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26 de abril de 1986. Era de madrugada en la planta nuclear de Chernóbil cuando el reactor número cuatro explotó durante una prueba de seguridad. Se liberaron enormes cantidades de material radiactivo que contaminaron unos 150.000 kilómetros cuadrados.

Las autoridades soviéticas guardaron silencio durante dos días. Fue Suecia quien dio la voz de alarma al detectar altos niveles de radiación. Más allá de la treintena de fallecidos tras la catástrofe, se cuentan por miles las víctimas en estas cuatro décadas.

Chernóbil, a 100 kilómetros de la capital ucraniana, tampoco ha escapado a la invasión rusa. Al inicio, Moscú ocupó la central durante más de un mes y el año pasado un dron impactó en la estructura de acero que protege el reactor que estalló en el 86. La Organización Internacional de Energía Atómica ha confirmado que ya no cumple su función: contener la radiación. Pero la guerra tiene paralizadas las tareas de reparación.

Greepeace alerta del riesgo de fuga de un "polvo altamente radiactivo". Francia ha propuesto que el G7 impulse la restauración. Estima que costará 500 millones de euros.

Chernóbil continúa siendo un peligro para la vida humana. Pero sí hay cabida para los animales, que han repoblado la zona de exclusión. Ahora es una de las mayores reservas naturales de Europa.

Foto: SERGEY DOLZHENKO/EFE — Visitantes en la sala de control del reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil

Cuando el reactor número 4 de Chernóbil saltó por los aires unas 200 toneladas de material radiactivo quedaron esparcidas por la central nuclear. Alguien tenía que limpiarlo. Lo hicieron los llamados liquidadores: militares, bomberos y trabajadores normales como Alexander que era instalador de ascensores en Moscú.

FOTO: A. ZHUKOVSKY

Así quedó el reactor 4 de Chernóbil tras el desastre. Pero donde dieron la voz de alarma al mundo fue a más de mil kilómetros de allí, en una central nuclear en Suecia, que detectó, dos días después, niveles altos de radiación en el aire. Partículas desplazadas hasta allí por el viento. La Unión Soviética de Gorbachov intentó taparlo todo el tiempo que pudo, porque hubo negligencias.

FOTO: Zufarov / EPA

El último ataque ruso en Ucrania ha dejado al menos siete muertos y una treintena de heridos, la mayoría en la ciudad de Dnipró. Rusia ha reconocido el bombardeo y ha asegurado que los objetivos eran militares y energéticos.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha denunciado que la zona del ataque era residencial y que en la ofensiva Rusia ha lanzado más de 600 drones y 47 misiles en distintas regiones del país.

El mandatario ucraniano ha asegurado desde Azerbaiyán que su Gobierno está dispuesto a negociar la paz directamente con Moscú en ese país caucásico.

Foto: Dnipropetrovsk Regional Military Administration/EFE — Bombardeo ruso en la ciudad de Dnipró

Alrededor de setenta mil militares y civiles ucranianos han sido capturados por las fuerzas rusas desde el inicio de la invasión de Ucrania, en 2022. Unos nueve mil han sido liberados, pero del resto, no se sabe con certeza dónde se encuentran, ni en qué condiciones, en medio de relatos de malos tratos y torturas de los que consiguen volver a casa. Moscú bloquea la información sobre los prisioneros de guerra, ante la desesperación de las familias. Uno de los soldados prisioneros, Pavel, a través de activistas rusos, ha conseguido hacer pública una lista de militares ucranianos capturados, heridos o gravemente enfermos, sin atención médica, que esperan un intercambio que podría llegar tarde. Hemos hablado con algunos de sus familiares y con la activista rusa Anastasia Shevchenko. Es un reportaje de Aurora Moreno.

Tras 16 años en el poder, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, pierde las elecciones. Su sucesor, Péter Magyar, que viene de su propio partido, el Fidesz, ha ganado liderando Tisza con algunas ideas distintas, entre ellas una nueva relación con Europa y un nuevo enfoque sobre Ucrania. ¿Tiene Zelenski una oportunidad de mejorar las relaciones con Hungría tras este cambio? Nos lo explica Héctor Sánchez Margalef, investigador principal de CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs).

El historiador Steven Forti analiza el resultado electoral de Hungría, donde el conservador Péter Magyar ha ganado las elecciones con cerca del 53% de los votos y dos tercios de los escaños, lo que le permitiría cambiar la Constitución y revertir políticas y leyes implementadas por su predecesor, Viktor Orbán, afirma el profesor.

Asimismo, señala que el húngaro ha conseguido una supermayoría, lo que le permitirá incluso modificar la Constitución. "En esta ocasión, los sondeos no se equivocaron", ha dicho Forti.

No obstante, advierte, Hungría ya no era una democracia plena. Eso no implica que las elecciones no hayan sido libres y justas en términos formales, pero sí que se han celebrado en un sistema profundamente desequilibrado. "Aun así, cualquier demócrata puede celebrar este desenlace, porque podría marcar un punto de inflexión", apunta.

