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Para todos los públicos Ainbo: La guerrera del Amazonas
Transcripción completa

Vale, este es el plan. He puesto una trampa.

La trampa más infalible y alucinante de la historia.

Y después ya verás qué guay.

Como ya te he dicho,

soy la mejor cazadora de todo Candámo.

Y solo tengo 13 años.

Algún día me conocerán como Ainbo de Candámo.

¡La mejor cazadora de todo el Amazonas!

Pero hasta la mejor necesita una ayudita.

Ahí es donde entras tú.

Me ayudarás a atraparlo.

¿Vale?

Bien.

¡Ah! ¡Que viene!

¡Ah! No he puesto cebo.

Oye, quietecita.

¡Ah!

¿Eh?

¡Ah!

¡Uf!

¡Oh! ¡Ah!

¡Socorro!

¡Ah!

(Gruñidos)

(Chillido)

(Chillidos)

(Música dramática suave)

Cada día va a peor.

Mueren más y más peces.

Nuestra aldea se muere.

Y muchos están enfermando.

Incluido yo.

Es la maldición.

Pero te vas a poner bien.

Aunque así sea, es tu hora, hija.

No estoy lista para relevarte.

¿Y crees que yo estaba listo para ser el líder?

A tu edad lo único que me interesaba

eran las chicas.

Bueno, y también las chicas.

-Tiene razón.

Nunca estarás más preparada que ahora.

Pero entonces Candámo era distinto.

Sí, no lo negaré.

El bosque era frondoso

y el agua del río cristalina.

-Y todo el mundo en la aldea era muy feliz.

Pero ¿cómo puedo acabar con la maldición?

No lo sé.

Tal vez la maldición seamos nosotros.

Nuestra crueldad. -¡Bah!

Ahora no vengas con esas bobadas.

Sé que no las piensas.

Tienes todo lo que él tenía a tu edad.

Eres fuerte, valiente y tienes buen corazón.

-Y tienes una misión.

Salva la aldea Zumi.

Salva Candámo.

Yo confío en ti, Zumi.

Ahora solo tengo que dar en el blanco.

Quieta.

¡Ah!

¡Ah!

(Graznido)

¡Ah!

(Risas de hombre)

¡Atok!

Ah, la poderosa cazadora.

Deprisa o nos perderemos la ceremonia.

Yo no, yo me voy ahora.

Pues bájame.

Zumi se disgustará si no me ve allí.

Lo sé.

Ella te quiere como a una hermana,

pero no olvides que no lo eres.

No eres de la realeza,

ni una gran cazadora.

Solo eres una mocosa colgada de su propia trampa.

Bájame de aquí. Bájate tú sola.

Y no digas que Atok no intentó ayudarte.

¿Mocosa yo?

Se va a enterar.

¡Ah!

¡Ah!

¿Y tiene que desaparecer justo hoy, precisamente?

Zumi, ya basta. Pero...

Ahora no es momento de hablar.

Debes ser fuerte.

Es lo que necesita la aldea ahora.

Es que Ainbo es mi mejor amiga.

Y estoy nerviosa.

¿Nerviosa? Debes estar aterrada.

Y cómo no estarlo.

Pero Ainbo lo sabe.

Ya verás como viene.

Está bien, te haré caso.

¿Sabes cómo suele llamarte Ainbo?

¿Cómo? ¿La bruja vieja?

Mamá Chuni.

Es lo que eres para ella, una madre.

Sé que la madre de Ainbo estaría muy orgullosa de ti.

Ojalá pudiera estar aquí hoy.

Ahora tú eres su madre.

Es la hora. Sí.

¡Ah!

Qué patético. Absurdo.

Lamentable. Lamentable.

¿Eh?

Hola.

(GRITA)

Ya empiezo a tener visiones.

Llevo demasiado rato bocabajo.

¿Es a ella a quien hay que ayudar?

Yo diría que sí.

Lo voy a comprobar.

Sé quién soy. ¿Quiénes sois vosotros?

Huele a ella.

¡No te pongas a olerme! ¡Au!

Oye, que estamos contigo.

No es verdad, solo sois un espejismo.

¡Somos tus espíritus guía! ¡Somos tus espíritus guía!

Yo soy Dillo. Y yo Vaca.

Nos envían a ayudaros a ti y a Zumi a salvar Candámo.

No, no sois de verdad.

Bueno, insúltanos.

Te quedarás ahí colgada para siempre.

Está bien. Si sois de verdad, bajadme de aquí.

Vaya cosa.

Coge el cuchillo, eso puntiagudo.

Si pudiera cogerlo, ¿creéis que seguiría aquí colgada?

¿Podríamos ayudarla?

(RÍE) Pero no tendría gracia.

Me perderé el día más importante de mi vida.

Oye, no grites.

Es verdad. ¿Para qué malgastar la voz si ni siquiera estáis aquí?

¡Para, no empieces otra vez!

A ver, si sois de verdad, bajadme ahora mismo.

Qué remedio.

Si insistes.

¡Allá voy!

¿Se puede saber qué haces?

¡Ah!

¿Nos crees ahora?

Tendré que hacerlo.

(GRUÑE) Me da que sí.

Mis espíritus guía.

¡Vaya!

Esperad, tengo que devolverlo.

Venga, vámonos, llegamos tarde.

(Percusión suave)

¿Ocurre algo? -Algo está pasando.

Ainbo, esto no te lo perdono en la vida.

¡Eh, espíritus guía!

¡Oh!

Deja eso ya.

¡Uh!

¿Queréis centraros?

Y preparaos, quiero una entrada espectacular.

Espectacular se va a quedar corto.

(Percusión animada)

El collar real ya pesa demasiado para mis viejos hombros.

Pero ahora puedo traspasárselo a alguien

capaz de soportar su peso

y de guiar a nuestra aldea hacia un futuro mejor.

-¡Sí! ¡Sí! -¡Bien!

-¡Sí! ¡Sí!

