El paso de León XIV por España, goleada a la polarización y deberes para todos
- Finaliza un histórico viaje de Robert Prevost a España, que le ha llevado a Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife
- Balance positivo de un pontífice que ha logrado una fotografía de unidad entre la sociedad civil y la iglesia católica
Sueño cumplido. Para España, después de quince años de espera, para el recordado papa Francisco y para el actual papa Prevost. León XIV ha regresado a Roma en el avión de Felipe VI. Final de una exitosa visita apostólica que, de seguro, ha calado en católicos y escépticos, con mensajes válidos para todos.
La esperada visita del Papa ha sido un abrazo cariñoso y necesario para toda España. Y la sociedad española le ha devuelto este abrazo con creces. León XIV no solo ha llenado calles, plazas y estadios, también ha llenado el vacío de un pueblo con la necesidad de escuchar un mensaje claro, positivo y esperanzador. Una mirada de altura y a la altura del momento histórico que estamos viviendo, con permiso del mundial de fútbol y de Bad Bunny.
Resaca de cifras y letras
Alrededor de dos millones y medio de personas han participado en los 21 actos repartidos por las cuatro ciudades españolas visitadas. Innumerables bebés bendecidos, un dispositivo de seguridad impresionante, 18.000 voluntarios, miles de kilómetros recorridos en siete días. 12 discursos, cinco homilías y cinco saludos más otra intervención a bordo del avión papal antes de su aterrizaje. Y toda esta apretada agenda, sin perder la sonrisa en ningún momento.
Un viaje apostólico marcado también por varias “primeras veces” en España: primera vez de un papa en las Cortes Generales, visitando una cárcel y la primera vez que el sucesor de Pedro pisa las Islas Canarias. Sobre el retorno económico de esta visita ya se comentará más adelante, mayor del previsto y aún por auditar.
Pero lo que es incalculable es la impresionante proyección internacional hacia Europa y el mundo a través de los más de 5.000 periodistas acreditados, 28 cadenas de televisión con programas especiales (gran trabajo, por cierto, el de RTVE) y que, según la consultora Barlovento, ha acumulado solo en España 18,8 millones de espectadores únicos con el 39,6% de la población.
Ningún líder religioso del mundo y que, además, es jefe de Estado ha conseguido aglutinar y unir tantas posturas diferentes en un mismo espacio y en tan poco tiempo. Una fotografía de unidad necesaria que aporta esperanza en la humanidad.
Prioridad eclesial
Robert Prevost se ha soltado como papa en España. Una evolución en sus gestos y palabras por cada día que pasaba. Sereno, con una sonrisa siempre en sus labios. Y con un mensaje claro, firme y rotundo: la defensa por la dignidad de toda persona humana como prioridad eclesial y social.
El líder para más de 1.400 millones de católicos en el mundo ha expuesto sus argumentos ante la sociedad civil y ante la propia iglesia española sin querer imponer. Recordando una propuesta que no es nueva para la Iglesia, su Doctrina Social y el propio Evangelio. Una aportación oportuna que suma e invita a remar todos juntos, para seguir cultivando una auténtica convivencia social y religiosa en paz.
Pocos temas han quedado fuera del tintero. Crisis migratoria y acogida humanitaria, invitación a un diálogo sincero para evitar la polarización y la división social, visita a sectores marginados como son las personas sin hogar, mujeres víctimas de violencia, personas con discapacidad y personas privadas de libertad; encuentro con la cultura, la economía y el deporte. Palabras contra el feminicidio y contra las mafias que trafican con migrantes. Merecerá la pena repasar a posteriori cada una de sus intervenciones.
Justicia y reparación
La reunión de León XIV en la Nunciatura, de casi una hora, con víctimas de abuso estaba sobre la mesa organizativa del viaje desde el minuto cero. No para hacerse una foto o caer en la instrumentalización interesada de un encuentro íntimo y sincero, sino para escuchar y abrazar el dolor y la crudeza de los testimonios. Con el legítimo reproche de otras asociaciones de víctimas, pero sin tiempo para contentarlas a todas. Solo seis víctimas, que no estaban domesticadas ni tenían por qué ser afines a la Iglesia. Sí, eran todas las que estaban, pero la verdad es que no estaban todas las que son.
El papa, según trascendió de ese encuentro, escuchó y recogió las propuestas para combatir con mayor eficacia esta “plaga”. Y, a renglón seguido, visitó a sus hermanos obispos en la Conferencia Episcopal Española donde les instó a responder con “escucha, verdad, justicia y reparación” a quienes han sido heridos. Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Deberes para todos
Esta visita ha sido una puesta a punto para la iglesia católica española. No solo ha fortalecido la fe, la esperanza y la caridad de millones de personas. Sino que también nos deja muchos deberes y mucho trabajo por hacer. El paso de León XIV por España servirá como brújula y como hoja de ruta para los purpurados españoles durante los próximos años. Un auténtico soplo de esperanza y una goleada contra los extremismos y la polarización dentro y fuera de la iglesia.
Algunas voces empiezan a hablar ya de su posible visita a España en 2027 por el Año Santo Compostelano, pero no corramos tanto. Tenemos resaca papal. Nos queda reposar lo escuchado, visto y vivido. Tomar conciencia de cada una de sus palabras. Y hacer el examen particular para intuir cómo podemos colaborar en esta nueva hoja de ruta global en la que creyentes, ateos y de otras confesiones religiosas, podemos remar todos juntos por el bien común. Esperemos dar buena nota de ello y estar a la altura de los desafíos cuando regrese la próxima vez.