Tres de cada cuatro personas en el mundo viven hoy bajo un régimen autocrático. Solo un 6,6% vive en lo que se considera una democracia plena. La conquista de libertades es lenta, incierta y casi nunca se parece a lo que imaginamos: no hay receta mágica ni método ideal para democratizar un país.
Pero la historia deja lecciones. Y sobre todo datos, que los expertos llevan décadas analizando para entender qué funciona y qué no a la hora de derribar un régimen de la manera más eficaz y pacífica posible.