Cuándo se notará en el bolsillo el alza de precios del petróleo y el gas por el conflicto en Oriente Medio
- El impacto dependerá de la magnitud y duración de la crisis, pero también de la tarifa que tengamos contratada
- Minuto a minuto del ataque a Irán de EE.UU. e Israel: en directo
Los mercados han iniciado marzo agitados desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán durante el fin de semana. Y, aunque a veces parezcan alejados, estos movimientos pueden tener un impacto en nuestra vida diaria por un conocido efecto mariposa: el que llega a los precios de la luz, el gas y los combustibles.
La incertidumbre en torno al conflicto es, de momento, la única certeza, mientras el precio del petróleo subió el lunes un 7% hasta superar los 78 dólares el barril de Brent, de referencia en Europa, y el del gas se disparó un 40% hasta cotizar cerca de los 45 dólares por megavatio hora (MWh). Cuándo y cómo se trasladará esto a las facturas de los consumidores en España dependerá de la intensidad y duración de la crisis, pero en el corto plazo influirá también qué tarifa tenemos contratada. Lo analizamos a continuación.
Las tarifas del mercado libre
El portavoz de Energía de Kelisto, Javier Martínez, apunta que algunos consumidores pueden escapar de momento de estas fluctuaciones, dado que los contratos de las comercializadoras a menudo fijan un precio que se mantiene a lo largo de un año. "Si tenemos la mala suerte de que en las próximas semanas o en el próximo mes nuestro contrato caduca y nos tienen que hacer una nueva oferta, ahí sí podemos ver un incremento", ha añadido en una conversación con RTVE Noticias.
Según expone, las compañías energéticas del mercado libre pueden definir los precios al consumidor con "bastante margen", como pudo verse durante el periodo de inflación desde 2022. Un dato de entonces: la invasión rusa de Ucrania a finales de febrero de dicho año disparó en un 60% la electricidad, el gas y otros combustibles en el Índice de Precios de Consumo (IPC) ese mismo mes y en un 80% en marzo.
Así, la repercusión en las tarifas puede ser automática, aunque no tendría porqué. "Mucha de la energía que comercializan las compañías se compra en grandes lotes a plazo. Es decir, que las comercializadoras del mercado libre no son tan dependientes de la subasta diaria", señala el experto.
Ahora bien, la subida de precios en el mercado mayorista sí rascará directamente nuestros bolsillos en una circunstancia: si tenemos contratada la tarifa indexada al mercado libre, aunque es un tipo de contrato "poco frecuente" en España.
El mercado regulado
Si estamos acogidos a la tarifa de luz regulada por el Gobierno, que fluctúa cada día y hora, los escenarios son algo distintos. Martínez explica que las facturas se encarecerían "a partir del mes que viene", aunque es pronto para saber cuánto. Eso dependerá de cuanto tiempo permanezca cerrado el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del consumo mundial de líquidos de petróleo, y de otros factores como la situación y funcionamiento de las plantas gasistas y petroleras en la región. Por ejemplo, Catar paralizó este lunes su producción de gas natural licuado por los ataques iraníes, lo que reduce la oferta y, en definitiva, sube los precios.
Kelisto, a partir de los datos de la consultora Independent Commodity Intelligence Services (ICIS), estima que el Precio Voluntario del Pequeño Consumidor (PVPC) puede subir un 50% si el cierre de Ormuz se extiende durante dos semanas y encarece el gas natural en el mercado de referencia para Europa TTF, situado en los Países Bajos. Porque no puede olvidarse que la electricidad continúa produciéndose en parte con gas. Esto supondría pasar de una factura de luz promedio de 47 euros al mes a una de 64 euros. O lo que es lo mismo, de los 0,125 euros el kilovatio/hora (kWh) a los 0,187 euros.
En el caso del gas natural, la regulada Tarifa de Último Recurso (TUR) podría subir hasta un 100% en la revisión de abril, según Kelisto, que advierte que las incógnitas en este caso son aún mayores. "El Ejecutivo puede repetir las medidas que tomó en 2022, limitando al 15% el aumento del coste del gas en la TUR entre una revisión y otra", sugiere Martínez, en el hipotético caso de que persistiera un bloqueo. En todo caso, hay que tener en cuenta también que esta tarifa se revisa de forma trimestral, lo que da un mes de respiro a quienes están acogidas a ella.