-Y por eso hoy pongo este collar en torno al cuello de Zumi.

-¡Zumi! ¡Sí!

-Al igual que mi padre lo puso en torno a mi cuello

hace muchos muchos años.

(Griterío)

¡Zumi!

¿Ainbo?

Creo que esto es tuyo.

¡Zumi, te he traído un regalo!

No es el que tenía pensado, pero este es aún más guay.

¿Qué digo más guay?

¡Es el mejor regalo de la historia!

¿Y qué es?

¿Cómo ves que me suba a tu lomo y vaya saludando a la gente?

¿Eh?

¿Y si entro arrastrándote de la cola?

Habéis oído hablar de los espíritus de la selva.

Igual que habéis oído hablar de la horrible,

atroz y espantosa maldición que los obligó a desaparecer.

¿Y el regalo es...?

Mi regalo es que he traído ¡a los espíritus a casa!

¡Ah! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

Dos espíritus sagrados de la selva se me han aparecido

y han dicho: "Ainbo, llévanos con Zumi.

Tus deseos son órdenes".

¡Ah! ¡Ah!

Así que, Zumi, alteza,

¡te presento a tus espíritus guía!

Pero ¿dónde están? -Aquí no hay nadie.

-Yo no los veo.

-Se lo ha inventado. -¿Un jueguecito suyo?

Zumi, ¡te presento a tus espíritus guía!

¡Hola!

¡Espíritus!

Aquí no hay nadie. ¡Chicos!

¡Ya podéis salir!

(RÍE)

Si Ainbo llama a los espíritus guía,

es porque se le habrán aparecido.

No se inventaría algo así.

¡Ainbo, espera!

Zumi, no puedes ir tras ella.

Tienes que quedarte con tu pueblo.

¡Oh!

(Música dramática suave)

(SOLLOZA)

(Ruido)

(Lamentos)

¡Uh!

Anda, mira quién es. ¿Quién?

Vaca, date la vuelta. Ya era hora.

Te estábamos buscando.

Pues ya me veis.

Y ya podéis ir explicando o solo lamentaréis.

¿Explicar el qué?

¡Me habéis dejado en ridículo delante de toda la aldea!

¡Oh, sí, te lo podemos explicar!

Pues venga. No, no podemos.

Sería malo para nuestra salud.

¿Pero no erais inmortales y todopoderosos?

¿Nosotros? ¿Nosotros?

Nadie es inmortal ante alguien como Yakuruna.

¿El demonio de la selva?

¿Conoces algún otro Yakuruna? ¿Eh?

No, ni quiero conocerlo.

Pero hay esperanza.

¿Esperanza para qué?

Para acabar con su maldición para siempre.

Verás, hay una raíz... En lo profundo de la selva.

¿Dónde?

Pues yo diría... No lo sabemos.

Pero esa raíz salvará tu aldea.

¿Decís que romperá la maldición?

¿Es eso lo que decimos? Sí, eso mismo.

¿Sabéis al menos cómo es la raíz?

Es más o menos...

Oye, ¿a dónde vas? ¡Oh!

Zumi tiene razón.

Soy muy mal amiga por no estar a su lado.

Oye, puede que no sepamos dónde está la raíz,

pero sabemos de alguien que sí.

Ella puede ayudarte.

¿Quién? Motelo Mama.

La tortuga gigante.

Lleva el peso del mundo sobre su caparazón.

Ya sé de sobra quién es.

¿Estáis diciendo que también existe?

Vale.

Tengo que hablar con Zumi.

¿Quieres irte de Candámo?

¿Cómo puedes abandonarme?

Y justo cuando más te necesito.

Pero no te estoy abandonando.

Esto lo hago para salvar la aldea y a tu padre.

Ainbo, si esa raíz existiera,

los chamanes ya la habrían encontrado.

No sin espíritus guía. ¡Oh!

¡Y dale con los espíritus!

¿Dónde están, Ainbo?

¿Por qué no ayudan a Candámo?

Lo están intentando.

Nos ayudan así, guiándome hasta la raíz.

Ven conmigo, puedo enseñártelos.

Lo siento, Ainbo.

Te prohíbo que salgas de Candámo.

Pero... Te lo prohíbo.

Zumi solo quiere protegerte, nada más.

Pero ¿por qué no me cree?

Zumi no ve el mundo como lo ves tú.

Eres una persona muy especial.

No me siento especial.

Hay cosas importantes que no sabes, Ainbo.

Te he criado como a una hija.

Pero es hora de que sepas la verdad sobre Lizeni, tu madre.

Ven. Siempre he deseado saberlo.

No fue una coincidencia que yo te encontrara.

Tu madre me dijo en un sueño exactamente

dónde estarías.

Debajo de ese árbol que tanto aprecias,

le prometí que cuidaría de ti.

Y lo has hecho.

Te pareces muchísimo a ella.

Era la cazadora más bonita y habilidosa de toda Candámo.

Y también veía el mundo de los espíritus.

¿En serio?

Y le prometí que te contaría su historia

solo si los espíritus te llamaban.

Y me han llamado.

Pero creo que están un poco majaretas.

No están locos, son engañosos.

Algunos guías trabajan así.

¿Por qué?

Porque si te lo contaran todo y te lo enseñaran todo,

¿qué descubrirías por ti misma? ¡Oh!

¿Descubriré cómo salvar la aldea?

Pero eres tú quien debe salvarla, no ellos.

Sigo sin entender nada.

Ahora tienes que dormir.

Y por la mañana te contaré más cosas de tu madre.

Te quiero, Mama Chuni.

Y yo a ti.

(Serpenteo de serpiente)

(Música animada)

(RÍE)

¡Zumi! ¡Venga, despierta!

¿Qué quieres, Ainbo?

Tengo que pedirte un favorcito.

Solo necesito que hables con Chuni.

¿Para qué?

¡Oh!

Tu escucha lo que tiene que decir.

