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Un año después de su muerte, los reyes han querido conmemorar la fecha de manera discreta. El rey Carlos III pasa este día en Balmoral, el mismo castillo escocés en el que falleció su madre hace exactamente un año.

Pocos cambios en la monarquía desde aquel 8 de septiembre. Para dar una imagen de estabilidad y continuidad, aseguran los analistas de la realeza. Porque el rey Carlos sabe que no es tan popular como lo fue su madre. Aun así, las últimas encuestas aseguran que casi 2 de cada 3 británicos piensan que está haciendo un buen trabajo.

Sin embargo, uno de los desafíos de su reinado será probablemente el de consolidar su imagen como monarca, después de 64 años como príncipe de Gales, a la sombra de su madre.

FOTO: REUTERS/Toby Melville

No es extraño que un 8 de septiembre lloviera en Balmoral, pero sí si esas gotas para muchos fueron lágrimas. Ese día, el cielo británico lloró la muerte de su casi eterna reina. El presentador de la BBC Huw Edwards fue quien dio al mundo entero la noticia. Banderas a media asta y miles de personas se congregaron en Buckingham Palace de día y de noche.

“Era una roca”, decía Liz Truss, quien fue la encargada de poner en marcha el protocolo: 10 días de despedida. Los actos en Edimburgo y Londres costaron 186 millones de euros.

FOTO: REUTERS/Hollie Adams

Los españoles que navegan en aguas cercanas al peñón de Gibraltar denuncian que en las últimas semanas han vivido varios casos de acoso de las autoridades británicas. Exteriores ha trasladado ya su malestar al Reino Unido por estos incidentes durante todo el mes de agosto: el Ministerio ha enviado una nota de protesta a la embajada británica en España. Mientras, el ministro principal de Gibraltar dice que aún no le han hecho llegar esta queja.

Gibraltar considera como suyas las aguas frente al peñón, cosa que España rechaza de plano. La actividad en estas aguas es una fuente constante de conflictos y de hecho otro de los sucesos que han provocado la queja española es un vertido de principios de mes. Más de mil litros de petróleo que acabaron en la bahía de Algeciras en una maniobra de bunkering, el repostaje de barco a barco, que los ecologistas llevan años condenando por el riesgo para el medio ambiente. Foto: EFE/A.CARRASCO RAGEL

La enfermera británica Lucy Letby, de 33 años, ha sido declarada culpable del asesinato de siete bebés y del intento de asesinato de otros seis en un hospital de Chester, al noroeste de Inglaterra, por unos hechos que ocurrieron entre 2015 y 2016, según ha informado este viernes el Tribunal de la Corona de Manchester.

Durante el juicio, las pruebas presentadas por la Fiscalía han señalado que Letby acabó con la vida de los pequeños, cinco niños y dos niñas, inyectándoles aire con una jeringuilla vía intravenosa mientras trabajaba en el centro sanitario Condesa de Chester.

En Reino Unido están pendientes de un encuentro que, por ahora, no tiene fecha establecida. El primer ministro, Rishi Sunak, ha invitado al príncipe heredero de Arabía Saudí, máximo exportador de petróleo del mundo, a visitar el país y las críticas se han disparado. Mohamed bin Salmán ordenó, según la inteligencia de Estados Unidos, asesinar al periodista Jamal Khashoggi.

Foto: Leon Neal/Pool Photo via AP 

El Bibby Stokolm es el barco que el Reino Unido ha decidido que sea el techo de unas 500 personas, inmigrantes que llegaron por ese mismo mar al país, son solicitantes de asilo. Alrededor de 50 ya están a bordo.

Rechazo total hoy de Amnistía Internacional y Cruz Roja. En el puerto hay quien llamaba a darles la bienvenida y no a señalarles.

Lo que dice el Gobierno es que no pueden seguir acogiendo a más inmigrantes en hoteles, 51.000 en esa situación, algunos desde hace meses, y con un coste de más de 6 millones de euros al día.

Es una acción más del Gobierno británico en lo que se podría definir como una estrategia disuasoria. De ahí, también la ley de inmigración irregular, que aprobó hace unas semanas, que permite la deportación inmediata de las personas que hayan llegado de manera irregular al país, aunque aún tiene que pasar el filtro de la justicia británica. Quien ya ha dicho que no respeta el derecho internacional es la ONU.

FOTO: Ben Stansall / AFP