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Para todos los públicos Los Rodríguez y el más allá
Transcripción completa

(Estruendo)

(Música rítmica)

En España hay aproximadamente 928.305 personas

con el apellido Rodríguez.

El tercer apellido más frecuente.

En Colombia ocupa el primer lugar;

en Argentina y Venezuela, el segundo,

y en México y en Perú, el cuarto puesto.

Vamos, que somos un montón.

Quizá por esto, mi familia es tan ordinariamente normal.

Disfuncional como pocas, pero maja.

¡Ah, resulta que mi coeficiente intelectual es inusualmente alto!

Podría perfectamente saltarme este curso,

el siguiente y, si quiero, Bachillerato,

la "prepa" en México.

Pero eso solo lo sé yo y, ahora, vosotros.

Voy al baño.

Le dedico poco tiempo a mis estudios

y saco 10 en todo.

Mi madre ya se empieza a dar cuenta.

Perdón.

Pero esto que os quiero contar no va de mí,

va de lo equivocado que estaba yo pensando que mi familia

rozaba lo patético por ser tan común.

Buenos días.

Ese es mi padre, y hoy va a tener un día muy complicado.

Ya, levántate, amor.

Te dejé el traje de los holandeses, Rodrigo.

Resulta que él se dedicaba a la banca,

pero un día conoció a unos holandeses

que le convencieron para cambiar su vida

y, así, comprarse una ferretería.

Maldito el día en que me metí en esto.

Con lo tranquilo que estaba yo en el banco.

Odiabas el banco.

Va a estar bien esa ansiedad. Respira.

Hoy toca visita de los holandeses para ver cómo van las cosas.

Aquello era una ruina,

hasta que empezó ahí a hacer negocios a escondidas

y, por ahora, eso es rentable.

Mamá solo hay una, y la mía es la caña.

Psicóloga y mexicana, vino de vacaciones y se quedó.

Creo que si no se hubiese enamorado de mi padre,

iba para algo gordo.

Y mi hermana mayor.

Ahí donde la veis, que apesta a cursi

tuvo su fase antitodo

y solo quería un perro y una flauta para Reyes.

Mis padres no saben que se tatuó una salamandra en el trasero.

Yo la he visto.

Bueno, aquello más bien parece una lagartija atropellada.

Mi hermana pequeña.

Pensamos que era autista,

pero al final se ha quedado en "especial".

Prefiere ese pajarraco, que las muñecas,

y le gusta más el dinero que a mí el fútbol.

Es como... extraña.

Ahora paro de hablar, porque en este momento,

no tenía ni idea de lo que nos iba a pasar,

nadie se imaginaba lo que se avecinaba.

Mamá, ¿cuándo se muere la abuela?

Ay, Gabriela, por favor, cariño, esas preguntas no se hacen.

¿Cuántos años cumple hoy, papá?

Setenta y tres, pero yo no he dicho nada.

Papá, pero si ella ni se entera.

Alejandra, sí que se entera, ¿vale?

Vale.

Mamá, ¿a que la abuela no está loca?

No.

¿Tiene Alzheimer o es demencia?

A ver, niños, ya, niños. Es el cumpleaños de la abuelita,

¿OK? Nada más. Ya.

Le vamos a ir a comprar unas flores

y le vamos a poner nuestra happy canción

para que su papá se relaje.

-No, no, no, no. -¡Sí, señor!

Mamá, otra vez no, por favor.

¿Puedo ir delante, puedo ir delante?

Vente, claro.

(CANCIÓN EN LA RADIO) # No estamos para jugar,

# no me va a trastornar # un crucigrama viviente.

¡Venga, papi!

# Ah, ah, me entiende.

# Me tantea.

# Ah, se enciende,...

¡Venga, papi!

# ...coquetea, se evapora.

# Más yo qué sé dónde va, # dónde vive,

# y todo está mal,

# y siempre es igual.

# Más yo qué sé, # yo no soy detective,

# la paso fatal.

# Mi chica de humo.

# Mi chica de humo.

A ver dónde está la abuela.

¡Felicidades, abuelita!

Alejandra, Alejandra.

Soy Gabi, pero no pasa nada.

Mamá Hijo.

Felicidades.

Gracias.

-Vaya. -Ay.

Qué guapo.

Felicidades, abu.

Alejandra, perdón,

es que parece ayer que tenías el tamaño de esta.

-Felicidades. -Eh, a mí no me traigas flores.

¿Por qué no me quieres en tu casa?

Mira que Cristina era una pedante de narices,

pero le daba mil vueltas como mujer y como persona a esta.

Abu, es mi madre.

Yo soy esa Cristina.

Soy la pedante de Cristina.

Dáselas tú.

¡Ay! Este sí que es igualito que el abuelo.

Inteligente a más no poder.

No como tu padre.

Pero, chist, no le digáis nada que he dicho eso.

Papá, cada vez está peor.

Bueno, hija, yo la veo feliz, eso es lo importante.

Eh.

¿Qué pasa?

Mi Rubik.

Bueno, ve a por él, mi amor. Te esperamos en el coche.

Date prisa, Nico.

Abuela, ¿has visto mi Rubik?

¿Buscas esto?

Te lo he quitado para poder hablar a solas contigo.

Siéntate.

Tu abuelo, antes de fallecer,

me dejó algo para ti.

Me dijo que era un secreto.

¿Por qué no me lo has dado antes?

Tenía que entregártelo a tus 15 años,

pero como ya tengo la cabeza un poco "chiquitiflá"

mejor lo guardas tú, y cuando los cumplas, lo abres.

Pero no antes, ¿eh?

Nico.

El abuelo dijo que no lo comentaras con nadie,

y eso incluye a tus padres.

¿Promise?

Sí.

Cucú.

Hola, jefe.

¿Escondiste todos los embutidos y el vino

en el almacén del vecino?

Sí, pero le he tenido que regalar varias cosas

porque amenazaba con decir algo.

El Paco este es un miserable, y un mal vecino.

Jefe.

¿Sí?

Jefe.

Me temo que la voy a fastidiar,

y estoy muy nervioso, tengo la boca seca.

No, no, no, no, no la vas a fastidiar.

¿Cómo la vas a fastidiar, llevamos dos semanas ensayando?

Tú finge que lo sabes todo. Vale.

Con seguridad, yo estoy aquí, yo estoy aquí para...

Rodrigo.

Martín, buenos vatios días.

Buenos vatios días.

(Hablan en inglés)

Buenos vatios días.

Pregunta cuántas marcas llevamos.

Di lo que te dé la gana. Doce.

Me estoy haciendo popó, euros.

Perdona, Rodrigo,

¿dónde habéis puesto el vino y los embutidos,

que no los encontramos?

Sí, sí, por aquí, por aquí.

¿Qué pasa, Nico?

Quiero que vengas a casa...

Lo que pasa es que Eduardo va a quedarse en casa a estudiar

para su examen.

Había pensado que Edu se podía venir a casa

y así estudiar juntos,

ya que Edu es mi mejor amigo y a mí se me dan bien las mates.

Eso me dicen, que vas para matrícula.

Si es así, no nos importa, ¿verdad, cariño?

Bueno, vale.

¡Nicolás!

Dile a tu padre que también me han dado el coche de empresa.

Ya se lo dijo usted la semana pasada.

Nico, ¿qué pasa?

¿Que qué pasa? Pasa algo gordo, muy gordo.

¿Y eso qué es?

Se llama VHS.

Es donde me dejó el mensaje grabado mi abuelo.

Mi padre aún tiene el aparato.

Hola, Nicolás.

Si estás viendo esto, es que hoy cumples 15 años.

Muchas felicidades.

Pero si hoy no es tu cumple.

Ni tengo 15. Calla y escucha.

Le pedí a tu abuelita que te entregase este mensaje

que te he dejado grabado.

Tengo algo muy importante que contarte,

un secreto que solo tú debes conocer.

He dejado algo muy especial escondido

en el jardín de la casa.

Está enterrado cerca del árbol más alto,

pero, Nicolás, escúchame bien,

no has de buscarlo.

Lo dejé ahí por si hubiese una emergencia.

-¿Qué tipo de emergencia? Chist.

Te preguntarás: "¿Qué tipo de emergencia?".

Una que no te puedes ni imaginar, pero si ocurre, lo sabrás.

La moneda que te dejo es muy importante.

Guárdala como si fuese un tesoro, solo funciona una vez.

Te quiero, Nicolás.

Sé feliz.

Esto es increíble. ¿Qué moneda?

Venía con el vídeo.

Debe de ser algo que mi abuelo me regala.

Júrame que cuando cumplas 15 lo buscamos juntos.

¿Tú qué, sigues viendo Dora, la exploradora?

Anda, sígueme.

Ale, ¿me puedo comer el yogur que queda?

No, Bosqui, es de Gabriela.

¿Sabemos ya con quién nos toca jugar el torneo de pádel?

Yo voy con Beatriz. ¿Con Beatriz?

Pero, Bosco, ¿y yo qué? ¿Por qué no puedo jugar contigo?

Ale, primero, juegas regular, y tú sabes que soy competitivo.

Ya.

Y, segundo...

Tu edad. Y dale con mi edad, Bosco.

Bien que para otras cosas eso te gusta.

Es que va de ganar.

Ya, de ganar.

Beatriz, para eso, es la mejor, ¿o no?

Beatriz es una idiota coqueta y con un sujetador pushup

para que sus dos albóndigas parezcan tetas.

Oye, ¿y mi yogur?

No... No.

¿Es tuyo el yogur?

Pero, tía, Ale, ¿cómo no me dices nada?

Se lo dije, Gabi, te lo prometo.

Bueno, el siguiente día te compro un paquete entero para ti solita,

¿vale?

-Bosquis, solo tengo una palabra para ti:

alopecia.

Bosco, que era una broma.

¿Adónde vas? Que es solo una niña. ¡Bosco!

¡Bosco!

¿Qué?

¿Adónde vas?

Voy a Starbucks, ¿vienes?

Tengo que esperar que venga mi madre por mis hermanos,

pero si te esperas un momento...

Luego nos vemos.

...voy contigo.

Amigo, tendrás una pala, ¿no?

¿Una pala?

¿Para qué quieres una pala, Nico?

A ver, Alejandra, cuando llegue mamá,

le digo que te acabas de ir de casa,

que la intentaste esperar,

ella siempre llega tarde, se sentirá culpable.

