Rusia Unida (RU), el partido de Putin, ha revalidado su mayoría en la Duma en las elecciones legislativas del pasado 18-20 de septiembre. Así lo confirma la Comisión Electoral Central (CEC) que da al partido oficialista 355 de los 450 escaños de la cámara baja del Parlamento Ruso después de haber elevado el escrutinio hasta el 95%.
Se trata del mejor resultado de la historia del partido, que había fijado su techo electoral en 2016 con 343 diputados, dos años después de la anexión de la península ucraniana de Crimea. Y todo ello a pesar de los problemas sociales y económicos que el país lleva arrastrando desde febrero de 2022, cuando se inició la Guerra de Ucrania. De algún modo, estas cifras no hacen sino avalar la continuación de las hostilidades en el frente, en unas elecciones a las que el propio Putin ha dado el significado de plebiscito para continuar el conflicto.
Nadie lo dudaba y así ha sido: Rusia Unida, el partido de Putin, es primera fuerza en estas legislativas y no ha perdido apoyo sino que sube bastante respecto a 2021, al menos según los datos que está dando la oficialista comisión electoral central.
Habrá que ver cómo se distribuyen finalmente los 450 diputados de la Duma, el parlamento ruso, pero, sea como sea ese reparto, no parece que vaya a haber grandes cambios.
Todos los partidos de la llamada oposición sistémica que han conseguido entrar en la cámara han demostrado con su voto su total adhesión a las políticas clave del Kremlin en la pasada legislatura. Ninguno critica la guerra, lo contrario: la apoyan en mayor o menor medida y todos han cerrado filas con Vladímir Putin.
Este domingo es el tercer y último día de elecciones parlamentarias en Rusia, las primeras que se celebran desde la invasión de Ucrania. Con casi toda la oposición vetada, nadie duda de la victoria del partido de Putin, aunque sí cabe esperar una caída de apoyos por el cansancio de una guerra que dura ya casi cinco años.
A algunos rusos, lo que más les preocupa son las leyes aprobadas a raíz de la guerra que restringen los derechos individuales. "Me gustaría paz para nuestro país, que mi hija viva bien y esté segura", explica Natalia.
Según encuestas independientes, los contrarios a Vladímir Putin son minoría. La mayoría apoya al presidente y al ejército rusos, con más o menos entusiasmo. "Lo más importante ahora es ganar en la operación militar especial —dice Mijaíl— y lo estamos consiguiendo".
En estos comicios no hay prácticamente opción de votar por la paz. Occidente ha criticado el veto a la oposición antiguerra. La respuesta del Kremlin: que le importa poco lo que diga Occidente.
Lo que nadie pone en duda es que Rusia Unida, el partido gobernante, seguirá siendo primera fuerza y que las otras formaciones de la Duma serán, como hasta ahora, totalmente leales a Putin.
Grigori es candidato a diputado en la Duma por Yábloko, el único partido opositor legal que sigue operando en Rusia. Es legal, pero para nada fácil dar ese paso. Como a muchos de sus compañeros, le han detenido y acusado de extremismo para intentar sacarle de la carrera electoral.
Yábloko es el único partido legal que critica abiertamente la guerra en Ucrania. Su lema es "Por la paz y por la libertad", muy alejado del "Todo por la victoria" de Rusia Unida, el partido de Vladímir Putin.
Grigori tiene poca confianza en la limpieza del proceso electoral. Los resultados, asegura, ya están escritos de antemano.
Rusia inicia este viernes unas elecciones legislativas que se prolongarán hasta el domingo día 20 para renovar la Duma, la Cámara Baja del Parlamento. Es la primera vez que el presidente ruso, Vladímir Putin mide su fuerza legislativa desde la invasión de Ucrania, aunque se esperan pocos cambios, porque en los meses previos a estos comicios se ha vetado a partidos de la oposición y a los candidatos más críticos.
Rusia celebra sus primeras elecciones legislativas desde el inicio de la invasión de Ucrania, unos comicios en los que el resultado está condicionado por la ausencia de una oposición real. Así lo ha explicado el historiador y profesor de la Universidad Complutense José María Faraldo, autor de Sociedad Z. La Rusia de Vladímir Putin, asegurando que "el Kremlin ya se ha ocupado de que no haya ninguna posibilidad real de un cambio" porque "el único partido que había que se oponía directamente a la guerra ha sido eliminado".
Putin se juega, más que una victoria, “algún tipo de legitimidad con respecto a la sociedad”. Faraldo también ha señalado que “la sociedad está bastante cansada de la guerra” y que el conflicto ha empezado a afectar de forma directa a la vida cotidiana. En este contexto, considera que la participación puede convertirse en un indicador para conocer el estado de ánimo de los rusos, aunque advierte de las dificultades para obtener datos fiables en un sistema político muy controlado.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llamado este martes por teléfono a su homónimo ruso, Vladímir Putin, para pedirle el fin de las acciones militares en Ucrania, según ha informado hoy el Kremlin.
