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40 años de España con el carnet de socio de la Unión Europea: éxitos, fracasos y retos pendientes

  • Nuestro país ha recibido más de 200.000 millones de euros de la UE desde su adhesión
  • El PIB español se ha multiplicado por siete en cuatro décadas como miembro de los Veintisiete
España cumple 40 años de camino común en la Unión Europea como miembro de pleno derecho

España celebra su 40 ‘eurocumpleaños’. Repasamos qué han supuesto estas cuatro décadas como miembro de pleno derecho de la Unión Europea (UE) con un viaje al pasado. Y para hacerlo retrocedemos hasta el uno de enero 1986 con una máquina del tiempo, como en las películas.

En nuestro caso, no viajamos en un DeLorean como el de la película ‘Regreso al Futuro’ que, por cierto, también celebra su 40 aniversario. Nuestra máquina ‘made in Spain’ será uno de los más de 2,3 millones de vehículos que se fabrican aquí cada año. Elegimos un coche 100% eléctrico como los 115.000 que salen de las plantas españolas.

Para el análisis, el compañero de viaje no será el científico 'Doc' de 'Regreso al Futuro', sino Fernando Sampedro, secretario de Estado para la Unión Europea, que asegura a RTVE Noticias que "el balance de estos 40 años es profundamente positivo. No solo en el crecimiento económico, cohesión territorial y modernización de infraestructuras". Además, añade que ha supuesto "una transformación integral de nuestro país, de la democracia, del modelo social y de la proyección internacional de España".

Regreso al pasado: 1 de enero del 86

Máquina en marcha, llegamos al primer día de 1986. España sufre la peor ola de frío en décadas y el Real Madrid lidera La Liga. Mecano y Los Hombres G suenan en la radio y en Televisión Española triunfan el concurso 'Un, Dos, Tres', el programa 'Gente Joven' y la serie 'El Equipo A'.

Al ser día de Año Nuevo, no hay venta de periódicos en papel -de digitales ni hablamos- pero el dos de enero todos llevan la noticia: España acaba de cortar la cinta inaugural imaginaria de su entrada en la Comunidad Económica Europea (CEE), la precuela de la Unión Europea (UE).

El país lleva apenas unos años de nuevo en democracia, tras el fin de la dictadura franquista y arranca el impulso definitivo para afianzar la libertad dentro de la familia europea. Solo seis meses antes, en Madrid, se había formalizado la incorporación al gran club con la firma del Tratado de Adhesión, al mismo tiempo que Portugal.

España cumple 40 años desde la firma del tratado de adhesión a la Unión Europea

Este evento histórico marcó el comienzo de una era de avances económicos, sociales y de estabilidad. Sin duda, el apoyo de la UE ha sido fundamental para modernizar el tejido económico y las infraestructuras españolas y elevar así el nivel de vida de un país que ha pasado de los 38,6 millones de habitantes de 1986 a los 49,4 millones actuales. Y no solo vivimos más personas, también más años, como subraya el secretario de Estado para la UE: "la esperanza de vida en España ha aumentado en torno a once años, situándonos hoy entre los países más longevos del mundo y en el más longevo de la Unión Europea".

Un receptor neto de fondos europeos

Desde su incorporación a la UE, España es el país que más dinero ha recibido de los Veintisiete: más de 200.000 millones de euros. Nuestro país es beneficiario neto de las ayudas tras recibir mucho más que lo que ha aportado. Por ejemplo, solo en los primeros 25 años desde su incorporación, el Estado recibió 88.000 millones de euros netos.

La solidaridad europea ha sido clave en los grandes desafíos, como la pandemia de 2020. Se han llegado a poner a disposición de nuestro país 140.000 millones tras la Covid-19 y, más recientemente, otros 1.000 para superar los efectos de la dana de Valencia o los incendios en Castilla y León.

España ha sido beneficiaria de distintos instrumentos financieros europeos —FEDER, Fondo Social Europeo, Fondo de Cohesión, FEADER o el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca— que han sostenido una parte relevante del desarrollo económico y territorial.

La mano de la UE, en grandes proyectos

La integración de España en la UE fue una apuesta de modernización. A través de inversiones cofinanciadas con fondos comunitarios, se ha desplegado un amplio programa de mejora. "Contamos con las mayores redes de alta velocidad ferroviaria y de autopistas de alta capacidad en la UE y somos uno de los principales hubs aéreos del continente", señala Fernando Sampedro, que han contribuido a vertebrar el territorio y a reforzar la conexión con Europa.

Precisamente, el desarrollo de la alta velocidad ferroviaria es un ejemplo muy representativo. El AVE Madrid-Sevilla recibió 2.300 millones de los Fondos de Cohesión y se convirtió en un hito de innovación del país. A este proyecto se sumaron otras líneas estratégicas, como el AVE Madrid-Barcelona (4.000 millones) que facilitó la integración de España en el eje ferroviario europeo o la conexión de la capital con Valencia (1.300 millones).