¡Bosco!

Pero tú eres tonto, chaval.

Eh... Perdón.

¿Cuántos años tenías cuando tu abuelo murió?

Creo que siete.

Mi abuela siempre ha contado historias raras de mi abuelo,

historias difíciles de creer.

Ay, mi madre.

Ahora sí que necesitamos una pala.

Es una caja.

Ábrela, Nico.

(Música de intriga)

¿Es un arma?

No, no, no, es la manilla de una nevera.

Tu abuelo te gastó una broma.

Tío, en el trastero de mi casa hay una nevera

que lleva allí desde que tengo uso de razón.

¿Y sabes qué? Le falta el tirador.

Increíble, es su manilla.

Tu abuelo dijo que era para una emergencia.

Igual si lo abres, pasa algo malo.

Pues nos vamos a enterar.

(Música de suspenso)

¿Qué hay?

Nada.

Mi abuelo se estará riendo de mí.

¿Y la moneda?

Puf, seguro que es de chocolate.

Bueno, fue divertido.

(Estruendo)

(Sonidos robóticos)

(Canción alegre en inglés)

¡Fuera, fuera!

(Canción alegre en inglés)

(Canción alegre en inglés)

(Alarma)

Señor, alarma confirmada.

Se lo aseguro, hay coordenadas con la Tierra confirmadas.

(Llaman a la puerta)

-¿La doctora Cristina Rodríguez?

-Sí, pero si quiere una consulta, pida cita.

-Ya, usted no me conoce, ¿verdad? -No.

-Soy... Pedro Solas, Ministro de Hacienda.

-¿Qué hizo? Ay, no, la ferretería, ¿fue mi marido?

-No, no, no, no, por Dios, solo le robaré un minuto.

-Ah. Ah.

-Verá, mi cuñado, que es médico, me ha dicho que podría ayudarme.

-Sí, ¿tiene algún problema?

-Alucinaciones.

Últimamente, veo cosas raras.

-Debe ser el estrés. -Sí, sí, seguramente.

-¿Y se me pasará? -Sí, suele ser pasajero.

-Doctora, hay algo muy importante.

Nadie debe saber que he venido a su consulta.

¿Usted podría atenderme fuera de su horario laboral?

-Es que... Bueno, pues sí, sería ¿después de las siete?

-No sabe cuánto se lo agradezco.

-Muchísimas gracias. -No, un honor.

Gracias, gracias, al contrario.

(Música de suspense)

Hijo,

¿cuántos países tiene Asia?

48.

No, no puede ser.

Ah, claro, 47.

Eso sí.

Siempre se olvidan de Timor Oriental,

que encima tiene más de un millón de habitantes

por la inmigración del 2002.

Nico, hijo, ¿tú no te aburres en clase, mi amor?

No, no, no, no, mamá, no empecemos.

Me voy a la cama.

-Bueno. -Hola, Cristina, cariño.

-Hola, Natalia.

-Mira, mañana me voy al club a jugar al golf con unas amigas.

-Ay, qué linda, Natalia, pues sí, pues sí, me encantaría.

-Ay, lo siento, chiqui, pero ya somos cuatro.

-Me gustaría saber si puedo dejar a Edu un ratito con Nicolás.

-Ah. -Irá con Priscila, mi perrita.

-Por cierto, a Samuel le habéis quitado esas cosas, ¿no?

-Es que Priscila está con el celo.

-Sí, no hay problema con Samuel. Samuel está castrado,

y Edu, que venga cuando quiera. Bye.

Es insufrible la mamá de Edu.

¿Sí? Pues el padre le gana.

Ojalá le explote el BMW ese y esté yo delante para verlo.

Bosqui, déjame ser tu pareja para el pádel.

Ale, eres muy pesada con este tema, ¿eh?

Esa Beatriz es una salida.

Es verdad que sí, pero es mejor para el pádel y...

¿Cómo que verdad que sí? Bosco, ¿tienes algo con ella?

No empieces. ¿Qué dices? ¿Cómo que no empiece?

A ver, contéstame a la pregunta. ¡No tiene gracia!

No me toques. Contéstame, no me has contestado.

Pero que sabes que... Suéltame, suéltame.

Escucha una cosa, contéstame, ¿tienes algo con ella?

¡No empieces, tía, no empieces!

¿Cómo que no...? Para, para, que no. ¡No!

Ven, ven aquí. Ven aquí, dame un beso.

Escúchame. A mí me gustas tú.

Más vale que me digas la verdad, ¿eh?

¡No empecemos otra vez! ¿Cómo que no empecemos...?

¿Te está molestando?

No, no, no, no. Es... Es...

¿Tú eres imbécil o qué te pasa? ¡Eres un "pringao"!

Bosco. ¿Qué haces, Bosco? Tranquilízate.

Que si la estoy acosando... Pero ¿qué te pasa a ti?

Bueno, vale.

Es mi novia, no sabes lo que es, ¿verdad? No sabes lo que es.

¡Estamos discutiendo, ya está! Para, para.

¿Sabes lo que es una novia? ¡No vas a tener una en tu vida!

Con esas pintas que me llevas.

Mis padres. ¡Que te pires de ahí, tío!

¿Qué pasó? ¿Alejandra? Hija, métete, por favor.

¿Se puede saber qué pasa?

Buenas noches.

Nada, un chaval molestando a vuestra hija, pero ya está.

-No, no, no, no, para nada.

La estaba intentando ayudar porque pensaba...

-¿Te quieres largar de aquí? -Perdón.

¡Bosco! Buenas noches.

Buenas noches. Lo siento.

(Música emotiva de aventuras)

Adelante.

(Música emotiva de aventuras)

(Estruendo)

(Aplausos)

¡Bravo!

(Sonidos metálicos)

¡Alejandra!

¿Qué?

No me gusta un pelo que no sea de tu edad,

pero es que encima parece que no te respeta.

Bueno, Bosco no suele ser así. Ah, ¿no suele?

¿Qué te ha hecho Bosco para que el vecino te deba ayudar?

Nada, había bebido un poco y estaba tonto, ya está.

Por favor, no seáis pesados.

¿Bebido?

(Estruendo)

¡Hasta aquí podemos llegar!

¡Ah, y nos manda callar, encima!

¡Ay, está temblando!

¡Está temblando! ¡Nicolás! ¡Gabi!

¡Nicolás! ¡Gabriela!

¡Un terremoto!

Ay, menos mal.

Nico, ven, ven, ven.

¡Gabi!

(Estruendo)

Ya. Ya, ya, ya, ya pasó, ya pasó, ¿no?

Ay, esto es muy fuerte.

Fácil, un siete en escala Richter.

Voy a poner la tele, a ver qué dicen.

¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

-Tranquilos, no estoy aquí para hacerle daño a nadie.

¿Quién es usted y qué demonios hace en mi casa?

Eso habría que preguntárselo a tu padre.

Pero ¿qué dice? ¿Por dónde ha entrado?

Llama, llama a la policía, llama.

Este perro te va a arrancar la pierna como no te vayas.

Qué bonito perro.

-Bueno, bueno, por favor, sí.

-Señora, le voy a prohibir que utilice ese comunicador.

¡O sale ahora mismo de mi casa o lo rebano!

¿Por qué no nos tranquilizamos todos?

Llama a la policía ya.

Que estoy hablando, no me contestan.

¡Cariño! Perdón.

Te he dicho que les llames, no que se lo tires.

Rodrigo, yo no se lo mandé.

-Lo que pasa es que estoy un poco fuera de práctica.

Mejor intento otra cosa con los cuchillos.

¡Ah!

Ala, eres como Tyrion, el de Juego de tronos.

No sé quién es ese, Nicolás.

Pero ¿cómo te sabes nuestros nombres?

Háganme todos un favor.

Si bajamos al trastero, va a ser más fácil

que lo comprendan. Síganme.

-No, no, no. No. -No.

Vamos.

Tranquilos, tranquilitos.

A ver, familia,

yo estoy aquí gracias a esta nevera

que convirtió el trastero en una puerta cósmica

a otra dimensión.

¡No me jo...! Ah.

Vamos a ver, farsante argentino...

Chist. Yo no soy ningún farsante, y no soy argentino.

Ah, ¿no? ¿Y de dónde eres?

De otro planeta.

Otro planeta... Mira...

Yo no sé cómo hiciste lo de los cuchillos,

pero esto se acabó, voy a llamar a la policía,

¡ahora mismo! Sí.

Y como intentes detenerme, yo...

Mi mujer va a hacerte una llave de judo, ¿OK?

Tranquilos, que ahora vuelve.

(Música)

(Estruendo)

Buenas noches, Rodrigo.

Buenas noches.

Papá, ¿qué pasa?

Cariño, ¿qué...?

-Pasa que se acaba de dar cuenta de que no estoy mintiendo.

Síganme todos.

-¿Qué pasa?

Cómo mola.

Yo estoy flipando.

Ahora entendéis mi cara, ¿eh?

Ay. Ay, Dios mío, ¿qué es esto?

-Bienvenidos, familia Rodríguez. Soy Pilar, la doctora Pilar.

-Si nuestra casa es tan grande, habría que volver a tasarla.

-Gabriela, esta no es tu casa, ni siquiera es vuestro planeta.

¿Cómo? -¿Planeta?

-A ver, a ver... Pero, a ver, ¿dónde estamos?

-Estáis en Maktub, el planeta Maktub.

¿Dónde, dónde, dónde? ¿En el planeta qué?

Imagino que tenéis muchas preguntas,

pero ahora no tenemos tiempo de contestarlas.

Por favor, acompañen al agente J. J., ¿eh?

Un momento, ¿adónde nos llevan?

Por favor, familia, no sean tan desconfiados, ¿sí?

Síganme los buenos.

Vayan, vayan, por favor.

Hale, hale.

Dios, Nico. Gabi, mira eso.

No os separéis, no os separéis. No, no, no, no.

-¿Qué tal? -Bien.

Ahora, el padre, sin comentarios.

-¿Sigues enfadado?

Ya te pedí perdón.

-Buenas noches.

Pues te voy a decir una cosa, para poder trabajar aquí,

ni sé nada, ni veo nada, y si hay algo extraño por ahí, ¿qué hago?

Cerrar el pico.

En 12 años, ni mi madre sabe que trabajo aquí.

Esto lo tengo que preguntar o exploto.

¿Qué hace una familia con niños a estas horas y en pijama?

