Castilla y León, en datos: la comunidad más grande de España no logra frenar la despoblación ni el envejecimiento
- Aunque representa el 20% del territorio nacional, su peso sobre la riqueza o el empleo de España no llega al 5%
- La comunidad tiene una baja tasa de paro, pero el dato esconde una escasa creación de empleo
Es la comunidad más extensa de España: 94.226 kilómetros cuadrados -un territorio mayor que Portugal-, nueve provincias y 2.248, municipios, más que ninguna otra autonomía. Pero Castilla y León está lejos de representar a nivel económico o demográfico el mismo peso que ostenta a nivel geográfico. A pesar de ocupar un 20% del territorio nacional, apenas supone menos del 5% del PIB, de la población y del empleo de España.
Castilla y León se enfrenta este 15 de marzo a unas elecciones autonómicas que se celebran al margen del resto de comunidades por segunda vez en su historia. La cita permitirá poner sobre la mesa los problemas y características específicas de esta región, como la despoblación, el envejecimiento, el escaso dinamismo económico o el peso del sector primario en la economía.
El problema demográfico es endémico en Castilla y León desde hace décadas. Tras un primer éxodo rural a mitad del siglo pasado, la "pérdida de población se ha intensificado en el siglo XXI", explica a RTVE Noticias el profesor de Geografía de la Universidad de Salamanca Luis Alfonso Hortelano.
Una "huida ilustrada": la gente se va también de las ciudades
Estamos ante "una segunda ola de la despoblación o una huida ilustrada", ya que, a diferencia de la emigración de los años 50 o 60, protagonizada especialmente por población rural poco cualificada, ahora quienes se van son sobre todo jóvenes con estudios.
Otra diferencia clave es que ahora el éxodo no se centra solo en las zonas rurales, sino que se abandonan también "las cabeceras comarcales y las capitales de provincia", para ir a Madrid, Barcelona o a otras ciudades europeas.
Un vistazo al mapa permite comprobar que son pocas las zonas de la comunidad que resisten al fenómeno. Dos tercios de los municipios tienen menos de ocho habitantes por kilómetro cuadrado y por tanto se considera que están en riesgo severo de despoblación.
Más allá de Valladolid, "como referente de la centralidad" y zonas de Segovia o Ávila que se benefician del efecto frontera con la Comunidad de Madrid, "solo se salvan municipios periurbanos del alfoz de las ciudades", en las cercanías de capitales como Valladolid, León o Salamanca, explica este profesor de la Universidad de Salamanca. Arroyo de la Encomienda o Aldeamayor de San Martín, cerca de la capital vallisoletana, registran aumentos de más del 300% de la población desde principios de siglo. Se trata sobre todo de vecinos que dejan las capitales por los altos precios de la vivienda.
Zamora y el oeste: "Epicentro del declive demográfico"
Seis de las nueve provincias pierden población: todas salvo Valladolid, Burgos y Segovia, que ni siquiera registran aumentos muy llamativos. De hecho, la mayoría de provincias castellanoleoneas ocupan los primeros puestos en despoblación, destacando especialmente Zamora, "epicentro del declive demográfico", según Hortelano: ha perdido un 18% de habitantes en lo que va de siglo y unas 100.000 personas desde 1970. Los datos destacan aún más al compararlos con la media nacional, con un aumento del 21% de la población desde el año 2000.
La despoblación se concentra especialmente en el oeste de la comunidad, en comarcas de León, Zamora y Salamanca como La Cabrera, Sanabria, Aliste, Sayago o Vitigudino. Corresponden a "La Raya", la frontera con Portugal, y se trata en general de "zonas periféricas, de montaña", afectadas ya por el primer éxodo rural. Aquí, a las condiciones físicas se unen "las dificultades en cuanto a garantizar los servicios públicos básicos" por la baja densidad de población.
Son precisamente algunas de las zonas más afectadas por los catastróficos incendios del verano pasado, en la peor oleada de fuegos en décadas. "No hay población que antes gestionaba los montes y hay mucha superficie abandonada", lo que, unido a otros factores como el cambio climático, explica la virulencia del fenómeno.
El círculo vicioso de la despoblación y el envejecimiento
La despoblación provoca otros problemas que a su vez se retroalimentan, como el envejecimiento o la baja tasa de natalidad. Castilla y León es la tercera comunidad más envejecida, solo por detrás de Asturias y Galicia, aunque todas las provincias castellanoleonesas superan con creces la media española.
Si se amplía la lupa a nivel local, llama la atención que en solo 57 de los más de 2.000 municipios de la comunidad hay más niños que mayores de 65 años y que en más de 200 municipios, un 10% del total, no hay ni un solo menor de 16.
