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El día en el que el Parlamento ruso aprobó la ley de Putin que prohibía informar sobre la guerra de forma independiente, Elena Kostyuchenko estaba en Ucrania, cubriendo la guerra de forma independiente. Siguió trabajando igual, pero ya no pudo volver a su país: "Me convertí en una delincuente".

Desde entonces, vive en algún lugar fuera de Rusia, no revela dónde. Poco después de cubrir el conflicto, intentaron envenenarla en Alemania. Le preguntamos qué es lo que verdaderamente piensan los rusos de la invasión: "Hay una mayoría silenciosa, un 70%, que quiere que termine, pero se sienten impotentes, no dicen nada por miedo. Sólo un 15% del país apoya realmente la guerra".

Elena Kostyuchenko siempre ha sido una periodista incómoda para el Kremlin: ha dado voz a la disidencia, al feminismo, al colectivo LGTBI. En el libro Amo a Rusia recoge buena parte de sus crónicas. Amar a su país la obliga a luchar por contar la verdad.

Putin ha cerrado el periódico para el que trabajaba Elena, varios de sus colegas han sido asesinados y otros tantos encarcelados por hacer periodismo.

Foto: Alejandro García/EFE — La periodista y activista rusa Elena Kostyuchenko

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha sido recibido con todos los honores en Pekín. El líder ruso y su homólogo de China, Xi Jinping, han condenado los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, una semana después de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, al país asiático.

Putin y Xi han firmado este miércoles una declaración conjunta para el fortalecimiento de la cooperación estratégica y una profunda asociación, en un momento en que las relaciones bilaterales, según el mandatario chino, se encuentran "en el nivel más alto de su historia", con la energía y la conectividad como "piedra angular".

Foto: EFE/EPA/Alexander Kazakov/Sputnik

Following Augusto Pinochet's arrest in London in 1998, his team approached British lawyer Philippe Sands. They wanted him to represent the Chilean dictator. "I would have done it, but my wife said she would divorce me if I did the case," Sands tells the English Language Broadcast. Instead, he ended up representing Human Rights Watch in the case against Pinochet. Last year, he published 38 London Street, a book in which he delves into the crimes of Pinochet's regime and the dictator's connection with a Nazi official who secretly lived in Chile.

An expert in international law, Philippe Sands has appeared as counsel before international courts in many other significant cases, notably representing Mauritius in the sovereignty dispute over the Chagos Archipelago and Gambia in the ongoing genocide case against Myanmar. As an author, he has written about the Nuremberg trials, and he is currently working on a book about the killing of Ukrainian novelist Victoria Amelina in a Russian attack.

We had the chance to discuss all this and more with Sands during his latest visit to Madrid, where he also reflected on the lack of accountability for the crimes of Franco's dictatorship in Spain. We also talked about Gaza, the definition of genocide, and Donald Trump's disregard for international law. "International law has always been a long game. Mr Trump can express the desire to tear up the rules, but I suspect that, in the long term, the rules of international law will outlive Mr Trump," Sands assures.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, inicia este martes una visita de dos días a China, donde tiene previsto reunirse con su homólogo Xi Jinping, en un viaje sobre el que Moscú tiene "serias expectativas".

Se trata de la 25ª visita de Putin a China y se produce tras el viaje de la semana pasada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que confirma la hegemonía de Pekín en la escena internacional.

Foto: EFE/EPA/JESSICA LEE

Rusia celebra el 9 de mayo el Día de la Victoria, que conmemora el triunfo de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi. Es un día de exhibición y demostración de fuerza militar en desfiles y celebraciones en todo el país. Pero este año las celebraciones se limitaron a Moscú y San Petersburgo, sin armamento pesado y con rumores de medidas de seguridad adicionales en torno a Putin. El Kremlin temía que los drones ucranianos atacasen el desfile. ¿Ha demostrado una debilidad el presidente ruso? Se lo preguntamos a Carmen Claudín, investigadora senior no residente del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), y a María Domanska, investigadora senior del OSW, Center for Easter Studies.