Te contará todo lo que necesitas saber sobre mí,

sobre mi madre y los espíritus.

¡Ainbo! Porfi, Zumi.

Tú primero escucha a Chuni.

Y si después quieres prohibirme que me vaya, me quedaré.

Está bien. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

Chuni, traigo a Zumi

para que le cuentes lo de mi madre.

¿Chuni?

¡Chuni!

Por favor, no me dejes.

¿Qué ha pasado?

Apartad.

Esto no ha sido un accidente.

Ha sido la maldición. ¡Es culpa tuya!

¡No! ¡Sí!

Tú y tus espíritus sois los culpables.

No puede ser. Estás loco.

Mis espíritus son buenos.

Tú me crees, ¿verdad, ¿Zumi?

¡Ainbo!

Si no es culpa suya, ¿por qué sale huyendo?

Se va porque te tiene miedo. Igual que yo.

Puede que os asuste,

pero alejo a los malos espíritus de Candámo.

Pues no hiciste tu trabajo anoche.

Puedo impedir que los malos espíritus

entren en la aldea,

pero no detener el mal que ya está dentro.

No sé qué quieres decir.

Está bien claro. Sabes que Ainbo fue la última que estuvo con Chuni.

Comparten cabaña desde que era un bebé.

Un bebé nacido del mal. El amor cegó a Chuni

y por completo, porque Ainbo es... Mi padre me lo habría contado

y jamás habría permitido que fuéramos amigas.

Huarinka está igual de ciego.

Por eso tenemos de líder a una cría como tú.

Puede que sea una cría, pero no soy estúpida.

¿Y cómo te atreves a hablar así de mi padre?

Tú puedes devolver la salud y la felicidad

a esta aldea, ser el orgullo de tu padre.

¿Cómo?

Deja que vaya a por Ainbo y me enfrente a su maldad.

Deja que rompa la maldición.

No dejaré que le hagas daño.

Zumi, ahora tú eres nuestra líder.

Lo quieras o no, es su destino frente al destino de todo.

Deja que te quite ese peso de encima.

La respuesta es no.

Ainbo es... Ainbo es la maldición.

Voy a por ella.

He dicho que no.

¿Y cómo me detendrás?

¿Crees que mis guerreros seguirán tus órdenes?

Algún día me lo agradecerás, princesa.

¡Atok!

He perdido a Chuni y ya nunca sabré la historia de mi madre.

Zumi piensa... No sé qué piensa.

¡Au!

¿Cómo es posible?

Oye, ¿qué haces tan lejos del río, tortuguita?

(BALBUCEA) ¿Intentas decirme algo?

¿Es eso?

(BALBUCEA)

¡Au!

Es una señal, ¿verdad?

Una señal de Motelo Mama.

Voy a buscar a Motelo Mama.

Gracias, tortu.

Ahora somos la selva y yo.

¡Espíritus guía!

¡Dillo! ¡Vaca!

¿No podéis aparecer otra vez?

¡Oh, genial!

No tengo ni idea de cómo llamarles para que me ayuden.

¡Ah! Y me muero de hambre.

¡Guaba!

¡Ah!

No soy avariciosa.

¿Compartimos?

Toma. ¿Quieres un poco?

(GIME)

¿Sabes que mirar fijamente es de mala educación?

¡Ah!

¡Ah!

(Chillidos)

(Grito)

¡Suéltame! ¡Te he dicho que compartamos!

(Grito)

¡Agárrate!

¡De la trompa no!

¡Oh, no!

¡No, no!

¡Ah! ¡Ah!

(PEDORREA)

¿Qué ha pasado?

Habéis sido muy valientes.

Gracias por salvarme.

Ojalá...

¿Qué ocurre?

Ojalá pudiera contárselo a Chuni.

Pero ya no está.

¿No está?

¿Quieres decir...? Sí.

# Hasta siempre vuela ya. #

Canta con nosotros, Ainbo.

Para que así el espíritu de Chuni

viaje al siguiente mundo de forma segura.

# Hasta siempre vuela ya.

# Hasta siempre vuela ya.

# Hasta siempre vuela ya. #

¿Dónde está Atok?

Chuni lo despreciaba.

Es mejor que no esté aquí.

Y ahora,

es tu deber enviar a Chuni al mundo de los espíritus. Ve.

Adiós, Mama Chuni.

Te quiero.

No dejes de cuidarme.

(Cánticos suaves)

(Música dramática)

(RÍE)

Sabía que te encontraría.

-¿Qué te inquieta?

Es Ainbo.

Ya volverá.

No, sé que no.

Atok ha ido tras ella para...

¿Para... para qué?

Atok dice que Ainbo es la causa de la maldición

y que Candámo volvería a prosperar si él...

¿Dices que ha ido a por Ainbo?

Le he dicho que no, pero me ha ignorado, papá.

Era mi primera orden.

Y me ha tratado como si fuera una niña.

Zumi, escúchame.

Ve con dos de nuestros hombres a por Atok antes de que sea tarde.

Me ha dicho que ningún guerrero me seguiría.

Bobadas.

Tú eres su líder ahora

y ha llegado el momento de los líderes.

Trae a Ainbo a casa.

Nos lleva un día de ventaja.

Y para saber qué dirección tomar,

tenemos que seguir su rastro.

Hay que encontrarla cuanto antes.

¿Listos?

Esperad.

Se nos ha olvidad una cosa. ¿El qué?

¿Qué hemos olvidado? Desayunar.

Ajá. ¿Veis esa fruta?

Ahí arriba. Cázala.

(RÍE) Qué ricura.

Bájanosla.

¿Dónde están mis flechas?

¿Has perdido las flechas?

No pasa nada.

Toma, usa esto.

¿Esto? Sí.

Concéntrate, apunta...

y dispara.

¡Ahí va!

Regulín.

Porque en vez de una flecha me has dado un junco.

¡Ay, junco, flecha, qué más da!

Tú observa.

