Algunos incendios de este verano llegaron a estar "fuera de capacidad de extinción". En Aragón, el fuego de Las Peñas de Riglos amenazó el patrimonio del monasterio, por lo que se recurrió a Ecofire, un producto diseñado para frenar la propagación de las llamas. También se utilizó para crear cortafuegos en Santa Cruz de la Serós y Azanuy.
La aplicación surgió de un trabajo de fin de grado de Alba Ibort, que investigó su uso para proteger bienes culturales. El producto crea una capa que aísla los materiales del calor y del oxígeno, dos elementos esenciales para la combustión. Sus responsables destacan que puede aplicarse con distintos sistemas de extinción y que podría cambiar la forma de proteger tanto los bosques como el patrimonio. La UME estudia su posible uso en la próxima campaña.
FOTO: Rafael Bastante / Europa Press