de Tel Aviv, principalmente el sur del país y los suburbios meridionales de Beirut -bastiones de la milicia-, no hace sino ampliar la que ya venía impulsando desde 2023, cuando el grupo chií inició ataques a Israel en medio de la invasión israelí de Gaza tras los ataques terroristas de Hamas de octubre de ese año.

"Las órdenes de evacuación y los ataques han generado algo sin precedentes, de una (gran) magnitud y velocidad también. Llevamos menos de dos semanas y ya hay al menos identificadas 800.022 personas desplazadas y ese número sigue creciendo en zonas muy complejas, porque no se puede hablar de un lugar seguro, sino de algunos menos inseguros", ha alertado la jefa de la oficina de ACNUR en Zahle, Líbano, Raquel Trabazo, en declaraciones a RNE. Y ha destacado que Líbano ya era un país que acogía a desplazados de otros lugares, como por ejemplo a más de un millón de sirios refugiados que "ahora se ven en el segundo ciclo de desplazamiento de sus vidas".

Este viernes, durante una visita a Beirut, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a Israel y a Hizbulá a "poner fin a la guerra". "Desafortunadamente, Líbano se ha visto arrastrado a una guerra que su pueblo jamás deseó", lamentó el portugués.

Hizbulá lanza 200 proyectiles contra Israel y Netanyahu amenaza con una invasión inminente del sur del Líbano

El poder del petróleo

El estrecho de Ormuz, por el que hasta el inicio de la contienda pasaba el 20% del crudo mundial, está prácticamente bloqueado desde hace dos semanas. En los últimos días, varios barcos que navegaban por él han sido atacados por Irán. También en el golfo Pérsico, lo que ha convertido la zona en un auténtico polvorín y en un trampolín para el alza del precio del petróleo y los carburantes en todo el mundo.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calculó el jueves que el cierre de Ormuz va a provocar un hundimiento de la oferta de petróleo en el mundo de ocho millones de barriles al día en marzo, la mayor interrupción de suministro de la historia.

En tanto, la administración Trump anunció posteriormente que autorizará temporalmente a los países la compra de petróleo ruso que esté en tránsito, ignorando así las sanciones impuestas a Moscú por la invasión de Ucrania.

Y la situación, por ahora, no tiene visos de mejora. Este jueves, Mojtaba Jameneí, hijo del asesinado líder supremo y designado como su sucesor el domingo pasado, comunicó en su primer mensaje a la nación que "el estrecho de Ormuz debe seguir cerrado", como herramienta para presionar al enemigo.

"Es una amenaza claramente, porque es la herramienta fundamental que (Irán) tiene en este momento. Una guerra militar no la van a ganar, probablemente saben que tampoco les pueden arrasar completamente, entonces tienen que jugar la guerra económica, meter presión a occidente, EE.UU. y sus aliados para que cese de alguna manera esta guerra y entrar en un nuevo entorno, que, aunque fuera no de guerra, seria complejo", ha considerado en TVE el catedrático de Economía en CUNEF Universidad Santiago Carbó.

Daniel Bashandeh ve fundamental la postura que adopte China, también perjudicada por la crisis, ya que la mayor parte del crudo de Oriente Medio se envía a Asia. "Necesita el consumo energético para continuar activando su economía y el proceso de crecimiento. Aquí la jugada también pasa por saber hasta qué punto Xi Jinping va a seguir un liderazgo pragmático con Trump", señala.

"Trump busca no solo el posicionamiento de diferentes países europeos con intereses económicos y políticos en la región, sino también empezar a traer a China a esta resolución del conflicto", añade.

El desaparecido ayatolá

Un detalle no menor es que, en medio de las conjeturas por el estado de salud del líder supremo -el régimen reconoció que había sufrido heridas leves en un ataque-, los iraníes ni vieron su rostro ni escucharon su voz, sino que su mensaje, en el que defendió los ataques a las bases estadounidenses en la región y llamó a vengar a los "mártires", fue leído por una presentadora de televisión.

"Irán tiene muchas cámaras y grabadoras de voz, así que ¿por qué una declaración escrita?", expresó el viernes el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth. "Creo que todos sabemos por qué. Su padre está muerto y él está asustado, herido", aseveró al cuestionar la "legitimidad" del hijo del fallecido ayatolá. Y dio por hecho que está "herido" y probablemente "desfigurado".

Para Eduard Solé, el hecho de no aparecer en público puede responder al objetivo de protegerse y no dar señales sobre su paradero; que esté herido o que en verdad no sea él quien está dirigiendo el país, sino que sea una pantalla mediante la cual haya detrás otras personas y una institución tan poderosa como la Guardia Revolucionaria. "Pero estamos en un terreno de altísima especulación, con poca información veraz de lo que pueda estar sucediendo dentro de las entrañas del régimen", indica.

Irán responde con todas sus armas: la guerra se recrudece

Pero, ¿cómo va la guerra?

En esta guerra, los mensajes de una y otra parte van y vienen, a menudo con contradicciones. El viernes, el mandatario estadounidense aseguró que se está "destruyendo por completo al régimen terrorista iraní, militar, económica y de cualquier otra forma".

"La armada iraní ya no existe, su fuerza aérea ya no existe, sus misiles, sus drones y todo lo demás están siendo diezmados, y sus líderes han sido borrados de la faz de la tierra", alardeó. También el primer ministro israelí Netanyahu remarcó el jueves que su país "está aplastando a Irán y Hizbulá" y que Irán ya no es el mismo tras casi dos semanas de ataques conjuntos con EE.UU.

Horas después, la Guardia Revolucionaria instó a las tropas estadounidenses a abandonar "inmediatamente" la región o, de lo contrario, aseguró que serán "enterradas bajo los escombros". Ya el martes, el grupo militar iraní recalcó que será Teherán "el que determine cuándo termina la guerra", después de que Trump afirmara que la ofensiva estaba "prácticamente terminada".

"Estamos continuando la guerra con todo nuestro poderío y será Irán el que determine cuándo termina la guerra", sentenció el grupo militar.

El jueves, un avión cisterna estadounidense se estrelló en el oeste de Irak y sus seis tripulantes fallecieron. Según Irán, la aeronave fue atacada por un misil lanzado por grupos iraquíes proiraníes, pero el Pentágono ha subrayado que el hecho fue un accidente que se produjo "en espacio aéreo aliado" y que "no se debió a fuego hostil ni a fuego amigo".

Contando estas bajas, el número de soldados estadounidenses muertos en la guerra de Irán asciende 11.

Solé destaca que el hecho de que haya fallecidos "ayuda" a que esta contienda, "impopular entre las bases de los votantes de Trump", sea "más impopular" aún en el país norteamericano. Y cree que la opinión publica norteamericana va a adoptar un papel determinante en el transcurso de la contienda.