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Análisis

Claves del programa nuclear de Irán: qué es y por qué le importa a Estados Unidos

  • Irán siempre ha negado que quiera fabricar una bomba atómica, pero el enriquecimiento de uranio abona las sospechas
  • EE.UU. exige ahora limitar también la capacidad misilística iraní, con 2.000 km de alcance
Claves del programa nuclear iraní
Una imagen de satélite muestra entradas a túneles cubiertas con tierra en el complejo nuclear de Isfahan, en Irán, el 10 de febrero de 2026 Vantor/cedida vía REUTERS
Miguel Charte
Miguel Charte

El programa nuclear iraní está en el centro del conflicto con Estados Unidos que puede llevar a una conflagración militar, y de las negociaciones que se llevaron a cabo en Omán y que prosiguen este jueves en Ginebra.

Irán afirma que su industria nuclear tiene solo fines pacíficos, pero desde los años 2000 su secretismo respecto a algunos aspectos e instalaciones han levantado las sospechas de la Organización Internaciona para la Energía Atómica (OIEA) y de la propia ONU.

Ahora, la Administración Trump pretende además que Irán limite su programa de misiles, cuyo alcance supera en algunos casos los 2.000 kilómetros.

¿Qué es el programa nuclear iraní?

Irán no posee armas nucleares, pero sí dispone de tecnología nuclear avanzada, que puede ser usada tanto para fines civiles como nucleares. El país tiene un único reactor nuclear civil en funcionamiento, instalaciones para producir agua pesada y centrifugadoras para enriquecer uranio, lo que podría proporcionarle el material fisible necesario para fabricar la bomba. Teherán siempre ha asegurado que los fines son pacíficos. Sin embargo, su secretismo ha levantado sospechas.

En 1967 Irán, entonces gobernado por el sah, obtuvo de EE.UU. su primer reactor nuclear para investigación. En 1970 firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que le compromete a no tener armas nucleares.

Después de la Revolución, a mediados de los años ochenta del siglo pasado, Irán comenzo a desarrollar su industria con tecnología comprada a China y Rusia. En 1985 lanzó su programa de enriquecimiento de uranio, y en los años noventa la CIA concluyó que en una década podría conseguir una bomba atómica, siempre que contara con ayuda extranjera.

En 2002 se reveló la existencia de instalaciones nucleares secretas en Natanz y Arak, y en 2004 estalló el caso de Abdul Qadir Jan, un científico paquistaní que había vendido diseños y componentes para la fabricación de armas nucleares a varios países, entre ellos Irán. A partir de ese momento, el programa nuclear iraní ha estado bajo sospecha.

En la actualidad, el programa nuclear iraní abarca el proceso desde la extracción de uranio hasta su enriquecimiento. Los principales yacimientos de uranio están en Saghand y Narigan. En Arak se ubica un reactor de agua pesada. En Isfahán se produce hexafluoruro de uranio, y en Natanz y Fordow se encuentran las centrifugadoras para su enriquecimiento. El único reactor civil en activo está en Bushehr. Hay centros de investigación en Karaj y Teherán.

¿Qué es el uranio enriquecido?

Una bomba atómica se basa en la fisión o división del núcleo de átomos pesados, lo que produce una reacción en cadena. Para ello se necesita material fisible, es decir, que pueda dividirse y provocar esta reacción. Los materiales más usados para las armas atómicas son el uranio altamente enriquecido (isótopo U-235 del uranio) y el plutonio (isótopo Pu-239 del plutonio).

El uranio-235 es un isótopo que se encuentra en el uranio natural en concentraciones de 0,71 %. El Instituto de las Naciones Unidas para la Investigación sobre el Desarme (UNIDIR) define como uranio altamente enriquecido (UAE, o HEU por sus siglas en inglés) el uranio con una concentración del 20 % o mayor del isótopo U-235. Este material se usa como combustible nuclear en reactores civiles.

Has ahora, Irán ha conseguido enriquecer uranio al 60 %, como explicaba en junio nuestro compañero Samuel A. Pilar en esta información. Es importante señalar que el enriquecimiento de uranio por sí mismo no viola el Tratado de No Proliferación.

Tradicionalmente se piensa que para poder ser usado en armas nucleares se necesita una concentración de más de 90 % de uranio-235. Sin embargo, expertos nucleares consideran que puede contruirse un arma con uranio enriquecido solo al 60 %, siempre que se use más uranio y posiblemente un explosivo más potente para provocar la fisión.