Están en un tour.

¿En un tour?

Sí. Ganaron un concurso de unas galletas.

¿Un tour de unas instalaciones top secret militares

por comprar unas galletas?

Sí.

Chiles.

Ya estamos. ¿Qué pasa?

¿Qué está pasando?

No funciona.

Bueno, pues arréglelo, dele, dele, dele.

Está roto.

¿Y qué hacemos? ¿Qué hacemos?

Lo arregla Manuel.

¿Y dónde está Manuel?

Arriba, llámale.

¿Sí? Es que la garganta, yo...

¡Manuel! ¡Manuel! ¡Manuel!

Ya, ya, ya, ya, ya, chist. Escuche.

¡De acuerdo, ahí voy!

Que disfruten del tour de las galletas.

Síganme.

(Música tranquila)

Ah, ahí están.

Siéntense, por favor. Donde quieran, pero rápido.

Nos quedan apenas 15 minutos.

Existen dos mundos muy parecidos: uno, la Tierra, donde vivís,

y otro, Maktub, donde ahora estáis.

-¿Cómo es posible que no sepamos que existen?

Exactamente. ¿Los de la NASA están ciegos?

Afortunadamente, la NASA todavía no sabe que existimos

y así es lo mejor para todos, ¿no?

De vez en cuando, estos mundos se conectan entre sí, ¿eh?

por unos puentes, túneles o puertas cósmicas.

Pero es importante que no haya ningún acceso de un mundo a otro,

porque si más de 20 personas pasan de un mundo al otro,

ocurriría una tragedia que alteraría completamente

e irreversiblemente el orden cósmico.

Y sucedería... esto.

¡Esto!

¡Esto!

-Lo siento, doctora. -¡Ay!

-Qué cutre, ¿no?

-¿Que qué?

-Qué chafa, ¿no?

-Ah, sí.

-Sería... un apocalipsis cósmico.

Ale, llévense esto.

Oiga, todo esto esta interesante, pero...

¿Qué pintamos nosotros aquí?

Luces.

Soy el General Ernesto Carraqueño,

comandante de las Fuerzas del Ejército de Maktub.

Esta información es para acreditar y archivar

lo ocurrido en marzo de 1951.

El dicho fatídico año, 17 túneles con el planeta Tierra surgieron

y 223 habitantes del planeta Maktub

lograron ir al planeta Tierra buscando una nueva vida.

Era cuestión de poco tiempo que ambos mundos dejaran de existir,

y en Maktub nos preparamos para lo peor.

En un último intento, mandamos a nuestro mejor hombre,

al agente Jerónimo Rodríguez.

-¡El abuelo! Pero si es mi padre.

No, no, no, eso es una locura.

-Milagrosamente, logró capturar a los 223 maktubianos.

Así, evitando un apocalipsis cósmico.

Fue recibido como el mayor héroe de la historia del planeta,

premiado con la medalla de honor por el presidente.

Se le ofreció lo que quisiera, Rodríguez solo pidió una cosa,

permanecer en la Tierra,

ya que durante su corta estancia

se había enamorado de una terrícola.

¡La abuelita! ¡Mi madre!

-Pero si es Isabel. -Mi abuelita.

Para no dar mal ejemplo en el planeta Maktub,

se fingió su muerte en un accidente de coche.

A cambio, el agente Rodríguez prometió olvidarse para siempre

del planeta Maktub.

Ahora, lo sabemos, Rodríguez nos traicionó.

-¡La presidenta!

-¿Es usted el hijo del agente Rodríguez?

Yo mismo.

Quítese las gafas.

Sí, la verdad es que sin gafas me parezco mucho más a mi padre.

Menuda galleta te acabas de comer.

Señora presidenta, ¿el bofetón es por algún motivo en concreto?

Tu padre nos traicionó.

A todo Maktub.

Pero ¿qué hizo el abuelo?

Se quedó con la puerta cósmica a su alcance

por si quisiera volver aquí. Y ese no era el trato.

Y sus consecuencias...

son muy graves.

De acuerdo, pero nosotros no hemos hecho nada.

Nicolás, ¿le quieres decir a tus padres lo que hiciste?

¿Qué has hecho, Nicolás?

En el jardín,

una caja.

Os aseguro que la vi.

Tú naciste chivata.

Vamos a ver, Nico, ¿qué has hecho?

A ver, ¿qué hiciste, Nicolás?

Encontré una caja enterrada en el jardín.

Ajá. Dentro había una manilla,

se la puse al frigorífico del trastero

porque creía que era suya.

Hijo, ¿tú siempre tienes que liarla?

Papá, que no pasó nada. ¿Qué no pasó nada?

A ver, Nico, ¿tú qué pasa? ¿Estás ciego o qué?

¡Mira dónde estamos!

Nicolás, sin darse cuenta,

abrió una puerta cósmica en el trastero de vuestra casa.

Sí y ahora tenemos serios problemas.

Mira, habló el listo.

Muchísimas gracias porque nadie se había dado cuenta, ¿eh?

El problema es que ahora todos los habitantes de Maktub

se acaban de dar cuenta de que el agente Rodríguez

nunca se murió en un accidente.

Pero ¿y eso por qué es tan malo?

-Díselo tú, doctora.

-Pues porque por culpa de esa puerta que quedó abierta,

estamos estancados en 1951, ¡60 años!

-60 años de retraso.

Ay, ay, ay, ay, ay.

¿A que tienes un teléfono móvil? ¿Y es pequeñito?

Sí, un iPhone.

Soldado.

¡Este es el mío!

-Perdón, ¿cómo podemos solucionar todo esto?

-Pues hay que encontrar la puerta que tu padre abrió aquí en Maktub

que conecta con la puerta del trastero en vuestra casa

¡y cerrar ambas!

-OK, OK.

Perdón. ¿Podría ir un segundito al baño?

Es que... Sí, me estoy orinando.

Soldado, acompáñelo.

¡Atrás! Que nadie se mueva, por favor, que me lo cargo.

Nosotros volvemos a casa y se olvidan de los Rodríguez

Papá, papá. ...y todos contentos.

¡Papá!

-A ver, Rodrigo, por favor, tranquilito, por favor.

Cariño, ahora te pido yo que te dejes de tranquilito.

Volvemos a casa y punto, ya está.

¡Ah!

Uno.

¿Qué me has disparado? ¿Eh?

Dos. Maldito enano de...

Tres. Tres.

¡Ay, ay!

¡Eh, eh!

Entonces, se lo debemos comunicar a tu papá

con tranquilidad, relajados, porque ya saben que se pone mal.

Especialmente tú, Nico. Que sí, que sí.

Voy a despertarlo.

Ahí viene, ahí viene.

-¿Viene?

Acuérdense, tranquilitos, relajados.

Buenos días, familia.

-Hola. Buenos días. -Hola. Buenos días, amor.

Ah, Cristina, cariño, no sé qué hiciste ayer de cenar,

pero no lo hagas más, he tenido pesadillas toda la noche.

Me he despertado cansa... ¿Qué pasa?

Eh... Amor, siéntate un segundito, por favor.

Ven aquí.

Amor, la pesadilla no fue sueño ocurrió de verdad.

¿Cómo? Ajá.

Y otra cosita. Tu hija Gabi...

¡Papá, no te lo vas a creer, tenemos poderes!

Gabi, desaparece.

¡Ah!

Pero, Nico, un poquito de tacto, mira papá.

No, no, no me lo puedo creer.

¡Que sí, que sí, papá! Gabi, aparece.

No me da la gana.

¡Ah!

Tú eres tonto.

¡Esta me la vas a pagar, Nicolás Rodríguez!

Yo me voy al baño.

-Nicolás, ahí está,

justo lo que te pedí.

Mira nada más cómo está tu papá, con cara de shock.

Está en shock.

Mi amor, cariño, cariño, voltéame a ver.

Cariño, aquí, estás en shock, respira.

Eso. Estás en shock, respira.

Son las cuatro de la tarde. Por eso, pero respira.

Había quedado... esta mañana con los holandeses.

¿De qué me estás hablando? ¿Cuáles holandeses?

Tu hija está invisible, Rodrigo.

Y Félix se ha instalado abajo en el trastero.

¿El enano argentino?

Sí, y quiere hablar con nosotros. Cálmate.

Vamos, vamos, vamos. Sosiégate, por favor.

Hola.

¿Cómo que hola?

Tú me drogaste, te quiero fuera de mi casa.

Voy a llamar a unos albañiles para que cierren el trastero,

así que tú, ¡out!

A ver, Rodrigo, ¿qué parte no te entra?

¿Vas a llamar a un albañil para cerrar una puerta cósmica?

Pues mira, no lo sé. ¿Sabes que mi hija es invisible?

Sí, lo sabe. Cariño, siéntate.

Félix, ¿le puedes explicar, por favor, lo de los poderes?

-Debido a la puerta del trastero, algunos miembros de la familia

recibían habilidades inusuales, como vuestra hija, por ahora.

Ah, fantástico.

No y espérate para lo que viene, espérate, es peor.

-Si alguien en la Tierra se percata de esto

por orden de la presidenta, nos vamos a ver obligados

a tener que extraditar toda la familia a nuestro planeta.

-¿Te das cuenta lo que dice? Van a extraditarnos a su planeta.

¡No, no, no, no!

¡La madre que me parió!

Es crítico que nadie sospeche de que existe otro mundo,

así que mantened la discreción absoluta.

Cuando encontremos y cerremos la puerta que tu padre dejó

en nuestro planeta, todo volverá a la normalidad,

(Música de suspense)

Poneos esas pulseras todo momento, os ayudarán.

Tienen cuatro colores:

blanco, está todo bien;

si cambia a verde, alguien sospecha de ustedes;

si cambia a azul, el daño es casi irremediable;

y a rojo..., bye bye Tierra.

Esto funciona exactamente igual que las pulseras.

Entonces, ¿nos estáis vigilando?

Sí, por supuesto.

Recibimos la señal.

El rifle. Tienen que aprender a usarlo.

¡No, no! En mi casa no se manipularán armas, ¡no, no!

A ver, Rodrigo, Rodrigo. Cariño, suelta eso.

No. Rodrigo, por favor. A ver, ¿mi papá de dónde es?

¿Cómo?

Mi papá, tu suegro, ¿de dónde es?

¿De dónde es? De México.

No. ¿Cómo que no?

