Islamabad lleva días preparándose para unas conversaciones que, a ciencia cierta, no se sabe si llegarán a celebrarse.
La capital de Pakistán ha reforzado la seguridad alrededor de la llamada Zona Roja, donde se encuentran los edificios oficiales. Se han decretado dos días festivos para evitar el tráfico y el hotel de lujo donde está previsto que se reúnan las delegaciones se ha convertido en un búnker. A los clientes habituales se les dijo hace días que debían abandonar las instalaciones.
El Gobierno ha exigido este viernes al PP "respeto" y "seriedad", así como disculpas por las declaraciones de su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, a quien acusan de "minimizar" la retención de un casco azul español en el Líbano por parte de Israel. Tanto el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, han calificado sus palabras de "vergonzosas".
El Partido Popular, por su parte, ha cerrado filas en torno a su portavoz en la Cámara Baja y muestran su respeto a las fuerzas armadas, algo que según Miguel Tellado "es compatible" con las declaraciones de Muñoz.
El pasado martes militares israelíes detuvieron a un casco azul español en Líbano tras bloquear un convoy logístico de la misión de paz de la ONU (FINUL), que fue liberado en menos de una hora después de que España trasladara su "más enérgica protesta" tanto ante Naciones Unidas como ante Israel.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha exigido que el PP se disculpe por el hecho de que su portavoz en el Congreso, Ester Múñoz, "minimizara" la retención de un casco azul español en el Líbano y que ésta se excuse ante el militar y su familia: "Me avergonzó profundamente".
FOTO: El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, en el Senado. Marta Fernández / Europa Press
La primera mujer coronel de la Guardia Civil, María Dolores Gimeno, ha reconocido en Las Mañanas de RNE que su trayectoria también refleja el avance de las mujeres dentro del cuerpo. Tras casi 32 años de servicio, ha explicado que nunca entró pensando en llegar tan alto: "Yo entré para ser teniente y me siento una persona muy afortunada porque después de tantos años me sigue gustando muchísimo lo que hago". La coronel ha recordado que las mujeres pudieron incorporarse a la Guardia Civil en 1988 y ha destacado que, desde entonces, el proceso de integración ha sido notable: "Hoy en día la Guardia Civil es una de las instituciones que puede presumir de haber realizado una mejor integración de las mujeres en el cuerpo".
Gimeno ha subrayado que, pese a los avances, todavía quedan retos. Actualmente hay unas 8.900 mujeres frente a más de 70.000 hombres en la institución, lo que supone algo más del 11% del total. En su opinión, parte de esa desigualdad se explica por dinámicas sociales más amplias: "Las mujeres siguen siendo las que más medidas de conciliación adoptan y las que más sacrifican parte de su carrera profesional por los cuidados". Aun así, ha señalado que cada vez se incorporan más agentes femeninas —hasta un 30% en algunas promociones recientes— y ha asegurado que dentro del cuerpo se ha ido consolidando un clima de respeto: "Hoy por hoy puedo decir que me encuentro muy valorada y muy respetada por mis compañeros y por la institución".
La coronel también ha destacado el papel de las políticas internas para impulsar la igualdad, como el plan aprobado en 2018 o los protocolos contra el acoso. Según ha explicado, estas medidas han contribuido a mejorar la situación de las mujeres dentro del instituto armado. En todo caso, ha insistido en que el avance no debe darse por cerrado: "No se puede obviar que ya hemos llegado hasta aquí y ya está; hay que seguir luchando para mejorar la situación de quienes vengan detrás". Gimeno ha reconocido que tanto ella como sus compañeras han sido conscientes de esa responsabilidad: "Hemos ido abriendo camino y sabes que de lo que hagas dependerán decisiones y oportunidades para la gente que venga después".
En Italia, la primera ministra, Georgia Meloni, ha presumido de su buena interlocución con Trump, pero hoy ha sido rotunda: su país no está en guerra y sus bases solo pueden usarse para labores logísticas, según los acuerdos firmados entre ambos gobiernos.