¡Premio! Y aún no he acabado.

Ahí está mi desayuno.

Damas y caballeros,

con ustedes el mejor arquero armadillo

de todo el Amazonas, ¡Dillo!

Vale, es impresionante.

Si no fueras un espíritu...

No hace falta ser un espíritu para hacer eso.

Solamente tienes que creer en ti misma.

Mira, tengo una cosita que te ayudará.

Enséñaselo.

Lo de disparar el junco contra el árbol

solo era una prueba... La has fallado.

Aquí está.

Un regalo de tus espíritus guía.

La hemos hecho nosotros.

¿Vosotros solos? ¿Cómo?

¿Cuándo? Es un secreto de espíritus.

Es tan bonita...

que nunca querré utilizarla.

Nunca digas nunca. El tiempo dirá.

Es mejor que te la guarde.

Podrás usarla cuando la necesites.

Bueno, hay que encontrar a Motelo Mama,

coger la raíz y salvar Candámo. Exacto.

Por ese orden. Pues vamos.

¡Que empiece la aventura!

Aunque no sé hacia dónde ir...

¿Podéis ayudarme?

Un segundín.

(CUCHICHEA)

¿Cuál era la pregunta?

Si podríais ayudarme.

¡Sí! No.

Sí y no. Sí y no.

A veces podemos ayudar. Y otras veces no.

Es un poco lioso.

¿Y cómo voy a saber cuándo podéis ayudar?

No tienes que saberlo.

Es un secreto de espíritus.

¿Otro más? Le dije a Chuni que estabais un poquito...

Bueno, lo siento... Le dije que estáis majaretas.

Pero me dijo que si me ayudarais a hacerlo todo,

no sería mi misión.

Qué sabia era esa Chuni.

Espero conocerla en el mundo espiritual.

Pero es que ahora estoy... perdida.

No tengo ni idea de dónde está el Gran Río.

¿Podéis ayudarme?

La respuesta es... ¡Sí!

¡Sube a bordo!

A mi ritmo iremos a toda pastilla.

¡Vaya!

El Amazonas es alucinante.

Hay mucho más allá de Candámo.

Pero Candámo es parte del Amazonas.

Son el mismo sitio.

(Música dramática suave)

¿Uh?

¿Por qué nos hemos parado?

¿Ya hemos llegado?

¿Qué creéis que es?

Es un sitio... que no hay que acercarse.

Para nada.

Creemos que pertenece al Yakuruna.

¿Y entonces por qué me está llamando?

Oye, ¿qué estás haciendo?

¡Ainbo!

¿No deberíamos seguirla?

Sin dudarlo un segundo.

Tú primero.

¡Es el Yakuruna!

¡Ah! ¡Ah!

(GRITA)

(Música de tensión)

¡Venga! ¡Vamos!

¡Eso es!

¡No paréis!

¡No paréis!

¡Venga!

¡Venga!

¡Vamos! ¡Vamos!

¿Habéis encontrado algo?

¡Oh! ¡Oh!

(Música dramática)

(Grito)

¿Qué estáis haciendo aquí?

Nunca venimos.

Pero a veces toca cambiar los planes.

(GRITA)

(Música de tensión)

¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

(GRITA)

(GRITA)

¡Ah!

(GRITAN)

¡Ah!

(JADEA)

(RUGE)

¿Cómo es que no cruzan el río?

Será que les da miedo algo.

¿El agua?

Sí, seguro.

A la próxima los ahuyentaremos con un chorrito.

Oye, no os riáis de mí.

Podrían temer algo que vive en el río.

Bueno, quizá. Podría ser.

A ver, ¿y quién vive en el río?

Motelo Mama.

Chicos, ¿creéis que Motelo Mama estará cerca?

El río es muy grande.

Está bien, lo entiendo.

La misión es mía.

Es mi momento.

Iré a buscarla.

No te separes de la orilla del río.

Y ya nos veremos después.

Eso espero.

(Música dramática)

(Grito)

(Música dramática suave)

(Pasos)

(Jadeos)

Debes tener más cuidado con tus flechas.

Sabía que eras tú.

Cuando Zumi se entere de esto... Zumi me ha enviado

para romper la maldición.

Eso es mentira.

Ella... no haría eso.

Ahora voy a desatarte.

Y si eres lista, no intentarás huir.

Parece que fue ayer cuando salí a cazar con una joven de la aldea.

Era la más rápida corriendo,

la mejor cazando y conocía la selva mejor que nadie.

Estás hablando de mi madre.

Lizeni.

¿Sabes quién era tu madre?

Te sorprendería todo lo que he aprendido.

No des ni un paso más, Atok.

Adelante, dispárame.

¿Crees que no me atrevo?

Creo que no eres capaz.

(Música dramática)

¡Ah!

¡Ja!

(RÍE)

¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

Yo estaba muy enamorado de tu madre,

pero ella eligió a otro.

¿A quién eligió?

Lo único que importa es la maldición.

Y la maldición acaba aquí y ahora.

(Estruendo)

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

Dame la mano.

¡Ah!

(Grito)

(Gritos)

(Grito)

¡Ah!

(Música dramática suave)

(TOSE)

¿Eres la tortuga que me mordió?

Oye, espera.

¿A dónde vas?

¡Oh!

¡Oh!

(Música dramática suave)

¡Oh!

¡Oh!

(BALBUCEAN)

¡Eh, tortuguitas!

¡Eh!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

(Música dramática suave)

¡Motelo Mama!

¡Motelo Mama!

¡Por favor, soy Ainbo!

¡La hija de Lizeni!

Hola, Ainbo.

Creía que no te encontraría nunca.

Te pareces mucho a tu madre.

Todo el mundo parece conocer a mi madre menos yo.

No es cierto.

Tú la conoces mejor que nadie.

¿Cómo?

Háblame sobre tu árbol favorito.

¿Sabes lo de mi árbol?

Bueno, cómo no, eres Motelo Mama.

Así es.

