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En el verano de 2021, los talibanes tomaron Kabul, capital de Afganistán, tras una rápida ofensiva y en medio de una caótica evacuación. Desde entonces los talibanes han impuesto un régimen de represión especialmente implacable con las mujeres. Han sido prácticamente desterradas de la vida pública. Un documental de RTVE cuenta la historia de Waheda, una joven afgana que huyó del país ese verano y ahora vive refugiada en España

Ya han pasado 5 años de aquellas imágenes: los talibanes volvían al poder y EEUU salía precipitadamente de Afganistán. Decenas de miles de afganos consiguieron ser evacuados, pero muchos se quedaron atrás.

Más de 1.000 de ellos siguen varados en una antigua base militar en Catar, atrapados en un limbo legal después de que Donald Trump suspendiera su acogida. La corresponsal de RTVE en Washington, Cristina Olea, habla con varios de estos refugiados afganos.

Fotografía: EFE/Samiullah Popal

Khadija Amin, periodista, activista y refugiada afgana, relata cómo ha cambiado su vida desde que hace cinco años regresó el régimen talibán a Afganistán. Amin trabajaba de presentadora en una televisión y tuvo que huir de su país después de que los talibanes impusieran la 'sharía', interpretándola de manera radical.

La activista afgana narra cómo los derechos de las mujeres se han restringido. Ya no pueden trabajar y solo se les permite estudiar hasta sexto grado —lo que supone un riesgo para las niñas afganas que pueden enfrentarse a matrimonios forzosos—. También señala cómo las mujeres afganas maltratadas por sus maridos no pueden denunciar. Sus testimonios son puestos en duda, son necesarias agresiones graves para que las crean y tienen que ir acompañadas de sus maridos —los presuntos maltratadores— para poder denunciar los malos tratos sufridos.

Khadija Amin critica la inacción de la comunidad internacional. Sostiene que "se ha abandonado" a las mujeres afganas y reprocha cómo ciertos países se han reunido con los talibanes.

5 años de la caída de Kabul, Afganistán

Afgana, la decisión de Waheda

Waheda Ahmadi tenía 17 años cuando salió de Kabul por la llegada de los talibanes. Toda su vida había conocido una cierta libertad y derechos básicos. Ella pudo huir de Afganistán con su familia y refugiarse en España, pudo seguir estudiando. Pero con cada uno de sus logros, se acuerda de sus primas, de sus amigas, de todas esas chicas y mujeres que se quedaron soportando un régimen inhumano que les niega todos sus derechos. Y parece que ya nadie más se acuerda de ellas.

Se cumplen 5 años de la caída de Kabul en manos de los talibanes, que regresaron al poder en Afganistán tras 20 años de invasión. Un año antes, en 2020, EEUU había pactado con los integristas islámicos la salida de las tropas occidentales. Para la población afgana, supuso el regreso de un régimen brutal que niega cualquier derecho básico a las mujeres.

“Afgana, la decisión de Waheda” nos cuenta su historia en primera persona.

Los grandes bombardeos entre Estados Unidos e Irán cesado, pero la situación en Oriente Medio dista mucho de estar en calma. Los dos países presumen de su supuesto dominio sobre el estrecho de Ormuz, una zona clave dentro del tablero geopolítico regional.

La tensión tampoco se ha disuelto en Líbano, donde Israel aún mantiene militares desplegados.

Foto: AFP

El Ministerio de Defensa ha comunicado a la Xunta de Galicia que no se opone a la fábrica de coches eléctricos chinos en Ferrol, según ha confirmado RTVE. La ministra, Margarita Robles, se lo ha trasladado al presidente gallego, Alfonso Rueda, 48 horas después de reconocer su preocupación al ver riesgo de espionaje.

FOTO: EFE/Kiko Delgado

Puede parecer que las operaciones de señuelos y engaños militares solo forman parte del universo cinematográfico de los espías y Tom Cruise. Sin embargo, lo que han descubierto este miércoles The Washington Post y The New York Times no forma parte de una película de acción, es la estratagema real que utilizó el presidente estadounidense Donald Trump en su viaje de vuelta de Turquía, tras haber acudido a la cumbre de la OTAN en Ankara, el pasado 8 de julio. El líder de la Casa Blanca se subió en su viejo Air Force One, donde supuestamente iba a realizar la mayor parte del vuelo, para poco después salir a escondidas mediante un contenedor de cátering y cambiarse de avión, justo antes de que el avión presidencial despegase.

Una trampa que tenía como objetivo evadir la amenaza severa que habían detectado los servicios de inteligencia de Irán, fronterizo con Turquía, y en la que también fueron partícipes, sin saberlo, los periodistas que viajaron y creyeron durante todo el trayecto que el mandatario iba a bordo con ellos.

Fotografía: SAUL LOEB / AFP