¡De la Tierra! Ay.

Planeta Tierra, y el tuyo no.

Entonces, yo uso el rifle. Dígame cómo usar...

¡No te quiero ver con un rifle! Oiga, oiga, ¿qué hace?

¿Terminaron de discutir?

¿Eh?

Esto me lo hizo un tipo que se llama Rungen Zelig,

un energúmeno y peligroso prófugo desde hace dos años y medio,

que es capaz de detectar túneles como el que hay en su trastero.

Tu padre encarceló a su tío y mató a su padre,

y nada le daría más placer que vengarse de ustedes

ahora que sabe que nunca murió, como se dijo.

Muy bien. Adelante con el rifle. Basta.

Esto es un x77 de máxima potencia.

Pero no se apunta como con vuestras armas, no,

solo tienen que desear el disparo con la mente.

A esa vieja maleta, ¿le tienen mucho cariño?

Yo sí, ella no.

¿Sí? Va. Fíjense.

¡Ah!

Un solo disparo bastará para mandar a ese bastardo a mi planeta.

Y, por cierto,

si las pulseras hacen "bip bip", significa, el peligro está cerca.

-Digo, usted nos va a proteger, ¿no?

-Sí, por supuesto.

Estaré aquí hasta que todo termine, una especie de guía.

-OK. Gracias. Oye,

¿mi madre sabía algo de esto? Porque... nunca dijo nada.

Tu madre se llevó el secreto a la tumba.

-Isabel está viva.

-¿Cómo? Pero no lo sabíamos, nos lo tenían que haber dicho.

No... Tengo que avisar, hay que traerla inmediatamente.

¿Traerla? Mi madre está tranquila en una residencia, y ahora, no...

Vamos a ver,

nadie mejor que la esposa de Rodríguez para asesinar.

Además, es muy posible que ella también tenga alguna habilidad.

Voy a hablar.

-O sea, si yo pienso en alguien, ¿ya sé disparar?

Cristina, a ver, eres psicóloga,

sabes controlar tus pensamientos, respira.

Lo último que quiero es dispararle a este señor,

no pienses, no pienses, no lo veas.

(Sonido eléctrico)

¡Ah! ¡Ah!

Chin.

¿Cómo que "chin"?

Chin.

Pensé: "Cristina, no lo pienses", fue curiosidad, lo juro,

por curiosidad, lo pensé.

Suelta, suelta, suelta, cariño, fuera, fuera.

Ay, Dios mío.

Lo eliminé.

No, no, no lo has eliminado, te lo has cargado, cariño.

No me digas eso, no me digas eso, no, no, no.

Van a pensar que lo hicimos a propósito.

Nos van a deportar. No, no, no, no, no.

Vamos a marcar, y les voy a explicar todo.

Sí, sí, sí, claro, claro, llama, llama, llama.

Sí.

Nueve, cero, cinco, cuatro, tres, ocho, ¿eh?

No sabemos cómo funciona esta chatarra, cariño.

¡Aaah!

Cuidado, que pesan. ¿Los puede meter dentro de casa?

Lo siento, pero a mí me pagan por dejarla fuera, no dentro.

Por favor.

Lo siento, pero es que a mí... Tengo prisa.

Hola.

Hola.

Quería... pedirte disculpas por lo de anoche.

No, no, no te preocupes. Si no... No fue tu culpa.

Oye, ese novio tuyo es un poco imbécil, ¿no?

Había bebido más de la cuenta y estaba un poco tonto.

Eso decía mi madre de mi padre cuando se ponía como se ponía.

¿Te... ayudo con las cajas?

Sí, gracias.

¿Sabes? No, no te preocupes, déjalo, ya, ya las cojo yo.

Imposible, si pesan un montón.

Guau.

Bueno, hasta luego.

¿Qué haces, pesas?

Son los genes, como los vascos.

¿Qué es eso?

Una cosa, necesito hablar con ustedes, por favor.

Papá, estas cajas son para ti.

¡Ah! ¡Hija!

¿Qué?

¿Cómo puedes cargar con tanto peso?

Pero si no pesan. Que no pesan...

Ay. Ay, ¿de verdad pesan?

Ay, va a pensar que soy un burro en vez de una chica.

No me fastidies.

¿Ahora tú también tienes poderes? ¿Y yo qué?

Pero yo no los quiero.

Tú, un ordinario terrícola y la de la harina me la pagaras.

Es injusto.

Gabi, Gabi. Hija, ¿adónde vas?

-Voy a ver a Félix.

-¿No quieres que te preste el pintalabios que te divierte?

Está allá, en el cajón de mi baño.

-¡Ay, OK!

¡Gabriela, por favor! ¡No, así no, hija!

Vale.

¿Qué pasa?

Félix se ha ido. ¿Adónde?

¿Cómo que se ha ido?

Pero si estaba aquí para protegernos.

Sí, ya. Vuestra madre...

¿Qué?

...se lo ha cargado.

¿Qué? ¿Cómo?

Sí. Sí, fue sin querer. Le disparé con su arma.

Mamá, pero ¿ahora qué hacemos?

No tenemos idea.

Bueno, lo que sí sabemos es que es importantísimo

que nadie sospeche nada.

Ahora, sabemos que Gabi y Alejandra tienen poderes.

¿Y eso es malo?

No, eso es muy malo,

porque si alguien sospecha o nos ve haciendo cosas raras,

nos pueden extraditar a su planeta.

¿Qué? Sí.

No. Sí.

Estas pulseras que nos dieron nos van a ayudar,

Si alguien cerca de nosotros empieza a sospechar algo,

cambian de color.

De color blanco no pasa nada.

Color verde: alguien está empezando a sospechar.

Azul: malo, malo. Y rojo ya...

No, rojo... Nos largan.

El bicho este hace lo mismo.

Familia, nos están vigilando.

Creo que lo mejor es quedarnos hoy todos aquí en la casa.

No, yo había quedado con Bosco para ir al pádel.

Oh, ¿en el club de campo?

¡Nico, tú cállate, que todo esto es por tu culpa!

Cariño, yo también tengo que ir esta tarde a la tienda,

y, además, tenemos que traer a mi madre.

¿A la abuela?

Pero si está loca.

Alejandra, la abuela también puede hacer cosas raras

y no vamos a permitir que nadie sospeche.

¿La abuela sabía algo de todo esto?

No, no, no, el abuelo no se lo contó.

Es mi opinión, ¿vale? Creo que no.

OK.

Bueno, voy por tu mamá, tú te vas a la tienda

y regresamos rápido, ¿OK?

Y tú te quedas con tu hermano. Pero ¿por qué?

Sí, señora Alejandra,

porque nos pueden extraditar del planeta Tierra

si se les da la gana.

¿Me entiendes?

¿Vale? Sí.

Jefe.

(Música solemne de órgano)

Buenas tardes, jefe. Fruta fresca, la que le gusta.

Jefe...

-¿Al cabrón no lo mataron?

-El agente Rodríguez nunca murió, se quedó en la Tierra.

-Y encima tenía una puerta en su propia casa.

-¿Qué hacemos, jefe?

-Estarán como locos tratando de encontrar el túnel

que conecta con su casa. No hay tiempo que perder.

Dile que tengo que hablar con él.

-Ese no era el acuerdo.

-¿Te he preguntado... tu opinión? ¿Eh?

¡Hazlo si quieres conservar la vida, imbécil!

Y que no me falle.

"Resuelto el enigma de 1951".

"El agente Rodríguez, el causante".

Ya la historia no te va a idolatrar,

y mi venganza la veo tan cerca que puedo olerla.

-No entiendo a dónde vamos.

-A casa.

-Sí, pensamos que te podías quedar con nosotros unos días.

-¿Y tú eres?

-Soy Cristina.

-Ya.

-Abu, tú no estás loca, ¿verdad?

-Gabriela.

-¡Ay!

Abu, mira lo que sé hacer.

-No, Gabriela, no te atrevas.

¡No te atrevas, te castigo un mes!

Gabi, no, un mes sin...

Me vas a oír, chamaca, ¿eh? Te la cumplo.

¡Teo!

No, no, no, jefe, no. Así no, ¿eh? No me haga esto.

Han venido los holandeses y usted no estaba.

Lo sé, lo sé, pero... es que yo...

Bueno, da igual, ¿qué has hecho?, ¿qué has dicho?

Me hablaban en inglés y no me enteraba de nada...

Dios mío. Señor, no, no.

Pero...

yo, Teo Pineda, suspendi inglés cuatro añazos seguidos,

me acordé de una frasecita que nos vino genial.

¿Cuál?

Que su madre... estaba enfermita.

Pues muy bien. Sí, señor, Teo.

¡Sí, muy bien!

Jefe, jefe, ¿cómo le afectó la noticia de su madre?

¿Tú qué le dijiste?

Que su madre estaba enfermita. -No, no, no, no, en inglés.

-¡Que mi madre está muerta! -Ay, no, no, enfermita.

No, "is dead" es muerta en inglés.

¡No, por favor, no, Dios mío! Pero ¿por qué? ¿Por qué?

¡El universo está confabulando para que me vuelva loco!

-Jefe, jefe, jefe. -¿Qué? ¿Qué?

¡Que tiene luz! ¿Dónde?

En la frente, y en las orejas y...

¡Ah!

¡Ah!

Jefe. Su trasero.

Ay, ay.

Ay. Ya empezamos.

Tranquilo, llamo a Urgencias.

Dos... No, nueve... No, dos.

(Alarma)

Nueve... Nueve, uno...

Teo, Teo, Teo, Teo, Teo.

Uy, pero si ya no...

Claro, claro.

¿Crees que los holandeses darían una franquicia a cualquiera?

Esto son años de entrenamiento,

y yo ahora soy un Van Vatio y me ilumino cuando me da la gana.

Ah...

¿Y yo algún día...? Sí, tú, algún día. Claro que sí.

Algún día.

Esperemos que dure.

Nico, me voy, vuelvo antes de que lleguen mamá y papá,

así que, tú calladito.

Buah.

Buah, ¿qué?

Un chaval de 12 años solo

ante el peligro de una puerta cósmica,

yo alucino.

Alucina todo lo que quieras, porque todo esto es por tu culpa.

Además, está Samuel para protegerte.

¡Ah!

¡Guau! ¡No me fastidies!

¿Ahora Samuel también tiene poderes o qué?

¿Y ahora qué hacemos?