Háblame sobre él.

Encontré el árbol cuando era pequeña.

Sentía que podía contarle todos mis secretos.

Cosas que solo le contarías a tu madre.

Eso es. Cosas que le diría a ella.

Pero es un árbol.

¿Estás segura?

Todos creen que estoy loca por hablarle a un árbol.

Pero creo que el espíritu de mi madre vive en él.

Y la raíz de ese árbol

es precisamente la que estás buscando.

¿Qué ocurre, Ainbo? Tengo miedo.

Me da miedo la selva.

Me da miedo el Yakuruna.

Solo soy una niña asustada que no sabe ni disparar flechas.

Tú eres la salvación no yo.

Yo también tengo miedo, Ainbo.

No, tú eres Motelo Mama.

Durante miles de años,

el vínculo entre mis hijos y yo fue perfecto.

Hasta que el Yakuruna infectó a cada uno de ellos

y dejaron de creer en los espíritus

y en la selva.

Ahora temo que ya sea demasiado tarde.

¿Y no hay esperanza?

Tú eres la esperanza. ¿Yo?

Sí, eres una niña asustada,

pero tienes mucha mucha valía.

Ojalá pudiera creerlo.

Y lo harás.

El árbol de tu madre es sagrado.

Sus raíces pueden cambiar hasta el corazón más oscuro.

Pero deben cortarse con un filo sagrado

hecho de roca lunar.

¿Ahora tengo que ir hasta la luna?

No, Ainbo, súbete a mí.

Debes llegar hasta el Volcán de la Luna,

allí, a lo lejos.

Busca a Pelejo, el perezoso.

Pero ten cuidado con lo que le dices.

Es un poco cascarrabias.

Llévale un regalo, algo dulce.

¿Y después?

Todo a su debido tiempo, Ainbo.

(Música dramática suave)

Creo que esto es tuyo.

-¿Quién es usted?

Estoy muy cansada.

(Graznidos)

¡Taná!

Cuánto tiempo.

¿Siempre tenéis que aparecer de la nada?

Si apareciéramos de algún sitio... Ya estaríamos allí.

Oh, para qué pregunto.

Oye, ¿a que Motelo Mama es la tortuga gigante

que lleva el peso del mundo sobre su caparazón

más guachi que has conocido?

¿Sabéis que la he conocido? Lo sabemos todo.

Menos lo que no sabemos.

Sabemos que tienes que llevarle algo dulce a Pelejo, el perezoso.

Y justo ahí tienes un árbol de hojas dulces.

Qué bien. Gracias.

Arrancaré unas ramitas.

¿Unas ramitas?

¿Así quieres sobornar a Pelejo?

¿Cómo que sobornarlo?

Tiene muy mal genio. Vas a tener que ganártelo.

Si no quieres que te aplaste. ¿Aplastarme?

Pero ¿de qué tamaño es Pelejo?

Pues digamos que...

Es un gigante.

Vas a tener que llevarle el árbol entero.

Imposible.

No. ¿No?

¡Au! Ya está.

(Música animada)

Bueno, hay que llevarle el árbol a Pelejo...

Coger la roca lunar sagrada.

Evitar que te aplaste.

Y lo más importante, nosotros te esperamos aquí.

Y te animaremos en cada paso del camino.

¡Ajá!

¿Estáis locos?

Yo sola no puedo subir el árbol hasta arriba.

¿Motelo Mama no os había ordenado que me ayudarais?

Sí. Pues sí.

Pero no queremos subir ahí.

Nos dan miedo las alturas.

Y también que nos aplaste.

Dejad de lloriquear.

Si yo voy, vosotros también.

O le diré a Motelo Mama que sois unos gallinas.

No le digas eso. Iremos.

Vaca, ahora tenemos que ser valientes.

Supervalientes.

¡Ah!

¡Ah!

¡Espera! ¡Para! ¿Y ahora qué?

No sabía que esto estaba tan empinado.

Vaca... No podemos llegar.

Claro que podemos.

Solo tenemos que meterle caña.

¡Uh! ¡Uh!

¡Uh!

¡Uh! ¡Uh!

¡Uh!

Me planto, no puedo más.

¡Ah!

¡Venga, que ya estamos llegando!

¡No paréis ahora!

¡Dillo, ya vamos!

(RÍE) ¡Oh!

Esto es el final.

¡Motelo Mama!

(GRITA)

¡Dillo!

¡Ah! ¡Vaca, no!

¡Oh!

En pie. ¿Hemos llegado ya?

¿Qué ha pasado? No lo sé.

¿Habíais visto algo parecido a esto?

(Risas de hombres)

Este sitio es...

Puede ser peligroso. Eso ya lo sé.

Venga, seguidme.

Zumi.

¿Has encontrado a Ainbo?

He vistos sus huellas.

Nos lleva un día de ventaja.

Pero ya no es tan importante para nuestro futuro.

Es importante para mí.

Y no se te ocurra volver a desobedecer otra vez

una de mis órdenes.

Entendido.

Ven, siéntate con nosotros.

Zumi, te presento al respetables señor Cornelis DeWitt.

-Encantado de conocerte.

Y yo a usted.

Es la primera vez que veo... ¿A un blanco?

Ese collar que llevas es precioso.

Voy a explicarles lo que hacemos.

Tráeme el maletín.

¿Qué hace aquí en la selva, señor DeWitt?

Soy científico. Botánico.

¿Y eso qué es?

Estudio plantas poco comunes

para elaborar medicinas muy potentes.

¿Es un chamán? Sí, algo así.

Mira, esta trata la malaria.

¿La malaria?

La enfermedad que transmiten los mosquitos.

De eso han muerto muchos ancianos.

Porque no tenéis la medicina.

Y esta es para la fiebre amarilla.

Si no se trata bien, puede ser letal.

-Él cree que puede ser la enfermedad que está matando a Huarinka.

No, lo que lo está matando es la maldición.