Las tarifas eléctricas, marcadas por el gas
En el mercado regulado, la fórmula para determinar las tarifas eléctricas procede de la Unión Europea y tiene una particularidad: da más importancia a la generación con gas natural y este acaba marcando el precio del mercado mayorista.
De este modo, en una situación como la actual, se encarece a pesar de que la generación renovable esté en máximos históricos, no solo por el desarrollo de la eólica y fotovoltaica, "sino también por la masiva producción de electricidad en las centrales hidroeléctricas, llenas de agua tras el tren de borrascas de hace unas semanas", explica Javier Martínez, de la empresa de comparación de servicios. La UE tiene previsto revisar este diseño, pero a todas luces no llegará a tiempo para esta última sacudida.
En una reforma anterior, llevada a cabo en respuesta a la espiral inflacionaria de 2022, Bruselas ya introdujo algunos cambios en la fórmula para proteger a los consumidores de la volatilidad de la energía. Y es que, además del precio diario del mercado mayorista de electricidad, ahora se tiene en cuenta el mercado de futuros, más estable.
Pendientes de cuánto dure el conflicto
En cualquier caso, la clave estará en si el conflicto "escala mucho más" o dura "más de una o dos semanas", en palabras del profesor de Economía en la Universidad de Valencia, Santiago Carbó, este lunes en La hora de la 1 de TVE. De hecho, en junio de 2025, el mundo ya vivió un ataque de Estados Unidos a Irán y una amenaza de cierre del estrecho de Ormuz, sin que ello derivara en una crisis de precios persistente.
"Depende, obviamente, de la magnitud del conflicto. Si es un conflicto en el que hay pocos agentes y dura muy poco, pues posiblemente los mercados volverán rápidamente a la tranquilidad", coincide el profesor de finanzas de EAE Business School, Alexis Ortega, en una entrevista con el Canal 24 horas. Sobre la posibilidad de que la tensión y un cierre duro de Ormuz pueda empujar el barril de petróleo Brent hasta los 100 dólares, ha valorado que es "una de las opciones" y que "no se puede descartar", evitando las elucubraciones y conclusiones categóricas.
También el sector gasista pide prudencia. "Los acontecimientos son muy recientes y hay que esperar un poco a ver cómo se asientan en los mercados las consecuencias de estos eventos que se están produciendo. En cualquier caso, el suministro de gas a España es muy diversificado, desde muchas geografías, y la afección en el estrecho [de Ormuz] no debe tener un gran impacto directo", comenta Raúl Suárez, consejero delegado de Nedgia, la filial de Naturgy encargada de la distribución de gas, en el programa Fin de mes de Radio Nacional, si bien reconoce que los mercados son "globales" y, por lo tanto, pueden acabar influyendo en los precios de la península.
Asimismo, Suárez apunta otra cuestión a tener en cuenta: los precios del petróleo y gas vienen de niveles bajos, si se compara con el momento en el que estalló la guerra en Ucrania que desató el último episodio inflacionario.
También en el mercado diario eléctrico venimos de un febrero históricamente barato, aunque aquí el citado diseño de la tarifa regulada —que corrige la volatilidad con los mercados futuros— ha atenuado ligeramente el efecto. Tiene un doble filo: no se notará tanto si suben los precios, pero tampoco se ha reflejado tanto en nuestras facturas cuando han bajado.
¿Y la gasolina?
Algunos cálculos señalan que el barril de Brent podría alcanzar los 100 dólares en el caso de que persistiera el cierre del estrecho de Ormuz, vía habitual para cinco de los diez principales productores de petróleo del mundo: Irak, Irán, Kuwait, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Esto afectaría directamente a los combustibles con los que repostamos nuestros coches.
"En un escenario de 90 euros el barril, hablaríamos de un aumento de 18 céntimos el litro tanto en el caso de la gasolina como el del diésel. El diésel, además, puede verse afectado por la equiparación fiscal prevista en el Impuesto Especial de Hidrocarburos, haciendo que vuelva a ser más caro que la gasolina", comenta Javier Martínez a RTVE Noticias, aunque también advierte que los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) podrían aumentar el suministro para paliar las consecuencias. En su opinión, el impacto en el surtidor sería "progresivo" y tardaría "semanas en notarse", puesto que los precios no se basan directamente en esta referencia.