Ascó I tiene fijado el cierre para 2030; Ascó II, para 2032, y Vandellòs II, para 2035. Tres fechas que los alcaldes de los municipios catalanes que viven al lado consideran que se tendrían que revisar.
Las centrales catalanas generan más de 10.000 puestos de trabajo directos e indirectos y están muy arraigadas en el territorio.
El calendario de cierre previsto por el Gobierno va unido al despliegue de alternativas renovables. En Cataluña, las nucleares producen cerca del 60% de la energía generada.
La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio ha llevado al Gobierno a ampliar la vida de la central nuclear de Almaraz hasta el 2030. Este asunto ha saltado al debate político y con varios frentes. Los socios de coalición, Sumar, rechazan la medida y el PP pide incluso no cerrarla.
La central nuclear de Almaraz tenía previsto su cierre el 1 de noviembre de 2027 y en octubre de 2028, pero su vida útil ha sido ampliada hasta el 8 de junio de 2030. El objetivo del Gobierno se mantiene: en 2035 no habrá centrales nucleares.
La actividad de esta central nuclear ayudará a aliviar los precios de la energía disparados por las guerras actuales. Los socios de izquierda critican la medida meintras que la oposición del PP asegura que ha llegado tarde. Los propios ciudadanos de Almaraz reciben con alegría la noticia, sobre todo por parte de aquellos que trabajan en la central. Los ecologistas por su parte califican de “error histórico” esta prórroga
El Gobierno argumenta que la nuclear extremeña puede funcionar tres años más de manera excepcional para mitigar los precios de la electricidad. Hablamos además de hipotecas y oportunidades para negociar con el banco y mejorar sus condiciones con Ricardo Gulias, consejero delegado de RN Tu Solución Hipotecaria. Terminamos con el repaso habitual a los mercados y otras noticias.
Estados Unidos y Arabia Saudí han alcanzado un acuerdo sobre energía nuclear civil, según ha anunciado el Departamento de Energía de Estados Unidos que permite al reino construir reactores nucleares con tecnología estadounidense.
El texto del acuerdo no se ha hecho público, pero varios medios recogían este miércoles que permitiría al reino saudí enriquecer uranio, lo que sería un paso más allá de lo que EE.UU. permite a otros aliados que usan su tecnología.
Los ataques en Irán han acontecido de forma ininterrumpida en los últimos 10 días. Teheran ha golpeado la ciudad israelí de Dimona en respuesta a la ofensiva del país hebreo. En esta ciudad se esconde, aunque nunca ha sido conformado, un reactor atómico. Uno de los secretos mejor guardados del país.
Se trata del Centro de investigación Nuclear del Neguev, una instalación envuelta desde los años sesenta en una política de silencio. La disuasión ha sido la base de esta estrategia de ambigüedad de Israel, que no ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear.
El Consejo de Seguridad Nuclear ha dado su visto bueno a la prórroga de la central nuclear de Almaraz, tal y como habían solicitado las empresas energéticas que se encargan de su explotación.
El Gobierno tiene ahora dos meses para emitir su postura y dar o no el espaldarazo definitivo a la prolongación de la vida de las instalaciones.
Si finalmente el Ejecutivo ratifica la prórroga, los dos reactores con los que cuenta la planta estarán en funcionamiento hasta 2030.
La ola de calor ha batido por segundo día consecutivo el récord de temperaturas en la historia de Francia. Ha dejado ya más de 40 muertos en el país y está afectando a la producción de energía. Varios reactores nucleares han parado o reducido su actividad debido a que el agua empleada para la refrigeración está demasiado caliente para devolverla a los ríos.
Francia posee 57 reactores nucleares. EDF, la mayor compañía eléctrica del país y el principal productor mundial de energía nuclear, es la multinacional a la que pertenece la central de Golfech, que ha permanecido paralizada esta semana. Prometen inversiones para adaptar la energía nuclear a estas olas de calor, que son cada vez más tempranas, frecuentes y largas.
Programa 88. Xurxo Melchor, periodista de La Voz de Galicia especializado en sucesos y tribunales, nos cuenta la última hora sobre la muerte y desaparición de, al menos, una docena de científicos estadounidenses que ha desatado una ola de preocupación y teorías de conspiración. Conversamos con Antonio Sanz, vicepresidente de AndaCrim, criminólogo en la Fundación Municipal de la Mujer del Ayuntamiento de Cádiz y autor del ensayo Diario de un criminólogo incomprendido. El mito de la dureza del castigo (Editorial Alrevés). La socióloga y criminóloga Victoria Pascual analiza la violencia filio-parental. Neus Sala y el Archivo Digital de RNE dedican Archivo criminal al segundo capítulo sobre el rapto y la liberación de Nada Itrab (2013-2014).
En 1986, tres héroes dieron su vida para evitar, drenando el agua bajo el rector número 4 de la central de Chernóbil, una nueva explosión del núcleo. Pero eso es… verdaderamente falso. Ninguno de los tres murió entonces y dos de ellos siguen vivos hoy.
26 de abril de 1986. Era de madrugada en la planta nuclear de Chernóbil cuando el reactor número cuatro explotó durante una prueba de seguridad. Se liberaron enormes cantidades de material radiactivo que contaminaron unos 150.000 kilómetros cuadrados.
Las autoridades soviéticas guardaron silencio durante dos días. Fue Suecia quien dio la voz de alarma al detectar altos niveles de radiación. Más allá de la treintena de fallecidos tras la catástrofe, se cuentan por miles las víctimas en estas cuatro décadas.
Chernóbil, a 100 kilómetros de la capital ucraniana, tampoco ha escapado a la invasión rusa. Al inicio, Moscú ocupó la central durante más de un mes y el año pasado un dron impactó en la estructura de acero que protege el reactor que estalló en el 86. La Organización Internacional de Energía Atómica ha confirmado que ya no cumple su función: contener la radiación. Pero la guerra tiene paralizadas las tareas de reparación.
Greepeace alerta del riesgo de fuga de un "polvo altamente radiactivo". Francia ha propuesto que el G7 impulse la restauración. Estima que costará 500 millones de euros.
Chernóbil continúa siendo un peligro para la vida humana. Pero sí hay cabida para los animales, que han repoblado la zona de exclusión. Ahora es una de las mayores reservas naturales de Europa.
Foto: SERGEY DOLZHENKO/EFE — Visitantes en la sala de control del reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil
Cuando el reactor número 4 de Chernóbil saltó por los aires unas 200 toneladas de material radiactivo quedaron esparcidas por la central nuclear. Alguien tenía que limpiarlo. Lo hicieron los llamados liquidadores: militares, bomberos y trabajadores normales como Alexander que era instalador de ascensores en Moscú.
Así quedó el reactor 4 de Chernóbil tras el desastre. Pero donde dieron la voz de alarma al mundo fue a más de mil kilómetros de allí, en una central nuclear en Suecia, que detectó, dos días después, niveles altos de radiación en el aire. Partículas desplazadas hasta allí por el viento. La Unión Soviética de Gorbachov intentó taparlo todo el tiempo que pudo, porque hubo negligencias.
Los pequeños reactores modulares, conocidos por sus siglas en inglés como SMR (Small Modular Reactors), son un tipo de reactor nuclear de tamaño reducido. Se fabrican por compontes y se ensamblan in situ en el lugar donde se van a operar.