Las cifras hablan solas, como apunta el experto en Unión Europea y titular de la Cátedra Jean Monnet de la Universidad de Alicante, Jaume Ferrer. Subraya a RTVE que "el 40% del coste de las principales infraestructuras construidas en España entre 1986 y 2006 fue asumido por la UE".

Más proyectos: el Corredor Mediterráneo, destinado a mejorar el transporte de mercancías desde Algeciras (Cádiz) hasta Francia, logró una aportación de 6.000 millones de euros. En paralelo, el puerto de Algeciras recibió otros 500 millones para su ampliación y la UE también destinó 400 millones al puerto de Valencia o 350 a los aeropuertos de Madrid y Barcelona.

Los fondos europeos han respaldado cientos de actuaciones en ámbitos como depuración de agua, transporte urbano, digitalización, equipamientos sanitarios o energías renovables. Respecto a esto último, Fernando Sampedro hace hincapié en que "en 2024 generamos el 57% de la electricidad mediante fuentes renovables".

La andanza europea, en siete datos

La economía española de 1985 era poco competitiva, con una alta inflación y un paro estructural elevado. La adhesión a la UE empujó al país a profundas reformas como la liberalización de mercados, la reconversión industrial, la disciplina fiscal o la modernización financiera.

A día de hoy, la situación ha cambiado tanto, según destaca el secretario de Estado para la UE, que "España crea cerca de la mitad del crecimiento económico y el 30% del nuevo empleo en la eurozona".

Para ofrecer una foto real de la España actual frente a la de 1986 es necesario comparar. Las diferencias son inabarcables, pero destacaremos siete que muestran parte del gran cambio.

1. Producto Interior Bruto (PIB): Es reflejo del avance español. El PIB ha pasado de 243.300 millones de euros en 1986 a 1,7 billones en 2025. España es hoy la cuarta economía de la UE y una de las que más crece, a un ritmo superior a la media europea. La integración favoreció la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación. En 1985 superaba el 8% y hoy se mantiene en niveles afines al de sus socios.

2. Renta per cápita: El ingreso medio por persona se ha multiplicado por cinco en 40 años, hasta superar los 32.000 euros anuales. Madrid y el País Vasco lideran este indicador -con más de 41.000 euros- y superan la media europea, mientras que regiones como Andalucía, Ceuta o Melilla siguen mostrando mayores dificultades.

3. Mercado laboral: El paro rondaba el 21% en 1986 y se ha reducido hasta el 10,5%, su nivel más bajo en 17 años. Además, los afiliados a la Seguridad Social han crecido de 12 millones a casi 22 millones. Pese a los avances, el desempleo estructural, juvenil y femenino siguen siendo los grandes retos del mercado laboral español.

4. Salarios: El salario medio hoy alcanza los 26.000 euros anuales, aunque el avance más significativo se ve en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI): de 245 euros al mes en 1986 a 1.184 en 2025, reforzando la protección de los trabajadores con menos ingresos. Incluso, los expertos recomiendan al Ministerio de Trabajo que este año se incremente el SMI otros 56 euros mensuales.

5. Sanidad y Educación: Desde 1986, con la implantación de la sanidad universal, el sistema sanitario se ha ampliado y modernizado, con un gasto que supera el 7% del PIB con más de 13.000 puntos de atención primaria, más de 3.000 centros de salud y 10.000 consultorios locales.

En educación, la inversión pública se ha duplicado y más del 40% de los jóvenes cuenta con estudios superiores. El abandono escolar ha caído a mínimos históricos (13%), aunque sigue por encima de la media europea (9,5%). Solo desde 2020, más de 200.000 españoles han podido estudiar en universidades de la UE gracias al programa Erasmus.

6. Industria: La industria española ha crecido por encima de la media europea, con especial peso del sector del automóvil, químico y farmacéutico. Europa es el destino de casi el 92% de los automóviles ensamblados en España, con Alemania y Francia como principales receptores. Asimismo, la transición energética y las renovables han situado también a España como referente europeo, aunque persisten desafíos en productividad y empleo estable.

7. Turismo: Es uno de los grandes motores de nuestra economía. La receta de sol y playa de los años 80 y previos ha ampliado sus ingredientes hasta convertirnos en líder mundial, solo por detrás de Francia. La cifra de visitantes internacionales ha pasado de 30 millones en 1985 hasta el récord de 95 millones en 2025, con Reino Unido, Alemania y Francia como principales emisores. La actividad turística supuso 200.699 millones de euros para el PIB de 2024. Es uno de los pilares de la economía, con un fuerte impacto en el empleo, aunque genera importantes retos ambientales y sociales, especialmente en vivienda y sostenibilidad.