Pero además, Castilla y León destaca por el sobreenvejecimiento, el porcentaje de mayores de 80 años, y un alto número de personas centenarias. Algo que se explica en parte por un motivo que debería celebrarse como una buena noticia: la comunidad tiene la segunda mayor esperanza de vida de España, con 84,67 años de media, solo por detrás de Madrid.
La migración no compensa una de las tasas de natalidad más bajas
La pérdida de habitantes y el envejecimiento provocan a su vez una baja tasa de natalidad, "una de las más bajas del mundo", de hecho, según Hortelano-, ya que la tasa de fecundidad de por sí es reducida y a eso se suma que "cada vez quedan menos mujeres fértiles".
El índice de crecimiento natural -la proporción entre nacimientos y muertes- es negativo desde 1988 y la tendencia no se revierte.
Lo único que ha logrado amortiguar en parte este hecho es la llegada de migrantes. Aunque Castilla y León es la quinta comunidad con menor proporción de extranjeros, un 8,46%, lejos de la media nacional del 14%, la población extranjera es la que ha permitido el ligerísimo aumento de habitantes registrado en los últimos cuatro años: un 0,67% entre 2021 y 2025.
La industria agroalimentaria y del automóvil lideran
El declive demográfico tiene una causa principal, a juicio del profesor de Geografía de la Universidad de Salamanca: "La falta de oportunidades laborales". O al menos, la escasez de aquellos empleos que exigen mayor cualificación y los que generan los sectores más innovadores.
La economía castellanoleonesa destaca por el elevado peso del sector primario, casi un 5% frente al 2,8% de lo que supone a nivel nacional. Pero el principal sector económico es la industria -un 19,5% del PIB autonómico, frente al 14,3% del peso que tiene en España-, y dentro de esta destaca sobre todo la industria agroalimentaria y la automoción, con dos fábricas de Renault en Valladolid y Palencia, una de Nissan en Ávila y decenas de empresas que producen el 14% de la producción española de vehículos.
En cuanto a la agroalimentación, el sector concentra el 31% de las empresas manufactureras de la región, participación superior a la que tiene la agroindustria en España, con el 17,2% de las empresas. "Predomina en el medio rural, en zonas que se beneficiaron en el franquismo de esas figuras de descentralización que fueron los planes de desarrollo económico y social", apunta Hortelano. Algunas de esas industrias están ahora en crisis, como evidenció el cierre de Azucarera en su casi centenaria planta de La Bañeza, León.
En cuanto al sector terciario, el turismo tiene un peso menor que la media nacional en cuanto a riqueza y empleo, aunque la comunidad es una potencia en turismo rural y lidera en número de plazas y visitantes. Esto ha permitido mejoras en muchos pueblos, en los que "se han recuperado inmuebles", y que de no recibir visitantes podrían acabar en el abandono y la ruina, según Hortelano, pero el turismo rural, por sí solo, "no es eficiente" en la lucha contra la despoblación, ya que tiene que ir acompañado de otras medidas destinadas a fijar habitantes como los programas de fomento de empleo.
Un bajo paro pero una baja creación de empleo
Castilla y León puede presumir de una buena cifra de paro: un 8,4%, algo por debajo de la media española, del 9,9%, según la última Encuesta de Población Activa (EPA), del tercer trimestre de 2025.
Pero realmente este dato esconde una realidad distinta: no hay poco paro por crearse muchos empleos, sino porque hay cada vez menos población en edad de trabajar, algo que se explica por la emigración y el envejecimiento.
Los datos de la EPA que elabora el INE muestran que en la actualidad hay prácticamente el mismo número de trabajadores que en 2008, al inicio de la crisis financiera. Castilla y León es, por detrás de Asturias y Galicia, la comunidad con menor tasa de actividad, lo que refleja el alto porcentaje de población que representan los jubilados.
Líder en renovables
La comunidad, con su gran extensión y sus numerosas horas de sol y viento, destaca también como potencia renovable. Según los datos de 2024 publicados por Red Eléctrica, Castilla y León cuenta con 1.413 nuevos MW de capacidad de generación, 638 eólicos y 775 de solar fotovoltaica, alcanzando una cuota de potencia renovable en el mix eléctrico, del 92%, la más alta de España. Supera en casi 40 puntos la tasa de renovables a nivel nacional, del 56,8%.
La instalación de molinos y placas solares ha generado en los últimos años algunos conflictos a nivel local por su impacto paisajístico, pero eso no ha impedido que el despliegue de las energías limpias continúe imparable. La comunidad es líder también en hidroeléctrica y eólica: aquí se produce uno de cada cinco GWh eólicos españoles.