Así, Meloni, sigue la estela de España, es decir, las bases solo se pueden usar para labores logísticas, no para lanzar bombardeos, pero deja una puerta abierta: si Estados Unidos pide usarlas para atacar posiciones enemigas entonces Italia dejaría la decisión en manos del Parlamento, que es como decir en manos del Gobierno, dado que tiene mayoría absoluta en ambas cámaras.
De momento lo que ya ha decidido la mandataria es que enviará también barcos a Chipre como apoyo y pondrá a su disposición los sistemas de defensa aérea antidrones y antimisiles de su país.
España va a enviar una fragata a Chipre ante los ataques de Irán. Se trata de la fragata Cristóbal Colón, que operará junto al portaaviones francés Charles de Gaulle y varios navíos de la Armada griega. Está previsto que la fragata española llegue a aguas de Chipre el próximo 10 de marzo. Defensa defiende que España muestra así su compromiso con la defensa de la Unión Europea y su frontera oriental.
En apenas dos meses el presidente norteamericano, Donald Trump, ha sacado del poder a dos de sus principales enemigos: capturó a Nicolás Maduro en Venezuela y ahora ha eliminado al ayatolá Jameneí. En el primer caso, en Venezuela, la operación fue rápida, pero en Irán, ni siquiera el propio Trump tiene claro cuál es su hoja de ruta para esta guerra.
El sábado pasado habló de que sería cuestión "de una semana", el domingo dijo que "de cuatro, o cinco", mientras da a entender que la guerra podría ser "larga y costosa". Además, avisa de que seguramente morirán más soldados estadounidenses. De momento, ya han perdido la vida cuatro mientras Occidente sigue preguntándose cuál es el verdadero objetivo de Donald Trump en Irán.
En un recrudecimiento de los conflictos en Asia y Oriente Medio, Pakistán ha declarado la "guerra abierta" a Afganistán. En la noche de este pasado jueves ha bombardeado objetivos en Kabul, Kandahar y en la provincia fronteriza de Patkia. Los talibanes han respondido con más presión en la frontera, donde sí llega su artillería.
Los vídeos muestran cómo los pakistaníes clavan su bandera en la provincia afgana de Patkia. El gobierno de Shebaz Sharif dice estar harto de las incursiones violentas de los talibanes dentro de Pakistán y recuerda a Kabul que su superioridad militar puede aplastarlos.
Afganistán ha respondido concentrando hombres en la frontera y atacando con artillería. Los dos países están separados por una cordillera montañosa de más de 2.600 km, difícil de vigilar y poblada por algunas de las personas más pobres del mundo, como un grupo de refugiados que tuvieron que escapar anoche de su campamento ante el fuego cruzado. "Las bombas vinieron primero del lado de Pakistán. Nos marchamos corriendo y vinimos aquí, al desierto", relatan. Nueve fueron trasladados al hospital. "Estábamos rompiendo el ayuno del Ramadán dentro en la tienda cuando empezó el fuego. Ahora, mi mujer y mi sobrina están aquí, en condiciones críticas", explica el hombre.
El conflicto entre el régimen talibán y Pakistán es una de las guerras en las que Trump se atribuyó el papel de pacificador. Rusia, China, Irán y Arabia Saudí se han ofrecido este viernes para mediar entre los dos países.
El portaaviones Gerald Ford, el más avanzado de la Armada estadounidense, llegará a Israel cuando expire el plazo de "10 o 15 días" que Trump dio a Irán para plegarse a sus condiciones. Pero, de momento, sigue abierta la vía diplomática para tratar de frenar el conflicto. Representantes de Estados Unidos han escuchado este jueves en Ginebra las propuestas de Teherán, que sigue resistiéndose a cualquier diálogo sobre su programa de misiles balísticos, aunque sí se muestra más flexible en lo concerniente a su programa nuclear. Las partes han afirmado que se han producido avances, pero que también quedan cuestiones pendientes por resolver. De momento, se han emplazado a una nueva cita la semana próxima en Viena.