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Cifras clave del absentismo y las bajas laborales: las ausencias por enfermedad de los asalariados se duplican en una década

  • El incremento de las bajas también ha disparado el gasto, que superó los 35.000 millones en 2025
  • Entre las causas está el envejecimiento de la población laboral o la saturación de la sanidad pública
Médico de atención primaria
Los médicos de atención primaria son los encargados de aprobar o no las peticiones de incapacidad temporal EFE

La lucha contra el absentismo laboral, convertida desde hace meses en la principal reivindicación de la patronal española, ha vuelto al primer plano del debate político después de que el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, haya sugerido que los trabajadores enfermos deban cobrar menos desde el primer día de baja, con el argumento de que supone un coste económico que, a su juicio, "no se sostiene". Lo cierto es que las bajas por incapacidad temporal (IT) de los asalariados han aumentado considerablemente en los últimos años, hasta casi duplicarse en la última década, y que el coste para la Seguridad Social sigue al alza, aunque en ese incremento actúan factores como el envejecimiento de la población laboral o el atasco de la sanidad pública. Estos son los principales indicadores en torno al absentismo laboral y la incapacidad temporal.

Absentismo frente a incapacidad temporal

Hablar de absentismo, en general, es impreciso, ya que toda ausencia del trabajo se considera absentismo laboral, incluso las vacaciones, tal como explican los expertos consultados por VerificaRTVE: "Es faltar al trabajo, da igual si de manera justificada o injustificada”, indica el abogado penalista David Fechenbach. "De manera continua, estás abandonando el puesto de trabajo", añade. En España, si se consideran todas las posibles causas de absentismo, se perdieron una media de 24,8 horas por trabajador y mes en 2025, el 16,3% de las horas pactadas. Si se excluyen las vacaciones y los festivos, el porcentaje baja al 7%, algo más de 10 horas por trabajador al mes.

Ese absentismo tiene múltiples causas, desde los permisos remunerados hasta las ausencias por huelgas o sin justificar, pero más de tres cuartas partes corresponden a las bajas por enfermedad, que el artículo 169 de la Ley de la Seguridad Social denomina "incapacidad temporal". El asesor laboral Arturo Albaladejo explica que esta baja "puede ser por un accidente de trabajo o bien por contingencias comunes, como una enfermedad profesional o no profesional" y "quien lo determina es el médico de la Seguridad Social, pero en todos los casos está justificada". En 2025, las horas no trabajadas por incapacidad temporal en España fueron 8,25, el 5,4% de las horas de trabajo pactadas.

Las bajas por enfermedad suben entre los asalariados

El número de trabajadores ha aumentado considerablemente en España en los últimos años, hasta rozar los 22,5 millones de afiliados a la Seguridad Social, de forma que, para saber si las ausencias por incapacidad temporal han aumentado, el indicador más adecuado es la prevalencia, que muestra el número de bajas por cada mil trabajadores. En este sentido, se aprecia un aumento considerable de las bajas por contingencias comunes -los problemas de salud que no están directamente relacionados con la actividad laboral- de los trabajadores asalariados: según los datos de la Seguridad Social, han pasado de 29,14 en 2016 a 53,73 el año pasado, cerca del doble en una década.

En cambio, las bajas por contingencias comunes de las autónomos, que cuando están de baja tienen menor cobertura que los asalariados, crecían también hasta 2023, aunque a menor ritmo, e incluso han descendido en los dos últimos años, hasta situarse en 38,94 por cada mil trabajadores. Y también caen las bajas por enfermedades profesionales, que marcaron un máximo en 2022, con 4,62 por cada mil trabajadores -tanto asalariados como autónomos- y ahora están en 3,87. Los sindicatos suelen denunciar que este tipo de incapacidad temporal está infradiagnosticada, de forma que hay dolencias que pasan por contingencias comunes cuando tienen su origen en la actividad profesional.

Las bajas de los autónomos duran mucho más que las de los asalariados

Aunque tengan menos bajas, los autónomos suelen estar más tiempo sin trabajar, un extremo que se achaca a que, como pierden más ingresos que los asalariados, suelen coger la baja cuando sufren problemas de salud más graves, que tardan más en sanar. La media de días de ausencia por incapacidad temporal de los autónomos casi llegó a 105 en 2025, mientras que la de los asalariados fue de 38,9 días. En cuanto a las enfermedades profesionales, supusieron, de media, 47,39 días de baja, con un repunte claro en los últimos tres años.

Aunque la duración media de las bajas se mantiene relativamente estable, un estudio de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) sobre el gasto público en incapacidad temporal, publicado en febrero de este año, señala otro aspecto: la proporción de trabajadores con más de una baja al año se ha incrementado en los últimos años, pasando del 23% en 2017 al 31,8% en 2024, hasta donde alcanza el análisis. En cualquier caso, tanto patronal como sindicatos coinciden en que la saturación de la sanidad pública es uno de los factores que están alargando las ausencias por incapacidad temporal.