Forti menciona que cabría la posibilidad de que el objetivo del nuevo líder del país sea desmontar el andamiaje autoritario construido en estos años y devolver a Hungría a una democracia liberal. "Sin embargo, esa sigue siendo una incógnita", señala. Magyar se presenta como un europeísta convencido, pero la gran pregunta es si mantendrá esa posición una vez en el poder.

La derrota de Orbán supone, por tanto, un golpe simbólico para el bloque ideológico de la extrema derecha, que se suma a otros reveses recientes en Europa, como el resultado adverso para Giorgia Meloni en el referéndum constitucional italiano. En este contexto, incluso Donald Trump parece haberse convertido en una especie de “criptonita” para ciertas derechas radicales, en la medida en que su figura genera dinámicas que pueden volverse en contra de estos movimientos.

Foto: Europa Press

Tras el bombardeo masivo de Israel sobre el Líbano —la mayor matanza de la guerra— y en vísperas de empezar las conversaciones sobre el alto el fuego con Irán, Netanyahu cambia el paso y plantea "negociaciones directas" con el gobierno libanés. Su objetivo es desarmar a la milicia Hezbolá y establecer relaciones de paz con el Líbano. Un país en el que Israel deja 1.700 muertos y un millón de desplazados en mes y medio y al que amenaza con arrebatar parte de su territorio. Detrás de este giro estaría la mano de Trump, que pidió al primer ministro israelí que redujese sus ataques para salvar la tregua.

Estados Unidos e Irán se sentarán mañana sábado y empezarán a negociar. El régimen iraní asegura que no busca la guerra, pero que nunca renunciará a sus derechos. Y eso incluye el control del estrecho de Ormuz. Trump dice que lo están gestionando muy mal y la Unión Europea rechaza que se imponga cualquier tipo de peaje a los petroleros que lo crucen porque sería contrario al derecho internacional.

Y en otra guerra, la de Ucrania —de la que hemos apartado el foco informativo en las últimas semanas— este fin de semana habrá día y medio de tregua. La ha declarado Putin para la Pascua ortodoxa. Zelenski reclama convertir ese alto el fuego en un paso hacia una paz duradera, no volver a los ataques.

Gabriel Rufián e Irene Montero —juntos en un acto en Barcelona— reivindican una alianza de las izquierdas, piden responsabilidad histórica para frenar a Vox. Los movimientos siguen, aunque sin pasos definitivos hacia esa fórmula con la que reconfigurar su espacio político.

Y en Deportes, suerte desigual para los equipos españoles en Europa. Jugaban Celta y Rayo la ida de sus eliminatorias y los resultados cambian mucho. El Rayo Vallecano se hizo fuerte en casa y ganó 3 a 0 al AEK Atenas en la Conference, mientras que el Celta de Vigo en Europa League jugaba en casa del Friburgo y tendrá que remontar 3 goles si quiere el pase.

En La Liga, el Real Madrid recibe esta noche al Girona. Con ocho partidos por delante y a 7 puntos del Barcelona, el conjunto blanco tiene que ganar para seguir compitiendo por la competición doméstica.

En el tiempo, calor casi de verano en pleno mes de abril.

Foto:

La guerra de Irán ha dejado a Ucrania en un segundo plano informativo, pero el conflicto sigue. ¿Se está beneficiando Rusia del nuevo frente abierto por Donald Trump y Benjamin Netanyahu? Hablamos con Marek Menksizak, director del Departamento de Rusia en el Centro de Estudios del Este de Varsovia, sobre cómo se está involucrando Rusia en Irán, el retraso de las negociaciones de EE.UU. para la paz en Ucrania y el levantamiento temporal de las sanciones al petróleo ruso, entre otros asuntos.

Rusia trata de reclutar operadores para sus nuevas unidades de drones con vídeos propagandísticos. También entre los estudiantes universitarios. El Kremlin reconoce que necesita más soldados, pero intenta quitarle importancia.

Lo que venden es una supuesta seguridad al estar los operadores de drones a cierta distancia de la línea de combate y un salario de hasta 76.000 euros el primer año más ayudas sociales y extras.

Para manejar drones o para empuñar armas convencionales. Lo cierto es que Rusia necesita soldados para su guerra de Ucrania. En 2025 lograron convencer, según datos oficiales, a 400.000 personas. Pero en lo que llevamos de año el número de voluntarios parece ralentizarse.

Foto: ANATOLY MALTSEV/EFE — Soldados caminando en San Petersburgo, Rusia

La Guardia Costera de Estados Unidos permitirá que un buque ruso desembarque en Cuba con unos 730.000 barriles de crudo, tras meses de un bloqueo impuesto por Washington a la llegada de petróleo a la isla.

El buque Anatoli Kolodkin navega este lunes por aguas cubanas. Se prevé que llegue al puerto de Matanzas, al oeste de la isla en la mañana del martes. Se trata de un tanquero que transporta el equivalente a a 100.000 toneladas de crudo y ha sido sancionado tanto por EE.UU. como por la Unión Europea.