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En Turquía siguen encontrando personas con vida bajo los escombros más de tres días después del terremoto que afectó, sobre todo, a la ciudad de Esmirna. El balance de víctimas también aumenta, ya son al menos 91 los fallecidos y hay más de mil heridos.

A la tragedia sigue ahora la polémica. Un informe oficial alertaba ya en 2012 de riesgos estructurales de algunos de los edificios que se han venido abajo. Estaban construidos con materiales de baja calidad y sobre terrenos inestables. En antiguas marismas y ciénagas que fueron desecadas para construir masivamente en los años 60. Terrenos asentados sobre una de las mayores fallas geológicas de la zona. Imposible soportar una sacudida como la del viernes de 6,8 grados de magnitud.

Los equipos de rescate han conseguido salvar este lunes a dos menores -una de ellas una niña de tres años- que habían aguantado más de dos días bajo los restos de un edificio derruido en Esmirna tras el terremoto del viernes pasado, que ha causado al menos 83 muertos y más de 900 heridos en esta provincia turca, aunque las autoridades creen que el número de víctimas superará el centenar.

Continúan las tareas de rescate en Esmirna, la ciudad turca más afectada por el terremoto en el mar EgeoUna veintena de edificios se han derrumbado. Entre los escombros, la última persona que sacaron con vida llevaba más de treinta horas atrapada. Aunque no hay estimaciones del número de desaparecidos, podría haber unos treinta aún, mientras ya son más de 60 los fallecidos. 

En Turquia continúan los trabajos de rescate tras el terremoto de 6,8 grados que ha sacudido la costa del Egeo. El temblor ha dejado, al menos, 26 muertos (24 de ellos en el país y otros 2 en la isla de Samos, en Grecia) y 800 heridos, y ha provocado el colapso de varios edificios en algunas localidades de la región. Las peores consecuencias del seísmo se han sufrido en la ciudad de Esmirna, la tercera más poblada del pais, donde han resultado heridas más de 740 personas son la Autoridad para la Gestión de Emergencias y Desastres del país. A esta hora, siguen las labores de búsqueda de supervivientes en una veintena de edificios derrumbados. En esas tareas participan mas de 4.400 efectivos, 20 perros y 470 vehículos. Inma, estudiante universitaria en Esmirna, contaba a Radio Nacional cómo ha vivido el momento del temblor. Informa Javier Carrión.

El terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter se ha registrado a mediodía en el mar Egeo, entre la costa de Turquía y la isla griega de Samos. Ha durado 30 segundos y ha provocado numerosos derrumbes en la ciudad turca de Esmirna, la más afectada. Aquí los servicios de emergencia han encontrado 17 fallecidos y se han registrado más de 700 heridos. En Samos han muerto dos adolescentes y hay también varios heridos.

En Turquía un terremoto de casi 7 grados en la escala de Richter se ha sentido en buena parte del país. Es muy reciente y hay pocos datos. Sabemos que se ha sentido especialmente en la región turca de Izmir y que ha afectado a las islas griegas.

Ninguno de los países ha informado de víctimas porque estamos en esos primeros momentos en que es todo muy reciente y se están evaluando los daños. Hemos visto imágenes del humo que dejan los escombros y se habla de un pequeño tsunami en la isla griega de Sami donde recomiendan a los ciudadanos evitar las carreteras de la costa.

En la última portada del semanario francés Charlie Hebdó aparece el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en ropa interior haciendo referencias al profeta Mahoma mientras levanta el hiyab a una mujer que no lleva nada debajo. La caricatura no ha sentado nada bien en Ankara y, de ser un hecho aislado, no pasaría de un intercambio de pareceres al respecto, pero los roces y tensiones entre Francia y Turquía vienen de lejos: la OTAN, el reciente asesinato de Samuel Paty, etc. Analizamos estas y otras cuestiones junto a nuestros correponsales: Paco Forjas, corresponsal de Radio Nacional en Francia; Cristina Sánchez, corresponsal en Oriente Próximo; y María Carou, corresponsal comunitaria en Bruselas.

Algunos países musulmanes como Turquía, Pakistán, Bangladesh, Irán o Jordania han llamado al boicot de productos de origen francés en señal de rechazo a las declaraciones del presidente de Francia, Emmanuel Macron, que aseguró que
Francia "no renunciará a las caricaturas" cuando condenaba la barbarie islamista tras el asesinato de un profesor por haber mostrado a sus alumnos las del semanario Charlie Hebdo. No todos los países musulmanes se han sumado al boicot: Marruecos, Tunez y Argelia no participan oficialmente en las protestas.

La relación con Turquía ha sido uno de los principales temas de la cumbre de la Unión Europea que tuvo lugar la semana pasada en Bruselas. Sobre la mesa, las tensiones en el Mediterraneo Oriental, con la disputa de yacimientos de hidrocarburos entre Turquía, Chipre y Grecia, y con acusaciones mutuas de no respetar las fronteras maritimas. El deterioro de las relaciones entre Ankara y los 27 no es nuevo, pero se ha acelerado en los últimos meses por el enfrentamiento que se libran el presidente francés Emmanuel Macron y su homólogo Recep Tayip Erdogan. Es un reportaje de Guillaume Bontoux.

En esta Mesa del Mundo tratamos dos temas importantes que la Unión Europea tiene sobre la mesa: las relaciones con Turquía y la situación en Bielorrusia. Sobre el primero, Francia y Alemania prefieren la vía del diálogo para resolver la crisis, aunque Merkel ha reconocido que la relación con el país de Erdogan es "compleja; relacionado con esto, Chipre bloquea la unanimidad necesaria para imponer sanciones a Bielorrusia si no se aplican también a Ankara. Preguntamos sobre estos y otros temas a nuestros corresponsales: María Carou, corresponsal comunitaria en Bruselas; Gabriel Herrero, corresponsal en Alemania; y Paco Forjas, corresponsal en Francia.

Dos países, Armenia y Azerbayán, están al borde de la guerra por una vieja disputa territorial: el control de la región de Nagorno Karabaj con intereses energéticos de por medio debido al paso estratégico de oleoductos y gasoductos. Las potencias en la zona, Rusia y Turquía, llaman a la calma. También desde España la ministra de Exteriores ha pedido el cese de hostilidades en la frontera.

En 1936, los soviéticos trazaron fronteras para formar tres repúblicas socialistas soviéticas: Georgia, Azerbaiyán y Armenia, pero hubo un territorio, con población mayoritariamente armenia, que quedó dentro de Azerbaiyán. Ese territorio, Nagorno Karabaj, declaró en 1991 su autodeterminación. Estalló entonces una guerra que dejó miles de muertos y un millón de desplazados. Armenia logró hacerse con el control efectivo de Nagorno Karabaj. Desde entonces, Azerbaiyán trata de recuperar el control de la región y 30 años después, este fin de semana, han vuelto los combates. Las dos repúblicas del Cáucaso sur han decretado la ley marcial en todo su territorio. Ambos países se acusan mutuamente de haber retomado las armas. Armenia acusa a Azerbaiyán de haber bombardeado varias poblaciones de la región. Azerbaiyán asegura que se ha limitado a responder a los bombardeos armenios. Rusia, apoya a Armenia, un país mayoritariamente cristiano ortodoxo y exige un alto el fuego. Turquía culpa a Armenia del estallido de violencia y ofrece apoyo total a Azerbaiyán. La comunidad internacional ha pedido un cese total de la violencia.