Las claves sobre la pasarela que cedió y causó cinco muertos en Santander
- Las obras de construcción de la senda litoral se paralizaron en 2014 y desde entonces el deterioro es evidente
- El proyecto contemplaba crear un camino de 10 kilómetros entre el Faro de Cabo Mayor y la Virgen del Mar
El suceso de la pasarela de la playa de El Bocal, en Santander, ya se encuentra judicializado. El Tribunal de Instancia de la ciudad ha abierto diligencias tras la muerte de cinco jóvenes al caer la estructura de madera este martes por la tarde. Los fallecidos tenían entre 19 y 22 años y eran vecinos de Cantabria, País Vasco y Andalucía. Las labores de búsqueda de la persona que sigue desaparecida, una joven de Guadalajara, se han retomado a primera hora de esta mañana.
¿Qué es la pasarela de El Bocal?
Hay que remontarse 23 años atrás, hasta 2003, para encontrar las primeras referencias al proyecto de senda litoral de Santander, de la que forma parte la pasarela. Fue entonces cuando se esbozó la que estaba llamado a ser el eje vertebrador del parque litoral del norte santanderino. En marzo de 2004 se aprobó el proyecto técnico.
Pero no fue hasta 2013 cuando el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente sacó a licitación la obra para acondicionar la senda peatonal entre Cabo Mayor y la Virgen del Mar con un presupuesto de casi 2 millones de euros. Los trabajos, adjudicados a Dragados, preveían un plazo de ejecución de doce meses.
¿Cuándo se construyó?
La actuación consistía en la construcción de un sendero pedestre de 10 kilómetros aprovechando los tramos de camino litoral ya existentes, con el fin de alterar lo menos posible el entorno natural de la costa norte del municipio de Santander. El impacto pretendía ser mínimo e incluía el balizamiento del sendero, la instalación de cartelería informativa y la construcción de tres miradores en los acantilados, uno de ellos en El Bocal.
La pasarela colapsada salvaba una grieta muy profunda sobre el mar, por donde cayeron los jóvenes. Juanma Serrano JUANMA SERRANO / EP
Una vez que Costas comenzó a ejecutar las obras, en febrero del año 2014, la realidad –al menos a ojos de los vecinos, paseantes y el Ayuntamiento– fue distinta. Consideraban que las alteraciones eran sustanciales y agresivas, lo que hizo aflorar la oposición al proyecto.
¿Qué pasó con esas obras?
Los trabajos se paralizaron en noviembre de 2014. Para entonces, ya habían sido numerosas las movilizaciones ciudadanas, organizadas desde la Asamblea en Defensa de la Senda Costera. Los vecinos llegaron a colocarse frente a las máquinas que realizaban las obras para forzar su detención, que terminaron logrando.
La senda discurre por el parque litoral del norte santanderino. Juanma Serrano JUANMA SERRANO / EP
¿Ha tenido mantenimiento?
El proyecto entró en una prolongada fase de abandono. Hubo un intento por retomarlo en 2017, cuando fue rebajado para tratar de contentar a las partes involucradas –vecinos y administraciones– pero la falta de acuerdo entre Costas, Ayuntamiento y Gobierno de Cantabria impidió desatascar la obra.
Así han transcurrido más de 11 años de parálisis en los que los efectos de la intemperie, el paso del tiempo y el vandalismo se han hecho evidentes en forma de daños en los materiales, destrozos y pintadas en lo que estaba llamado a ser uno de los referentes paisajísticos y medioambientales de Santander.