Suerte.

Yo me voy.

(Timbre)

¿Y ahora qué?

Hola.

Edu.

Está con el celo.

menos mal que Samuel ya no puede hacer nada.

Edu, es mejor que te vayas.

¿Adónde? Si me han dejado solo y no tengo llaves.

Uh, uh, uh.

(Alarma)

Otra vez no.

¿Cómo es que...?

Código azul, código azul, control uno.

¿Ves esa bola? Está azul, y eso es malo para mí.

Detecta que tú estás asustado.

Félix. ¡Félix, ayúdalos!

Las veces que hemos deseado tener poderes,

ver extraterrestres,

ser un superhéroe; todo eso es ahora posible,

pero tú te tienes que tranquilizar,

no sé cómo, pero te tienes que tranquilizar.

Cierra los ojos.

Respira.

Bien, bien.

Ay, qué descanso. Hemos estado muy cerca, ¿eh?

Genial.

¿Qué está pasando, Nico? ¿La nevera del trastero?

Es ahora una puerta cósmica a otra dimensión.

Uh.

Y mi abuelo era de otro planeta.

Uh, uh.

¿Sí?

Doctora, me da que esto está cambiando de color.

Gabi, ¿estás tonta o qué?

¿Te crees que soy daltónica, qué c... te pasa?

¿Pues no lo estoy viendo, hija de mi vida?

¡Me tienes harta! Hasta los c... me tenéis todos,

¡Déjame un poquito tranquilita, anda!

Uy.

-Mamá. -Espera un momentito, por favor.

-Mamá, mamá.

-¡Ya, Gabriela! -Vale, la abuela está flotando.

-Qué ligerita me siento.

-Eh... este... Sí, ayúdame aquí con las bolsas.

Vámonos a la casa, listo.

Vamos. Vamos por aquí.

Tiene gases. Perdón.

(JUGADOR) ¡Buena!

Oye, Juan, perdona.

Hola, Alejandra. Hola.

¿Vas a jugar? No lo sé.

Oye, ¿has visto a Bosco? Eliminados en la primera ronda.

Bueno, se ha ido a tomar algo por ahí... con Bea.

Vale, gracias. De nada, hasta luego.

"Buenísima Beatriz al pádel". Toma.

¡Pelota!

-¡La pelota, por favor! -¡Pelota!

Perdón.

Bosco.

Oye, Ale...

No, no me toques, eres un pedazo de imbécil.

Esto no es lo que parece.

No te pongas así, mujer.

Tranquila. ¿Tranquila?

¿Sabes qué pasa?

Con tanto cabreo se te marca aquí la vena del cuello

y te queda de lo más feo.

No sabemos cómo funciona la radio esta.

Y hay un rifle con él se cargó mi madre a Félix.

¿En serio? ¿Tu madre?

Sin querer. Nico, hijo, ¿estás aquí?

Edu, Edu, ¿qué tal? ¿Eh?

Esto es un hobby nuevo que tengo... que recopilo radios...

Se lo he tenido que contar. Pero ¿qué dices?

Pero ¿tú estás loco?

No, no, pero él controla sus emociones.

No, nos van a extraditar, hijo.

Dios mío, Señor.

Me voy a volver loco, ¿entiendes?

¡Papá!

¿Qué?

¿Tú también?

¡Sí!

¡Me ilumino cuando me altero!

¿Y solo la cabeza?

No.

Madre mía.

Hijo mío, te pido un favor: no tomes más iniciativas por...

Mira, mira, esto es por culpa de Edu, ¿entiendes?

Espere, señor.

Uh, uh, uh, uh.

Ya está, señor Rodríguez. Usted se ilumina.

A mí me parece muy bien.

Saca dos copias y me dejas una en cabina, por favor.

J. J., ¿la doctora?

¿Qué ocurre?

Hay un prisionero en la celda Terra

que no deja de gritar que es un agente.

¿En la celda Terra?

Sí, voy a verificarlo, ¿te parece?

No, no, no, yo voy.

No le digas nada a la doctora, está muy nerviosa.

Igual es una falsa alarma.

Vale. Peter.

Es una orden.

Hola. ¡Ah! Chist.

Les he dicho a mis padres que me quedaba con mis hermanos

y han llegado antes que yo.

Tú y esa caja, ¿qué llevas ahí, que no te separas de ella?

¿Sabes?

Somos vecinos desde hace nueve años

y es la primera pregunta que me haces.

Toco el saxo. Ah, ¿eres músico?

Me ayuda a expresarme mejor que con palabras,

como ya habrás notado.

¿Te ayudo a subir?

Ay, sí, sí, sí, ven, ven.

Intenta no mirar, ¿vale?

Un poco más.

Ya está. Ya está ¿qué?

Guau.

Gracias.

¿Qué hago con estas bolsas?

-Es que, si te las quito, te vas a poner a levitar.

-¿Como en el supermercado?

-¡Alejandra!

Hola, mamá. Hola, abu.

¿Y tu hermana?

¿Eh? Tu hermana.

Arriba.

Ay, Edu. Hola, mijito.

Cariño, yo creo que Edu se tendrá que ir a su casa.

No tengo llaves, mis padres llegan más tarde.

-¿Cuántos nietos tengo?

-No, abu, solo es un amigo de Nico.

Hola.

Edu, eh...

Nico, creo que Edu debería irse a su casa.

¿Qué? ¿Tengo la peste? Que no tengo dónde ir.

Uy, no, no os preocupéis.

Nico ya se lo ha contado a Edu. ¿Qué?

Pero, Nico, ¿tú estás chalado? Ay, Dios mío, Rodrigo.

-Pero, tú, chaval, siempre te superas, ¿eh?

-Eh, tranquilos. Yo ya no flipo.

Por cierto, yo también entre en el club de los poderes.

Papá, ¿tú también?

Sí. Cuando me altero, me ilumino.

No.

No sirve para mucho, la verdad. Mamá, ¿qué haces con esas bolsas?

¡No, no se las qui...!

¡Uy!

¡Abu! La abuela flota.

Ay, mi madre. Dime, hijo.

-La abuelita ya entró en el club de los poderes raros.

Dale las bolsas. Toma.

Mamá, la pulsera está verde.

Ah, sí.

La mía también. La bola.

Oye, sí, pero pues qué raro, pues si estamos todos en familia.

-¡Es Edu!

-Eh... Tranquilizaos.

La abuela flota. No pasa nada.

Olé, Edu.

Una pregunta, ¿dónde está Samuel?

¿Samuel?

Desde que llegó, no ha parado de gritar

que es un agente especial.

-¿Hablaron con la agencia?

Te conozco.

¿Quién eres?

-¿Lo conoce?

No, no, no, es un embustero.

Que no hable con nadie,

y no me moleste con este tipo de quejas, ¿sí?

Sí, agente.

-Soy el agente Félix, se lo aseguro.

-Y yo, el agente Rodríguez, ¡no te fastidia! ¡A callar!

-Hola. -Hola, Bosco.

No, ahorita no es buen momento.

-Necesito hablar con Alejandra.

Hola, pequeñaja.

Esto es para ti, para que veas. Bosco siempre cumple su palabra.

Vamos fuera.

Yogur de frutas del bosque.

Ale, te juro que Bea y yo no tenemos nada.

¿Nada? Le estabas inspeccionando la garganta con tu lengua.

No. Eso no fue así.

Fue ella la que se me lanzó. Ale, te juro, yo no quería nada.

Ah, yo es que ahora estoy ciega, estoy ciega y no veo nada.

(GABI) Un poquito de yogur para este coche tan bonito.

Quiero que sepas que Bea y yo solo somos amigos.

Amigos con derecho a roce, ¿no?

Sí, pero no lo vuelvo a hacer.

A ver, Bosco, ¿tú eres imbécil o qué te pasa?

Mira, no me vuelvas a llamar en tu vida, ¿me oyes?

Por favor, no te pongas así.

¡Ya me llamarás, niñata!

Hola, Bea.

-Bosco.

-Oye, ¿voy a por ti y vamos a tomar algo?

-Sí, claro.

-Genial, pues ahora te veo. Un beso.

¿Amigos con derecho a roce? Te vas a enterar, Alejandra.

Ahora ciérrala. ¿Otra vez?

Pero ¿por qué no funciona?

¿Estás seguro de que fue así?

Que sí, así fue con Félix.

¿De verdad?

-¿Se puede saber lo que estáis haciendo aquí?

Nada, abuela, jugando.

Qué recuerdos me trae este refrigerador.

Tu abuelo y yo le llamábamos "el desierto"

porque casi siempre estaba roto.

Nico, ven conmigo.

Sujétame esto, que estoy harta.

Oh... Llévame allá.

Nico, prometiste no abrir lo del abuelo

antes de cumplir tus 15 años.

Ya, bueno, es que yo...

Tranqui, tranqui, sabía que lo harías.

Dame.

Por cierto,

nunca entendimos tu abuelo y yo por qué había una ranura

en la parte de atrás del frigorífico.

¿Una ranura?

Una ranura.

Tampoco entiendo por qué tengo otra

que me parte el trasero en dos.

No sirve para nada. ¡Ja!

Edu, ayúdame.

¿Qué pasa?

Guau, la ranura.

¿Qué?

Ayúdame, que la vamos a mover.

La moneda que te dejo es muy importante.

Solo funciona una vez.

(Música de carrousel)

(Engranajes)

(Sonido metálico)

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Samuel, ¿dónde están los niños?

¡Cristina! ¡Cristina!

Dios mío, Rodrigo, ¿dónde están? Como se han ido al Más Allá...

No, no, no, mato a mi hijo, te lo juro que me lo cargo.

A ver, OK. Les decimos que Edu se va a quedar a dormir,

que todo está bien y nos regresamos a buscarlos.

Ya me lo has dicho siete veces, venga, va, por favor.

Ok, OK, OK, este... Sí.

Venga, va, va.

Es que... Es que...

Primero nos mete en este lío, y ahora ¿qué?

"Cujons"

Ahora, a saber dónde está, a saber dónde está.

Rodri... Uy, no, no, no te alteres.

¿Cómo no me voy a alterar, cariño? ¡No!

No, no, no, no me pueden ver, no me pueden ver.

Voy.

¡Hey!

-¿Y Edu?

-Sí. Edu se va a quedar a dormir.

Ándale.

-Chiqui. -¿Eh?

