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El periplo de Siria a Libia con el miedo a un mar lleno de naufragios: "Solo espero salir con vida"

  • Ali Al-Ahmad es un joven sirio, de 26 años, que lleva desde mayo esperando para salir de Libia
  • Desde Siria algunos optan por la ruta libia por operaciones de la aerolínea Cham Wings y la complicidad de Al Asad

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En una imagen de archivo, un migrante observa el Mediterráneo desde el Open Arms
En una imagen de archivo, un migrante observa el Mediterráneo desde el Open Arms

En Libia, Ali Al-Ahmad cada día entrena la paciencia. Lleva desde mayo esperando a que abra una puerta del mar para llegar a Europa. Tiene 26 años, desde los 13 ha vivido bajo el asedio de la guerra en Siria y hace cuatro meses emprendió su ruta migratoria pasando por uno de los principales puertos africanos de migración hacia Europa. Comparte su testimonio con RTVE.es desde Tobruk, una localidad en el noreste, sede del parlamento libio que se encuentra bajo el control del Ejército Nacional Libio del general Jalifa Haftar. Se ubica a unos 167 kilómetros de Derna, donde el 11 de septiembre el ciclón Daniel causó más de 6.000 muertos y más de 9.000 desaparecidos. "Gracias a Dios yo estoy bien", dice al otro lado del teléfono.

"En el este del país la población migrante se concentra principalmente en Bengasi, pero calculamos que en Derna vivían unas 13.000 personas", explica Giacomo Terenzi, jefe de la Unidad de Apoyo al Desarrollo de Programas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La tragedia ha provocado 40.000 desplazados internos libios e inmigrantes, estos últimos procedentes principalmente de Egipto, Sudán, Níger, Bangladesh y SudánNígerBangladesh Siria "Se suelen instalar en las ciudades más cercanas al mar", precisa. La OIM estima que al menos el 10% de los fallecidos tras las inundaciones son migrantes. "Según la información de hospitales y embajadas, al menos 430 personas habrían perdido la vida", dice.

Ali Al-Ahmad explica que en Tobruk la situación no ha sido tan catastrófica, lo agradece porque vive en una casa de tres dormitorios, un baño y una pequeña cocina con otras 160 personas. "Es un sitio lleno de humedad y moho. Sufrimos sarna por la falta de luz natural. No podemos alzar la voz ni salir de casa", dice. Solo cuentan con dos comidas al día, "un trozo de pan y queso por la mañana y arroz, patatas y tomates por la noche". Sigue las normas de un grupo de contrabandistas que a cambio de dinero le han prometido embarcarle para venir a Europa. "Nos engañan, nos mienten y nos quitan el dinero", denuncia.

En Siria tuvo que pagar mucho dinero para conseguir el pasaporte, "una misión muy muy difícil y costosa". El siguiente paso fue pagar a una mafia para conseguir un pasaje en la compañía Cham Wings que fleta vuelos directos a Bengasi y al llegar a Libia le esperaba una persona, le quitó el pasaporte y le trasladó a esta casa con otros que esperan viajar a Europa.

Cham Wings y la complicidad de Al Asad

"No soy el único sirio. Muchos escogemos esta vía ante las dificultades en la ruta de Turquía o la de Grecia", argumenta. Para llegar a Europa, dice, el recorrido por Libia le resultaba más rápido al conseguir los papeles, el visado y el billete de avión. "Las personas que tienen un pasaporte y que no tienen cuentas pendientes con el régimen sirio como los jóvenes que han cumplido el servicio militar o están exentos pueden optar a esta ruta porque es más rápida", argumenta Maribel Izcue, redactora jefa de la Revista 5W y autora de la investigación 'Libia: refugiados convertidos en mercancía', un trabajo conjunto con Baynana, el primer medio en español y árabe creado por refugiados y migrantes.

Es una ruta que va ganando fuerza entre la población siria, revela el estudio, aunque sigue siendo una minoría entre las personas migrantes en la república africana. "Hemos podido comprobar que la aerolínea Cham Wings transporta a inmigrantes bangladesíes y sirios a Bengasi. Los intermediarios se hacen cargo de los viajes de los inmigrantes y reservan vuelos en su nombre", explica Okba Mohammad, periodista de Beynana y también autor de la investigación. Se trata de una compañía privada que está en la lista negra de Estados Unidos por una colaboración con Bachar al Asad durante la guerra. "También hace el trayecto de Alejandría a Bengasi. Suelen acordar una cantidad de 6.500 euros para el viaje de Siria a Italia, 1.500 de Siria a Libia y otros 4.000 desde Libia a Italia", argumenta Mohammad.

La cantidad que se acuerda suele ser de Siria a Italia 6.500 euros: de Siria a Libia 1.500 y otros 4.000 desde Libia a Italia

Alí desconoce su destino. No planifica ni quiere hacerse ilusiones. "Desconocía lo peligroso que es el Mediterráneo, que se está tragando muchas vidas", añade. Estuvo a punto de embarcar en el barco 'Adriana', el pesquero que zarpó abarrotado del puerto de Tobruk y se hundió en el mar Jónico frente a la costa griega el pasado 14 de junio. Al menos 79 personas murieron, 104 fueron rescatadas con vida y el resto permanecen desaparecidas. El joven sirio se había coordinado con los contrabandistas y le dijeron la noche antes "usted no está en esta tanda". Subieron a los que llevaban "más tiempo esperando". En un primer momento, sintió frustración, pero enseguida se dio cuenta de la suerte que tuvo. "Cuando recibí la noticia de que se había volcado sentí tristeza y miedo", concluye. "Son barcos en ruinas que llevan a demasiadas personas, aun así no voy a echarme para atrás y solo me queda seguir adelante", confiesa.

