Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Viajamos a Francia para hablar de la huelga del sector educativo en protesta por los protocolos del gobierno de Macron para el regreso a las aulas. Repasamos lo que ha dado de sí la reunión de ministros de Exteriores y Defensa de la UE en torno a la tensión con Rusia. Entrevistamos a Jordi Armadans, director de Fundipau, encargada de traducir el anuario del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo sobre el gasto militar a nivel mundial, la producción y las transferencias internacionales de armas. También charlamos con Amnistía Internacional sobre el asesinato de tres ambientalistas en Brasil, y nos fijamos en la condena a cadena perpetua en Alemania contra un oficial sirio acusado de torturas.

Recordamos con nuestra corresponsal en Oriente Próximo, María Gámez, que se cumplen 40 años de la anexión de los Altos del Golán por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967. Una anexión que no reconoce la comunidad internacional. Allí siguen viviendo miles de personas de la minoría drusa, a los que la guerra de Siria les ha alejado todavía más de Damasco.

Mustafá nació sin extremidades por culpa de un medicamento que le dieron a su madre durante el embarazo, como tratamiento por haber sufrido un ataque químico en la guerra de Siria. Ahora vive en Turquía, pero allí no pueden tratarle y darle las prótesis que necesita, Italia se ha ofrecido para ayudarle en un hospital de Roma.

En Líbano la situación es crítica. A los problemas económicos y sociales del país se suma el hecho de que prácticamente una cuarta parte de su población son refugiados sirios: más de un millón viven en el país en condiciones desesperadas. Según un informe de ACNUR y UNICEF, nueve de cada diez sufren la pobreza extrema.

Una situación que se ha deteriorado en los últimos meses debido a la peor crisis de las últimas décadas. La gran mayoría se ven obligados a hacer lo que sea para sobrevivir: mendigar, pedir dinero prestado, no enviar a sus hijos al colegio. Las familias han recortado sus raciones de comida porque los precios se han disparado: los de los alimentos, más de un 400%. El 30% de los niños no ha ido nunca a la escuela y una de cada cinco niñas entre 15 y 19 años está casada. Su única alternativa es volver a Siria, un país en guerra.

Informa María Gámez, corresponsal en Jerusalén.

Dalal tiene apenas dos años, pero ya ha experimentado la crudeza de la guerra en su propia piel. Esta niña siria sobrevivió a un incendio que tuvo lugar a principios de año en el campo de refugiados en el que vivía junto a su familia.

Las severas quemaduras en su cuerpo y los graves daños en sus pulmones y garganta pronosticaban un final trágico para ella. Finalmente, los fondos recaudados por un grupo de donantes privados junto a algunas organizaciones benéficas le han brindado una segunda oportunidad.

Sus manos tuvieron que ser amputadas. Ha perdido los párpados, la nariz, las orejas y los labios. Su hermana mayor, Yasmin, falleció mientras trataba de protegerla del fuego. Ahora, esta familia siria golpeada por la tragedia recibe su primera buena noticia en mucho tiempo: después de seis meses, ha podido reencontrarse con la pequeña en Turquía, donde ha sido sometida a varias operaciones.

A Dalal le esperan años de tratamientos y recuperación. Una víctima más del conflicto sirio, que ha matado a casi medio millón de personas y ha desplazado a la mitad de los 23 millones de habitantes del país.
 

Siria celebra elecciones presidenciales este miércoles. Las últimas fueron hace siete años, tres después de comenzar la guerra civil, y Al Asad obtuvo la inmensa mayoría de los votos. Hoy, con el conflicto todavía vivo en algunas zonas del país, el resultado podría ser similar. Apenas se han permitido candidaturas opositoras y los refugiados no podrán votar.

Terminamos hoy nuestra serie de reportajes dedicados a una década de conflicto en Siria... Hoy miramos a Idlib, el último bastión de los rebeldes en el noroeste de Siria. Centenares de miles de ciudadanos que huyeron de los combates malviven en la región, muchos de ellos mujeres y niños, hacinados en campos de refugiados en condiciones muy precarias. En el pasado mes de febrero, su situación se deterioró todavía más con unas inundaciones... Nos lo recuerda en este reportaje nuestra corresponsal en Oriente Próximo, Cristina Sánchez.

Como venimos haciendo desde el inicio de la semana, recordamos en este espacio los diez años de conflicto en Siria. La década de guerra en el país árabe ha estado marcada por la emergencia de un grupo terrorista yihadista que llegó a controlar regiones enteras de Siria y del vecino Irak. Hablamos del ISIS, el autodenominado Estado Islámico. La corresponsal de RNE en Oriente próximo, Cristina Sánchez, nos cuenta en este reportaje su historia, hasta su caída hace dos años.