8. El dato extra del secretario de Estado para la Unión Europea: "Hoy exportamos el doble que en 1986 en relación con el PIB; y millones de empleos dependen directamente de nuestra integración europea – el 70% de la inversión extranjera proviene de países de la UE".

La unión hace la fuerza

La Unión Europea se ha visto afectada por distintas crisis, pero hay tres grandes golpes que han puesto a prueba la resiliencia del club. Se trata de la crisis financiera de 2008, la pandemia de la Covid-19 en el 2020 y, más recientemente, las consecuencias económicas tras la invasión de Ucrania.

Desde la pandemia de 2020, nuestro país se ha convertido en uno de los principales receptores de ayudas de la Unión Europea. A través del programa Next Generation, el mayor plan de estímulo de la historia comunitaria, España tiene asignados unos 140.000 millones de euros, de ellos 70.000 millones son transferencias directas y el resto préstamos en condiciones favorables.

Hasta ahora, el país ha recibido más de 56.000 millones, destinados principalmente a impulsar la recuperación económica, la transición energética, la digitalización, la modernización de infraestructuras y el apoyo a pymes y empleo. Estos fondos se conceden a cambio de reformas estructurales y cumplimiento de hitos acordados con Bruselas.

En comparación con el resto de países europeos, España es el segundo mayor beneficiario, solo por detrás de Italia. Para nuestro país, estos recursos representan una gran oportunidad para modernizar la economía y reforzar el crecimiento.

Grandes desafíos por delante

La Unión Europea vive un momento decisivo. Tras décadas de prosperidad y convergencia —especialmente para España—, el proyecto europeo afronta una combinación de riesgos económicos, políticos y sociales que ponen a prueba su solidez. El balance es inequívoco: fuera de la UE, España sería hoy más pobre, menos cohesionada y con menor peso internacional. Pero la integración no es automática ni irreversible: exige reformas, inversión y voluntad política compartida.

Uno de los desafíos más inmediatos es la fragmentación política. El avance de fuerzas euroescépticas y nacionalistas dificulta acuerdos en ámbitos estratégicos como la política fiscal o la transición verde. Sin consensos amplios, la gobernanza europea se debilita y la capacidad de reacción ante crisis se reduce. Sobre este punto, el catedrático Jaume Ferrer alerta sobre cómo "gobiernos de extrema derecha en la UE son una amenaza para la integración". Y apunta que el desafío es aún mayor "cuando reciben apoyo político y financiero de Rusia". Y sugiere Ferrer que sería conveniente hacer de la UE "una gran potencia en seguridad y defensa" como medida disuasoria.

A todo esto se suma la vulnerabilidad por dependencias estratégicas. Energía, semiconductores o minerales críticos han revelado hasta qué punto la UE puede verse expuesta a tensiones geopolíticas. Reducir estos riesgos pasa por diversificar proveedores y reforzar capacidades productivas propias, evitando al mismo tiempo un giro proteccionista.

Informe semanal - España, Europa 

En el plano económico, el riesgo de estancamiento productivo es central. El envejecimiento demográfico, la escasa inversión en innovación y una productividad rezagada frente a competidores globales amenazan el crecimiento y la sostenibilidad del Estado de bienestar. Sin un impulso decidido en I+D, capital humano y digitalización, la convergencia interna puede frenarse.

Las finanzas públicas siguen siendo otro punto crítico. Tras la pandemia, el reto es compatibilizar disciplina fiscal con inversión estratégica, apoyándose en instrumentos comunes que refuercen la estabilidad y eviten nuevas crisis de deuda, especialmente en la eurozona, donde faltan mecanismos eficaces.

Finalmente, la transición verde y la demografía marcarán también el futuro europeo. La descarbonización ofrece oportunidades, pero exige una transición justa para no alimentar el rechazo social. Asimismo, una gestión inteligente y solidaria de la migración puede ayudar a compensar el envejecimiento.

Reflexión final del secretario de Estado para la UE

Tras 40 años de evolución y crecimiento de la UE, Fernando Sampedro insiste en que "debemos redoblar los esfuerzos para defender nuestras democracias, enfrentar la desinformación y explicar el valor del proyecto europeo". Y recuerda que alrededor del 50% de la población española nació tras la muerte de Franco y en torno al 40% lo hizo tras la firma del Tratado de Adhesión. "No debemos dar la democracia y la UE por sentadas", enfatiza.

Sampedro tiene claro que "más Europa ha significado más derechos, más bienestar y más oportunidades". Y concluye asegurando que España seguirá contribuyendo activamente en ese proyecto común, "convencido de que el futuro de nuestro país y el de Europa son, más que nunca, inseparables".

Regresamos al presente tras este viaje con esta conclusión: El futuro de España está ligado a una Unión Europea más fuerte, flexible y solidaria. La receta no está completa, pero sigue siendo la mejor vía para afrontar el siglo XXI.