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La trama de Trump para reabrir el patio trasero de EE.UU. a golpe de drones y misiles en el Caribe

  • Los ataques de EE.UU. a "narcolanchas" frente a las costas de Venezuela y Colombia dejan más de 80 muertos
  • Inquietud ante los próximos pasos de la Administración Trump respecto a Nicolás Maduro
Trump al reabre el patio trasero de EE.UU. de drones y misiles
Aviones de la Fuerza Aérea de EE. UU. sobrevuelan el Grupo de Ataque del Portaaviones Gerald R. Ford REUTERS/ U.S. Navy/Seaman Zamirah Connor/Handout

Empieza a ser difícil llevar la cuenta. Lo que en un principio podía parecer un hecho aislado, fruto de las impulsivas decisiones de Donald Trump, se ha convertido en un hábito. En menos de tres meses, Estados Unidos ha matado a 82 personas en más de una veintena de ataques a embarcaciones que presuntamente transportaban droga mientras navegaban cerca de las costas de Venezuela y Colombia.

Y ha militarizado la zona como nunca antes desde 1991. Una operación en aguas del Caribe y el Pacífico oriental que el país norteamericano ha bautizado como 'Lanza del Sur' bajo el argumento de combatir el narcotráfico que ha tensado aún más la cuerda en el hemisferio.

Mientras para el presidente colombiano, Gustavo Petro, enemigo público de Trump, se trata deejecuciones extrajudiciales contra ciudadanos caribeños y latinoamericanos en estado de indefensión", el venezolano Nicolás Maduro ve el despliegue como una amenaza a su continuidad y prepara no solo a las fuerzas armadas sino también milicias ciudadanas ante un eventual ataque, que a su juicio sería "el fin político" del mandatario republicano, con quien se muestra dispuesto a hablar ‘face to face’ (cara a cara).

¿Qué busca el otrora magnate con estas operaciones? ¿Eliminar el tráfico de drogas (y sus transportitas) a Norteamérica, como públicamente defiende la Casa Blanca, o también incrementar la influencia estadounidense en su ‘patio trasero’ latinoamericano? ¿Incluye derrocar al régimen de Maduro?

El presidente venezolano, Nicolás Maduro y el de Colombia, Gustavo Petro, en una reunión en Caracas en abril de 2024

El presidente venezolano, Nicolás Maduro y el de Colombia, Gustavo Petro, en una reunión en Caracas en abril de 2024 Getty Images / Pedro Rances Mattey

“Solo Trump conoce la respuesta”

Del "me he decidido más o menos" al “ya me decidí, no puedo decirles qué será", pasaron solo unos segundos hace una semana al ser consultado Trump por periodistas sobre sus siguientes acciones militares respecto a Venezuela. Pero unos pocos segundos pueden ser determinantes en el umbral del tiempo para tomar decisiones que maneja el presidente estadounidense, a menudo contradictorias. ¿Hasta dónde quiere llegar el republicano?

Solo Trump conoce la respuesta. Pero el presidente ha sido muy claro que él no ve límites. Entonces, hay muchas opciones, por supuesto”, cuenta a RTVE.es Jason Marczak, vicepresidente y director senior del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council. En su opinión, el republicano busca mostrar al mundo su poderío en la lucha contra las drogas que llegan a Estados Unidos y, a su vez, poner “aún más presión” contra Maduro, algo que ya hizo durante su primer mandato (2017-2021). Entonces ya lanzó su “gran campaña” para “restaurar la democracia” en el país caribeño, apoyando como "presidente interino” al opositor Juan Guaidó. Un plan que salió rana.

Maduro, ¿líder del Cártel de los Soles?

Maduro no es un presidente legítimo para Trump y, al poco de llegar a la Casa Blanca, no descartó una "opción militar". Al multimillonario empresario convertido en político no le tembló el pulso al definir como “dictadura” al Gobierno chavista, con "presos políticos retenidos ilegalmente por el régimen". El quid de la cuestión llegó el 26 de marzo de 2020. Ese día, Estados Unidos anunció cargos contra el presidente venezolano y otras 14 figuras del chavismo -y algunos disidentes de las FARC colombianas- por narcotráfico, lavado de dinero y terrorismo.

Era la segunda vez que ocurría algo parecido. La primera fue en 1989, cuando fiscales de Miami acusaron de narcotráfico al dictador panameño Manuel Antonio Noriega, que acabó siendo detenido durante la invasión estadounidense de ese año. Según la Justicia estadounidense, desde 1999 Maduro y otros cargos chavistas forma parte del Cártel de los Soles, nombre que alude a las insignias que llevan en los uniformes los militares venezolanos de alto rango.

