Philippe Sands: "Europa debería tratar a Trump con la misma firmeza que lo hace China"
- El escritor y abogado británico defiende la necesidad de que Europa se rearme y se prepare "para lo que pueda venir"
- "Nos dirigimos hacia el desastre por líderes empeñados en crear caos y destrucción", asegura en una entrevista a TVE
Al escritor y académico británico Philippe Sands (Londres, 1960) se le podría preguntar por cualquiera de los asuntos que han dominado esta semana la actualidad internacional. Tendría mucho, y muy interesante, que decir sobre el primer ministro británico, Keir Starmer, viejo compañero de batallas judiciales de este abogado curtido en los tribunales internacionales.
Sus argumentos fueron clave, por ejemplo, en la histórica sentencia de la Corte Internacional de Justicia de la ONU que declaró ilegal la ocupación israelí de los territorios palestinos.
Qué oportuno, y apropiado, habría sido algún comentario suyo estos días pasados en que los israelíes celebraban la anexión de Jerusalén y los palestinos lloraban la Nakba, el desastre que supuso para ellos la creación del estado de Israel.
Pero a Sands no le sobra el tiempo. El autor de obras como Calle Este-Oeste, Ruta de escape o Calle Londres 38, todas ellas publicadas por Anagrama, ha estado en Madrid para impartir un taller de escritura y dar una conferencia sobre literatura y derecho en La Casa Encendida, y ha habido que atacarle, en calidad de experto en derecho internacional, con el tema que ha ocupado todas las portadas, la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping.
PREGUNTA.- ¿Estamos asistiendo a la creación de un nuevo orden internacional en tiempo real?
RESPUESTA.- No estoy seguro de si se trata de un nuevo orden mundial. China y los Estados Unidos han sido fuertes durante algún tiempo. Pero creo que, como observador externo, uno está empezando a darse cuenta de que el equilibrio de poder puede estar cambiando. Y si nos fijamos en estos dos hombres, háganse la pregunta: ¿qué país está en ascenso y cuál está luchando? Y creo que la mayoría de la gente diría... que los acontecimientos recientes han tendido a fortalecer a China y que los Estados Unidos se encuentran en una posición debilitada.
P.- ¿En qué lugar deja esto a Europa?
R.- Creo que Europa necesita fortalecerse. Es una economía enorme y tanto China como los Estados Unidos dependen en gran medida de la economía europea y de las relaciones con Europa, y Europa tiene que aprovechar eso.
En segundo lugar, y sé que esto probablemente no sea popular en España, Europa necesita fortalecerse militarmente. Lo único que ha hecho Trump y de verdad apoyo es que ha roto la relación militar entre Europa y los Estados Unidos.
Y esto significa necesariamente que Europa necesita fortalecerse militarmente y prepararse para lo que pueda venir. Ya sea de Rusia o de algún otro lugar.
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Transcripción completa
El Air Force One despegó este viernes de Pekín poniendo fin al segundo viaje
de estado de Donald Trump a China, una
visita con un único punto conflictivo, el estatus de Taiwan.
Las reuniones se han centrado en comercio, tecnología
e Irán
en resumen esta ha sido una visita increíble ha destacado donald Trump
Una impresión en la que coincide también el mandatario chino.
Xi Jinping ha calificado de excepcional la
visita de su homólogo estadounidense.
Xi y Trump se han reunido dos veces en Pekín y han inaugurado, según
el presidente chino, una nueva relación bilateral
Ambos mandatarios han concluido el viaje de Trump a China con una visita
al antiguo Jardín Imperial
durante la cual Xi se ha comprometido a enviar a Trump semillas de rosas
chinas.
Un almuerzo privado ha puesto
el broche final a la visita de
Donald Trump. Donald Trump ya vuela de regreso a
Washington, pero parece que de Pekín se lleva pocos logros.
Asegura que China se ha
comprometido a comprar aviones Boeing, petróleo y soja.
