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Se cumplen 40 años del desastre de Chernóbil: ¿Se diseñaron las centrales nucleares para coexistir con la guerra?

Vista aérea en blanco y negro de una central nuclear dañada, con escombros y estructuras afectadas. La imagen transmite una sensación de devastación y desolación, mostrando una zona desolada con vegetación escasa.
Vista aérea de la central de Chernóbil tras el accidente nuclear de 1986 © Brünning_TV Filmproduktion
MILAGROS DE DIEGO CEREZO

El 29 de abril, se cumplen cuarenta años del peor y más grave accidente nuclear de la historia. La central nuclear de Chernóbil liberó una cantidad de radiación sin precedentes que se extendió por toda Europa.

Cuatro décadas después, durante la invasión de Ucrania, el ejército ruso ha destruido y amenazado la seguridad de las centrales nucleares ucranianas. El mundo se pregunta si estas instalaciones son seguras en zonas devastadas por la guerra.

Chernóbil, ahora azotada por la guerra

El 26 de abril de 1986, el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil comenzó a arder y continuó liberando material radioactivo durante los once días siguientes. Una enorme y peligrosa nube radiactiva se extendió desde Ucrania, en la antigua Unión Soviética, hasta gran parte de Europa.

El accidente nuclear de Chernóbil

El mundo no supo de este gravísimo accidente nuclear hasta tres días después. Las consecuencias fueron devastadoras con un número aún desconocido de víctimas y una gran zona contaminada, donde 40 años después sigue habiendo radiación. Es la llamada zona de exclusión.

En esta zona radioactiva, los rusos se atrincheraron al comienzo de la guerra © Sven Döffinger

En 2022, las tropas rusas avanzaron hasta la central nuclear de Chernóbil, la ocuparon y colocaron minas. La instalación lleva muchos años cerrada. La producción de electricidad se detuvo en el año 2000.

La zona de la sala del reactor accidentado cuatro décadas antes ha permanecido intacta desde entonces. Ahora la cubre un enorme sarcófago de metal que protege los restos del desastre de 1986. Esta cúpula, sobre todo en tiempos de guerra, no ofrece protección frente a los bombardeos.

Vista aérea en la actualidad de la central nuclear de Chernóbil, hoy cerrada © Brünning -TV Filmproduktion

La invasión rusa de Chernóbil supuso un gran peligro para su seguridad debido a los constantes ataques a sus instalaciones eléctricas. “La central nuclear necesita un suministro constante de electricidad, esa es la última línea de defensa de la planta”, señala Petro Kotin, presidente de Energoatom, la empresa estatal de energía atómica de Ucrania.

Sin electricidad, las bombas de las balsas de refrigeración dejarían de funcionar, todo se sobrecalentaría y liberaría radiación

Durante 44 días más de un centenar de personas trabajaron día y noche en la planta nuclear para evitar otra catástrofe. “Sin electricidad, las bombas de las balsas de refrigeración dejarían de funcionar, todo se sobrecalentaría y liberaría radiación”, advierte el jefe de electricidad de Chernóbil, Olexij Schelestyj.

Simulacro en la central nuclear ucraniana de Khmelnytskyi, donde se prepara al personal para situaciones de guerra © Sven Döffinger

Zaporiyia, otro objetivo estratégico

El 4 de marzo de 2022, el ejército ruso rodeó la planta nuclear de Zaporiyia, la bombardeó y la ocupó pocos días después. Se trata de la central nuclear más grande de Europa. Tiene seis reactores y cuenta con 11.000 empleados. Aleksandr Pintielin era uno de ellos. Trabajaba en el centro de control de los reactores donde se encargaban de los elementos combustibles.

Recuerda cómo “de repente, oímos un disparo y dos segundos más tarde, el impacto. El misil atravesó el tejado de nuestro edificio” e hizo un agujero en la pared donde guardaban el combustible. “Si un proyectil impacta en ese material podría provocar una auténtica catástrofe”, advierte Kotin.

Si un proyectil impacta en ese material podría provocar una auténtica catástrofe

Al amanecer del día siguiente, los rusos se habían hecho con Zaporiyia. “Cuando supimos que se habían rendido, nos preocupamos mucho por la central nuclear”, explica Ekaterina, la esposa de Aleksandr. Los empleados pasaron a trabajar para Rusia.

Algunas familias lograron huir de la ciudad, pero otros corrieron peor suerte. “Muchos de nuestros amigos han sido detenidos y han desaparecido”, confiesa en total anonimato una de las técnicas de Zaporiyia. Ella se negó a firmar un contrato ruso y fue sustituida por personal ruso que no está formado para dirigir el sistema de las nucleares ucranianas. “En caso de emergencia, vendrían a mi casa y me llevarían al trabajo por la fuerza”, explica.

La central nuclear de Zaporiyia está en manos rusas desde el 4 de marzo de 2022 © Brünning_TV Filmproduktion

Nucleares y guerra ¿son compatibles?

La guerra contra la red eléctrica ucraniana empezó en octubre de 2022. Un mes después, las cuatro centrales nucleares activas, con un total de 15 reactores, se desconectaron de la red eléctrica nacional.

Chernóbil, que estaba cerrada, tuvo que recurrir a los sistemas de emergencia, una vez más. “Nadie esperaba que algo así pudiera llegar a pasar”, dice Kotin.

“En caso de guerra, el enemigo va a bombardear siempre la red eléctrica”, asegura Volodymyr Kudrytskyi, presidente de la red estatal eléctrica Ukrenergo. Y es que la electricidad es básica para mantener refrigerados los materiales combustibles de las nucleares.

La central nuclear de Zaporiyia, desconectada de la red durante horas

Ucrania teme que el ejército ruso, en una posible retirada, las destruya. “Si una pequeña parte del material radioactivo sufre daños, todo el impacto sería para el medioambiente”, subraya Petro Kotin. Mientras continúe la guerra todas las instalaciones nucleares de Ucrania constituirán una amenaza, aunque no haya bombardeos directos.

Imagen de helicóptero apagando el incendio del reactor 4 de Chernóbil en 1986 © Brünning_TV Filmproduktion

Desde 1986, Chernóbil es el terrible recordatorio de las catástrofes nucleares. Hoy, Ucrania muestra al mundo el peligro de la energía nuclear.