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Los hutíes de Yemen afianzan su control del paso del mar Rojo con su toma de una isla en el estrecho de Bab el-Mandeb, alternativa al paso de buques que evitan el estrecho de Ormuz. Arabia Saudí ha tenido que cerrar un oleoducto fundamental tras sufrir varios ataques, y su exportación de petróleo se complica. Trump asegura no obstante que la guerra contra Irán terminará pronto.

Foto: EFE/EPA/YAHYA ARHAB

Hablamos con Amanda Mars, corresponsal de Asuntos Económicos de El País, y Yago Álvarez, periodista económico de El Salto

La economía ante sus grandes desafíos: vivienda, petróleo y clima

El acceso a la vivienda se ha consolidado como uno de los principales problemas económicos, especialmente para los jóvenes. Amanda Mars, corresponsal de Asuntos Económicos de El País, ha señalado que existe un grave problema de oferta, con un déficit estimado de más de 700.000 viviendas, pero ha advertido de que construir más no resolverá por sí solo la situación: "La vivienda es la madre de todas las desigualdades". Yago Álvarez, periodista económico de El Salto, ha criticado que las medidas planteadas no hayan abordado la especulación y ha defendido que "si no intentamos limitar la rentabilidad y el beneficio del sector inmobiliario", las familias seguirán compitiendo en desigualdad con grandes capitales.

Ambos han coincidido en que el problema se ha agravado por la falta de coordinación entre administraciones y el bloqueo político. Mars ha advertido de que el acceso a la vivienda "envenena al conjunto de la economía", porque concentra los recursos de las familias y frena el ahorro y la movilidad social. En la segunda parte de la sección, han analizado también el acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela y han destacado la incertidumbre sobre sus efectos económicos. Mars ha subrayado que, pese a la transición energética, "el petróleo sigue siendo el gran agente de caos y de poder".

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha defendido el acuerdo petrolero con Estados Unidos frente a las críticas.

Ha confirmado que será por 25 años, se producirán hasta un 1,5 millones de barriles diarios y Venezuela recibirá unos 200.000 millones de dólares, cerca de una tercera parte. EE.UU. pondrá la inversión y la tecnología.

En la calle, los venezolanos escuchan estas promesas entre la esperanza y el escepticismo.

Delcy Rodríguez insiste en que el petróleo seguirá siendo de Venezuela, pero el contrato no se ha publicado y todavía no sabemos cuánto control tendrá realmente EE.UU. ni cómo se repartirán los beneficios. Las críticas llegan incluso desde el chavismo.

La oposición exige conocer los detalles y la letra pequeña. Otros hablan directamente de saqueo y se preguntan cómo un Gobierno interino puede decidir sobre el petróleo venezolano para los próximos 25 años.

Foto: EUROPA PRESS

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha informado que el acuerdo petrolero alcanzado con Estados Unidos tendrá una vigencia de 25 años con un objetivo de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios.

"Nuestra meta va más allá con la firma de otros importantes acuerdos que incluyen a grandes empresas como Chevron, Repsol, Eni, Shell, BP, entre otros. Queremos ser una potencia energética", ha dicho la mandataria.

Foto: EUROPA PRESS

"Es el mayor acuerdo petrolero de la historia en el mundo", ha celebrado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha asegurado que aumentará considerablemente la oferta y bajará substancialmente los precios de la gasolina para los estadounidenses.

Pero los expertos no ven ese impacto en el corto plazo. Son inversiones que se necesitan llevar en mucho tiempo, que supondrán un coste financiero alto para las empresas si los tipos de interés siguen subiendo, señalan.

La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha dicho que este acuerdo contribuirá al crecimiento económico del país.

Foto: Getty Images

Este viernes se cumplen seis meses desde que el presidente norteamericano, Donald Trump, volviera a sacudir el tablero geopolítico mundial al ordenar una serie de ataques contra Irán. El republicano aseguró entonces que la guerra duraría entre cuatro y seis semanas. Medio año después, el conflicto ha dejado 3.400 muertos solo en territorio iraní y continúa sin una salida a la vista.

A Estados Unidos no le han funcionado ni la diplomacia ni las armas. La guerra permanece atrapada en un incómodo limbo: los bombardeos se han detenido, pero tampoco hay negociaciones. Trump ensaya ahora una nueva vía para doblegar a Teherán: redoblar la presión económica y endurecer todavía más las sanciones. Sin embargo, Irán es ya uno de los países más castigados por estas medidas y resulta difícil saber cuánto recorrido puede tener la estrategia.

Mientras tanto, el presidente republicano sigue en el atolladero, con los arsenales estadounidenses mermados, sus aliados sufriendo las consecuencias del conflicto y una guerra cada vez más impopular dentro del país. Las elecciones legislativas se acercan y su partido podría terminar pagando tanto el encarecimiento de la gasolina como una promesa incumplida: la de que su regreso a la Casa Blanca traería la paz.

Foto: AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este miércoles una "guerra económica" contra Irán tras semanas sin alcanzar un acuerdo sobre el control del estrecho de Ormuz y el programa nuclear.

El mandatario estadounidense ha indicado en una publicación en Truth Social que se tratará de la "operación económica más devastadora jamás emprendida contra país alguno" e incluirá "un aislamiento sin precedentes".

Lo llega a calificar de "un día D económico", en el que necesita que todos los aliados se unan a Estados Unidos para aislar y derrotar la amenaza iraní. Trump busca así cortar las vías de financiación y apoyo económico al régimen de los ayatolás.

Foto: AP Photo / Jacquelyn Martin