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En Túnez, muy cerca de Libia, un artista argelino ha creado ‘El jardín de África’, un cementerio, un memorial para las miles de personas que han muerto ahogadas intentando cruzar el Mediterráneo desde el continente pobre. Son cientos de tumbas entre jazmines, naranjos y olivos que quieren devolver la dignidad a estos seres humanos. Hoy, organizaciones como la UNESCO han participado en un homenaje en esa isla de Yerba. A él ha asistido nuestra enviada especial, Ebbaba Hameida.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reactivado este jueves su agenda internacional con un viaje a Libia tras la crisis con Marruecos de hace unas semanas. Entre sus objetivos, la expansión internacional de empresas españolas. Y de ahí este viaje a Libia, un país devastado tras una década de conflicto que ahora está en plena transición, tutelada por la ONU. Empieza la reconstrucción y España quiere participar. Empresarios de infraestructuras, construcción, ingeniería o salud han aterrizado hoy junto a Sánchez para impulsar sus negocios y sumarse a empresas como Repsol, que lleva allí desde los años 90.

Pedro Sánchez ha viajado a Libia, país que clave para luchar contra el terrorismo. Está acompañado por la ministra de Exteriores y un grupo de empresarios para apoyar la reconstrucción de un país que ha estado 10 años en guerra civil. Arrasado por el conflicto, atraviesa un alto el fuego que espera que se pueda estabilizar con la convocatoria de elecciones.

Libia cuenta con las mayores reservas petroleras de África, las novenas del mundo. Es el gran atractivo económico del país norteafricano. El acuerdo de paz entre las partes que se disputan el poder, alcanzado el pasado mes de octubre, ha permitido pasar de los 155.000 barriles diarios de septiembre a un millón a finales del pasado año. Es medio millón todavía por debajo de los que se producían en la época de Gadafi. Pero la situación sigue siendo muy inestable y los graves problemas presupuestarios del nuevo gobierno nacional de unidad transitorio puesto en marcha con el respaldo de Naciones Unidas, obligan a la compañía nacional del petróleo a recortar en algunos momentos la producción.

Además del petróleo el turismo de costa es otra de las grandes oportunidades que ofrece Libia a los inversores. Sus casi 2.000 kilómetros de playa están sin explotar, no hay prácticamente ningún hotel. Una década de guerra y enfrentamientos entre milicias ha acabado con las infraestructuras del país, las autoridades transitorias estiman que la inversión necesaria para reconstruir el país supondrán más de 380.000 millones de euros durante los próximos cinco años, que deberán ir a infraestructuras críticas como el suministro de energía, agua corriente y telecomunicaciones.

El fundador de la ONG Open Arms, Oscar Camps, hizo públicas en Twitter esta semana unas fotografías con los cadáveres de varios niños que permanecían en la arena de una playa de Libia.

Los cuerpos habrían llegado a la costa, arrastrados por el mar, después de que naufragara la embarcación en la que viajaban.

En una entrevista con el Canal 24 Horas, Camps explica que este miércoles “todavía quedaban cadáveres por recoger”.

“Van a pareciendo más cadáveres porque esto viene de un naufragio, de un naufragio que se desconoce el número de personas que iban en esa embarcación. No hay ningún tipo de control. Se desconoce el número de cuerpos que van a ir llegando no solo a esa playa sino también a las contiguas e irán llegando paulatinamente. Estamos hablando de un desastre de decenas de muertes”, señala.

Queremos terminar este mes de Marzo de la Mujer hablando de más proyectos que ponen en valor su papel en la sociedad.

Primero, conoceremos la importante labor del Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas en Libia (el PNUD). Allí, el organismo trabaja desde hace años en varios frentes, como la rehabilitación de las escuelas y hospitales, fomentar la economía de la población, reducir las desigualdades de género, y también desarrollando protocolos sanitarios contra la COVID19 desde que se produjo la pandemia. Hablaremos con Gerardo Noto, representante residente de este programa de Naciones Unidas, de los avances que se están produciendo en igualdad de género y de cómo ayudan a crear una estructura de democracia en el país africano, que lleva arrastrando una situación de desestabilidad desde hace años.