¿Y si las enfermedades son parte de la maldición?

No sé si le estoy entendiendo.

Verás, Zumi, hemos perfeccionado la cura de muchas enfermedades

con nuestras medicinas.

Su uso es milagroso.

¿Podrían salvar a mi padre? Eso creo.

Pues venga a mi aldea, a Candámo.

Por favor. Cuanto lleguemos, mejor.

Te entiendo.

Pero, señor DeWitt, dígame una cosa.

Usted es un hombre blanco y no nos conoce de nada.

¿Por qué nos ayuda?

¿Qué quiere a cambio?

Curar es mi vocación.

Pero si quieres recompensármelo... ¿Sí?

Continúe.

Dime dónde está el oro del que está hecho este collar.

¿Y ya está?

Si cura a mi padre,

le enseñaré dónde puede sacar oro con sus propias manos.

Rápido, volvamos a Candámo.

Prended las antorchas.

Dejaos de antorchas, tengo esto.

(Gritos)

¡Uh! ¡Oh!

¡Uh! ¡Oh!

¡Ah!

¿Estáis pensando lo mismo que yo?

Este volcanucho huele fatal.

¡Au!

No es que yo entienda mucho de volcanes,

pero ¿no os parece que el suelo está muy caliente?

¿Uh?

¡Ah!

¡Ah!

¿Quién eres tú?

A ver que encienda la luz.

Soy Ainbo, de Candámo.

Ese sitio no me suena, ni tu nombre.

¿Y quiénes son esos?

¿Quiénes crees que son?

Desde aquí arriba

parecen unos perezosos diminutos

o unas hormigas gigantes.

Son Vaca y Dillo, espíritus guía.

¿Esos dos son espíritus guía?

Vale, ríete.

Pero lo que no sabes

es que los envía Motelo Mama, y a mí.

¡Ah!

Pero ¿cómo sé que es cierto que os envía ella?

¿Y cómo sabes que no?

Me ha enviado a por una roca.

Y si vuelvo sin ella, digamos que no querría ser la responsable.

Es verdad,

pobre del que consiga enfadar a Motelo Mama.

¿Entonces tienes rocas lunares?

Pues claro.

A montones, pero están arriba, en la cima.

Coge todas las que quieras. ¡Oh!

¡Anda ya! Subir ahí es imposible.

¿Me ayudas?

Llevo unos 100 años sin ayudar a nadie.

¿Por qué iba a hacerlo ahora?

Eres un perezoso muy desesperante.

Pero te diré por qué. Mira.

¿Que mire qué?

¿A esos tontorrones? No son tontorrones.

Solo algún rato.

Mira el árbol.

¿Es lo que creo que es?

Es un árbol de hojas dulces

para ti solito.

¿Para mí? Si... me das mi roca lunar.

Ya ni recuerdo cuándo fue la última vez

que saboreé algo dulce.

Y al fin y al cabo os envía Motelo Mama.

Toma, tu roca lunar.

Gracias.

¿Y cómo puedo hacer una daga con ella?

¿Tú? No puedes.

Pero yo sí. Dámela, anda.

Te vas a destrozar los dientes.

Ya está.

Es perfecta.

¿Y qué esperabas?

Venid hojitas dulcecitas.

Pues tenías hambrecilla, ¿verdad, perezosote?

La verdad es que aquí no hay nada apetecible de comer.

Solo rocas y polvo.

Normal que tenga mal genio.

Marchaos de aquí ahora mismo.

Perdona, no lo hemos dicho en el mal sentido.

No es por eso.

(Estruendo)

¡Uh! ¡Uh!

¡Es por esto!

(Estruendo)

Hay que salir de aquí y deprisa.

Pero ¿cómo?

Volando con el abanico.

¿Con el abanico?

Y con un poquito de magia.

¡Oye! ¿Nos prestas tu abanico?

¿Me traeréis otro árbol de hojas dulces?

Si conseguimos salir del volcán, te traeremos 10 árboles enteros.

Pues daos prisa.

(Música dramática)

¡Uh!

¿Listos para volar?

¿Hay alguna otra opción?

Quemarnos.

¡Prefiero volar!

Pues sube.

Jo, peso demasiado.

Id vosotros.

De aquí no nos movemos sin ti.

¡Ah! ¡Vaca!

¡Ah!

¡Eh!

¡Acude a mi madre!

¿A dónde? ¡Al árbol!

¿Tu madre es un árbol?

¿En serio pretendes que te lo explique ahora?

Si sobrevivo, me pienso poner a régimen.

Qué guay.

¡Oh!

Y qué miedo.

(RÍE)

(Chillidos)

Para, no corras tanto. ¡Para!

¿Cómo se frena?

¡Ah! ¡Ainbo, Dillo, socorro!

¡Que alguien me ayude!

¡Ah!

¡No sé volar!

¡Oh!

¡Oh!

(RÍE)

¡Yuju!

¡Mira, allí!

¡Es Candámo!

Hola, chicos.

Ojalá Zumi pudiera verme ahora.

¡Ah! ¡Uh! ¡Uh!

¡Oh! ¡Oh!

¡Vamos a aterrizar!

¡Ah!

¡Ah!

¡Oh!

¡Oh! ¡Au!

¡Lo logramos! ¡Toma ya!

¡Ah!

¡Oh!

¡Vaca!

Tranquilo, ahora ya estás a salvo.

¿Ya no hay lava?

No.

¿Ni perezosos? Ya no hay peligro.

Sois los mejores espíritus guía del mundo.

Ya tengo la daga de roca lunar.

Solo falta que hable con mi madre.

De acuerdo.

¿Madre?

¿Ainbo?

¿Zumi?

¡Zumi!

Creía que no volvería a verte. Pensaba lo mismo.

Ainbo, ha pasado una cosa. ¿El qué?

Mi padre. Está... ¿Está...?

No, no está muerto.

Ven y verás.

No te hará falta.

No te preocupes por Atok.