Migrantes como moneda de cambio

"Las condiciones en Libia son peores que las que vivimos durante la guerra en Siria. El ambiente está cargado de frustración, depresión y aburrimiento", lamenta. Las autoridades locales llevan a cabo redadas que incluyen registros, arrestos y expulsiones. "Permanecemos en silencio durante esos días y no realizamos ningún movimiento, a veces ni siquiera nos traen la comida por el temor a que el lugar quede expuesto", denuncia. Se enfrentan a diario a estafas y fraudes por parte de los intermediarios. Además, pueden someterles a castigos que "se parecen más a la muerte o al encarcelamiento por parte del gobierno libio". Está cansado. "Solo espero salir con vida a un punto seguro".

La OIM destaca que una de las principales diferencias entre la parte occidental y oriental de Libia es la nacionalidad de las personas. En el este por proximidad hay más sudaneses y egipcios, pero también gente de Siria, Bangladesh y Pakistán. Mientras, en el oeste se concentran los que salen de Níger, Chad, Nigeria o Burkina Faso. "Sabemos que hay 700.000 migrantes en Libia. Es una cifra muy muy alta. La gran mayoría están en la parte más occidental", calcula el Jefe de la Unidad de Apoyo al Desarrollo de Programas de la OIM. Destaca que al menos el 40% de la población migrante sigue viendo a Libia como un país de destino principalmente por motivos laborales. "La situación de inseguridad genera a menudo arrestos, la migración sigue siendo criminalizada, no tienen documentación, acaban en centros de detención donde sufren abusos", lamenta Terenzi.

Desde 2011, tras el derrocamiento del régimen de Muammar El Gadafi, Libia se ha convertido en un Estado fallido. Dos gobiernos paralelos se disputan el control del país, el Gobierno de Unidad Nacional encabezado por Abdul Hamid Dbeibé, reconocido por la comunidad internacional con sede en Trípoli y el liderado por Haftar. La población libia convive con luchas entre bandos rivales, intereses internacionales y miles de milicias. Organizaciones internacionales como Human Rights Watch o Amnistía Internacional han documentado graves violaciones de derechos humanos por parte de las redes de traficantes y denuncian la complicidad de los poderes fácticos.

"No hay nada oculto en Libia, tanto los poderes reconocidos como los no reconocidos están utilizando a las personas migrantes como moneda de cambio", denuncia Izcue. Hay grupos que buscan simplemente un lucro económico y otros que buscan beneficios políticos. El gobierno del mariscal refleja el estudio, lo hace para obtener legitimidad política. "Por un lado, usa la migración como herramienta política para negociar con la Unión Europea que está obsesionada con blindar sus fronteras, pero también la usa como moneda de cambio con otros actores y milicias armadas a cambio garantizar su lealtad", puntualiza.

Túnez supera a Libia por primera vez en salidas

La OIM registra una ligera disminución de las salidas de Libia. El pasado mes de mayo Haftar se reunió en Roma con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, para tratar el crecimiento "sin precedentes" de la migración en Italia. En agosto, según Reuters, las autoridades del este deportaron a sus países a miles de migrantes procedentes del África subsahariana, Bangladesh, Pakistán y Egipto. "El acuerdo entre Haftar y Meloni en Italia ha llevado a una disminución ligeramente de las salidas desde la parte oriental", argumenta el portavoz de la OIM en país norteafricano. Una situación que se suma a que el puerto de Sfax en Túnez se ha convertido en uno de los principales puntos de partida para Europa. "La información circula rápidamente entre las comunidades de migrantes y es probable que las personas opten por salir de un país más seguro", explica Terenzi.


Según los analistas, en estos momentos es más sencillo llegar Túnez desde Argelia o incluso en avión. "Esto se enmarca en la liberalización de los visados que ha habido en la Unión Africana", explica Francesco Pasetti, investigador principal del área de Migraciones del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB) y profesor de la Universidad Pompeu Fabra. Lo achaca a una situación "de total descontrol que hay en Túnez por parte del gobierno tunecino, que no logra hacerse con el control de la situación". Además, dice Pasetti, los tunecinos. han visto la gran oportunidad para lucrarse dando pasaje a migrantes e intentar hacerles salir en pequeñas embarcaciones, sobre todo de Sfax.

El medio Agenzia Nova ha informado que a Italia han llegado 34.761 procedentes de Túnez y 27.859 de Libia. La OIM calcula que Roma ha recibido este año más del 65% de personas que pretenden llegar a Europa. La Comisión Europea ha anunciado la semana pasada el desembolso de 127 millones de euros a Túnez, parte de los cuales provienen del acuerdo alcanzado en julio con Túnez. Más de la mitad son para "reforzar la lucha contra la migración ilegal", una dimensión clave en el polémico pacto cerrado por Bruselas con el régimen de Kais Saied.

El impacto de la migración en Europa no es una emergencia por el alto número de llegadas, sino que por el número de las muertes en el mar

Si aumentan las llegadas también suben los naufragios. "El primer trimestre de este año fue el más mortífero de la historia en el Mediterráneo", recuerda Terenzi. Han documentado 441 muertes y califica esta ruta como la travesía marítima más peligrosa del mundo, con más de 20.000 muertes conocidas desde 2014. "El impacto de la migración en Europa no es una emergencia por el alto número de llegadas, sino por el número de las muertes en el mar", precisa.

"Mi plan de momento es esperar un tiempo y si no pensaré en ir por Rusia", dice Ali Al-Ahmad que descarta volver a Siria. "Quiero estudiar y trabajar. Solo espero llegar sano a Europa", concluye