-Edu tiene que venir a estudiar a casa.

-Ah, estuvieron estudiando. Toda la tarde. Matemáticas.

Como pensé que iba a estar bien, se fueron al cine.

Con Rodrigo.

Como hacía Edu, como hacía Edu.

-¡Hey, hey! -¡Hey!

-Cristina, ¿y dónde está mi banquero favorito? ¿Eh?

Ahora, el moradito señor Van Vatio.

Qué cretino el Ricardito de las narices.

Oigan, ¿saben qué?

¿Saben qué? Me encanta cómo son.

Me encanta que estén tan combinados,

rojo con moño, blanco, burdeos, Pin y Pon.

Mis vecinos... hermosos.

Guapísimos los dos, me encantan.

Que Edu se va a quedar a dormir en casa de Cris

y a mí no me hace ninguna gracia.

-No pasa nada, cariño. Es sábado.

-Claro, es sábado.

-¿Te doy su pijama? -No, no te preocupes, para nada.

-Para nada. -¡Lo quiero aquí a primera hora!

-¡Claro!

¡No, tenías que fastidiarlo tú!

Si apreciáis mi silencio, el 50 % de las dos próximas pagas es mío.

-Eres un mal bicho.

-Dile a tu amiguito que cuidadito, porque el porcentaje sube.

Ahora, colocad este trasto y vamos para arriba,

que os están buscando. ¡Ya!

Pero ¿cuándo se fueron?

Hija, ¿otra vez? Que no lo sabemos.

Y mira lo que trajo el viento.

-Ay, mi amor.

Ay, qué bien. Mi vida.

¿Dónde estabais?

Sí, o sea, ¿dónde "fregaos" estaban?

¿Que no ven que estamos aquí preocupadísimos por ustedes?

Un momento, ¡Quiero una explicación de inmediato!

Yo me voy a mi cuarto.

Vamos, Samuel.

Edu y yo fuimos a buscar a Prisila,

bajamos al trastero, de repente, estábamos en el Más Allá.

Ah, en el Más Allá.

La madre que me parió.

En el Más Allá, Nico.

Y aparecisteis allí de repente. ¡Vosotros no hicisteis nada!

No.

Mira, Nico, ¡como la hayas vuelto a liar otra vez...!

Que no, abrimos la puerta del trastero

de repente, ya no estábamos en la sala de control.

Os quiero fuera en 10 minutos.

Y nada de tonterías, que hoy habéis estado muy flojas.

Esta vez era un sitio más...

Era un sitio muy tranquilo.

Espero que no hayan llamado la atención.

Para nada. ¡Aaah!

Aquello era... una oficina.

Había unas señoras... mayores,

pero Edu y yo nos escondimos para que no nos viesen.

Pero, bueno, ¿qué hacéis aquí?

-¿Nos estabais espiando?

-No fue nuestra intención asustaros.

-¿Por dónde entrasteis? Si ahí no hay puerta.

-¿Os habéis colado?

La explicación es algo inusual, no sé si nos vais a creer.

Mirad su ropa. Es extraña.

Júrale a tu padre que nadie os reconoció.

¿No seréis de la familia del agente Rodríguez?

¿Cómo sabes eso?

Está por toda la prensa. Mira.

Nadie habla de otra cosa.

Además, nosotras estudiamos

que el agente Rodríguez había muerto.

-O sea, me muero de la ilusión como seáis de la Tierra.

-Venga, decídnoslo.

-Yo os como a besos como seáis de la familia Rodríguez.

-¡Y yo también! Yo empiezo por el pequeñín.

Idiota, díselo.

No.

Que lo digas.

Que no. Venga.

No.

El agente Rodríguez era su abuelo.

Y yo soy su vecino y gran amigo.

-¡Ay!

Y, sin saberlo, gracias a Dios, estamos aquí de vuelta.

¡Oh!

Nadie más entra en el trastero.

A partir de ahora, no quiero un sobresalto más, ¿queda claro?

Papá, la abuela está flotando y se ha pegado ya dos leñazos.

-Ay, Dios.

(Música romántica)

Fue maravilloso.

Me enamoré ocho veces.

Llegas tarde.

Es muy peligroso que nos vean aquí...

Soy consciente de ello. Siéntate.

¿Cómo estás?

¿Que no lo ves? Pálido.

Llevo un año y medio sin salir de mi zulo.

Ponme al corriente.

El gobierno ha decidido perdonarlos

si logramos cerrar la puerta que conecta con su casa.

¿La cerda de la presidenta les ha concedido el indulto?

¿Y la puerta que dejó aquí el bastardo?

Pues la seguimos buscando, pero, claro, no la encontramos.

Y el agente que mandaron cayó en la cárcel Terra.

¿Quién era? Félix.

El enano. Sí.

¿Están solos? ¿Van a enviar a alguien más?

No creo porque esta información solo la sé yo.

Ha llegado el momento de dar el golpe.

Tienes que ir tú.

¿No ves lo que me pides? Puedo arruinar mi carrera, tío.

Si me agarran, voy a estar en la cárcel.

Yo me quiero casar el año que viene con Lupita.

¡Cállate! Siempre fuiste el sobrino miedica, la gallina.

¿Has olvidado quién mató a mi padre?

¿A tu abuelo?

Tengo planes para la presidenta, no va a durar mucho.

Y si voy, ¿qué quieres que haga? ¿Quieres que los mate?

No.

Peor que eso, quiero que los extraditen.

Si los tengo aquí, en Maktub, a toda la familia,

podré hacer con ellos lo que quiera.

Ahora, vete y no me falles.

J. J.

Recuerda que para que los extraditen,

ellos tienen que provocar la sospecha.

Y si algo sale mal, a su hijo, el Rodrigo ese...

¿Pero dónde está todo el mundo?

Pedí un poco de privacidad para hablar con usted.

¿Hablar de qué?

Doctora, usted sabe que siempre le he tenido un afecto especial.

J. J....

No se me vaya usted a declarar, que ya sabe que mi corazón

está ocupado por Félix, ¿eh?

Solo dígame algo,

¿dónde siente menos, del lado izquierdo o del derecho?

Pero... ¿qué clase de pregunta es esta?

¿Félix?

¡Félix!

¡Ah!

¿Le dolió?

Pero...

Siéntese.

Ay, pero ¿qué ha hecho?

Chist, chist. Duérmase.

Chist, chist, chist.

Ay. (TARAREA) A la rurune...

(Estruendo)

¿Otra vez?

No, es más de lo mismo.

Cariño, ¿otra vez? ¿Habrá vuelto Félix?

Mamá, tú deja ya el rifle, que te cargaste a uno.

Me llevare a Samuel al jardín. Ándale, sí.

Oye, parece que no hay nadie, ¿no?

Familia.

¡Ah! ¿Quién es usted?

A usted le conocemos del Más Allá, ¿no?

Así es. Ah, sí, sí, es verdad.

¿Usted viene a sustituir a Félix?

Sí, sí, sí. ¿Por qué no nos sentamos acá?

Gracias.

Oiga, le juro que lo de Félix fue un accidente.

¿Tú le disparaste?

Sí. ¿Cómo está?

Apenas ayer lo enterramos.

¿Qué? Ay, no.

Era tan pequeño, que... su cuerpo...

nos cupo en una caja de zapatos.

Ah.

¿Y Gabriela?

Está arriba con la abuela Isabel.

¿Tu mamá no se ha muerto? No.

Oiga, una pregunta.

¿Usted es mexicano?

No.

Ah. Soy de Maktub.

¿Y tú quién eres?

Soy Edu, el vecino.

Sí, es mi amigo. Se lo he tenido que contar.

Sí, pero controla perfectamente sus emociones.

Sí, sí. No salta la alarma.

Sí, no, no.

Demuéstrame cómo controlas tus emociones.

(Música de violín)

¡Ah!

Uh...

Uh. Uh, uh.

Impresionante habilidad.

¿Qué otro tipo de poderes raros ha tenido últimamente la familia?

Uy, no.

Mi hija Gabriela es invisible cuando quiere.

Aquí, mi marido se le prende la cabeza,

se le prenden las pompas cuando se altera.

Alejandra tiene fuerza como un toro

y mi suegra, que está arriba, flota.

Bueno, y Samuel, el perro, trepa por las paredes.

Sí, y yo nada. De nada.

Ya está bien de preguntas, por favor.

Déjeme que le pregunte yo algo: ¿esto cuándo termina?

De hecho, les tengo buenas noticias.

La puerta cósmica del trastero dejará de existir a las 10.

En menos de 10 minutos.

¡Ay, sí, por favor!

¡Bien, bien, bien, bien!

¡Sí, por favor! Ya está, hija, ya está.

Gracias a Dios. Muchas...

Señora, mejor deme la pistola, no me vaya a pasar como a Félix.

Sí, sí, sí. Gracias.

Ya está, mi vida, ya está. Ya se acabó.

-Ya, ya, ya. -Se acabó.

Ah, ¿saben qué? Denme las pulseras.

¿Las pulseras?

¿Cómo?

Sí, ya no las necesitamos.

¡Ah!

¡Claro, adiós, adiós! Claro.

¿Pa' qué? Vámonos.

En Maktub nada funciona.

Mi mami.

Ay, hijita. Bueno.

Bien.

Por fin. Ya se acabó.

(Telefonillo)

-¿Quién es?

-Soy Pedro Solas.

-¿El ministro?

-Sí. Por favor, doctora, abra, es una urgencia.

-A ver, ahorita salgo, no se acerque, por favor.

-Doctora, siento molestarla en su casa

pero es que esto ya no puedo esperar.

Estoy fatal.

-Ya, perdón. Eh...

Me da mucha pena, híjole, pero no... puede pasar ahorita.

Ministro.

Lo siento. Sí, sí, es el ministro.

Qué gusto. Sí.

J. J. -Le dije que no puede pasar.

Pero ¿por qué no?

Porque tenemos una situación.

Pero con este calor, se nos va a asar aquí.

Pásele, le invito un agua... Pásele, con confianza.

Está en su casa.

-Buenos días.

-Cariño, ¿te acuerdas de Pedro, mi paciente... mi cliente?

-Mamá, la abuela está flotando y no puede entrar en el baño.

Gabriela.

Hola. Ya voy yo.

-¡Usted es el Ministro de Hacienda!

-¿Le habló usted de mí?

-Soy tu mayor fan.