No volverá a intentar hacerte daño.

Sabe que estuvo a punto de hacer algo horrible.

No es por Atok... Es...

No sé decirte qué es.

Vamos.

¿Tú también lo notas?

Algo va mal. Y los dos lo sabemos.

Padre.

¡Ainbo!

Gracias a los dioses. Ven aquí.

Te veo mejor. Voy mejorando.

Aunque no del todo.

Pero te repondrás gracias a un gran chamán.

Va a curar a mi padre y a toda nuestra aldea.

¿Y quién es? ¿Interrumpo algo?

Quiero presentarle a mi mejor amiga, Ainbo.

Hola, Ainbo.

Ser la mejor amiga de Zumi te hace muy importante.

Soy una chica normal.

Venga, es evidente que eres mucho más que una chica normal.

Yo... Yo...

¡Ainbo!

Ainbo.

¿Qué te pasa? Ese hombre es peligroso.

Ese hombre ha salvado a mi padre.

No es un hombre.

Es el Yakuruna disfrazado de hombre.

Lo he visto. ¡Oh!

El Yakuruna. El Yakuruna.

En la aldea creen que estás maldita.

¿Lo sabías? ¿Eh?

Atok dijo que lo enviaste a por mí para romper la maldición.

Eso es mentira.

¿Hiciste que fuera a por tu mejor amiga?

¡Lo detuve!

¡Oh! Eso no importa ahora.

Ese demonio nos amenaza a todos.

¡Espíritus! ¡Demonios! Ya estoy harta.

Si sigues con tus tonterías, te desterraré para siempre.

¿A dónde vas?

Tienes razón.

No debería estar aquí.

Si te vas, Ainbo, no vuelvas.

(Siseo de serpiente)

¿Cómo ha llegado aquí?

Caminando.

¿Qué pregunta es esa?

¿Cómo voy a venir? ¿Gateando?

¿Arrastrándome?

¿De qué nos conocemos?

Usted no me conoce de nada.

Me marcho.

Nos vemos pronto, Ainbo.

¡Oh!

¿Eh?

-¿Señor DeWitt? -Sí.

-¿Qué ocurre?

No eres humano.

Eres...

Eres tú.

¡Ah!

Tú eres Yakuruna. -Eres más listo de lo que pensaba.

-¡Ah!

¡Oh!

¡Jo! ¿Tú has visto eso?

¿Y ahora qué hacemos?

Vámonos de aquí sin hacer ruido.

¡Ah!

¡Oh!

¡Jo!

¡Ainbo! Escúchame.

Espera, tú no eres el espíritu malo.

Es el hombre blanco, el señor DeWitt.

¿Te crees que no lo sé?

Ya lo sabe.

Y lo que no sabe, lo sabemos nosotros.

¿Qué son esos bichos?

¿Bichos? Tendrás poca vergüenza.

Son mis espíritus guía.

Y tampoco creías en ellos.

He sido un idiota.

¿Crees que podrás perdonarme?

¿Te alegras de que siga viva?

Todos nos equivocamos.

¿Verdad, chicos? Pues claro.

Él más. Venga a equivocarse sin parar.

¿Qué? Chicos,

de ahora en adelante no quiero más errores.

Ya es hora de que me enseñes el oro.

¿Es que ha pasado algo? ¡El oro!

Padre.

Le ruego que se vaya de nuestra aldea. Deje que Zumi...

-¡El oro!

Ainbo, ¿te ayudo?

Madre, por favor, te necesito.

Te necesito ahora.

¡Oh!

Es ella.

Ainbo. ¿Madre?

Todos estos años te he observado

esperando que llegara este día.

Te quiero, Ainbo. Y yo a ti, mamá.

Me alegro mucho por Ainbo.

¿Y entonces por qué lloras?

¿Tú te has visto? Estás peor que yo.

¡No es verdad!

La flecha de punta dorada, ¿dónde está?

Está aquí.

La hemos hecho nosotros.

Sin saber muy bien por qué.

Yo creo que sí lo sabéis.

Os lo susurré al oído.

¡Oh! ¿Fuiste tú?

Sí. Y ahora dadme la flecha.

¡Oh!

(RÍE)

(Música dramática suave)

¡Ah!

Ya está preparada.

¿Preparada para qué?

(Ruido)

Escuchad.

(Ruidos)

Ya había oído esos ruidos.

Son los monstruos que pertenecen al Yakuruna.

Vienen hacia Candámo.

-Hay que detenerlos.

-Atok. -Se lo debo a Ainbo y a ti.

-No, le debes la verdad.

Vamos.

-¿A dónde? -Seguidme.

(Música dramática suave)

¡Ah!

¡Uh!

¡Por allí!

¿A dónde vamos?

Ahora, el oro de Candámo pertenece a nuestro gran chamán.

Él ha acabado con la maldición de mi padre

de nuestra aldea.

Y se lo pagaremos tantas veces como haga falta.

Pronto unas ma... Máquinas.

Máquinas,

dioses de metal que extraen oro, llegarán a la aldea.

Y les serviréis

del mismo modo que serviréis al gran chamán.

Arrodillaos y mostradle vuestros respetos.

¡Obedeced a la princesa!

¡Arrodillaos!

-¡Yo soy Lizeni de Candámo

y os exijo que cojáis vuestras máquinas

y que os vayáis!

Marchaos de aquí.

¡Es la tierra de nuestros hijos y antepasados!

¡Marchaos ya!

-¡No!

-¡Ah!

¡Seguidnos!

Fui yo. ¿Qué?

Tu madre murió por mi culpa.

¿Tú la mataste? ¡No!

Sí. No.

Fueron mis celos.

-Ah, la diosa Lizeni, ¿verdad?

-Sabes quién soy.

Pero ¿sabes quién eres tú?

-Yo soy el dios del oro,

soberano del Amazonas.

-¿Es quien eres en realidad, Will?

-¡No vuelvas a llamarme así!

