La guerra empresarial tras las elecciones del Real Madrid: el titán de la construcción vs. la promesa de las energéticas
- Florentino Pérez y Enrique Riquelme han protagonizado una disputa con ecos de la guerra que libraron ACS e Iberdrola
- El primero, presidente de ACS, el segundo, presidente de Cox, se verán las caras este domingo en las urnas
Mourinho, Haaland, Dumfries y un fichaje sorpresa de 150 millones… Los últimos días, la carrera entre Florentino Pérez y Enrique Riquelme por la presidencia del Real Madrid se ha convertido en un carrusel de nombres. Pero más allá del listado de estrellas, las primeras elecciones en 20 años en el club blanco han dejado una pelea encarnizada entre dos empresarios que, cada uno a su manera, son referentes de dos sectores económicos clave en España: la construcción y la energía.
La contienda, que se resolverá este domingo, no ha sido de guante blanco. La disputa ha tenido sus ramificaciones en el sector de la banca y ha resucitado una de las guerras empresariales que marcaron la primera década de los 2000, la del intento de ACS por hacerse con Iberdrola. Pero antes nos fijamos en los candidatos: el titán de la construcción y la promesa de las energéticas.
De un lado, Pérez, de 79 años, presidente de ACS, con una capitalización de 35.000 millones de euros. Del otro Riquelme, de 37, presidente de Grupo Cox, la firma que compró Abengoa tras su quiebra y con una capitalización de 1.000 millones. El primero suma 26 años al frente del Real Madrid en dos etapas. El segundo, que no había terminado Primaria cuando Pérez ganó sus primeras elecciones con la promesa de fichar a Luís Figo, aspira a arrebatarle el sillón.
"Los niños"
"Hay unos niños que quieren presentarse. Les invito a que se presenten, esta es la oportunidad que les brindo". Con estas palabras, Florentino Pérez retó a Riquelme a disputarle la presidencia del Real Madrid en la polémica rueda de prensa en la que anunció que convocaba elecciones. Con "los niños" se refería al directivo de Cox y a David Mesonero, director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola y yerno de Ignacio Sánchez Galán, presidente ejecutivo de la eléctrica que Florentino se quiso anexionar en su día.
Riquelme y Mesonero tejieron una estrecha relación a raíz de la compra por parte de Cox del negocio de Iberdrola en México. Fue un proceso muy complejo. Los dos, en representación de una y otra empresa, fueron los encargados de negociar la operación, que terminó por cristalizar el pasado mes de abril por 4.000 millones de dólares. La adquisición fue un importante hito para Cox, que consiguió alcanzar una capitalización bursátil de 1.000 millones de euros.
Y aunque en un principio se dio por hecho que Mesonero formaría parte de la ejecutiva con la que Riquelme tenía previsto presentarse a las elecciones, finalmente el empresario alicantino no incluyó su nombre. No obstante, Florentino Pérez siempre ha ligado a Riquelme a Iberdrola y, por extensión, a Ignacio Sánchez Galán, su gran enemigo empresarial. "Ese señor que habla con las eléctricas y tiene acento mexicano", dijo en la polémica rueda de prensa.
El hecho de que Pérez no se refiriese con nombre y apellidos a su contrincante en las elecciones y tampoco nombrase a Iberdrola provocó que, de una manera u otra, muchos recordasen la guerra que mantuvo con la eléctrica. La disputa comenzó en 2006, cuando el presidente de ACS entró en el accionariado de Iberdrola tras comprar una participación del 10%. Pérez batalló en los años siguientes por un puesto en el consejo de la compañía vasca y por ampliar su porcentaje, pero Sánchez Galán consiguió desbaratar sus pretensiones.
En el ínterin, estalló la crisis económica, la capitalización bursátil de la compañía eléctrica se desplomó y un cambio normativo impulsado por el PP para blindar el derecho a voto en las empresas cotizadas terminó por desactivar todas las opciones de Pérez. ACS perdió en la operación cerca de 2.000 millones de euros. En la refriega empresarial, Iberdrola recurrió al comisario Villarejo, al que encargó supuestamente espiar a Florentino Pérez. Sánchez Galán llegó a estar imputado por estos hechos, pero finalmente la Audiencia Nacional archivó la causa por la prescripción de los delitos.
