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Tras semanas de ataques iraníes, los países del Golfo alzan la voz: "Nos reservamos el derecho a emprender acciones militares", decía hace unos días el ministro de exteriores saudí. Otros países, como Emiratos, también han subido el tono y amenazan con entrar en la guerra. El gran dilema para muchos de estos países es: ¿tienen más que ganar o tienen más que perder? Foto: Fayez NURELDINE / AFP

La guerra de EE.UU. e Israel contra Irán se extiende con más actores y frentes de batalla. Una base francesa ha sido atacada en el Kurdistán iraquí, a unos 60 kilómetros de la capital, Erbil. París habla de drones Sahed de fabricación iraní. Ha fallecido un suboficial que llegó en enero a la zona. El primer militar europeo muerto en el conflicto. Otros seis están heridos. Un grupo armado iraquí que apoya a Irán ha dicho que su objetivo son todos los intereses franceses en la zona.

Un misil ha sido interceptado por la OTAN cerca de la base que tiene en Turquía. La Alianza ha dicho que se va a mantener alerta y firme.

Milicias proiraníes se atribuyen el derribo de un avión cisterna de Estados Unidos en Irak. El Pentágo lo niega y lo achaca a un accidente. Mientras, siguen los ataques iraníes contra países del Golfo. Hoy, en Emiratos Arabes y Omán, donde han muerto dos personas.

Foto: EFE/EPA/Colaborador

Los expatriados, extranjeros que residen en los países del Golfo Pérsico, tienen miedo ante la incertidumbre de la situación. La imagen de seguridad de Emiratos Árabes Unidos ha quedado en segundo plano al convertirse en escenario de ataques cruzados. El conflicto se recrudece día a día y las consecuencias se pueden sentir en las alertas que reciben sus habitantes en los móviles continuamente, en las explosiones, pero también en los bienes que empiezan a escasear en un país que importa el 80% de los productos que consume.