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El petróleo se dispara tras el ataque a Irán y el mercado busca alternativas a un posible cierre del estrecho de Ormuz

El petróleo se dispara tras el ataque a Irán y el mercado busca alternativas a un posible cierre del estrecho de Ormuz
Una bandera de Irán junto a una planta de petróleo Getty Images

Todas las miradas están puestas en el estrecho de Ormuz a raíz del ataque lanzado este fin de semana por Estados Unidos e Israel sobre Irán. Por esta vía marítima circula cerca del 20% del tránsito mundial de petróleo y, aunque todavía no ha sido cerrado de forma oficial, las navieras ya están alterando sus rutas, lo que encarece el transporte y presiona al alza los precios sobre el mercado energético global.

Por el momento, el precio del petróleo se ha disparado este lunes un 9% y ha llegado a superar los 80 dólares el barril de Brent —de referencia en Europa—, un nivel en el que no cotizaba desde finales de junio, cuando EE.UU. atacó las instalaciones nucleares de Irán. Entonces, el mercado logró estabilizarse relativamente rápido una vez se confirmó que los flujos de crudo no se interrumpieron de forma total.

"Ahora mismo hay mucha indeterminación. No sabemos si la nueva jerarquía en Irán va a estar dispuesta a dialogar (...) Algún tipo de acercamiento relajaría la presión y se tendría como algo puntual, como ocurrió entonces, pero si esto se consolida en el tiempo, sí que podría tener un impacto a medio o largo plazo", apunta José María Viñals, director del Máster en Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), en una conversación con RTVE.es.

Irán sube la tensión en el Golfo

Tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió de que el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz "ya no es seguro".

Estas declaraciones coinciden con una agresiva ofensiva de Teherán contra la estabilidad energética del Golfo: un ataque con drones contra la mayor refinería de Saudí Aramco ha forzado el cierre de sus operaciones, mientras que Catar ha suspendido su producción de gas natural licuado (GNL) este lunes.

"Irán está pensando no solamente en su mercado, sino en perjudicar el mercado de Kuwait, el mercado de Qatar, el de Dubái e incluso el mercado de Arabia Saudí", apunta el abogado especialista en derecho de transporte y derecho marítimo, Francisco Peleteiro, en una entrevista en Las Mañanas de RNE.

En su opinión, Teherán busca un "equilibrio" de fuerzas en la región mediante estas acciones, apoyándose en que posee otras alternativas logísticas para exportar su petróleo. Por ejemplo, entre el 30% y el 35% de comercio de productos petrolíferos entre Irán y Pakistán se realiza por carretera, lo que les permitiría sortear parcialmente el bloqueo marítimo.

Las navieras toman precauciones

Ante este contexto, las navieras han empezado a mover ficha. Dos de las compañías más importantes del mundo, Mediterranean Shipping Company (MSC) y Maersk, han anunciado la suspensión de sus operaciones en el estrecho de Ormuz. También lo han hecho las tres principales compañías japonesas de transporte marítimo (Mitsui O.S.K. Lines, Nippon Yusen y Kawasaki Kisen), mientras que la estatal china Cosco Shipping ha anunciado que está reorganizando la navegación de sus buques en el golfo Pérsico.

"Esto, unido a la crisis con la navegación por el Mar Rojo, supondría que tendrían que volver a la vieja ruta del Cabo de Buena Esperanza, alargando aproximadamente un 50% los tiempos entre Oriente Próximo y Europa y con unos costes extraordinariamente mucho más importantes", añade Peleteiro.

Ni siquiera el anuncio de la OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, de que aumentará su producción en 206.000 barriles diarios, logró aplacar los temores a una interrupción del suministro energético por esa vía, la única que permite la salida al océano del petróleo procedente Arabia Saudita, Kuwait, Catar o Emiratos Árabes Unidos.

La mayoría de estas exportaciones van a parar a los países asiáticos, que serían los más afectados por un posible cierre. En el caso de la India o Japón, la mayor parte de sus importaciones de petróleo proceden del Golfo Pérsico, en su mayoría de Irán. Y, en China, esta cifra alcanza aproximadamente el 35%, apunta el experto.

"Si estos dos países dejan de tener el suministro petrolífero por vía marítima, porque por vía de oleoducto es muy limitado, esto tendrían sin duda una repercusión extraordinaria en todo lo que es la producción industrial. Y, ya se sabe, si China estornuda, en Europa cogeremos una pulmonía", advierte.

Europa ya sufre las consecuencias

Y es que, el hecho de que estas exportaciones no estén dirigidas en su mayoría a la Unión Europea, no implica que no se vea afectada. Las consecuencias de un bloqueo en el estrecho de Ormuz ya se sienten en el Viejo Continente, "enormemente dependiente de las materias primas y de hidrocarburos foráneos", afirma el profesor del IEB.

A la subida del petróleo, se suman también las pérdidas en todas las bolsas europeas este lunes. Una de las más acusadas, las del IBEX 35, que en la apertura se ha dejado cerca de un 3% y ha perdido los 18.000 puntos. "De seguir así, compraremos petróleo y gas mucho más caro y procedente de tecnologías prohibidas por la propia Europa, como es el fracking en Estados Unidos. Y si consumimos aquí lo que perforan de Estados Unidos, pues realmente flaco favor estamos haciendo al medio ambiente", lamenta.

Aun así, la situación para Europa es "más favorable" ahora que en otros conflictos previos, por ejemplo, que durante la invasión rusa en Ucrania, cuando se cerró de golpe el suministro.

"No hay demasiados nervios, como podríamos esperar en otras crisis anteriores, porque los suministros de materias primas energéticas están relativamente controlados ya que hay muchos más actores en juego y, por otro lado, porque Europa cuenta con un aprovisionamiento bastante razonable", señala en una entrevista en TVE el economista Javier Santacruz.

En este sentido, el hecho de que se haya abierto el mercado de petróleo venezolano por medio de las licencias europeas también mitiga posibles problemas por el cierre del estrecho de Ormuz. Precisamente Repsol, la primera petrolera española, subía este lunes más de 4% en la apertura del IBEX 35, impulsada por la situación en Irán.

¿Una situación orquestada por EE.UU.?

En cualquier caso, el gran ganador será Estados Unidos, coinciden los expertos consultados. "Lo que le interesa al mercado petrolero norteamericano es mantener precios relativamente elevados. Por debajo del umbral de los 55 y los 60 dólares por barril, la mayor parte de la industria entra en crisis, con lo cual todo lo que esté por encima de 70 o incluso de 80, evidentemente es bueno para ellos", añade Javier Santacruz.

"Si la situación se prolonga en el tiempo, muchos países tendrán que buscar nuevas fuentes de suministro y ahí es dónde entrará Estados Unidos", explica José María Viñals. En los últimos años, se ha consolidado como el mayor productor mundial de hidrocarburos, superando a Rusia y Arabia Saudita, una posición de liderazgo que se ha visto reforzada tras asumir el control de la industria petrolera venezolana.

"Eso sí que le puede suponer importantes beneficios a su industria y nuevos contratos de suministro (...) y, aunque no creo yo que todo esto se haya hecho con ese propósito, sí que puede ser una consecuencia o un efecto colateral de lo que está pasando", sentencia.