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Es el último desafío de Estados Unidos a China: un pacto de seguridad a tres bandas para contrarrestar el avance del gigante asiático. Una alianza con Australia y el Reino Unido para compartir tecnología militar avanzada. Australia obtendrá submarinos de propulsión nuclear que pueden acabar patrullando el disputado mar del sur de China, aguas que Pekín reclama como propias. Hasta ahora Estados Unidos solo había compartido inteligencia sobre estos poderosos submarinos con Londres.

De la Europa de la defensa, una de las aspiraciones dibujadas por la presidenta de la Comisión Europea, Von der Layen, en su discurso del estado de la Unión, al AUKUS, el anuncio del Gobierno del Reino Unido de un pacto a tres con Estados Unidos y Australia, en cuestión de horas, que sacude el tablero de seguridad mundial.

AUKUS va a permitir compartir seguridad cibernética, inteligencia artificial y sistemas submarinos y de largo alcance. Estados Unidos mueve ficha frente a la pujanza de China: suma otras siglas, otro club de seguridad militar y estrategia a su cartera. El primer ministro británico, Boris Johnson, anunciaba esta nueva alianza, con la que cree que el país puede hasta crear empleo. Esto ha activado las alertas en China, que acusa a Estados Unidos de socavar la paz y la estabilidad regional y los pactos de no proliferación. Pekín acusa al trío del AUKUS de utilizar las exportaciones nucleares como herramienta geopolítica. Este convenio permite a Australia el acceso a la tecnología necesaria para fabricar submarinos de propulsión nuclear. Deja en papel mojado el acuerdo de Francia con el país oceánico. 31 mil millones de euros, que han saltado por los aires en París. También ha despertado suspicacias en Nueva Zelanda ante el temor de que en breve puedan navegar por sus aguas submarinos con propulsión nuclear. La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, ha dicho que vetará la entrada en las aguas de su país a los futuros submarinos nucleares australianos.

Con los corresponsales de Radio Nacional en Washington, Fran Sevilla; en Londres, Sara Alonso; en Bruselas, María Carou; y en París, Antonio Delgado.

Estados Unidos, Australia y Reino Unido han llegado a un pacto de seguridad que contempla compartir tecnologías avanzadas e incluye apoyar a Australia en el desarrollo de submarinos nucleares. Félix Arteaga, investigador principal en seguridad y defensa del Real Instituto ElCano, ha explicado en 14 horas que el acuerdo “pretende contener la capacidad de influencia china”

Estados Unidos, Australia y Reino Unido han anunciado este miércoles conjuntamente un nuevo acuerdo de seguridad trilateral para compartir tecnologías avanzadas, que incluye el apoyo al desarrollo de submarinos nucleares por parte de los australianos, como parte de las medidas para contrarrestar a China en el Indo-Pacífico.

Así lo ha anunciado el presidente de EE. UU., Joe Biden, en una rueda de prensa desde la Casa Blanca a la que se han unido de forma telemática los primeros ministros británico y australiano, Boris Johnson y Scott Morrison.

Mediante este acuerdo, denominado AUKUS, los tres países buscan reforzar la cooperación en tecnologías avanzadas de defensa, como inteligencia artificial, sistemas submarinos y cibervigilancia.

China ya ha advertido que el acuerdo "socava la paz y la estabilidad en la región". 

Foto: El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el primer ministro británico, Boris Johnson (D), y el primer ministro australiano, Scott Morrison (I) BRENDAN SMIALOWSKI / AFP

Los efectos del Brexit se notan en los supermercados y restaurante británicos, donde faltan productos tan básicos como la sal y también mano de obra. La situación es preocupante y el gobierno ha decidido posponer una vez más los controles aduaneros previstos en el acuerdo para no entorpecer las importaciones desde la Unión Europa.

En Estados Unidos, el fuego bautizado como 'Caldor' quema varios condados de California desde hace un mes. El presidente Joe Biden ha declarado el estado de desastre y el incendio ha arrasado una superficie equivalente a toda la isla de Lanzarote: 85.000 hectáreas. Además, el Huracán Nicholas ha golpeado ya en Texas donde ha causado tornados, olas de calor, de frío y ciclones. En Alemania se ha instalado la conciencia ecológica y los Verdes tienen buenas perspectivas de cara a las elecciones federales del 26 de septiembre y mantienen un ambicioso plan de medidas en defensa de la naturaleza. A Portugal llegan cada verano fuegos forestales. Hace cuatro años, más de 60 muertos en Pedrogao Grande, Lisboa.

Un informe publicado por la británica BBC hace balance sobre cómo ha aumentado la temperatura en los últimos 40 años. Las consecuencias del aumento de las temperaturas son el calor extremo y la escasez de agua. El caso de Israel es curioso: un país verde en mitad del desierto. Tecnología, aprovechamiento de cada gota de agua, negocio y política de control de los recursos, son algunas de las claves de ese llamado 'milagro del agua'.

Rusia acumula millones y millones de hectáreas quemadas en miles de incendios que se han producido este 2021, que puede ser el año más negro en la quema de bosques, con enormes daños en Siberia. Y lo peor, advierten las ONGs que luchan por el medio ambiente, que estos fuegos se repiten año tras año. Erika.

Con los corresponsales de Radio Nacional en Washington, Fran Sevilla; en Berlín, Gabriel Herrero; en Lisboa, Belén Lorente; en Londres, Sara Alonso; en Jerusalén, María Gámez; y en Moscú, Erika Reija.