Es que yo de mayor también quiero ser Ministra de Hacienda.

¿Qué se siente que todo el mundo le tenga respeto y mucho miedo?

-Es... agradable.

-Vamos a pasar a la cocina,

tenemos unas cosas que hablar de trabajo,

así que les voy a pedir, por favor, privacidad.

-De verdad que lamento esta intromisión.

¿Cuál intromisión, señor?

Le dije que esta es su casa, hombre, disfrute.

¿La casa no era...? Pase...

Pero ¿cómo que cuál intromisión?

Si se entera de todo, ¿qué hacemos?

No se enterará, falta un minuto para que todo se acabe.

El Ministro de Hacienda en mi casa.

Hasta me parece guapo.

Gabriela, no quiero que entres a la cocina, ¿queda claro?

Te ocupas tú, yo me voy a duchar, no puedo más.

Yo me encargo. Tú eres el del Más Allá.

Sí, yo vengo a suplir a Félix.

Oye, princesa,

tú puedes desaparecer cuando tú quieres, ¿verdad?

De verdad que siento mucho haber venido.

Pero... es que me siento fatal. Me falta el aire.

-Es un cuadro de ansiedad agudo.

-Ya, pero ¿qué hago?

Tengo consejo extraordinario con el Presidente.

Toda la vida luchando para conseguir este puesto y...

Y ahora...

-"Ups", creo que me han pillado.

-¿Todo bien?

-Acabo de ver a su hija, la pequeña.

-¿Invisible?

-Sí. -Típico.

-Ah.

-Es de manual. -¡Ah!

Qué raro.

-¿Voy por un tranquilizante?

-Sí, por favor. -No salga de aquí.

-No.

-Aquí, por favor, en la cocina.

-No tarde, por favor.

-Oye, ¿qué te pasa? ¿Qué te pasa?

-Mamá. -No, chist.

Ahora sí estás castigada.

Oiga, ¿cuándo demonios acaba todo esto ya?

¿Segundos? Menos mal, vamos.

-Mami. -Ya.

Entiende que para mí ese hombre es como para ti George Clooney.

-No te vas a zafar, ¿eh? -¡Pero siempre igual!

-Chist. Estás castigada, ándale. Órale.

-El maldito de J. J. nos traicionó.

-Ay. Pero ¿cuánto tiempo llevas tú en la celda Terra?

-Nada más llegar a la Tierra, la madre me disparó, un error.

-Lo siento, es mi culpa, J. J. me engañó.

-No. Nos ha engañado vilmente a todos.

Ahora lo más importante es volver a la Tierra,

y por eso debemos encontrar la puerta del agente Rodríguez.

Si no, la familia estará perdida.

-Hay que avisar a la presidenta, la familia no tiene la culpa.

Lo de J. J. cambia las reglas del juego.

-No, Félix, la presidenta no.

-Ella dejó muy clarito queque, si la luz se ponía roja,

pasase lo que pasase, la culpable sería la familia.

-Doctora, creo que han localizado la puerta.

-Y fue aquí, donde supuestamente el nieto del agente Rodríguez,

acompañado de otro chico, conectaron con Maktub.

El túnel, la puerta al planeta Tierra,

daba al vestidor de un gimnasio de chicas

de la Universidad de Aladina. Pero estamos con dos testigos.

Díganos, ¿cómo eran? ¿Qué decían?

-Eh... Pues eran así chiquititos, y, bueno,

llevaban ropa muy extraña, pero eran supersimpáticos.

-Simpatiquísimos.

-Muy simpáticos, ¿eh?, de verdad.

-¿Me sujeta por favor el...? Gracias.

Informó para Maktub Televisión Alberto Peláez.

-Pero qué estúpida soy. ¡Claro!

Donde construyeron la universidad

era la antigua vivienda del agente Rodríguez.

-Hay que darse prisa, que rodeen la universidad

y que nadie más entre.

-¡Corred! ¡Félix!

Ten cuidado, J. J. es osado y peligroso.

-Yo también.

-¡Coordenadas de la universidad, ya!

-¿Dónde está la puerta? -En el pasillo, señor.

Hija, ya queda muy poquito. Sí.

Ya está. Cariño. ¿Qué pasó?

Ya casi son las 10. Sí, ya. A ver.

Tres,

dos, uno...

¡Ya! Ya está. Ay, mi amor.

Se acabó, por fin. Se acabó.

Ay, gracias a Dios. Se acabó, papi.

Y yo nunca tuve poderes.

¿Por qué nadie me informa lo que está ocurriendo en casa?

Mamá, mamá, suelta el jarrón porque ya no lo necesitas.

¿Qué pasa? ¿Quieres verme flotar como un globo?

No, es que ya no vas a flotar. Dame, dame, dame.

¡Ay, mi madre!

¡Ah!

¿Sí?

Tómalo, tómalo. ¿Por qué?

No sé. A ver, Gabi, desaparécete.

-Bueno, a ver, ¿en qué quedamos?

-¡Desaparece!

¡No! Como me pase a mí lo mismo.

¡Eh, eh! ¡Bájame de aquí, bájame!

Ay... No, pero ¿por qué?

(Música)

(Cerradura eléctrica)

(Timbre)

Eh, hola. Venimos a por Edu.

Soy J. J., amigo de la familia. Pásenle.

Con confianza, están en su casa.

Están arriba, pero ahorita bajan, en un segundo. Siéntense.

¡Edu! Ya llegaron tus papás.

Mis padres. ¿Qué hacemos?

Recoge tus cosas y vete con ellos, ¡rápido!

¡Corre, corre!

Yo le dare un calmante al ministro, a ver si ya se va.

-¿Quién es esa señora?

Mamá, es mi esposa.

¡Ay! ¡Hija, no le hagas esto a tu padre!

¡Papá, papá, papá!

¿Qué pasa ahora?

Jefe. ¿Teo?

Jefe, jefe.

Teo, ¿qué haces?

Chist. Vienen los holandeses.

¿Cuándo?

Ahora, están aparcando, vienen con el jefazo.

¡No me fastidies!

¿Dónde se ha metido? Le llevo llamando toda la mañana.

No dejes que entren, voy yo.

Vale, vale.

Teo, Teo.

¿Por qué vas vestido así?

Estoy de luto, por lo de su madre.

Me muero. Los holandeses.

¿Por qué ha dicho de luto?

Porque se piensan que la abuela está muerta,

habrán venido a darme el pésame.

¿Se piensan que me he muerto?

No, no, mamá, es un error, mamá.

No, no bajes, no ba... Mamá, ¡por favor!

¡Papá, papá, papá!

¿Qué?

Así no puedes bajar.

¿Por qué no? Porque... tú...

¡Por favor, esto es una pesadilla!

¿Qué tal Edu? ¿Dio guerra?

No, qué va, qué va, es un encanto.

-¿Y Rodriguín?

-Rodriguín ahorita baja.

Lo de los 10 minutos creo que no está pasando.

Qué raro. Sí.

-Que quede claro, yo no me he muerto.

-Mi suegra.

Finalmente la conozco, señora.

Ese jarrón debe de pesar mucho, deje que la ayude.

-¡No le quites el jarrón!

Que a mi suegra le encanta tenerlo con ella.

Mi abuela va a flotar.

-Hola.

-Hola, mi amor.

¿Qué tal, Nicolás? Hola.

-Espero que hayáis estudiado.

Señora, yo insisto,

no quiero que se vaya a lastimar, así que deme el jarroncito.

Se ha cargado a la abuela.

"Joer", cómo quiero yo a mi abuela, ¿eh?

Uy.

Niños.

Abuela, vámonos a la cocina.

-Buenos días.

-Ah, sí, Pedro es otro amigo de la familia.

-Ah.

-Papá, mamá, ¿qué tal si nos vamos ya a casa?

¿Cuál es la prisa? Es domingo.

¿Por qué no se quedan a jugar Monopoly o hacemos algo?

-¿Nos conocemos de algo? Me suena mucho su cara.

-Se lo dicen mucho, todo el tiempo.

Bueno, tenemos que platicar, así que bye, Edu, adiós.

-Adiós, chiqui.

-Estoy fatal, fatal. -Pase.

-El hombre con traje de rayas no me gusta nada.

-Nicolás, mijo, ¿por qué no llevan a tu abuelita al jardín?

-¡Eh! -Ay, huy, bueno.

-Estoy fatal. Yo creo que voy a peor.

-¿A que vio a mi suegra flotar?

-Sí, ¿usted también la vio?

-No, yo no la vi, pero es típico de ese cuadro clínico.

Se va a tomar este calmantito.

-No, ese no es el calmantito. No, no.

Tómese una de estas.

-Dos, dos. -Dos.

Voy por agua.

-Papi.

-Te juro que yo a ese hombre le conozco.

Mire, no me hagan mucho caso,

pero yo escuché decir que era ministro.

-¿Ministro?

-¡Solas! Pedro Solas, el Ministro de Hacienda.

-¿De verdad? Pero ¿qué hace aquí?

-No sé, estamos en conversaciones con él. Si mi jefe se entera...

-Papá, mamá, ¿nos vamos?

-Cállate.

-Entra inmediatamente...

y hazle la pelota como solo Ricardo Laso sabe.

-Ya voy.

(Telefonillo)

¿Sí?

-Hola, venimos a ver a Rodrigo.

Pásele, pásele.

¿Eh? No, no, no, no, no. Me dijo que él salía.

Espéreme tantito, no se mueva.

Papá, si tus holandeses llegaron, te tienes que tranquilizar.

Hija, es que no puedo. Sí puedes.

Porque no entiendo por qué seguimos teniendo poderes.

Ay...

Voy a llamar a Teo al móvil, que no les deje entrar.

Ay, perdón, perdón.

Buenos días.

Qué bueno que hablas inglés.

¿Qué tal? Soy Teo. Trabajo con Rodrigo.

¿Y por qué andas de luto?

Ah, ¿no lo sabes?

Se piensan que murió Isabel.

¿Cómo?

Me acaba de decir Alejandra que no deben entrar.

Diles que su padre está triste y que agradece la visita,

pero que mejor nos vamos todos.

¿Tú no hablas nada de inglés? No.

Gracias, gracias.

Acompáñenme.

¡Rodrigo!

¡Ya llegaron tus jefes!

Gabi, cariño, ¿cómo hace Edu?

Uh, uh, y se tranquiliza.

Uh, uh. ¿Qué tal? ¿Qué tal?