-Te desafío. -¿A qué?

-A escuchar la verdad.

-¿Solo eso? -La verdad lo es todo.

Algunos os acordaréis.

Hace muchos años te salvé la vida y te traje a la aldea.

-¡Ya basta!

-No todos le dieron la bienvenida.

Algunos le odiaban.

-Es cierto, yo odiaba a ese extraño,

porque creía que Lizeni me pertenecía.

Pero ella se enamoró de él.

-Yo te quería Will.

Y tú estabas enamorado de mí. -¡No sigas!

-¿No decías que no temías la verdad?

¿Eh?

Atok dijo a todos que Will me había maldecido,

que me había hechizado.

-Los celos me volvieron loco.

Tú, Ainbo, aún no habías nacido.

Pero, sin embargo, ya te odiaba.

-Nos condenaron por querernos.

El amor fue nuestro único delito.

A mí me salvaron los espíritus de esta selva que me acogió.

Pero el Yakuruna estaba al acecho,

y Will era su presa perfecta.

-¡Todo eso es mentira!

-Eres el padre de Ainbo. -¡Mentira!

No eres nadie, Ainbo.

Yo soy todopoderoso.

Soy... ¡Yo soy...

el Yakuruna!

¡Ya!

-No permitiremos que sigas destruyendo nuestra tierra

y esclavizando a nuestro pueblo.

-¿Crees que puedes vencer al Yakuruna?

-Puede que yo no,

pero quien sí es capaz es mi hija.

-¿Una cría? ¿Una mocosa?

¡Madre!

¡Ah!

¡Zumi!

¡Ah!

¡Zumi!

Mi hija...

(Música dramática)

(RÍE)

¡Oh!

¡Oh!

¡Oh!

Es la hora, Ainbo. Tienes una oportunidad, un tiro.

Tienes que detenerle.

Pero... es mi padre.

Era tu padre. Dame el arco a mí.

No, es tu arco.

Tu flecha y tu misión.

Solo tú puedes hacerlo.

¿Queréis que dispare a mi propio padre?

No, no, al contrario.

Liberarás a tu padre del Yakuruna. Eso es.

Dispararás al Yakuruna,

al mal que él lleva dentro.

¿Y cómo lo sabéis?

Nos lo han susurrado al oído.

¡Ah!

¡Zumi!

Tenemos que salvarla.

¡La salvaremos! ¡La salvaremos!

¡Eh!

¡Ah!

¡Aguanta!

¡Agárrate! ¡Venga!

¡Tú puedes!

¡Padre!

¡Sé que estás ahí dentro!

¡Papá!

¡No te atrevas a llamarme así!

¡Papá! ¿Puedes oírme?

¡No, basta!

-¡Zumi, princesa!

¡Ven conmigo!

Pertenezco al Yakuruna.

¿Te crees que una simple mocosa como tú

puede derrotar al Yakuruna?

Tu penosa flecha ni siquiera me dañará la piel.

(RÍE)

-Ainbo.

¿Madre?

Por favor, guía mi flecha.

No necesitas mi ayuda.

Ya estás preparada.

Lo sé.

(Música dramática)

(Grito)

¡Ah!

(Grito)

(Grito)

¡Yo te cojo!

¡Ah!

Gracias. Para eso estamos.

¡Ah! ¡Ah!

¡Zumi!

¡Salta!

¡Te cogeremos! ¡Te cogeremos!

¡Oh!

¡Salta!

¡Uh!

¡Ah!

Ainbo, ¿qué ha pasado?

(Ruido)

(Gritos)

¡Oh!

¡Oh!

¡Papá!

Papá, ya somos libres.

La maldición ha acabado.

Libres...

Somos libres.

¿Quién... quién es?

Es Will.

¿Will? Es tu padre.

¡Madre!

(Música dramática)

¡Oh!

(RÍE)

¿Padre?

¿Eres mi hija?

-Esta es Ainbo.

Toma, así verás mejor.

Mis gafas.

Las perdí hace mucho tiempo.

Ainbo,

has sido muy valiente. Gracias.

Creía que nunca te conocería.

Pero...

no puedo quedarme.

Nosotros ya no pertenecemos a este mundo.

-Debemos irnos juntos por fin.

Pero Ainbo estará cerca.

Lo prometo.

Yo también lo prometo.

Will, cuidaré bien de ella,

si tú me lo permites.

-Claro.

Trátala como si fueras su padre siempre.

Tenemos que irnos.

Ha llegado la hora.

-Debes dejar que nos vayamos.

Ainbo.

(Música dramática)

¡Oh!

Vaya abracito.

¡Toma abrazote!

¡Ah!

Ven aquí.

Vaya, Ainbo, nos has salvado.

Has salvado Candámo.

Pero nos queda mucho por hacer en el Amazonas.

Sea lo que sea,

con tus espíritus guía será pan comido.

¿Con quiénes?

¿Con nosotros? No.

Me temo que... Nos tememos

que tenéis que seguir vosotras solas.

Sí, las dos.

¿Las dos?

Sí, juntas.

(Música dramática suave)

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50 Episodios

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  • Yoko y sus amigos

    Yoko y sus amigos

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Cine Clan - Ainbo: La guerrera del Amazonas

Infantil

Edad Recomendada:

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Con esta calificación buscamos agrupar contenidos de audiencias afines.

Según estos criterios, los contenidos de las plataformas digitales del canal Clan se clasifican en:

  • Preescolar: Programas especialmente adecuados para niños de 0 a 3 años
  • Infantil: Programas especialmente adecuados para niños de 4 a 6 años
  • Junior: Programas especialmente adecuados para niños mayores de 7 años
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    Clasificación del contenido audiovisual efectuada siguiendo la normativa vigente y el Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia.

    Según estos criterios, los contenidos del canal Clan y sus plataformas digitales se califican en las siguientes categorías:

    • ERI: Programas especialmente recomendados para la infancia
    • TP: Programas para todos los públicos
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