El SIstema Nacional de Salud (NHS) de Reino Unido ha puesto en marcha el ensayo clínico de un test de sangre que podría detectar más de 50 tipos de cáncer antes de que comiencen sus síntomas. La prueba, denominada Galleri, ha sido desarrollada por una empresa estadounidense, y se basa en la detección de fragmentos de ADN en la sangre. El diagnóstico temprano del cáncer aumenta significativamente las tasas de supervivencia de los pacientes.

En el Reino Unido, más de 100.000 personas han dado un toque de atención a las autoridades políticas para que busquen fórmulas asumibles para poder llevar a los pequeños a la guardería. Una guardería en Londres puede costar más de 15.000 euros al año. En Francia, los precios de las guarderías privadas son prohibitivos, incluso para un país donde el salario mínimo está por encima de los 1.500 euros. Esa cifra es lo que puede costar una guardería privada: entre 1.500 y 2.000. Sin embargo, existen alternativas para el elevado porcentaje de quien no logra plaza en una guardería pública. Hay otras modalidades para el cuidado de los niños de 0 a 3 años, como la regulación del cuidado de niños en viviendas. En Alemania, los precios en las guarderías de 0 a 3 años varían en función de la renta. Sistema parecido al español es el que opera para las guarderías en Bélgica. Hay privadas y públicas, en todas se paga, pero los precios no son tan prohibitivos como en otros países. En Israel, los precios de las guarderías son altos. Hay madres que deciden no trabajar para cuidar a varios niños, en una suerte de pequeñas guarderías en casa. Eso sí, hay centros públicos donde se paga en función de la rentac, a pesar de todo hay que pagar, que tiene como el belga, algunas similitudes con el español. El papel de las familias ultraortodoxas, donde el hombre se dedica a los estudios religiosos -sin un trabajo y más de dos hijos por familia-, obliga a las madres a buscar formas de financiación para el cuidado de los pequeños.

Con los corresponsales de Radio Nacional en Londres, Sara Alonso; París, Antonio Delgado; Berlín, Gabriel Herrero; Bruselas, María Carou; y Jerusalén, María Gámez.

En algunos países ya se podría hablar de casi normalidad por el levantamiento de la mayoría de las restricciones. En Italia, el Gobierno desliza mensajes de los que se extrae que la pandemia parece estar bajo control. En Alemania, la situación también está relativamente controlada, pero se necesita un impulso en la vacunación porque las cifras de contagios en otoño podrían aumentar. En Bélgica, los contagios siguen a la baja y la vacunación avanza a buen ritmo, aunque algunos territorios, como Bruselas, estén más rezagados y, por ello, el Gobierno, plantee medidas. El Reino Unido es uno de los países donde la casi normalidad está instaurada. Y en Israel, hay cierto temor porque los contagios se han disparado y el Gobierno ha autorizado una tercera dosis de la vacuna.

Los primeros días de septiembre también han sido los de la vuelta al cole...y queremos saber cómo han vuelto los alumnos a las aulas. En Italia el curso comienza el próximo lunes y este año es obligatorio el certificado verde para profesores y docentes. En Alemania, el regreso a las aulas será de forma escalonada. En Bélgica, la enseñanza es toda presencial, después de que el año pasado hubiese muchas aulas vacías. En el Reino Unido, la casi normalidad se ha trasladado a las clases: no hay cuarentenas y ni grupos burbuja. En Israel, las clases comenzaron hace una semana, pero casi todo el mes de septiembre es festivo y, por eso, se planteó retrasar el inicio del curso.

Con los corresponsales de Radio Nacional en Italia, Jordi Barcia; en Alemania, Gabriel Herrero; en Bélgica, María Carou; en Reino Unido, Sara Alonso; y en Jerusalén, María Gámez.

Analizamos junto a nuestros correponsales el inicio del curso político en algunos de los más destacados países europeos. La corresponsal comunitaria de Radio Nacional, María Carou, nos cuenta como la Unión se ha marcado el reto de acabar con la campaña de vacunación y de abrir el grifo del plan de recuperación; asimismo, el clima en Alemania y Francia está marcado por las elecciones que vivirán en tres semanas y nueve meses, respectivamente, como nos cuentan Gabriel Herrero y Antonio Delgado. Por su parte, Jordi Barcia nos explica cómo dos facciones pugnan para garantizar o cortar la continuidad de Mattarella como presidente de la República y, finalmente, Sara Alonso nos presenta algunos de los principales retos de Reino Unido: la salida de la pandemia y los ajustes del país tras el Brexit.

El director de la Fundación del príncipe Carlos de Inglaterra, Michael Fawcett, ha dimitido tras las informaciones que apuntan a que consiguió la nacionalidad británica para un magnate saudí a cambio de donaciones millonarias a la fundación. Fawcett ha trabajado desde la década de los 80 para el Palacio de Buckingham: ha sido lacayo de la reina Isabel II y ayudante de cámara del príncipe Carlos. Según el diario 'The Sunday Times', Fawcett intervino para que el magnate saudí Mahfouz bin Mahfouz lograse la nacionalidad a cambio de donaciones por más de un millón y medio de libras. No obstante, el Palacio de Buckingham asegura que no conocía que existiera ninguna relación entre las donaciones y tal concesión.