Esto, rojo como pompis de simio, y esto, como un árbol de Navidad.

Todo hecho un cuadro.

-Usted podría ser mucho más que ministro.

-Ricardo, al ministro no le gusta que lo importunen cuando visita.

-Cristina, de verdad mi intención no es molestar al ministro

Simplemente yo quería decirle que si mi secretaria en algún momento

se puede poner en contacto con vuestro departamento...

Vuestro departamento ya este año nos conoce,

porque mi jefe habla con ellos, quisiera decirle a mi secretaria

es que le llame y que de alguna...

-Una, una.

-Ah, ¿que está mal de la cabeza?

Chist.

Hay alguien. Ven.

¡Félix!

¿Estás bien?

Mírame la cara, ¿tengo pinta de que estoy bien?

Mi madre no te quiso disparar. Solo fue un accidente.

J. J. dijo que todo terminaría a las 10, y todo sigue igual.

-J. J. trabaja para un tipo muy peligroso

que odiaba a vuestro abuelo, y lo que quiere es vuestra ruina.

-Por eso nos quitó las pulseras.

-¿Dónde está el rifle que traje?

J. J. lo metió en el armario, y él tiene la llave.

Ah.

Escúchenme bien, ¿eh?

¿Qué le ha pasado a tu madre?

-Que ha muerto, la pobre.

-Entonces, ¿le llamo yo, espero a que me llame su secretaria?

¡Hombre, Rodriguín!

¿Y ese gorro?

Me subió un poquito la fiebre, nada, nada.

Uy.

-¿Puedo ir al servicio? -Sí.

Pásele, la primera puerta a la entrada.

Hablamos.

-Pero no entiendo nada. ¿Quién ha fallecido?

-¿Perdón? ¿Fallecido?

Eh... Ah...

Al próximo que diga que me he muerto

le tiro esta lata a la cabeza

-¡Ah, ah, ah, ah! No, no, no, no, no. Uy, no, no.

-Ay, lo siento, chiqui, no lo sabía.

-¡Esto es para Alejandra de parte de Bosco!

-Mariachis. Ay.

(Música de Mariachis)

# De la Sierra Morena, # cielito lindo.

# un par de ojitos negros, # cielito lindo, de contrabando.

-¡Ah! ¡Félix!

Félix.

Félix.

J. J.

¿Qué te pasó? ¿Metiste el dedo en el enchufe?

Sabemos que trabajas para Rungen Zelig.

-¿Rungen Zelig?

Maldito alacrán.

(Música de Mariachis)

(Alarma)

(Explosión)

# Ese lunar que tienes, # cielito lindo, junto a la boca,

(Alarma)

# no se lo des a nadie...

Seguro que estáis pensando que de esta no salimos, a que sí.

Mi padre iluminado arriba y abajo.

Y para colmo mi abuela flotando.

Todos con la boca abierta por todo lo que estaban viendo.

(Alarma)

¡Nos iban a estraditar al planeta Maktub!

(Explosión)

Amigos: Un milagro. Pero sí salimos de esta.

Yo guardaba como un tesoro,

un petardo que me había regalado un delincuente de clase.

El plan de Félix era provocar que todos saliesen de casa,

y mi misión era causar una distracción afuera.

Os prometo que yo nunca quise que cayese ahí.

(Explosión)

(Canción Rock)

¡Mi coche!

Mientras tanto JJ y Félix empezaron una pelea increíble.

(Canción Rock "Whatever you want")

Algo de suerte tuvimos con los holandeses.

Al gran jefe le picaba la garganta

y con el susto de la explosión se atragantó con la pastilla.

(Canción Rock)

Mi hermana usando sus poderes lo sacó de casa.

Por si no éramos muchos parió la abuela.

(Ladrido)

Buagh, mi hermana le sacó con un beso.

La pelea continúa en la cocina.

(Canción Rock)

El motivo por el cuál no visteis a mi hermana pequeña,

es porque su misión era hacerse invisible

y así quitarle las llaves del armario a JJ

y que mi madre le diese el rifle a mi padre.

Mi madre la volvió a liar y esta vez le tocó al pobre Teo.

(Sigue canción Rock)

Finalmente a mi padre le salió la vena de mi abuelo

y bajó al sótano para ayudar.

Para no equivocarse con el disparo

necesitó algo de ayuda.

(Estruendo)

(Canción Rock)

Y solo faltaba el ministro.

Pero se había metido tantos tranquilizantes

que aunque hubiese visto una vaca volando

le hubiese parecido normal.

(Canción Rock)

¡Oye, oye, oye! ¡Señor, ayúdeme, por favor!

Pero ¿qué hace? ¡Ayúdeme! ¡Ayuda, por favor!

Muchas gracias por todo, Félix.

Sí, Félix, aquí tienes tu casa.

Bueno, que te vamos a echar de menos.

Te regalo mi oso de peluche, Guzmán, espero que lo cuides.

¿Me lo prometes?

Bueno. Gracias.

Nicolás.

¿No te vas a despedir de mí?

¿Por qué yo nunca tuve poderes?

Nunca los necesitaste.

Siempre tuviste superpoderes.

Adiós.

Adiós.

¿Y Teo? ¿Teo?

Tenemos suerte que no sea el más listo del pueblo, ¿no?

Pero me pongo con ello.

Discúlpame si... Si he sido un poco...

Imbécil, pedante, soberbio.

Me salvaste la vida.

Tu papá estaría orgulloso de ti.

Cierra la puerta.

Buen viaje.

(Música emotiva)

(Estruendo)

(Música emotiva)

No fue nada.

¿Estás bien?

-Sí, estoy bien.

-Félix, yo... -Chist.

¿Paso por ti a las nueve y cenamos?

-Sí.

-¿Y esto? ¿No es para mí?

-¿Esto?

-No.

Esto es para ti.

Familia.

Subid conmigo, que tenéis que ver algo.

-Ah, Isabel, ahorita te llevo a la residencia.

-No, Cristina, yo no vuelvo a esa ratonera.

Venga.

Hola, familia, sorprendidos, ¿verdad?

Cierra la boca, hijo.

Si estáis viendo este mensaje, es que todo terminó.

Sabía que podía contar con todos vosotros.

Habrá sido toda una increíble aventura.

Unos años atrás me enteré que por mi culpa

por el refrigerador cósmico que dejé en el trastero,

mi planeta, Maktub, estaba sufriendo.

Era importante solucionar eso, y espero que lo hayáis logrado.

Isabel, vida mía.

-Dime, cariño.

-Has fingido estar loca demasiado tiempo.

-Escuchad. Dejad de mirarme, que queda lo más importante.

-Ahora bien, familia...

Hay algo más, y esto es mucho más importante.

Puede que en un futuro próximo tengáis...

¡Ay!

¡No! Adiós, vídeo. Mamá, ¿qué decía?

Abuela, ¿qué decía? Abuela, porfa, cuéntamelo.

-Igual algún día os lo cuento. ¡Algún día!

¿Cómo que algún día, abuela? ¡Abuela!

¡Ahora! ¡No!

Parecía importante.

Es muy importante, claro que es importante.

Ahora tocaría decir: "Colorín, colorado,

y este cuento ha acabado bastante bien", ¿verdad?

Pues no.

Lo que no oímos del mensaje de mi abuelo era premonitorio.

Resulta que en el Más Allá, hubo un golpe de estado

y arrestaron a la presidenta.

El nuevo dictador es nada más y nada menos

que el primo de Rungen Zelig,

y escuchad lo que prometió.

Mi primera orden ejecutiva.

Le he pedido al nuevo viceprimer ministro,

Rungen Zelig y a su cuerpo de élite

que vayan para el planeta Tierra,

me capturen a Rodrigo Rodríguez,

que me lo traigan para acá, para Maktub,

para ser juzgado y encarcelado,

porque alguien tiene que pagar.

Sí, amigos, esta historia aún no ha terminado.

(Canción alegre)

Esto va por los niños.

Si yo te digo que existen dos mundos,

tú me dirías que estoy loco de remate,

pero yo te digo que por el trastero de mi casa,

al Más Allá, por ahí se pasa.

# Sí, yo lo he visto, # es increíble.

# Soy aquel que se quejaba # de que su vida nunca cambiaba.

# Ahora veo que nada es igual, # más bien parece un manicomio.

# ¿Tú crees que tiene solución?

Yo solo sé que por mi casa...

al Más... Allá... se va.

# Son los Rodríguez y el Más Allá, # una familia de lo más normal.

# La abuela flota, # ¿sabes lo que te digo?

# Son los Rodríguez y el Más Allá. #

-Silencio, que el agente Rodríguez tiene algo que decir.

-Que los niños enfermos nunca pierdan la sonrisa.

Mi padre era ingeniero,

pero en otro planeta, era un guerrero.

¿Y veis esta pulsera que cambia de color?

Es mi sepultura, ¡que alguien llame a un cura!

# Uy, qué peligro. # ¿Tú crees que vienen?

# Soy aquel que se quejaba # de que su vida nunca cambiaba.

# Ahora veo que nada es igual, # más bien parece un manicomio.

# ¿Tú crees que tiene solución? #

Yo solo sé que por mi casa...

# al Más... Allá... se va.

# Son los Rodríguez y el Más Allá,

# una familia de lo más normal.

# La abuela flota, # ¿sabes lo que te digo?

# Son los Rodríguez y el Más Allá. #

¡Bien!

Qué bien tocas, chaval.

Para que los niños enfermos nunca pierdan la sonrisa.

Esto va por los niños.

# Al Más... Allá... se va.

# Son los Rodríguez y el Más Allá. #

Cariño. Ay, ¿qué? No me digas...

Ay, ¡no!

No, no, no, no, no, fuera, fuera. Fuera, fuera.

Es que me lo pasan. ¿Qué voy a hacer?

¿Para qué me lo pasaron?

No, no, tranquilo. Sus padres.

Están bien, sus padres están bien.

(Música alegre)

Cine Clan

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  • Anacleto, agente secreto

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  • Yoko y sus amigos

    Yoko y sus amigos

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Cine Clan - Los Rodríguez y el más allá

Infantil

Edad Recomendada:

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Con esta calificación buscamos agrupar contenidos de audiencias afines.

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  • Infantil: Programas especialmente adecuados para niños de 4 a 6 años
  • Junior: Programas especialmente adecuados para niños mayores de 7 años
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