La lectura de China también es positiva
Dice que a partir de ahora Pekín va a mantener una nueva relación marcada por
la estabilidad
con Estados Unidos.
Pero hemos visto más gestos que resultados tangibles
Sobre la guerra de Irán, Donald Trump dice que sí está dispuesto a ayudarle,
que tiene una visión similar
A los dos les interesa que esa guerra se acabe, pero Pekín ha dicho que ese
conflicto nunca debería haber ocurrido
Y la postura oficial, su discurso, tampoco ha cambiado.
El Ministerio de Exteriores de China ha dicho hoy..
que debe seguir abierta la puerta al diálogo y ha urgido a que se reabra el
Estrecho de Hormuz cuanto
antes. Sí que hemos visto un hecho simbólico.
El presidente chino ha invitado a Donald Trump..
a tomar un té y a tener un almuerzo de trabajo en Zhongnanhai, en el centro de
Pekín.
Es la residencia
oficial de la cúpula del Partido Comunista Chino y hasta ahora Xi
Jinping solo había invitado ahí a
dos presidentes, a Vladimir Putin y a Barack Obama.
Por cierto, la imagen con Barack Obama fue
el símbolo de un acercamiento entre las dos superpotencias
P.- ¿Y cómo debería Europa afrontar esa relación con Trump?
Europa debe dirigirse a Trump exactamente como China se ha dirigido a Trump. ¿Nos van a imponer aranceles del 75%? Está bien, te aplicaremos un arancel del 75%. El único idioma que el señor Trump entiende es el lenguaje de la fuerza. Y me gustó mucho la forma en que el primer ministro español le dijo al señor Trump: no se pueden usar las bases militares en España, no se puede sobrevolar el territorio español. Al señor Trump no le gustó. Pero respeta el idioma. Es el único idioma que entiende. Ojo por ojo. Nos vas a atacar, nosotros te atacaremos. No más disculpas, no más hacerse el débil. Europa ha sido muy débil con el señor Trump.
Estados Unidos ha dado la espalda al orden internacional que tanto contribuyó a construir y eso ha dejado un vacío que China está aprovechando para presentarse como el paladín del multilateralismo. ¿Es algo meramente oportunista o se puede confiar en China como el garante de un mundo basado en reglas?
Lo que China puede decir es: nosotros no secuestramos a presidentes y los llevamos a nuestro país para que los juzguen. No atacamos a países extranjeros para librarlos del riesgo de ciertos tipos de armas o reservas de uranio. No actuamos para cerrar los estrechos internacionales, como ha ocurrido con el estrecho de Ormuz. Y es un mensaje muy poderoso si vas a un grupo más pequeño de países y dices: oye, mira, tienes dos opciones, EE.UU. o nuestra forma de hacer las cosas.
Pero tu pregunta es importante. Eso es China por ahora. ¿Qué pasa con China a largo plazo? No es exagerado imaginar que, en algún momento, China también pueda adoptar el tipo de posiciones que están adoptando los Estados Unidos. Por lo tanto, es cuestión de estar alerta, estar atentos y esperar a ver qué pasa.
P.- Hace 20 años publicó el ensayo Un mundo sin ley. Si aquel mundo de Bush, Blair y Aznar era un mundo sin ley, ¿cómo describiría el de Trump, Putin o Netanyahu?
R.- En gran medida, un mundo sin ley. Pero un mundo sin ley no es un mundo sin leyes. Y la mayoría de las normas del derecho internacional actual siguen funcionando perfectamente. Mi vuelo a España desde Ámsterdam fue posible gracias a una serie de tratados internacionales. El uso del teléfono, la posibilidad de comprar cosas en Internet, los alimentos que como, la música que escucho, el aire que respiro.
