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El Raval, el corazón multicultural de Barcelona que recibe, sin mucha emoción, al papa: "Aquí la diversidad es normalidad"

El Raval, uno de los barrios con mayor población extranjera y diversidad de culto de Barcelona
El Raval, uno de los barrios con mayor población extranjera y diversidad de culto de Barcelona ÁLVARO CABALLERO

La luz apenas penetra en las estrechas calles del Raval, más en un día encapotado como este miércoles. Este histórico y popular barrio, el corazón multicultural de Barcelona que retrató con maestría su vecino Manuel Vázquez Montalbán y que ha inspirado desde series -la recién estrenada Ravalear- hasta coches -el nuevo Cupra Raval-, recibe ahora la inédita visita de un papa. 

El barrio, sin embargo, vive en gran parte de espaldas a este acontecimiento. No se ve prácticamente ninguna imagen del papa, ni banderas vaticanas, y para los vecinos apenas se nota más allá de que "está mucho más limpio que de normal", bromea una clienta de una sastrería en la calle Hospital, a apenas unos metros de la Iglesia de San Agustín, en la que León XIV mantendrá un encuentro con entidades sociales y de caridad.

Más allá de una mayor presencia policial, la vida sigue igual en las calles -"Es que la gente trabaja", dice con humor otra vecina- y también en los centros educativos del barrio, como en el Instituto Milà i Fontanals. "No he notado ningún cambio", cuenta José, uno de sus profesores. Tampoco en este centro con alumnados de muchas nacionalidades se han hecho actividades especiales para recibir al pontífice.

En el Raval no hay apenas imágenes del papa o banderas del Vaticano, pero sí estas de Pakistán y Bangladesh, dos de las comunidades más numerosas

En el Raval no hay apenas imágenes del papa o banderas del Vaticano, pero sí estas de Pakistán y Bangladesh, dos de las comunidades más numerosas ÁLVARO CABALLERO

No es casualidad el escaso fervor: el barrio con el que se encontrará el papa es el segundo con mayor proporción de población extranjera de la ciudad -un 55,6%, según datos del padrón de 2024, solo por detrás del cercano Gòtic- y uno de los de mayor diversidad religiosa, con hasta nueve mezquitas por las diez iglesias católicas. 

De esta pluralidad se hará precisamente eco el pontífice al invitar a representantes del Grupo Interreligioso del Raval, una iniciativa promovida desde hace dos décadas por la fundación Tot Raval. Fàtima Ahmed, una de sus impulsoras, ha sido invitada al acto, y aunque ve difícil poder hablar directamente con León XIV, tiene claro lo que le dirá si lo consigue: "Que hable sobre el diálogo interreligioso en contraposición con el discurso de odio", cuenta a RTVE Noticias. En un momento histórico, añade, en el que "la extrema derecha usa a la inmigración musulmana" como uno de los principales caballos de batalla.

Varias mujeres frente a la sede de la asociación intercultural Diàlegs de Dona

Varias mujeres frente a la sede de la asociación intercultural Diàlegs de Dona Á. CABALLERO

"El barrio ha dejado de ser barrio"

Ahmed trata de luchar contra el sambenito de la peligrosidad que arrastra el Raval desde que se le conocía como Barrio Chino. Frente a la "estigmatización" recurrente en medios de comunicación, donde el Raval aparece como sinónimo de "pobreza, vulnerabilidad, migración y conflicto", la visita del papa permitirá "visibilizar" la otra cara del barrio, a las "personas con una fuerza extraordinaria que habitan aquí". Esta activista trabaja también por la integración con la asociación Diàlegs de Dona, con la que fomenta que mujeres migrantes aprendan español y catalán y a la vez participen más en la vida de barrio.

En la calle, el tema de la seguridad sale una y otra vez, y arroja opiniones enfrentadas. "¿El barrio? Era barrio. Ahora ya no es nada. A las seis de la tarde ya da miedo bajar al perrito", cuenta Antonia, vecina de toda la vida.

Algo parecido dice Alexia, propietaria de la histórica sastrería Transwaal, abierta en el Raval desde 1888. "El barrio ha dejado de ser barrio, mucha gente de aquí se ha ido", lamenta, quejándose de la inseguridad y la suciedad. 

Alexia, propietaria de la tienda de uniformes Transwaal, abierta en el Raval desde 1888

Alexia, propietaria de la tienda de uniformes Transwaal, abierta en el Raval desde 1888 Á. CABALLERO

Del otro lado, vecinos que celebran que aquí sigue habiendo un sentido de comunidad que se ha perdido en otras zonas de la ciudad. "Me mudé aquí hace tres años y la gente me decía que era muy peligroso, pero es un barrio de inmigrantes y en la que la gente se conoce, yo me siento como en casa", dice Amalia, brasileña. Nahar, de Bangladesh, quien regenta una tienda de ropa y lleva 14 años en el Raval, también se siente cómoda en "la mezcla". "Estoy muy bien aquí", reconoce.

El distrito de Ciutat Vella, en el que se encuentra el Raval, y que acoge a millones de turistas al año, registra la mayor tasa de criminalidad de Barcelona: 137 delitos por cada 100 habitantes en 2024, según datos del Ayuntamiento, en su mayoría hurtos. La nota positiva es que se han reducido más de un 14% respecto al año anterior.

"Los conflictos del Raval salen mil veces más que los de otros barrios"

Tot Raval es una de las asociaciones que luchan por fomentar la cohesión en el barrio, con proyectos culturales, laborales o educativos. Para su director, Òscar Esteban, el barrio se enfrenta a retos con otras zonas con "alto grado de población vulnerable", como el acceso a la vivienda, a los servicios, o el abandono escolar. 

Pero también hay "muchas oportunidades": "Diálogo interreligioso e intercultural, mucha producción artística, cultural. Muchas de las cosas que pasan aquí luego pasan en otros territorios, es también un laboratorio de innovación. A lo mejor esto no se conoce tanto". Lamenta que "los conflictos del Raval salen mil veces más" en los medios que "un conflicto en otro barrio de Barcelona o de cualquier otra ciudad".

Calle del Raval

Calle del Raval Á. CABALLERO

Y sobre la migración, defiende que "la diversidad es la normalidad en este barrio". "Ahí vamos mucho más avanzados que otros territorios donde se considera que la diversidad es tener una población diferente", resalta. Espera que la visita de León XIV sirva para que la gente "se anime a pasear y a descubrir un barrio diferente".

Un paseo por el Raval muestra la mezcla de la que habla. En la parte baja, abundan los comercios y tiendas pakistaníes y bengalíes, dos de las comunidades más numerosas, que se combinan con tiendas de toda la vida, y en las cercanías con la Rambla y con la Boquería con comercios de souvenirs y apartamentos turísticos.

Y es que el turismo y la gentrificación se han convertido en un problema añadido a los que ya sufría el barrio. En Ravalear, precisamente, se retrata la lucha de una familia contra un fondo de inversión que ha comprado su restaurante casi centenario y les ha echado, una historia real que le ocurrió a su director, Pol Rodríguez. 

Para hacer frente a los múltiples retos del Raval, Ahmed insiste en sus palabras fetiche: diálogo y escucha. "Hay que escuchar cómo late el corazón de Raval, porque no deja de ser también el corazón de la ciudad de Barcelona".