Ambos han centrado la conversación, que ha durado una hora, en las negociaciones mantenidas el pasado fin de semana por los emisarios de la Casa Blanca en Moscú y Kiev, según Yuri Ushakov, asesor de política internacional del Kremlin.
El Kremlin asegura que Putin negó que su país tenga "planes hostiles" en relación con los países europeos de la OTAN.
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Los enviados de Donald Trump han sido recibidos en Kiev por el equipo negociador ucraniano al completo. El empresario Steve Witkoff, amigo del presidente estadounidense, y el yerno, Jared Kushner, han llegado a Kiev en tren desde Polonia.
Zelenski los ha recibido a los pies de la catedral de Santa Sofía. Es la primera vez que los enviados de Trump pisan Kiev. Hasta ahora, Zelenski y su equipo siempre se habían tenido que desplazar a otros países. Witkoff y Kushner sí han viajado varias veces a Moscú y la víspera se reunieron otra vez con Putin en el Kremlin durante tres horas.
Trump busca reactivar las conversaciones con una nueva propuesta de paz, aunque no conocemos el contenido. Desde que inició la guerra con Irán, el diálogo para Ucrania estaba estancado.
De momento, ni Moscú ni Kiev mueven sus posiciones, aunque ambos han recibido a los estadounidenses con buenas palabras y gestos. Se han comprometido a no atacar la capital del enemigo mientras estén los enviados estadounidenses, pero en otras zonas los bombardeos han continuado.
Foto: SERGEY DOLZHENKO/EFE — Zelenski junto a Witkoff y Kushner
Vladímir Putin entra en la sala y da la bienvenida a los enviados de Donald Trump: su amigo el empresario Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, que llevan una nueva propuesta de paz del presidente estadounidense. Se sientan en la mesa para intentar reactivar las conversaciones entre Ucrania y Rusia y el mismo Putin reconoce en alto que es un asunto "no muy fácil".
Se trata de un encuentro simbólico. Putin, Witkoff y Kushner ya se habían reunido antes, en diciembre de 2025. Pero las conversaciones quedaron en pausa a principios de 2026, justo antes de que Trump decidiera iniciar la guerra en Irán.
En este nuevo intento hay gestos que no pasan desapercibidos. Por primera vez, después de estar en la capital rusa, los enviados estadounidenses van a viajar también a la capital ucraniana. Tanto Zelenski como Putin se han comprometido a no bombardear Moscú y Kiev durante la estancia de la delegación estadounidense en esas ciudades.
Ambos bandos han escalado los ataques en un verano muy sangriento, especialmente para los civiles ucranianos cuando el país sufre una escasez crítica de defensas antiaéreas. Tras cuatro años y medio de invasión, los tres líderes —que, por distintos motivos, han visto cómo bajan sus niveles de popularidad— tienen interés en poner fin a la guerra. La duda es cómo llegar a un punto común porque de momento nadie cede y la paz real parece muy lejana.
Ucrania se siente indefensa frente a los misiles rusos. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha advertido de que les faltan interceptores.
También falta presupuesto para el Ejército en un momento en que Rusia multiplica sus ataques balísticos. Moscú busca deliberadamente atacar objetivos civiles con el objetivo de desmoralizar a la población.
En el Día de la Bandera, el presidente ucraniano ha pedido más ayuda a sus aliados. Alemania ha prometido enviar 600 interceptores hasta 2028. Francia, un sistema de defensa antiaérea este mismo año. Pero Europa también depende del paraguas de seguridad de Washington y sus entregas se quedan cortas.
En una reunión con senadores de Estados Unidos, Zelenski ha insistido en fabricar misiles Patriot en Ucrania, pese al rechazo de Trump. Las reservas de munición en Washington están bajo mínimos por la guerra en Oriente Medio.
Ucrania está acelerando de forma clara su capacidad de producción, con su propia industria de defensa, y eso hace que empiecen a entrar en servicio misiles interceptores que antes no tenía.
Mientras, la guerra golpea cada vez más a Rusia y sus instalaciones petroleras. Hay colas en las gasolineras por falta de combustible. Putin reconoce "algunos inconvenientes", pero afirma tener la situación bajo control.
Una de las mujeres más poderosas de Rusia es Elvira Nabiu-llina, la gobernadora del Banco Central del país. Su gestión es fundamental para que el presidente ruso, Vladímir Putin, mantenga a flote la maltrecha economía rusa, centrada en la guerra contra Ucrania.
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