Sí, en este momento hay desafíos reales para ciertas normas internacionales. Normas que prohíben el uso de la fuerza, normas que protegen a los civiles en tiempos de conflicto armado, normas que pretenden establecer acuerdos comerciales multilaterales, de manera que un país no pueda imponer aranceles arbitrariamente. Pero la mayoría de las reglas funcionan increíblemente bien.
Y nunca estaremos en un mundo sin ley porque el único idioma que todos tenemos en común es el lenguaje del derecho internacional.
P.- A lo largo de la historia, el nacimiento de un nuevo orden internacional ha venido precedido de guerras u otros cataclismos. ¿Vamos en esa dirección?
R.- Si nos fijamos en la historia, hay un momento de creación, luego hay un período de consolidación, luego hay un desastre y luego se reconstruyen, generalmente, sobre la base de lo que había antes.
¿Qué teníamos antes? ¿Por qué no funcionó? ¿Cómo podemos mejorarlo? Es lo que siempre ha pasado y volverá a suceder.
Pero sí me preocupa que ahora mismo nos dirijamos hacia el desastre, porque en ciertas partes del mundo hay líderes que parecen empeñados en crear caos y destrucción. La combinación del señor Putin y el señor Trump está resultando ser una combinación tóxica.
P.- En su último libro, Calle Londres 38, cruza las vidas del criminal nazi Walter Rauff y el dictador chileno Augusto Pinochet. Su detención en Londres en 1998 marcó un antes y un después en la lucha contra la impunidad. ¿Cree que 'el precendente Pinochet' sigue siendo válido?
R.- Ahora hay ciertos líderes que violan manifiestamente normas del derecho internacional, pero el precedente de Pinochet está muy vivo y coleando. ¿Estas personas viajan libremente por el mundo? ¿El Sr.Netanyahu va a donde quiere ir? ¿Va el señor Putin a donde quiere ir? No, hay pruebas de que han reducido sus viajes. ¿Por qué han reducido sus viajes? Por el precedente Pinochet. Así pues, cuando en 1998 se estableció que un antiguo jefe de Estado no puede contar con una inmunidad absoluta en relación con el ejercicio de la jurisdicción por parte de tribunales extranjeros, todo cambió.
P.- ¿En qué está trabajando ahora?
R.- Habrá un cuarto libro, que también tiene su origen en el primero, en Calle Este-Oeste. Y abordará dos historias interrelacionadas. En primer lugar, la creación de un tribunal especial para el crimen de agresión a Ucrania, el primer tribunal internacional de este tipo desde 1945. Y en segundo lugar, y en relación con ello, el asesinato de una amiga mía, una novelista y escritora ucraniana llamada Victoria Amelina, que murió en 2023 cuando un misil ruso disparó contra un restaurante en el que se encontraba.
Ella era de Leópolis, donde nace Calle Este-Oeste. Y para ella la lectura del libro fue un revulsivo para convertirse una activista por los derechos humanos.
Son dos historias relacionadas de una manera triste pero, en última instancia, espero que también de manera positiva,
P.- Para terminar: sé que es una persona optimista; por favor, denos un poco de esperanza.
R.- De hecho, encuentro bastantes señales de esperanza. Hace poco, en enero, interpuse un caso en la Corte Internacional de Justicia. Fui uno de los abogados de Gambia, que presentó una demanda contra Myanmar por el presunto genocidio de la comunidad rohingya.
Varias de las víctimas me dijeron: ¿pueden imaginarse que los rohingyas viajamos desde Bangladesh y otras partes del mundo y que fuimos a un tribunal de La Haya y 15 jueces internacionales nos escucharon contar esa historia? Esto no habría ocurrido hace cien años. Y eso es lo que da esperanza. Estamos en una situación mejor que hace cien años porque tenemos instituciones, normas y audiencias. No es perfecto. No estoy muy entusiasmado con el estado del mundo, pero es más que nada. Y es una mejora con respecto a lo que teníamos antes y solo tenemos que seguir en esa dirección