Para el venezolano José Vicente Carrasquero, profesor de Ciencias Políticas del Miami Dade College, el principal objetivo de Trump es frenar el tráfico de drogas hacia EE.UU., y Maduro es "uno de los objetivos de este plan", por su presunta relación con los Soles. "Este cartel se fue consolidando y creciendo durante los gobiernos de (Hugo) Chávez y ahora Maduro, y por supuesto descabezar a uno de estos carteles, que es uno de los que ha logrado mimetizarse con el Estado, es un asunto de suma importancia (para Trump)", añade.

Para obtener información que permita arrestar a Maduro y los demás acusados, EE.UU. ofreció primero una recompensa de 15 millones de dólares. En enero de este año, la elevó a 25 millones y en agosto dobló la apuesta a 50.

"Maduro utiliza organizaciones terroristas extranjeras como Sinaloa y el Cartel del Sol para introducir drogas letales y violencia en nuestro país", indicó la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, convencida de que el sustituto de Chávez “no escapará de la justicia".

También con Colombia se palpa una tensión cada vez mayor. La Administración Trump retiró en septiembre el visado al mandatario Gustavo Petro después de que este pidiera a los militares estadounidenses que desobedecieran las órdenes de Trump sobre Gaza. Trump le calificó como "líder del narcotráfico", "un matón y un mal tipo" y le acusó de fabricar "muchas drogas". Se suspendió la ayuda financiera para Colombia y se retiró al país de la lista de naciones que cooperan en la lucha contra el tráfico de drogas.

Respecto a México, el presidente dijo a comienzo de esta semana que no descarta un ataque contra los cárteles en ese país. ¿Autorizaría el lanzamiento de ataques en México para frenar las drogas? Por mí está bien", declaró, pero matizó: "No digo que lo vaya a hacer. Pero estaría orgulloso de hacerlo".

Carrasquero descarta que se trate de una obsesión ideológica: “El asunto de la droga en Colombia ya tiene décadas con gobiernos de izquierda y de derecha. En el caso venezolano sí podemos decir que fue el régimen de Maduro el que abrió este paso casi libre de la droga de Colombia hacia Venezuela. Y en México los cárteles de la droga han estado allí con gobiernos de izquierda y de derecha".

El grupo de ataque del portaaviones Gerald R. Ford de la Armada de los Estados Unidos en el Océano Atlántico el 13 de noviembre de 2025

El grupo de ataque del portaaviones Gerald R. Ford de la Armada de los Estados Unidos en el Océano Atlántico el 13 de noviembre de 2025 REUTERS / Armada de los Estados Unidos

La escalada de los misiles

De las acusaciones mutuas, las intimidaciones y las medidas de presión económicas o las deportaciones de presuntos criminales, al primer ataque en aguas caribeñas. El mandatario autorizó al Pentágono a atacar a cárteles latinoamericanos y el 2 de septiembre su Gobierno, por primera vez, disparó a un barco cargado de drogas que, aparentemente, procedía de Venezuela. Murieron once "narcoterroristas" del Tren de Aragua, una pandilla venezolana considerada criminal, según Estados Unidos, controlada por Maduro. El venezolano afirma que el grupo "no existe" en su país desde 2023. "Que esto sirva de aviso a cualquiera que esté considerando importar drogas a EE.UU.", añadió Trump. "Vienen por el petróleo venezolano", contestó el gobernante chavista.

Desde aquel primer ataque se han sumado 20 más, el más mortífero el del 28 de octubre contra cuatro narcolanchas en el Pacífico Oriental, que dejó un saldo de 14 "narcoterroristas" muertos. Según el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, las embarcaciones eran conocidas por el aparato de inteligencia y transitaban por rutas conocidas del narcotráfico. Sin embargo, según los datos de la propia DEA, el Pacífico es el lugar por donde más fluye el tráfico marítimo de cocaína, y no el Caribe, donde se concentra el despligue militar estadounidense y sus ataques.

El último episodio, hasta ahora, se dio el 15 de noviembre. La semana anterior había fracasado una iniciativa de los demócratas en el Senado estadounidense para restringir la campaña militar de Trump. Amnistía Internacional (AI) había pedido al Congreso actuar para impedir que se llevaran a cabo nuevos bombardeos. “El gobierno ni siquiera ha dado los nombres de las víctimas, ni ha proporcionado pruebas de sus presuntos delitos”, expresó su directora de Derechos Humanos y Seguridad en EE.UU., Daphne Eviatar.

AI recuerda que todas las personas tienen derecho a la vida y a un juicio justo, y que solo se permite a los Estados utilizar fuerza letal cuando exista una amenaza inminente para la vida y no baste con utilizar medios menos extremos, como la captura. Y advierte de que, aunque el Pentágono sostiene que los operativos van dirigidos contra narcotraficantes, pueden afectar a pescadores artesanales o migrantes que usan esas rutas para huir.

En los operativos también ha habido sobrevivientes, como el del colombiano Jeison Obando, de 34 años, que el 18 de octubre fue devuelto a su país, para ser juzgado, "con trauma cerebral, sedado, drogado, respirando con un ventilador", según reveló el ministro del Interior, Armando Benedetti.

