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En un acelerado debate, la Cámara de Representantes ha aprobado mediante votación no presencial un paquete de medidas equivalente al 10% del PIB estadounidense. Previamente validado en el Senado, el documento ha sido enviado a la Casa Blanca para que el presidente Trump le estampe la firma y se convierta en ley.

Mientras tanto, Estados Unidos se acerca a los cien mil afectados y es el país donde más rápido crecen los contagios. Solo en Nueva York ya hay más de 45 mil casos activos y el gobernador Cuomo advierte que el pico está todavía lejos de alcanzarse y que sus hospitales ya están saturados. Asimismo, varios estados han reconocido públicamente que son incapaces de hacer frente a la enfermedad.

Como consecuencia de las medidas de confinamiento por el coronavirus, la economía y el empleo prácticamente se han frenado en seco. El Gobierno ha decidido prohibir los despidos mientras dure la crisis del Covid-19. Lo ha aprobado este viernes en un Consejo de Ministros extraordinario. Las causas que hasta ahora eran válidas para echar a un trabajador: económicas, organizativas, de fuerza mayor ya no son válidas. Además, el Ejecutivo simplificará los trámites para la tramitación de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

El organismo internacional aplaude y pone de ejemplo medidas como las tomadas por Estados Unidos, pues argumentan que el objetivo es que esta crisis "sea lo más corta posible". Su presidenta, Kristalina Georgieva, habla sin tapujos: "Hemos entrado en una recesión tan mala como la de 2009 o incluso peor". La crisis, en opinión del FMI, debería remontar en 2021, pero solo si la liquidez llega a aquellos países que lo necesiten y se pueda controlar la expansión del coronavirus. Asimismo, el Fondo Monetario mira con preocupación los datos de paro de Estados Unidos y a las economías emergentes, pues considera que sus recursos "no son suficientes" para hacer frente a esta crisis.
 

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha asegurado que "no es necesario despedir a nadie en nuestro país, esta crisis es un paréntesis". Díaz también ha declarado que "revisaremos uno a uno, todos los expedientes de regulación de empleo que se están aprobando durante esta crisis". Y si se observa algún tipo de fraude, obligarán a las empresas a devolver "hasta el último céntimo de euro" del que se hayan beneficiado, incluyendo las prestaciones por desempleo de los trabajadores afectados.

Ciudades como Lisboa u Oporto están en alerta naranja por coronavirus con más de 1.000 contagiados. El presidente del Gobierno portugués, Marcelo Rebelo de Sousa anunció el estado de alarma al mismo tiempo que cerró las fronteras con España, porque decía que la mayor parte de los casos importados provenían de nuestro país. En Portugal se han cerrado colegios y también algunos comercios, aunque la industria sigue funcionando. El objetivo, según el primer ministro, es no parar la economía, por ello ha anunciado un plan de ayudas de 200 millones de euros y confían en poder frenar los contagios antes de que el escenario sea peor. 

La OCDE asegura que la paralización industrial provocada por el confinamiento reducen hasta un tercio la actividad de las grandes economías mundiales. Calcula que ese frenazo provoca que la economía se contraiga un 2 % cada mes de confinamiento. Por eso advierte de que muchas economías están abocadas a una recesión inevitable y alerta de la fragilidad en la que se pueden encontrar muchas empresas una vez acabe la pandemia. Informa Paco Forjas.

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, sostiene que las instituciones comunitarias están actuando frente al coronavirus pero que los países no están a la altura "por egoísmo" o porque no perciben el peligro de la amenaza que supone la pandemia del Covid-19. Sassoli apoya la emisión de coronabonos para mutualizar la deuda y apela a la responsabilidad de los gobiernos para dar una respuesta "común ante este desafío" y mantener el mercado interior.

La economista jefe del Deutsche Bank en España, Rosa Duce, ha sido muy clara: "No hemos vivido un momento así en la historia reciente de la economía". La experta cree que "va a ser la mayor recesión desde la Segunda Guerra Mundial" ya que "estamos reorientando las industrias para hacer material sanitario, como entonces hacían con el armamento"; dicho de otra forma, "es una economía de guerra".

Duce no esconde que saben que el impacto económico "va a ser grave" porque "la actividad económica se ha paralizado y cada vez se paraliza más", pero también que será algo temporal: "La actividad rebotará, aunque, cuando salgamos de esto, miraremos lo que ha costado y veremos un mundo diferente".

Con todo, la expera del Deutsche Bank explica que la situación es diferente a la vivida en 2008 porque aquella "fue una crisis financiera que luego pasó a ser económica", mientras que aquí hablamos de una "recesión global en la que hay que poner medidas para que únicamente sea temporal". "En los últimos diez años el sector bancario ha cambiado mucho y la falta de regulación permitió la existencia de hipotecas basura", añade, "ahora están mucho más regulados".

Por último, destacó que el BCE "se ha dado cuenta de que su actuación no era suficiente y ha movilizado casi 1,1 billones de euros" y recordó que las discrepancias respecto a los llamados "coronabonos" ya se vivió en 2008 con los "eurobonos": "Entonces no se consiguieron por la negativa de los mismos países". "La magnitud de la caída en esta primera parte de 2020... se necesitan medidas excepcionales y no se puede permitir que esto se convierta en una crisis económica. Va a golpear a tantos países que tienen que llegar a un acuerdo", sentencia Duce.

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