Rumen Radev: un exmilitar prorruso que admira a Orbán para conducir Bulgaria hacia la estabilidad
- Dimitió como presidente en enero y ha fundado su propio partido para aspirar a formar un nuevo Gobierno
- Este candidato euroescéptico capitaliza el descontento en un país marcado por una marcada crisis institucional
A escasas horas de que se cumplan tres meses desde que Rumen Radev dimitiese como presidente de Bulgaria, cargo que ocupó entre 2017 y 2026, este exmilitar euroescéptico encara su camino a sustituir a Boiko Borísov como primer ministro del país más pobre de la Unión Europea.
Partía como favorito a imponerse en los comicios de este domingo. Ha cumplido con el pronóstico: con el 44,59% de los votos, tras el escrutinio del 41%, se convertirá en el próximo jefe de Gobierno.
Radev ha sido un candidato al que han rodeado varias polémicas, inspiradas por sus fuertes posicionamientos contra el euro, que entró en circulación en su nación en enero, contra el envío de ayuda militar a Ucrania y las sanciones de Bruselas contra Rusia, y discípulo del primer ministro saliente de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán.
Fundó su partido para las elecciones
Este antiguo general crítico con las élites políticas fundó el partido Bulgaria Progresista tras abandonar la Jefatura del Estado, un año antes de concluir su segundo y último mandato. Buscaba con su propuesta política "escuchar a los ciudadanos" en un momento de profunda crisis política, marcada por protestas que él mismo apoyó contra la corrupción, que acabaron en diciembre con el Ejecutivo, y una inestabilidad institucional que ha llevado a esta joven democracia a encadenar sus octavas elecciones legislativas desde 2021.
Con un mensaje nacionalista centrado en la regeneración del Estado, la seguridad nacional y la rendición de cuentas, Radev ha logrado capitalizar el descontento ciudadano. "Si el Gobierno hubiera defendido los intereses nacionales, respetado la Constitución y la separación de poderes, y rechazado la corrupción y la arrogancia, no se habría planteado la cuestión de formar mi partido. Tras muchos debates, es evidente que ya existe un partido de consenso antimafia", declaraba el expiloto de tendencia izquierdista tras su marcha de la Presidencia.
Crítico con el tres veces primer ministro, el hombre fuerte del principal partido gubernamental de centroderecha GERB, Boiko Borisov, ha tratado de canalizar las reivindicaciones de los manifestantes. Pese a sus fuertes posicionamientos, es visto por la población búlgara como un representante equilibrado que se ha librado de la contaminación que rodeaba al anterior Gobierno.
Admirador de Orbán y aliado de Putin
El líder de Bulgaria Progresista ha defendido una política exterior "pragmática y de mutuo respeto" con Moscú, abogando por mejorar las relaciones con Rusia, acabar con las sanciones y reabrir el flujo de petróleo y gas ruso hacia Europa.
Rumen Radev ha criticado algunas políticas de la Unión Europea, como el Pacto Verde, y ha mostrado su admiración por el líder ultranacionalista húngaro Viktor Orbán, con quien comparte una visión ultraconservadora de la sociedad, aunque ha asegurado que Bulgaria mantendrá su rumbo europeo y su pertenencia a la OTAN.
Bulgaria se encuentra a la espera de saber si finalmente la formación de Radev alcanza la mayoría necesaria para gobernar en solitario y dejar atrás una etapa que finalizó en diciembre con el Ejecutivo de coalición liderado por el conservador Rosen Zhelyazkov.
Ante la posibilidad de que fuera necesario pactar con otras formaciones, el propio Radev ha apuntado este domingo, tras el cierre de urnas, a un acuerdo de su coalición Continuemos el Cambio-Bulgaria Democrática (PP-DB). "Espero que con el PP-DB miremos en la misma dirección", ha afirmado en unas breves declaraciones, para después argumentar que "vamos a hacer todo lo posible para evitar unas nuevas elecciones. Es desastroso para Bulgaria. Supone ir de crisis en crisis y debemos trabajar muy seriamente para poder salir de estas crisis".
Un expiloto de élite contra el euro
Antiguo comandante en jefe de las Fuerzas Aéreas, Radev inició su carrera militar en 1987, todavía bajo el régimen comunista, y se consolidó como uno de los militares más destacados del país. Graduado en Bulgaria con honores y más tarde, cuando llegó la democracia, en Estados Unidos, donde fue el mejor estudiante extranjero en la institución militar Air Command and Staff College, construyó una reputación de gran profesional antes de dar el salto a la política.
Rumen Radev, líder de la coalición Bulgaria Progresista (BP), se dirige a los medios de comunicación tras emitir su voto. EFE/EPA/BORISLAV TROSHEV
Fue elegido presidente como candidato independiente en 2016, con el respaldo del Partido Socialista, y en 2021 revalidó el cargo. Durante sus años en la jefatura del Estado, Radev mantuvo una relación tensa con el líder populista conservador Boiko Borisov, el político más destacado del país en los últimos 15 años, a quien acusó de forma repetida de tolerar la corrupción.
En 2025, promovió, sin éxito, un referéndum sobre la adopción del euro en 2026, subrayando que una decisión de ese calibre debía contar con un amplio consenso social, especialmente en un país donde un tercio de la población vive en riesgo de pobreza. Su discurso combina elementos euroescépticos con una crítica frontal a las élites políticas y económicas, a las que acusa de beneficiarse del sistema en detrimento de la ciudadanía. En este sentido, denuncia la influencia de figuras como Borisov y el empresario Delyan Peevski, sancionado por EE.UU. y el Reino Unido por corrupción, y a quienes responsabiliza de distorsionar la vida política del país.