Una población laboral más envejecida y jóvenes que cogen más bajas

Uno de los argumentos para justificar el aumento de las bajas, habitual entre los sindicatos, es que la población laboral está cada vez más envejecida: según la Encuesta de Población Activa (EPA), la proporción de ocupados que tienen más de 50 años ha pasado del 28,7% en 2016 al 36,4% del primer trimestre de este año. A mayor edad, es normal tener más problemas de salud, aunque lo cierto es que los trabajadores más jóvenes son los que tienen más bajas: el análisis de la AIReF revela que la incidencia de la incapacidad temporal en la franja de edad de 25 a 35 años es de 44,17 por mil, frente a la media de 36,78 por mil.

Sin embargo, la duración de las bajas por enfermedad en esa misma franja de edad es la más reducida, con 27,38 días de media, frente a una media de 45,92. En cambio, las ausencias por motivos de salud de los trabajadores que tienen entre 55 y 65 se alargan hasta los 78 días, en promedio. Este aspecto es esencial porque la duración de la baja tiene una influencia directa en el coste de esa incapacidad -a más corta, más barata- y en quién lo soporta: según el análisis de la AIReF, más del 65 % de los episodios de incapacidad temporal registrados en 2024 tuvieron duraciones inferiores a 15 días, por lo que no suponen coste para el erario público.

¿Quién paga las bajas laborales?

Aunque Alberto Núñez Feijóo aludió a que los trabajadores de baja no deberían cobrar lo mismo que los acuden a su puesto, lo cierto es que en el caso de las bajas por incapacidad temporal eso ya ocurre: durante una baja laboral, el trabajador no cobra nada durante los tres primeros días, entre el día 4 y el día 20 se percibe el 60% de la base reguladora y, del día 21 en adelante, el 75%. El abogado y economista experto en derecho laboral Alberto Villa explica que "esa prestación generalmente la abona la empresa y, posteriormente, se deduce ese importe de cotizaciones a la Seguridad Social". La ley establece que hasta el día 15 de baja el subsidio lo paga la empresa, y a partir del día 16, la Seguridad Social, aunque la CEOE quiere que el erario público asuma este coste desde el primer día.

Continúa la polémica tras llamar Feijóo "cancer" a las bajas laborales

Lo que sí es cierto es que, como recuerda Villa, "una parte importante de los convenios colectivose" establece que la empresa abone "hasta el 100% de las retribuciones previas" durante una baja. Por tanto, "esto incrementa el coste" pero se trata de "un coste negociado" entre patronales y sindicatos, subraya este experto. Tras revisar más de 16.000 convenios sectoriales y de empresa, la AIReF estima que "aproximadamente el 50% de los convenios colectivos sectoriales y el 65% de los de empresa firmados cada año incorporan complementos retributivos a la prestación de incapacidad temporal".

El gasto público por la incapacidad temporal crece con fuerza

Según el estudio de la AIReF, un tercio de los procesos de incapacidad temporal no genera ningún gasto a la Seguridad Social, porque dura menos de 15 días, mientras que otros dos tercios superan ese umbral. En cualquier caso, con el aumento de las bajas médicas -en términos absolutos, el año pasado hubo 9,7 millones de procesos por incapacidad temporal-, el gasto público se ha elevado notablemente: en 2025 aumentó un 11,8% y se situó en 18.413 millones de euros, casi el triple que hace una década.

En su intervención de Bilbao, ante un auditorio de empresarios vascos, Alberto Núñez Feijóo apuntó que el absentismo laboral “cuesta más de 30.000 millones”. Porque a la factura pública hay que añadir el coste que asumen las empresas: la patronal CEOE estimaba en junio que las compañías gastan 17.000 millones de euros en bajas. La suma de ambas cifras sitúa el gasto por incapacidad temporal por encima de los 35.000 millones de euros, mayor aún del que indicó el líder del PP. Esa cantidad equivale a algo más del 2% del PIB y es la segunda partida presupuestaria más abultada de la Seguridad Social, solo por detrás de las pensiones, que el último año costaron 189.000 millones de euros.

Las dolencias por huesos, articulaciones y músculos, las que más bajan causan

Las enfermedades de los huesos, las articulaciones y los músculos son las que más tasa de incidencia tienen, según los datos recopilados por la AIReF, al registrar una prevalencia de 7,61 bajas por cada mil trabajadores, seguida de las enfermedades respiratorias, que en 2025 tuvieron una incidencia de 6,11 por mil, y las digestivas, con cuatro por mil.

Todos los tipos de dolencias han incrementado su incidencia en los últimos años, aunque las que más se han incrementado desde la pandemia son las digestivas, que desde 2020 crecen un 90%. Después se sitúan las respiratorias, que aumentan un 78%, y las enfermedades mentales o relacionadas con el comportamiento, que suben un 58% en los últimos cinco años, si bien todavía muestran menos prevalencia que otras dolencias.

España, entre los países desarrollados con más bajas médicas

La comparación de las bajas médicas con otros países es compleja por las diferencias entre los distintos sistemas de protección social, pero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elabora una estadística en la que compara la media de semanas de ausencia a causa de problemas de salud por año y trabajador. En esa comparativa, España se sitúa como el tercer país, con cinco semanas anuales de baja por trabajador, sólo por detrás de Noruega y Eslovenia. Los franceses están de baja casi una semana menos y los alemanes, tres semanas y media, mientras que países como Estados Unidos o Canadá se ubican, desde una cultura laboral muy diferente a la europea -y con datos de 2024, no de 2025-, relativamente abajo en la lista, con apenas una semana de ausencias médicas de media por trabajador al año.