Seguimos mirando a Siria cuando se cumplen 10 años del inicio de la guerra en el país y hoy recordamos con nuestra corresponsal en Oriente Próximo, Cristina Sánchez, uno de los episodios más negros de la guerra: ocurrió en el verano del 2013, en las afueras de Damasco. Los habitantes de Guta Oriental, cercada por las tropas gobernamentales, fueron víctimas de un ataque químico que dejó cientos de muertos.

Esta semana se cumplen 10 años de la guerra en Siria y abordamos el conflicto desde distintos lados en Radio 5. Y uno de ellos es el de los miles de sirios que han tenido que salir de allí a lo largo de esta década huyendo del terror. Personas que han acabado en distintos lugares del mundo, entre ellos España. Resulta muy difícil precisar la cifra de sirios que hay en nuestro país, pero se calcula que han podido llegar unos mil cada año, son 10.000 historias de vida como las de Ayham, Ola y Hassan con los que ha estado hablando nuestra compañera Alejandra Martínez.

En 24 horas de RNE nos sumamos a la programación especial de Radio Nacional para recordar que la guerra de Siria se extiende ya una década. Comenzó en 2011, de una mecha que surgió en la estela de las primaveras árabes. Y, diez años después, las consecuencias de ese clamor que se volvió guerra civil son incontables. Esta guerra, que todavía no ha terminado, causó el mayor movimiento de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que unos seis millones de personas tuvieron que abandonar sus hogares. Tras la crisis humanitaria que sacudió a Europa, más de la mitad quedaron bloqueados en Turquía, como consecuencia del acuerdo firmado entre ese país y la Unión Europea. Otros consiguieron cruzar de continente y algunos siguen varados en condiciones deleznables en las fronteras de los distintos países de la ruta: Grecia, Macedonia, Serbia, Hungría, Austria... Los hay que todavía se aventuran en la peligrosísima ruta del norte de África para conseguir llegar a Europa, donde Alemania se convirtió en una especie de tierra prometida. Dos de los países con mayor potencia bélica se implicaron en esta batalla: Rusia, que respalda al régimen de Al Asad; y Turquía, que ampara a los llamados rebeldes.

Es difícil resumir en 20 minutos las claves y la situación actual de una guerra que ha removido los cimientos de Oriente y de Europa en varios sentidos, pero vamos a intentarlo con los corresponsales de Radio Nacional para Oriente Próximo, Cristina Sánchez, la enviada especial a Turquía, Aurora Moreno, corresponsal en Berlín, Gabriel Herrero, en Washington, y en Moscú, Erika Reija.

Un muro de hormigón de dos metros de ancho y tres de alto rematado con alambres de púas que se extiende a lo largo de los 764 kilómetros divide la frontera entre Turquía y Siria en Karkemish e impide cualquier intento ilegal de entrar a Turquía. Aquí recuerdan muy bien cómo intentaban escapar los refugiados sirios de la guerra y del Estado Islámico. “Los que llegaban legamente estaban en la miseria”, cuenta la propietaria de una cafetería, “muchos se caían al río Éufrates”. “Primeros nos abrieron sus casas” recuerda Mohan que ahora se ha instalado en Karkemish y huyó de Siria después de que el Estado Islámico matara a varios de sus primos.

Los enviados especiales de RNE Aurora Moreno y Rubén Fernández están en el puesto fronterizo de Karkemish, entre Siria y Turquía.

En pleno siglo XXI el mundo asiste hoy al décimo aniversario de una guerra sin visos de terminar, compleja y salvaje. Naciones Unidas ha denunciado crímenes contra la humanidad de los dos bandos en Siria.

El país, aunque dirigido todavía por Bachar Al Asad, está dividido en zonas de influencia exterior. Hoy se conmemora el inicio de las protestas populares inicialmente pacíficas y la brutalidad con la que fueron reprimidas. En los años posteriores la guerra se fue librando a múltiples bandas: Rusia, Irán, Turquía, EE.UU., Daesh, las fuerzas kurdas... con una principal víctima: la población civil, que fue asediada, masacrada, forzada a huir, detenida, torturada y atacada con armas químicas.

Los menores de 10 años no han conocido la paz. El presidente rechaza toda solución política, sostenido por Moscú y Teherán. Las víctimas buscan justicia.

Wedad Salloum llegó hace unos años a Alemania desde Jordania. Ella forma parte de ese colectivo de gente que pertenecía a la clase media ilustrada y acomodada de Siria que salió del país de forma muy distinta a la de la mayoría. Le ha contado a Gabriel Herrero, nuestro corresponsal en Berlín, que no se siente refugiada: “Soy una persona que ha tenido un nuevo comienzo”. Eso sí, ha sido un comienzo duro, porque no ha podido ejercer su profesión y lucha para que su hija, que sigue en Jordania, se encuentre con ella. Aunque se siente totalmente integrada en la sociedad alemana, cuenta que piensa constantemente en Siria: “Nuestra cabeza y nuestro corazón siguen allí. Si comemos pensamos en la gente que no puede tener comida. Esta es realmente la realidad de nuestra vida”.

-->