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El Ejército de EE.UU espera la decisión de Trump sobre Irán en su mayor despliegue desde la guerra de Irak

  1. Según The New York Times y la cadena CNN, EE:UU podría lanzar un ataque este fin de semana
  2. El presidente Trump le estaría "dedicando mucho tiempo" a pensar sobre qué decisión tomar
El portaaviones USS Gerald Ford de la Armada de EE.UU.
El portaaviones USS Gerald Ford de la Armada de EE.UU. Seaman Paige Brown Getty Images

Desde hace semanas, las alertas sobre un posible ataque de Estados Unidos en Irán se encienden y apagan al ritmo que dicta Donald Trump. Una vez más, gobiernos de medio mundo, agencias de inteligencia internacionales y países aliados de EE.UU. tienen sus ojos puestos en Washington a la espera de la decisión que pueda tomar el presidente norteamericano respecto de las actuales negociaciones indirectas entre Washington y Teherán.

Preguntada por esta cuestión, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmaba este miércoles que solo se había logrado "un poco de progreso" en la última ronda de negociadora entre las partes, celebrada esta semana en Ginebra. EE.UU. e Irán están "muy alejados en ciertos puntos clave", señaló la funcionaria, quien advirtió que Irán debería ser “muy sabio al hacer un acuerdo”, aunque no fijó plazos ni confirmó acciones específicas.

El despliegue que sí lleva semanas en marcha es el militar. Donald Trump anunció el pasado 13 de febrero la llegada a Oriente Medio del portaviones más grande y avanzado de su Armada, el USS Gerald R. Ford, que seguía fondeado en aguas del Caribe tras la operación que terminó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Junto al Abraham Lincoln, que navega desde hace días por las aguas del Mar Arábigo y del Estrecho de Ormuz, serían dos los buques aeronavales estadounidenses desplegados en la zona. "En caso de que no logremos un acuerdo, lo necesitaremos; si lo logramos, podrá retirarse”, ha afirmado el presidente.

El portaaviones Abraham Lincoln de la Armada de EE.UU.

El portaaviones Abraham Lincoln de la Armada de EE.UU. Getty Images

El mayor despliegue desde Irak

El Ejército estadounidense está preparado para atacar a Irán este mismo fin de semana, han informado en las últimas horas, la cadena CNN y el diario The New York Times. Sin embargo, y de acuerdo a una fuente citada por la cadena estadounidense, Trump no habría tomado una decisión al respecto, aunque "está dedicando mucho tiempo a pensar en ello", señalan las fuentes, consultando a asesores y aliados sobre cuál es la mejor línea de acción.

Por otro lado, altos funcionarios de Seguridad Nacional se habrían reunido el miércoles en la Casa Blanca para discutir la situación en Irán, según una persona familiarizada con la reunión, después de que Trump fuese informado por sus enviados especiales, Steve Witkoff y Jared Kushner, sobre el resultado de las conversaciones indirectas mantenidas con sus homólogos iraníes, celebradas el día anterior.

En ese momento, no estaba claro, apunta la CNN, si el presidente estadounidense tomaría una decisión antes del fin de semana.

De acuerdo a la información difundida por los medios norteamericanos, las fuerzas armadas israelíes también han aumentado sus preparativos para una posible guerra, con una reunión prevista del gabinete de seguridad de Israel para este próximo domingo, según recogen citando fuentes de la Defensa hebrea.

Por su parte, el refuerzo militar de EE.UU. incluye, además de los dos grupos de ataque de portaaviones, junto con sus destructores, decenas de aviones cisterna de reabastecimiento, medio centenar de aviones de combate adicionales, cruceros o submarinos.

Además, el Pentágono ha comenzado a trasladar temporalmente parte de su personal fuera de la región de Oriente Medio, principalmente hacia Europa y Estados Unidos, como medida preventiva ante posibles acciones o contraataques iraníes, precisó por su parte la cadena CBS.

"Existen muchas razones y argumentos para un ataque contra Irán", añadió en la rueda de prensa de este miércoles la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, si bien aseguró que "la diplomacia sigue siendo la primera opción del presidente". La portavoz declinó comentar si un eventual ataque se coordinaría con Israel, país con el que la Administración mantiene estrechas consultas de seguridad.

Iraníes circulan cerca de un enorme cartel anti-EE.UU. colgado en la plaza de la Revolución en Teherán

Iraníes circulan cerca de un enorme cartel anti-EE.UU. colgado en la plaza de la Revolución en Teherán EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

La diplomacia: ¿primera opción o maniobra de distracción?

Por mucho que las partes, especialmente la estadounidense, insistan en que la "diplomacia es la primera opción", lo cierto es que el despliegue militar ordenado por Washington y Teherán apuntan a todo lo contrario.

