Chipre, el "escenario de una competición geopolítica" en una pequeña isla del Mediterráneo
- La posición geoestratégica de la isla de Chipre ha marcado su historia y su defensa
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La madrugada del 1 de marzo un dron tipo Shahed, de fabricación iraní, impactó en la base militar británica de Akrotiri, en Chipre. Cinco días después, Europa lanzaba por primera vez una acción defensiva conjunta. Hay varios factores que han puesto esta isla, conocida por el turismo y considerada por muchos como un paraíso fiscal, en el mapa informativo. Tras un ataque sin víctimas y apenas repercusiones, se ha desencadenado un complejo sistema de defensa.
La República de Chipre es miembro de la Unión Europea, y precisamente este semestre ostenta la presidencia de turno, pero no está en la OTAN. Un tercio de la isla, en la parte norte, está ocupado por Turquía desde 1974. Es la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, que nadie más reconoce. Además, hay dos bases militares británicas, una de ellas es la que ha sido atacada.
Una posición geoestratégica delicada
Su ubicación en el mapa y su historia han configurado el carácter de este territorio. Chipre está en una posición geoestratégica muy delicada. “Es el país más cerca de Oriente Medio que tenemos en la Unión Europea, está a 200 kilómetros del Líbano, donde está Hizbulá, que es el grupo que seguramente lanzó el dron contra la base británica, y a 1.300 kilómetros de Irán, desde donde también se puede lanzar un misil que cubra esa distancia”, explica a RTVE Noticias Domènec Ruiz, investigador sénior de CIDOB. "Es una isla poco poblada, de las más pequeñas de la Unión Europea, y con unos medios muy muy limitados. Chipre no se puede defender solo", cuenta.
La ocupación turca del norte de la isla ha impedido que Chipre entre en la OTAN. Por tanto, la única manera que tiene de defenderse es pidiendo ayuda a Grecia y la Unión Europea. Y en este caso, al producirse el ataque a una base británica, también acude Reino Unido.
La ayuda de Grecia es inmediata, explica Theodoros Tsakiris, profesor de la Universidad de Nicosia. "Grecia tiene, no solo una obligación moral hacia los griegos chipriotas, sino una obligación legal como parte del Tratado de Garantía de 1960". Es el Tratado que le dio la independencia, según el cual, Grecia debe "intervenir militarmente a petición del Gobierno chipriota para proteger a la población y al Gobierno, no solo como Estados miembro, sino como dos naciones hermanas”.
Tras el impacto del dron, como miembro de la Unión Europea, el Gobierno chipriota podría haber invocado la Cláusula de Defensa Mutua, incluida en el artículo 42.7 del Tratado de la UE. Los Estados tienen la obligación de ofrecer ayuda, pero tiene matices, como explica Domènec. "El artículo no precisa qué tipo de ayuda. Por tanto es cierto que hay un margen amplio de maniobra porque cada Estado decide qué aporta y cómo lo aporta", explica.
Pero en lugar de activar ese artículo, ha pedido ayuda de manera bilateral a varios países: Italia, España, Francia, Países Bajos y Grecia, que han enviado cazas, fragatas y sistemas antidrones. Tsakiris cree que si no ha optado por el 42.7 es por una cuestión de tiempo. "Creo que por la inmediatez de las medidas, de la necesidad de recibir protección militar...", razona.
Doménec dice que lo lógico hubiera sido activarlo, aunque el objetivo fuera una base militar de soberanía británica, porque "el dron atravesó el espacio aéreo chipriota". Y apunta a dos razones, por una parte, "por no magnificar el hecho y hacerlo de manera discreta, hay quien incluso dice que se ha aplicado el 42.7 de manera informal o implícita". Y por otra, calculando otras consecuencias. "Chipre es un país turístico. La activación formal del 42.7 habría significado que pase a ser considerado por los medios internacionales como prácticamente una zona de guerra. Por eso el presidente ha hecho declaraciones diciendo que no ha sido para tanto, porque no quiere ahuyentar el turismo".
Fue pocos días después del ataque del dron, en una entrevista en el canal griego Greek Skai TV, cuando el presidente chipriota, Nikos Christodulidis, aseguró que la situación se estaba exagerando en los medios internacionales. Pero a la vez, solicitaba ayuda y cancelaba las reuniones y encuentros relacionados con su presidencia de turno de la UE. "Ha habido una disrupción del funcionamiento normal de las instituciones a causa del dron iraní, que en sí mismo hubiera justificado la activación formal del 42.7", añade el investigador de CIDOB.
