El papa agradece el trabajo de las organizaciones sociales en una iglesia agustina del Raval: "Aquí me siento en casa"
- León XIV ha recordado cómo intentó venir ya a la Iglesia de San Agustín en 1984, pero estaba entonces cerrada
- Renzo, un pequeño de seis años, roba el protagonismo del acto con su tierna carta al pontífice
- Sigue el minuto a minuto de los actos del papa León XIV el 11 de junio
Penúltima parada del papa en su visita a Barcelona. León XIV ha recalado en la tarde de este miércoles en la Iglesia de San Agustín, en el céntrico barrio del Raval, en un encuentro con entidades sociales y de caridad, pero que también ha tenido un importante componente personal para el pontífice, ya que se ha reencontrado con los miembros de su orden, los agustinos.
"Aquí me siento como en casa", ha arrancado León XIV en un discurso en el que se ha salido del guion en varias ocasiones y ha recurrido al humor. Ha recordado que ya intentó venir a esta parroquia en 1984, en una etapa de su viaje por tierra de Roma a León, pero la encontró cerrada.
"Llegué y dije, 'mira, hay una iglesia de San Agustín en Barcelona, vamos a visitarla'. Estaba cerrada. Hoy está abierta, y qué hermoso encontrar una iglesia con una comunidad de agustinos y con tantas personas que viven, que alaban a Dios, que encuentran comunidad, acogida, integración, en esta iglesia y en esta pastoral social", ha afirmado en un discurso en el que nuevamente ha combinado español y catalán.
La elección de la iglesia tiene también una carga simbólica al estar ubicada en el Raval, un barrio multicultural, de rentas bajas y con mucha población vulnerable. Por ello, el papa ha agradecido la labor de todas las asociaciones reunidas en esta parroquia. "Gracias por todo lo que ustedes representan", ha lanzado tras escuchar tres testimonios de estas entidades. Concretamente, han intervenido representantes de Cáritas, de la Fundación Amaranta, que aborda la trata de personas, y de la asociación Obinso, que lucha contra las adicciones.
"Es una alegría encontrarme esta tarde con todos vosotros que, de diferentes maneras, estáis concretamente vinculados a la asistencia, acompañamiento y promoción de quienes más lo necesitan, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo, en los que parece haberse perdido el sentido de la dignidad sagrada del ser humano", ha afirmado.
La carta de Renzo al papa: "¿Te gusta el fútbol?"
Pero el protagonismo del acto lo ha robado el pequeño Renzo, de seis años, quien le ha trasladado varias preguntas al papa. "¿Te gusta el fútbol? ¿De pequeño querías ser papa? ¿Por qué mi mamá y papá están preocupados?, ¿Por qué mi papá tiene tantos trabajos?"
León XIV ha respondido con espontaneidad, sin leer el texto preparado. Ha afirmado que él es más de tenis, deporte que practica habitualmente, y en su infancia ha jugado a fútbol americano -"más violento", ha bromeado"-.
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Transcripción completa
Hola, Papa León 14.
Soy
Papa León XIV. Soy Renzo, tengo seis años.
Te quiero hacer unas preguntas
¿Le gusta el fútbol?
¿De pequeño quería ser papá?
¿Por qué mi mamá y papá están
preocupados? ¿Por qué mi
papá tiene tantos trabajos?
¿Por qué hay
personas que les pasan cosas malas y a otros no?
¿De quién es la culpa?
¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle?
¿Nadie los ve? ¿Nadie los ayuda?
¿Cómo podemos ayudar si el mundo es tan grande?
Dios quiere que haya pobres y ricos
¿Por qué hay tantos abuelos solos
y son tan importantes?
Y
una última pregunta más
Hay que perdonar siempre.
Un fuerte
abrazo, Renzo
El fútbol lo descubrió más tarde, cuando era seminarista en Trujillo, Perú. "Era defensa, no un gran goleador", ha seguido con humor. También ha añadido que empezó a seguir este deporte en Roma durante el Mundial de España de 1982.
Ha aprovechado además para establecer un símil con el deporte. "El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida".
Sobre si quería ser papa, León ha respondido, también entre risas: "No quería ser papa, ni como joven ni como viejo, pero cuando el Señor llama hay que decir que sí".
Los expertos vaticanistas han resaltado la cercanía y naturalidad del papa en este acto, una espontaneidad que ha ido a más mientras avanzaba el viaje papal a España, según ha resaltado en TVE el director de la revista católica Vida Nueva: "Yo no le había visto tan espontáneo nunca como le he visto hace un rato en el Raval. Ha hablado desde el corazón y su experiencia".
Contra la soledad no deseada
El papa también se ha referido a la soledad no deseada de los mayores, otro de los asuntos sociales sobre los que se ha pronunciado en sus múltiples discursos en España. "Los abuelos son muy importantes en la vida de las familias. Nunca deberían quedarse solos. A menudo, ellos son los que cuidan a los nietos mientras los padres van a trabajar", ha dicho en respuesta a la carta de Renzo.
Ha recalcado la necesidad de "cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez, así como ellos, a su tiempo, cuidaron de nosotros". "No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores [...], si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla para los demás", ha pedido.
Al acto han acudido representantes de decenas de organizaciones sociales, también de otras religiones y autoridades como el ministro de Transportes, Óscar Puente; el president de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.
Tras finalizar el acto, el papa ha salido a la plaza de San Agustín, donde ha sido recibido por decenas de fieles que aguardaban su llegada. No en cualquier sitio, sino en "una iglesia humilde dentro de un barrio problemático", tal y como contaba en mayo a RTVE Noticias el prior de la parroquia, el filipino Dennis Pineda. Trabajan, decía, en un "cuarto mundo", "un mundo dentro del primer mundo, pero como una burbuja; un sitio donde hay mucha pobreza y mucha delincuencia". La comunidad agustiniana en Barcelona, además, refleja la diversidad de la ciudad y del barrio: está formada por cuatro religiosos, dos filipinos y dos tanzanos.
El papa se ha dirigido después, tras una breve parada en el Palacio Episcopal, a la Sagrada Familia para el colofón final de su visita a la capital catalana: una misa y la bendición de la Torre de Jesús. De una iglesia humilde de barrio, a uno de los templos más imponentes y reconocibles de la cristiandad.