El último informe del OIEA, de noviembre de 2025, calculaba que, hasta el 13 de junio Irán disponía de 184,1 kg de uranio enriquecido hasta el 20 % y 440,9 kg de uranio enriquecido hasta el 60 %. El OIEA destaca que la cantidad de uranio altamente enriquecido que produce y acumula Irán, "el único Estado no poseedor de armas nucleares del TNP que ha hecho esto", y el hecho de que el organismo no haya podido verificarlo desde mediados del pasado junio "es motivo de grave preocupación y una cuestión de cumplimiento del Acuerdo de Salvaguardias en relación con el TNP".

¿Qué han hecho EE.UU. y la ONU?

En 2005, el OIEA informó al Consejo de Seguridad de la ONU de que Irán no cumplía con las salvaguardas del TNP. Como consecuencia, el Consejo de Seguridad acordó sucesivas resoluciones que imponían sanciones a Irán. También lo hicieron EE.UU. y la Unión Europea (UE).

Acuciado por las sanciones, que entre otras cosas le impedían vender su petróleo, el régimen de Teherán empezó a colaborar con el OIEA y a permitir las inspecciones de sus instalaciones, mientras al mismo tiempo negociaba un acuerdo con las grandes potencias.

El resultado llegó en 2015, con Barack Obama en la Casa Blanca: Irán pactó con seis países (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania) el levantamiento de las sanciones a cambio de eliminar dos tercios de centrifugadoras instaladas y deshacerse del 98% de su uranio, además de permitir el acceso de inspectores de la ONU. El acuerdo no prohibió a Irán enriquecer uranio, un aspecto clave.

Robert Malley, el arquitecto del anterior acuerdo nuclear con Irán cree que habrá choque militar

Donald Trump había criticado el acuerdo con Irán, del que decía que permitía a la República Islámica rearmarse. Así que, tras llegar a la Casa Blanca en su primer mandato, sacó a EE.UU. de ese pacto en 2018. Esto hundió el acuerdo, e Irán extendió sus actividades de enriquecimiento y limitó las inspecciones del OIEA.

El sucesor de Trump, el demócrata Joe Biden, intentó sin éxito retomar las negociaciones para un nuevo acuerdo.

La vuelta del republicano a la Casa Blanca ocurrió en un contexto muy diferente, con un enfrentamiento entre Irán e Israel a raíz de la masacare israelí de palestinos en Gaza. Tras un intercambio de ataques entre Israel e Irán en junio de 2025, EE.UU. finalmente entró en escena y bombardeó las tres principales instalaciones nucleares iraníes en Fordow, Natanz e Isfahan.

La Administración Trump afirmó que las instalaciones habían quedado "totalmente destruidas" y el programa nuclear iraní "borrado", pero ni sus propios militares, ni los observadores internacionales lo creyeron. Al contrario, a raíz del ataque hay material nuclear al que se le ha perdido la pista, e Irán ha reforzado la protección de sus instalaciones.

Ahora Trump quiere forzar a Teherán a aceptar un acuerdo nuclear con nuevas condiciones, que incluyan llevar el enriquecimiento de uranio a cero y limitar su capacidad de misiles.

¿Qué capacidad de misiles tiene Irán?

Teherán ya ha dicho que su programa de misiles es una "línea roja" y que limitarlo comprometería su seguridad. Gracias al alcance y precisión de sus misiles balísticos, Irán ha podido responder a los ataques de Israel, y su capacidad de represalia es creíble.

Pero los misiles no solo pueden llevar una carga explosiva convencional: también pueden llevar ojivas nucleares. De hecho un programa nuclear militar necesita las dos partes: la bomba o el arma por una parte, y el vector o vehículo que la transporta.

¿Por qué a EE.UU. le preocupa tanto el programa nuclear iraní?

Cuando se firmó el Tratado de No Proliferación, en 1968, las potencias nucleares eran solo cinco: EE.UU., la URSS (hoy Rusia), China, Francia y Reino Unido. Por razones obvias, estas potencias hubieran preferido que ningún otro país tuviera armas nucleares. Pero hoy las tienen también la India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

EE.UU. no impidió que Israel, su aliado, se hiciera con la bomba atómica entre los años setenta y ochenta, al igual que colabora en tecnología nuclear con la India y en el pasado ha colaborado militarmente con Pakistán. A ninguno los ha castigado de ningún modo por haberse dotado de la bomba atómica.

Con Irán es diferente por que no es su aliado, sino un régimen antagonista en una zona clave como es Oriente Medio. Washington no quiere una nueva Corea del Norte.

Además, EE.UU. también puede temer que si un país más se suma al club nuclear, se produzca una nueva carrera armamentística. Si Irán adquiere la bomba, es posible que Arabia Saudí, su rival regional, crea que deba tenerla también, y hay otros países, como Corea del Sur o Japón, donde ya se está discutiendo.