Chipre, un país dividido
Cuando Chipre se unió a la Unión Europea en 2004 ya lo hizo dividido, por la compleja historia de la isla con un pasado común de griegos y turcos, que convivieron durante 500 años. En el siglo XIX surgieron los nacionalismos. Nos lo explica desde Nicosia Eren Dunguz, profesor adjunto de Ciencias Políticas en la Universidad de Chipre. "Los griegos se rebelaron contra el Imperio Otomano y veían a Grecia como un modelo a seguir, su idea era unirse a Grecia. (...) Los turcos empezaron a desarrollar su versión del nacionalismo y empezaron a competir. El nacionalismo griego era una respuesta al control otomano de siglos y siglos, y el turco era una reacción a la ocupación griega de Anatolia", cuenta.
Por otra parte, Reino Unido llegó a Chipre a finales del siglo XIX. Tras 80 años de colonialismo, en 1960, Grecia, Reino Unido y Turquía, pertenecientes a la OTAN, llegaron a un acuerdo que realmente no era lo que querían los chipriotas: el Tratado de Independencia de Chipre. "La solución fue un estado independiente, pero con concesiones. A la vieja parte colonial le dieron dos bases soberanas en la isla. No son bases que Chipre pueda recuperar cuando quiera. Son territorio de Reino Unido". Explica así la razón de que Akrotiri y Dhekelia sean bases militares británicas. Los británicos se resistían a la independencia, pero "creo que se quedaron contentos con el reparto", dice, por su posición estratégica.
Pero Grecia y Turquía siempre han tenido distintas ideas de la isla. En 1974, Turquía invadió el norte como respuesta a un golpe de Estado respaldado por Grecia. Esta historia, que parece lejana, es el origen de la complicada defensa de la isla a día de hoy.
Un enclave vital para Turquía
Chipre es un lugar muy importante estratégicamente para Turquía, la única que reconoce la República Turca del Norte de Chipre, explica Domènec. "Chipre es como un gran portaaviones fijo en el Mediterráneo oriental para operaciones militares, de evacuación, de carácter humanitario… desde Oriente Medio. Está en un cruce de caminos de cables submarinos y de datos, y de posibles vías de suministro energético y eléctrico. Hay un proyecto muy ambicioso de un gasoducto que conectaría Israel con Grecia a través de Chipre y Creta, porque hay una importante bolsa de gas natural, pero está en disputa con Turquía por cuestión de aguas territoriales. Chipre está en un cruce de caminos geopolítico y geoestratégico”.
Dunguz explica por qué Turquía ha enviado también cazas a Chipre. "Ya tienen 40.000 tropas en el norte y de vez en cuando envían aviones para sus ejercicios militares. Pero ahora, como hay aviones militares griegos en Chipre, Turquía manda aviones también para mantener un equilibrio", dice. Turquía mantiene así el equilibrio de fuerzas sobre la isla, y su sensación de amenaza a raya. "Turquía siempre ha tenido ese miedo de estar rodeada y bajo asedio. En el mar Egeo hay muchas islas griegas que están muy cerca, a dos o tres kilómetros, algunas a menos de uno. Los dirigentes turcos ven el acceso al Mediterráneo vital para sus intereses. Turquía siempre ha pensado que si Chipre cae bajo control griego, no tendrán acceso a aguas internacionales", explica el profesor de la Universidad de Chipre.
Petros Karadjias AP Photo/Petros Karadjias
Los chipriotas, sin elección
Portaaviones para unos, crucero vacacional para otros… Los chipriotas siguen con su vida normal, pero preocupados. "No por el peligro inmediato, sino porque la región está extremadamente militarizada. Es una isla pequeña que se está convirtiendo en el escenario de una competición geopolítica entre Turquía, Israel y otras fuerzas", afirma Dunguz.
Aunque la población esté en contra de las bases, no tienen capacidad para cambiar las cosas. "El partido de la oposición, AKEL, el viejo partido comunista de Chipre, mostró su preocupación por las bases británicas, dijeron que se tenían que ir, etc. Pero hace cinco años estuvieron en el poder y no hicieron nada. Quizás Chipre como país no tenga fuerza para expulsar a Reino Unido. Cualquier acción tendría que ser con el consenso británico”, afirma. En cuanto al norte, bajo control turco, asegura que cada vez tiene más influencia de Israel, "importando armas, operando con sus fuerzas por seguridad, aumentando la percepción de una amenaza… Esa es la principal preocupación", concluye.
El impacto de un dron sin víctimas ha desencadenado los engranajes geopolíticos de esta pequeña isla del Mediterráneo. En la guerra, cualquier acontecimiento en el lugar equivocado, puede ampliar el conflicto. Tsakiris, profesor de la Universidad de Nicosia, cree que la situación está bajo control ahora. "No creo que puedan atravesar las múltiples barreras, de tierra y aire, de las fuerzas navales y aéreas. Si el ataque hubiera sido más preciso, atacando posiciones militares, el riesgo era significante. No lo subestimemos", piensa.