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Oriol Cardona y Ana Alonso ofrecen a Broncano un regalo para compartir con Felipe VI: "Tendrás que invitarle" | La Revuelta

La Revuelta - Oriol Cardona, Ana Alonso y Bala (26/02/2026)
CARLOS VILLANUEVA (La Revuelta)

Como si de un juego se tratara, se pueden formular varias preguntas para ir reduciendo las posibilidades hasta llegar a los esquiadores Oriol Cardona y Ana Alonso. ¿Cuántos deportistas consiguen dedicarse profesionalmente a su disciplina? Muy pocos. ¿Cuántos logran llegar a competir en unos Juegos Olímpicos (en este caso, de Invierno)? Un grupo muy selecto. ¿Cuántos hacen realidad el sueño de ganar una medalla? Si hablamos de deportistas españoles y Juegos de Invierno, solo siete en toda la historia. Pero aún podemos estrechar más el cerco. ¿Cuántos se han colgado el oro? Solo Francisco Fernández Ochoa en 1972 y, ahora, Oriol Cardona, en Milano-Cortina 2026. ¿Y ganar una presea después de haberse destrozado varias articulaciones? La granadina Ana Alonso, conquistando el bronce tras un grave accidente con la bici. Y, por si fuera poco, Cardona y Alonso han hecho el más difícil todavía, convirtiéndose en los únicos que han cosechado dos medallas en unos mismos Juegos. Solo así se adquiere una dimensión de lo que han conseguido los dos esquiadores invitados a La Revuelta.

Salseos olímpicos y un regalo a compartir

Los Juegos de Invierno de Milano-Cortina 2026 han dado para muchos comentarios extradeportivos. Desde las inyecciones de algunos saltadores en el pene para favorecer el vuelo hasta el esquiador noruego Sturla Holm Laegreid, que confesó en televisión una infidelidad momentos después de llevarse la medalla de bronce en el triatlón. Pasando por el ya inevitable salseo de todas las competiciones olímpicas relacionado con la abundancia de relaciones sexuales en las villas: “Pusieron condones de los Juegos y al segundo día ya no quedaban, se agotaron todos”, comentaban los medallistas españoles.

Y salseo ha tenido también el regalo que han ofrecido a David Broncano, unos esquíes de competición, con la “piel de foca” antideslizante incluida y firmada por toda la selección, por si el presentador se anima a retomar una disciplina que ya practicaba hace años. Eso sí, uno de cada par, porque el otro se lo quedó el rey Felipe VI: “Si los quieres, tendrás que invitarle”.

Cuatro meses entre el accidente y la medalla

A finales del mes de septiembre, en plena concentración de la selección española, Ana Alonso estaba entrenando con la bicicleta de carretera junto a una compañera cuando un coche se saltó un ceda el paso y provocó un choque que pudo haber sido mucho peor: “Era como un tanque, pero yo fui más dura. Antes de impactar sabía que me iba a hacer mucho daño, pero cuando caí y vi que estaba consciente pensé: no estás tan mal”, recordaba la esquiadora granadina. Una semana tardaron los médicos en descubrir todo lo que se había roto: un ligamento del hombro, un hueso del tobillo, y los ligamentos cruzado y lateral interno de la rodilla, “todo el lado izquierdo, a la mierda”. A solo cuatro meses de los Juegos de Invierno, los especialistas le advirtieron de que, aunque debería pasar por quirófano, “si no me operaba tenía opciones de llegar. Pero nadie daba un duro por que pelease las medallas”. Ahora que se ha colgado no una, sino dos, “no me ha ido tan mal” y quizá pueda “evitar la operación, porque he fortalecido mucho la pierna”. Pero, ahora sí, tocará anteponer la salud a lo deportivo.

La Revuelta | Salseos de los Juegos de Invierno con nuestros medallistas

La dureza del esquí de montaña

Tal es la dureza del “skimo” que nuestros medallistas apenas han podido celebrarlo de puro cansancio, aunque “se hizo lo que se pudo” con toda la gente que fue a acompañarles a Milano-Cortina. Entrenamientos de gimnasio, bicicleta, alta intensidad, carrera (incluso con esquíes, sobre cintas de correr adaptadas en anchura y longitud) y, sobre todo, mucha montaña. “Cuando nos ven subir corriendo por la nieve piensan: estos son subnormales”, bromeaba Ana Alonso sobre los rigores de su disciplina. Y todo para unas carreras tan cortas, en el caso del sprint y el relevo mixto, en las que han sido medallistas, que “ni siquiera da mucho tiempo a disfrutar”. Menos aún con la presión de ser relativamente favoritos en sus pruebas, pero “una de las claves del éxito es haber podido entrenar en condiciones relativamente pobres de nieve”, explicaba el esquiador catalán.