A continuación, recuperamos la exposición virtual Formar para transformar vidas, un homenaje a todas las mujeres que contribuyen al desarrollo de las poblaciones africanas, a través de la mirada de la fotógrafa Lidia Larrosa con sus instantáneas y la Fundación Recover. Una historia inspirada en mujeres reales durante su camino hacia una salud de calidad y la labor que desempeñan junto a la población local, especialmente en maternidad. En unos momentos, hablaremos de todo esto con la directora de la Fundación Recover, Chus de la Fuente, y también con la fotógrafa creadora de esta muestra, Lidia Larrosa.

Después de 10 años de guerras civiles, Libia cuenta desde hace unos días con un gobierno de unidad. La confrontación militar llevaba parada desde el otoño y tras meses de negociaciones auspiciadas por la ONU, ahora empieza el proceso de transición hacia unas elecciones previstas para el 24 de diciembre. Un equipo de ‘Informe Semanal’ ha viajado a distintas zonas del país para ver y escuchar sobre el terreno cómo se plantea el futuro de Libia.
Hay evidentes signos de avances hacia la normalidad, como la reanudación de la producción de petróleo, pero el país está desestructurado, hay corrupción y las instituciones están debilitadas. Las huellas de una década de conflictos que han dejado decenas de miles de muertos y medio millón de desplazados internos son visibles por toda Libia. Hay además un enorme arsenal incontrolado y siguen también activas centenares de minas antipersonas.

La igualdad de género es un asunto pendiente en todo el mundo. En los países árabes existen numerosas trabas para las mujeres, sin embargo la situación es diferente por países. Casa Árabe ha acogido la mesa redonda "políticas de género en Túnez y Libia" para dar a conocer la situación que viven las mujeres en ambos países, los avances de los últimos tiempos y los retos a los que se enfrentan.

Tal día como hoy hace 10 años, los libios se levantaron en armas contra Muamar el Gadafi, que gobernó el país africano durante más de 40 años. Pero la caída del dictador en 2011 no llevó la democracia a Libia, sino que comenzó una guerra civil que lo ha convertido en un estado fallido. Testigo en primera persona de esos sucesos fue nuestra corresponsal en Oriente Próximo, Cristina Sánchez.

El próximo miércoles 17 de febrero se cumplen 10 años de la revolución que acabó con el régimen dictatorial de Muamar el Gadafi. En esta década ha habido tres guerras civiles que han convertido a Libia en un estado fallido, donde traficantes, criminales y milicias actúan con total impunidad. Los más vulnerables, migrantes y refugiados, terminan atrapados en el caos, víctimas de torturas, violaciones, esclavitud o secuestro.

Un equipo de 'Informe Semanal' ha estado en Libia y ha hablado con migrantes y refugiados sobre sus experiencias, terribles y dramáticas. Históricamente, Libia ha sido un país de destino para los que huyen de la pobreza o la violencia en busca de trabajo y seguridad. Ahora es cada vez más un lugar de paso hacia Europa. La travesía, controlada por las mafias, es muy peligrosa.

La Guardia Costera libia interceptó en 2020 a 11.891 migrantes o refugiados y los devolvió a puertos que Naciones Unidas no considera seguros. Desde 2013 y hasta 2020 más de 17.0000 han desaparecido o muerto en el Mediterráneo Central. En 2020, fueron más de 800.

Hace 10 años que empezó a florecer una revolución. El mundo árabe despertó, y el detonante fue una tragedia. Mohamed Bouazizi, un vendedor ambulante, se prendió fuego delante de una oficina gubernamental en Túnez como protesta porque la policía le confiscó sus productos.

Desde entonces la movilización social se multiplicó y cruzó fronteras. Fue el nacimiento de la Primavera Árabe, aunque su efecto no fue el mismo en todos los países. En marzo Siria cumplirá 10 años del conflicto más cruento del siglo XXI. En Yemen ya son seis.

En Egipto el régimen de Al Sisi se ha demostrado tan brutal como el de Mubarak. Libia es un caos de milicias enfrentadas que han fragmentado al país y tan solo Túnez ha alcanzado cierta estabilidad aunque la situación política y económica siguen deteriorándose allí donde nació la revolución. Hay quien dice que de la primavera se pasó al invierno árabe.