La Plaza Roja ha acogido un desfile sin tanques ni misiles por la inseguridad de la guerra. Putin honró a los caídos soviéticos mientras defendía su ofensiva en Ucrania, ahora en su quinto año, acusando a la OTAN de agresión constante.

Pese a la tregua de tres días promovida por Trump, el Kremlin reforzó el blindaje de seguridad. Se cortó el internet móvil y se revocaron acreditaciones a la prensa extranjera para ocultar una imagen de vulnerabilidad ante los drones ucranianos.

Como en el estrecho de Ormuz, nada avanza en las dos grandes guerras que agitan el mundo, la de Irán y la de Ucrania, ya sea en una dirección o en otra. La conversación entre Putin y Trump este pasado miércoles puede interpretarse como un intento de desencallar posiciones. Por ejemplo, el ruso se ofreció a custodiar el uranio enriquecido de Irán, línea roja para Estados Unidos. "Le contesté que es mejor que se emplee a fondo en terminar la guerra con Ucrania", asegura Trump.

Y de eso hablaron también. Putin propone una tregua con Kiev por el 9 de mayo, la fecha en que Rusia conmemora la rendición nazi frentes a las tropas soviéticas. Zelenski ha contestado que Ucrania quiere un alto el fuego largo y estable. Al menos, 30 días.

En Moscú ya están ensayando para el tradicional desfile, aunque el Kremlin ha avanzado que no será tan espectacular en armamento como en años anteriores. Las armas son más necesarias en el campo de batalla. Los últimos ataques ucranianos a infraestructuras energéticas, como éste del miércoles en la región de Perm, han reducido la ventaja de Rusia ante el bloqueo energético en Oriente Medio.

El líder supremo, Mojtaba Jamenei, ha reafirmado hoy en un comunicado la autoridad de Irán sobre el estrecho de Ormuz. "Lo único que puede hacer es llorar; tirar la toalla", decía ayer Trump. Hoy se reúne con sus mandos militares para estudiar los posibles nuevos ataques en una guerra que presume haber ganado ya.

Foto: REUTERS/Kevin Lamarque/Archivo

Esto merece una explicación

El viaje al pasado de Viktor Orbán

Referente de la llamada democracia iliberal, Viktor Orbán se ha convertido en el quebradero de cabeza de la Unión Europea. Al frente del gobierno de Hungría desde 2010, sus lazos con Moscú, con la Administración Trump y su evolución a lo largo de los años hacia el ultranacionalismo sitúan a este mandatario de un país de 10 millones de habitantes en el punto de mira mundial. Un sueño para él, que busca notoriedad por encima de todo, también de los intereses nacionales.

Quién está detrás del personaje público; cómo ha sido ese cambio, desde que su nombre comenzase a sonar a finales de la década de los ochenta, en pleno colapso del bloque comunista, como joven liberal y prometedor. Para contestar a estas preguntas, Beatriz Domínguez, corresponsal de RNE en Centroeuropa, ha viajado a diferentes partes del país: a la capital, Budapest; a las localidades fronterizas de Szeged y Ásotthalom y a Felcsút, el pueblo de su infancia, de apenas 1.800 habitantes y donde mandó construir un estadio desproporcionado. El fútbol, su obsesión, reúne varios elementos clave de su historia personal y política: sus verdaderos anhelos y su forma de gestionar, sin importar cómo y con qué (turbios) procedimientos.

En el podcast escuchamos los análisis de Edit Inotai , analista del ‘Center for Euro-Atlantic Integration and Democracy’; András Pethö, cofundador y director del medio independiente Direkt36; Péter Krekó, politólogo y experto en desinformación, investigador afiliado en el CEU Democracy Institute; Anikó Bakonyi, directora del programa de refugiados del Comité Húngaro de Helsinki; Tímea Kovácks, abogada, con años de experiencia en la atención de refugiados, y Pál Dániel Rényi, periodista de ‘444!’ y autor del libro ‘Fútbol y poder en el mundo de Orbán’.