Pódcast 'Diario de Ucrania': Estonia, Letonia y Lituania: tres países europeos en la ruta de los drones de la guerra
- La crisis de los drones provocó la caída del gobierno letón porque tenía elecciones próximas
- Además de las frecuentes incursiones de drones, Estonia, Letonia y Lituania sufren la guerra híbrida
Un ciudadano lituano corta el césped en su casa de la aldea de Samane, cuando ve caer un dron, que resulta que tiene carga explosiva. La policía acordona la zona y horas después la neutraliza. Según la televisión lituana, no era del tipo Sahed que utiliza Rusia: se sospecha que puede ser ucraniano. Esto ha ocurrido esta semana, pero no es la primera vez que un dron se estrella en alguno de los tres países bálticos.
También Estonia ha sufrido este tipo de incursiones de drones y ha pedido a Ucrania que no utilice su espacio aéreo.
EFE/EPA/VALDA KALNINA
La explicación es que los drones ucranianos se dirigen a Rusia, donde Ucrania ha estado atacando infraestructuras en la zona de San Petersburgo, pero Rusia los desvía a los países bálticos.
El dron que tumbó un gobierno
Un hecho similar provocó la semana pasada la caída del gobierno en la vecina Letonia: un dron impactó en una infraestructura energética, la primera ministra forzó la dimisión del ministro de defensa, Andris Spruds, y sus socios de gobierno le retiraron el apoyo, a pocos meses para las elecciones. En el pódcast 'Diario de Ucrania' Andres Kasekamp, director de estudios estonios y profesor de Historia en la Munk School de Asuntos Internacionales y Políticas Públicas de la Universidad de Toronto, que ha publicado en España 'Historia de los Estados bálticos' en Ediciones Bellaterra, explica que desde fuera parece otra cosa, pero hay una razón principal. "Hay que tener en cuenta que Letonia tiene elecciones parlamentarias a principios de octubre. Hay mucha maniobra entre los partidos de coalición de cara a esas elecciones. Veo que en parte esos dos partidos están intentando posicionarse mejor para las elecciones de octubre".
Estonia y Lituania también están preocupados por el asunto de los drones, pero no ha desatado una crisis política porque no tienen elecciones próximas, según el experto.
Un pasado común inevitable
¿Cómo ha cambiado la guerra a Estonia, Letonia y Lituania? Los conocidos como países bálticos se independizaron de la Unión Soviética en 1991, y desde entonces temen a la gran vecina Rusia. Todo esto no les pilla por sorpresa, asegura Kasekamp. "Los estonios, letonios y lituanos se han centrado siempre y únicamente en la amenaza rusa. Así que nunca les pillará por sorpresa. Siempre han estado muy centrados y muy alerta ante este peligro", dice.
Y especialmente desde la anexión rusa de Crimea en 2014 y la invasión de Ucrania en 2022. Aunque los tres países pertenecen a la OTAN desde 2004, no fue hasta esos dos acontecimientos cuando empezó a haber más presencia militar. "Como respuesta a la agresión rusa, se desplegó lo que se conoce como la presencia avanzada reforzada de la OTAN. Hay un batallón multinacional, que son más de 1000 efectivos, en cada uno de los países, bajo el liderazgo de un miembro de la OTAN. Se han añadido fuerzas de la Alianza como apoyo y han aumentado los ejercicios, las maniobras, para indicar que la OTAN está preparada y disuadir a Rusia", recuerda.
EFE/EPA/TOMS KALNINS
Los ciudadanos están cada vez más preocupados por el asunto de los drones, porque temen que las defensas aéreas no estén funcionando. Pero en general, la población sigue del lado ucraniano. "No culpan a los ucranianos porque sus drones hayan sido desviados a su espacio aéreo. La guerra sigue siendo, por supuesto, responsabilidad rusa. Rusia es el agresor y Ucrania se está defendiendo", dice el profesor de la Universidad de Toronto. Lo que ha cambiado es que ahora les parece que la guerra está más cerca.
La caprichosa geografía
La pregunta siempre está en el aire: ¿serán los países bálticos los siguientes objetivos del presidente ruso Vladímir Putin? Y la respuesta siempre es la misma: la diferencia con Georgia o Ucrania, es su pertenencia a la Unión Europea y la OTAN. Más allá del miedo a la invasión rusa del territorio, está más presente la posibilidad de cualquier incidente que haga escalar el conflicto. "Podría haber un ataque a pequeña escala en la región y si la OTAN no responde, acabaría con la credibilidad de la organización y la disuasión que ha dado a Europa en los últimos 70 años. Y la gran preocupación, que los gobiernos no quieren mencionar abiertamente, es la situación en Washington, donde tenemos al presidente Donald Trump. No podemos confiar en que venga a ayudar a sus aliados si Putin pone a prueba a la OTAN", explica.
La amenaza es constante. Este martes según las fuerzas armadas letonas, dos aviones de combate despegaron hacia la frontera ante una advertencia en el espacio aéreo. Pero la OTAN tiene que actuar con cautela. "Si vas a derribar un dron, tienes que tener en cuenta dónde van a caer los restos. ¿En una infraestructura civil o en la casa de alguien? La OTAN tiene que tener cuidado de no disparar nada en territorio ruso por error, que podría ser la razón de una escalada y hay que evitarlo a toda cosa", asegura.
La zona gris
Más allá de las amenazas y la crisis de los drones, los países bálticos llevan años acostumbrados a las amenazas híbridas. "Ha habido casos en los últimos dos años de cables submarinos, de infraestructuras energéticas y de comunicaciones, entre Estonia y Finlandia y Letonia y Suecia, que han sido dañados por la flota fantasma rusa, que arrastra sin cuidado, intencionadamente o no, sus anclas por el fondo del mar", cuenta. Es un ejemplo, otro, los ciberataques. "Estonia en 2007, cuando trasladaron un monumento al ejército soviético de Tallín, sufrió un ciberataque masivo, atribuido a Rusia. Y eso fue hace 20 años". Lo difícil siempre, probar la autoría y la intención.
Putin si, pero el rublo no
Cuando Estonia, Letonia y Lituania fueron parte de la Unión Soviética, recibieron mucha población que llegaba principalmente a trabajar en la industria. Con la independencia, muchos se quedaron en distintas circunstancias. "Lituania dio la ciudadanía a todos, y Estonia y Letonia, que tenía un mayor porcentaje de rusoparlantes, no lo hizo: tuvieron que solicitar la ciudadanía y pasar un examen básico de idioma", recuerda.
Lituania tiene un 5% de población rusoparlante, pero en el caso de Estonia y Letonia llega a un 25%. "Una de las grandes preguntas es, una vez empezada la guerra, ¿a quién son leales? ¿al antiguo Imperio ruso, o a los estados estonio y letón?", explica. Y apunta que probablemente la respuesta sería a Rusia, pero la cosa cambia si enfocas la pregunta de otra manera. "La pregunta no es si apoyan o no a Putin, sino si quieren dejar el euro y cambiarlo por el rublo ruso, o si prefieren el sistema de salud estonio o el ruso, o las pensiones, o cualquier otro elemento de calidad de vida del lado europeo", concluye.
Diario de Ucrania