¿Dónde está la banca?
Presentarse a las elecciones del Real Madrid no está al alcance de cualquiera. Hace falta tener una antigüedad mínima de 20 años como socio y avalar el 15% del presupuesto del club, que ronda los 1.300 millones de euros. Los estatutos establecen que el presidente actual, si decide concurrir a los comicios, no está obligado a presentar la garantía, por lo que en este caso solo Riquelme debía hacerlo.
El empresario alicantino, prácticamente en el tiempo de descuento, a pocas horas de que expirase el plazo, presentó el aval de 193 millones de euros. El presidente de Cox no consiguió el respaldo de ninguna entidad española, a pesar de que se publicó que había estado negociando con el BBVA y el Santander, dos de los bancos con los que consiguió financiar la operación para la compra del negocio de Iberdrola en México.
Riquelme tuvo que probar suerte fuera y encontró el apoyo de Andbank, una entidad de Andorra registrada en el Banco de España, tal y como exigen los estatutos del Real Madrid, y de Scotiabank, canadiense. Pero el hecho de que dos entidades extranjeras acabasen por ser los salvavidas del presidente de Cox disparó los rumores y las suspicacias: ¿Por qué ningún banco español quiso cubrir el aval?
"Creo que lo que tenga que decir sobre este tema es perjudicial para el Real Madrid y para estas elecciones. Ya estamos, ya está el aval, no necesitamos abrir más debates sobre este tema, porque creo que no es bueno exponer a una situación incómoda a terceras personas", respondió Riquelme en una entrevista con El Mundo cuando el periodista le preguntó si tenía constancia de que los grandes bancos del país hubiesen recibido algún tipo de presión para no avalarle.
¿Cuánto vale el Real Madrid?
La contienda presidencial ha consistido básicamente en un cruce de reproches sobre las capacidades de gestión de ambos candidatos. Pérez no ha tenido reparos en asegurar que Riquelme solo aspira a la presidencia del club para beneficio propio. Y el aspirante ha acusado al actual dirigente de intentar "privatizar" el Real Madrid.
Si el directivo de ACS ha puesto en duda la capacidad de Riquelme para dirigir el club al señalar que recurrió a un préstamo al 54% para lograr financiar la operación de Iberdrola México, extremo desmentido por Cox, el empresario de Alicante ha cuestionado la salud financiera del equipo blanco.
Pérez, aunque no ha dado muchos detalles, no ha ocultado que sus planes de futuro para el Real Madrid pasan por la venta de un pequeño porcentaje a un fondo o a un inversor. "Yo voy a dar la propiedad económica a los 100.000 socios. Ya no será una cosa solo sentimental ser del Real Madrid, como hasta ahora, sino que además será ser propietario del club, de por vida", aseguró en una entrevista en El País.
Su propuesta, como precisó en un vídeo colgado en redes sociales, consiste en crear una filial que gestione el negocio del fútbol y el baloncesto y "dar entrada a alguien de forma simbólica" con un 5%. El porcentaje restante seguiría perteneciendo a los socios. Así, según Pérez, se podría fijar un valor para el Real Madrid, que Forbes ha cifrado en 9.500 millones de euros.
Este planteamiento para Riquelme supone, sin embargo, la privatización del Real Madrid. "Si el club es tan fuerte, ¿por qué esa urgencia en cambiar el modelo?", se preguntó el directivo de Cox en la entrevista que concedió a El Mundo. "Nadie se cree que un fondo vaya a poner 1.000, 2.000 o 3.000 millones en el Real Madrid por el orgullo de ser el Madrid. Eso puede pasar a nivel personal, pero no a nivel de un fondo de inversión.... Mire, todos, o muchos, invertimos en fondos y convivimos con ellos, también el señor Florentino Pérez. Los socios no son idiotas", criticó el empresario alicantino.
Los dos modelos se verán las caras este domingo en las urnas. Florentino Pérez tiene en su mano revalidar el cargo que ostenta desde 2009 y Riquelme aspira a firmar la muy improbable gesta de ganar a la primera.