Según explicó a RTVE Robert Malley, asesor del expresidente Barack Obama y uno de los principales artífices del acuerdo nuclear alcanzado con Irán en 2015 - firmado por EEUU junto a Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania, en colaboración con la Unión Europea - Washington y Teherán terminarán en una confrontación militar porque no cree que Irán "esté dispuesto a ceder en la cuestión de los misiles balísticos", su única arma defensiva verdaderamente potente dado que no dispone ni de aviación, ni de un verdadero Ejército regular que pueda hacer frente a posibles enemigos.

Robert Malley: El arquitecto del acuerdo nuclear que navega entre dos eras de Washington

Robert Malley: El arquitecto del acuerdo nuclear que navega entre dos eras de Washington EFE/ Yuval Molina Obedman

Una negativa que, sin embargo, es "inaceptable" para la administración Trump y, sobre todo, para la de Benjamín Netanyahu, dado que Israel sería el principal objetivo de esos misiles en caso de declararse una nueva guerra.

Sobre la cuestión nuclear, en cambio, los iraníes sí se han mostrado más flexibles. Según diplomáticos occidentales, Irán podría considerar medidas técnicas destinadas a reducir su capacidad nuclear a cambio del alivio de las sanciones financieras y petroleras internacionales que ahogan su economía.

Entre las fórmulas mencionadas figura la posibilidad de “diluir” parte de su inventario de uranio enriquecido al 60% - un grado cercano al necesario para uso militar - mezclándolo con material de menor pureza que rebajase su concentración por debajo del 20%, un umbral considerado menos preocupante desde el punto de vista de la proliferación nuclear. También, convertir ese uranio en formas químicas menos aptas para una rápida reconversión - como el óxido -, lo que alargaría significativamente el llamado “tiempo de ruptura” tras el que sí puede fabricarse una bomba nuclear.

Planta nuclear subterránea de Natanz, en Irán

Planta nuclear subterránea de Natanz, en Irán Maxar Getty Images

Así las cosas, de momento no parece que ni Irán, ni Estados Unidos, hayan alcanzando un acuerdo sobre ninguna de estas cuestiones, tal y como quedó reflejado en las declaraciones de ambos tras las conversaciones de Ginebra. A su término sus enviados se limitaron a decir que "el diálogo avanzó en términos constructivos".

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reconoció que el proceso está "lejos de concluir" y dijo que aún quedan asuntos pendientes por resolver. Desde el lado estadounidense, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que se habían producido de "avances", pero coincidió con su contraparte iraní en rebajar las expectativas en cuanto que las partes "siguen muy lejos de un acuerdo en algunos puntos clave”.

Washington y varios socios europeos sostienen que Teherán podría estar avanzando hacia la capacidad de fabricar un arma nuclear, una acusación que la República Islámica rechaza de forma reiterada.

Irán también se prepara

Mientras tanto, Teherán ha intensificado la protección de varias de sus instalaciones nucleares. De acuerdo con imágenes satelitales recientes y con el análisis del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, el régimen estaría utilizando capas de hormigón y grandes volúmenes de tierra para reforzar y enterrar emplazamientos estratégicos en el actual contexto de creciente presión militar por parte de Estados Unidos.

Sin una aviación o un Ejército convencional que poder utilizar, los misiles balísticos siguen siendo la principal arma defensiva de Irán y, entre ellos, la joya de la corona es el Khorramshahr 4, capaz de llegar a Israel en 10 ó 12 minutos a pesar de los casi 2000 kilómetros de distancia que separan a ambos países.

Misil iraní Getty Images

Según fuentes de inteligencia estadounidenses, Teherán ya habría desplegado estos misiles avanzados, con capacidad para portar ojivas nucleares, en alguna de las bases subterráneas que tiene por todo el país, lo que explicaría el despliegue masivo de defensas antiaéreas estadounidenses e israelíes desde hace semanas.

Además, este jueves medios iraníes han informado de que Irán y Rusia han realizado maniobras navales conjuntas en el mar de Omán en las que habrían participado destructores, buques lanzamisiles y helicópteros iraníes junto con la corveta rusa, Stoiky en unos ejercicios destinados a “reforzar la seguridad y la coordinación para enfrentar amenazas a la seguridad marítima”.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jameneí, también ha querido contribuir a esta campaña de disuasión, pero desde las redes sociales. El pasado martes publicó en X una imagen generada por inteligencia artificial del portaaviones norteamericano Gerald Ford en el fondo del océano.

"El presidente estadounidense afirma constantemente que Estados Unidos ha enviado un buque de guerra a Irán. Por supuesto, un buque de guerra es un armamento militar peligroso", decía la publicación de Jamenei. "Sin embargo, más peligroso que ese buque de guerra es el arma que puede enviarlo al fondo del mar".

Pero, amenazas aparte, el ayatolá iraní también está en el punto de mira, y no solo por parte de Estados Unidos. Los analistas coinciden en señalar que el país se encuentra en el momento más delicado desde la instauración del régimen tras la Revolución Islámica de 1979 con una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electricidad y gas.