Enlaces accesibilidad

Primer militar europeo muerto en el conflicto de Oriente Medio, un soldado francés en una base al norte de Irak

Imagen de archivo de detalle de la bandera francesa en el uniforme de un soldado.
Imagen de archivo de detalle de la bandera francesa en el uniforme de un soldado. George Calin GETTY / George Calin
RTVE.es / Agencias

El presidente francés, Emmanuel Macron, anunciaba este viernes la muerte de un militar francés en un ataque que consideraba como "inaceptable". Una base francesa en Erbil, norte de Irak, ha sido el escenario donde se ha producido la muerte del primer soldado europeo en el conflicto de Oriente Medio. Una muerte que el presidente francés se negaba a justificar dentro de este conflicto ya que las fuerzas francesas participan en el norte de Irak en misiones en la lucha contra el terrorismo desde 2015: "Este ataque contra nuestras fuerzas que participan en la lucha contra Dáesh desde 2015 es inaceptable. Su presencia en Irak se enmarca estrictamente en la lucha contra el terrorismo. La guerra en Irán no justifica tales ataques", declaró el presidente francés en un mensaje en sus redes sociales.

El soldado fallecido es el suboficial mayor Arnaud Frion, del 7º Batallón de Cazadores Alpinos de Varces, precisó Macron, y manifestó que "murió por Francia durante un ataque en la región de Erbil en Irak".

El jefe del Estado francés expresó "todo el cariño y la solidaridad de la Nación" a su familia y sus "hermanos de armas".

El presidente señaló además que en el ataque habían resultado heridos "varios" soldados franceses. "Francia está con ellos y sus familias", concluyó.

Unas horas antes, el Estado Mayor francés había informado a medios locales que en el ataque con drones en la base de Erbil habían resultado heridos seis soldados franceses que participaban en labores de formación en la lucha contra el terrorismo.

La televisión LCI indicó que los soldados franceses estaban en una base militar donde formaban a fuerzas kurdas de Irak en la lucha contra el terrorismo.

Aseguraron que en la misma había efectivos de otras nacionalidades, como italianos.

En las proximidades de esa base, situada entre Erbil y Mosul, hay milicias chiitas favorables a Irán, que habían generado alguna escaramuza en los últimos días.

Irak, Dáesh y las Unidades de Movilización Popular

El 10 de junio de 2014, grupos yihadistas tomaron el control de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak. Antes, habían conquistado Faluya y Ramadi e instauraron un califato islámico en territorios sirios e iraquíes. El Ejército de Irak cayó en cuestión de días y los combatientes extremistas suníes de Dáesh avanzaban hacia la capital. “Si Bagdad caía, todo estaría perdido”, recuerda el general de milicia Al-Hamdani. Ante la catástrofe, el ayatolá Al-Sistani emitió una fetua que llamaba a un levantamiento masivo de los jóvenes iraquíes para luchar contra Dáesh y se crearon las llamadas Unidades de Movilización Popular. “Estábamos felices al ver cómo tanta gente se unía a las fuerzas de seguridad”, cuenta Hussam Ali Faris, excombatiente de esta facción. Pero detrás de dichas milicias estaba Irán. El régimen chiita de Teherán las financiaba con armas y personal para defender a sus correligionarios iraquíes y proteger sus fronteras de los yihadistas. Irán se unía así a la guerra contra Dáesh.

Haciendo un frente común, en 2014, Estados Unidos suspendió su enfrentamiento con el régimen de los ayatolás y lideró una coalición internacional de más de veinte países contra los yihadistas a los que bombardearon masivamente, mientras en tierra se recuperaban ciudades. En medio de estas victorias surgieron dos figuras emblemáticas que lideraban las milicias: el general Soleimani y su lugarteniente, Abou Mahdi al-Mohandis que, en 2020, cumpliendo una orden del presidente Trump, murieron en un doble atentado. “Fue un acto concebido para evitar otro conflicto mayor, tanto en Irak como entre Estados Unidos e Irán”, sostiene el exsubsecretario de Estado Thomas Shanon. “No queríamos un gobierno chiita de milicias pro-iraníes en Bagdad”, asegura el que fuera embajador estadounidense en Teherán entre 2016 y 2019.

La victoria final sobre Dáesh, en diciembre de 2017, auguraba la desmovilización de estas facciones, pero hoy, no solo no se han desactivado, sino que continúan armadas hasta los dientes sometiendo a Irak bajo su control. Se presentan como un órgano de seguridad que solo responde a las órdenes del gobierno iraquí. Sin embargo, estas facciones forman un grupo heterogéneo, a veces enfrentadas entre sí y cada una con su líder que dominan con mano de hierro todos los ámbitos públicos iraquíes. “La realidad es que actualmente las Unidades de movilización Popular forman parte del tejido político actual”, advierte Vali Nasr, especialista en Oriente Medio de la Universidad Johns Hopkins.