Alejandro, el pescador colombiano muerto en un ataque estadounidense contra supuestas narcolanchas

"Efectivamente quien transporta cocaína en lanchas está cometiendo un delito, no lo discuto. Nosotros hemos detenido decenas e incautado 2.700 toneladas de cocaína, pero no se necesita matar al lanchero, solo hay que capturarlo y dejar que lo procese la justicia", escribió Petro en su cuenta de X esta semana.

La ONU reconoció la gravedad de la problemática del narcotráfico pero remarcó que el país norteamericano está violando el derecho internacional.

¿Una nueva guerra?

¿Se puede esperar que Trump quiera derrocar al líder chavista mediante una acción armada? El presidente estadounidense habló el domingo de posibles "conversaciones" con su par venezolano. Y una investigación de The New York Times desveló esta semana que, en el marco de conversaciones entre ambos países, Maduro había llegado a proponer presentar su dimisión tras una transición de dos a tres años, algo que la Casa Blanca rechazó al considerar "inaceptable" cualquier demora en la salida del líder chavista del poder. "Trump dio el visto bueno a los planes de la CIA sobre medidas encubiertas dentro de Venezuela, operaciones que podrían estar destinadas a preparar el campo de batalla para nuevas acciones", indicó el rotativo neoyorkino.

”Pienso que no existe interés en EE.UU. en un tipo de ataque grande como en otros países del mundo”, agrega Marczak. Recuerda que el mandatario, desde su primera campaña electoral, ha expresado que quiere "eliminar o reducir el involucramiento de soldados estadounidenses en nuevas guerras". Pero al mismo tiempo, continúa, "hemos visto que la Administración ha usado otras tácticas, como en Irán, donde lanzó en junio algunas bombas o misiles".

Algo similar opina Carrasquero: "el poder de fuego que ha congregado en el Caribe supera la capacidad de combate de Venezuela, cuyo ejército venezolano está anclado en el siglo pasado con un equipo viejo". "Creo que la primera intención de Trump es la disuasión, algo así como obligar a Maduro a dejar el poder por la presencia de ese poder militar, una amenaza real".

El experto agrega que, aunque Maduro es consciente de la amenaza, "piensa que Trump hará nada, que es un escenificación para presionarlo”. “Es una corriente de opinión en el régimen de que esto no va a llegar a mayores, que Estados Unidos no quiere meterse en un nuevo Vietnam”, señala, para apuntar: “ Estados Unidos en los últimos años se ha dedicado más a lo que llaman operaciones quirúrgicas, ¿no? Blanco específico, personas específicas”.

Un destructor de la Armada de los Estados Unidos zarpa del Puerto de España, Trinidad y Tobago, el 30 de octubre de 2025

Un destructor de la Armada de los Estados Unidos zarpa del Puerto de España, Trinidad y Tobago, el 30 de octubre de 2025 REUTERS/Andrea de Silva

La tensión escaló aún más tras el envío el 10 de noviembre de tropas terrestres estadounidenses a Panamá para realizar maniobras en la selva, algo que no había sucedido en décadas. A esto se suman las maniobras militares norteamericanas en Trinidad y Tobago, a 11 kilómetros de la costa venezolana. Su primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, declaró que estaba "orgullosa" de recibirlos para ejercicios conjuntos, y elogió la alianza con Estados Unidos para "ganar la guerra contra el crimen".

Al día siguiente llegó a la zona el portaviones Gerald Ford, el más grande del mundo, con sus más de 4.000 marineros y decenas de aeronaves, que se sumó a sus recursos aéreos y navales ya desplegados. Se trata del mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe en décadas, algo que solo se compara con las operaciones de la primera guerra del Golfo (1990-1991).

La respuesta venezolana a la presión fue anunciar una movilización de 200.000 militares en su territorio. Para Maduro, que niega cualquier vínculo con el narcotráfico, el despliegue estadounidense busca sacarle del poder y hacerse con "las riquezas naturales" venezolanas, como petróleo, gas y oro. "Not war, not war; just peace, just peace", exclamó a finales de octubre en un peculiar inglés que, traducido sería un "no a la guerra, solo paz".

"Es al pueblo de EE.UU. a quien me dirijo en este momento: paren la mano enloquecida de quien ordena bombardear, matar y llevar una guerra a Sudamérica, al Caribe. Detengan la guerra, no a la guerra. ¿Queremos otra Gaza ahora en Suramérica?", lanzó a mediados de noviembre. El venezolano pidió entonces un "plan de acción" con juristas del mundo para establecer medidas conjuntas internacionales en defensa al derecho a la paz en la región.

El 'patio trasero'

A principios del siglo XIX, el presidente estadounidense James Monroe declaró que cualquier intervención europea en los asuntos de los países de América sería vista como un acto de agresión. En esa “Doctrina Monroe” se estableció la idea de "América para los americanos" y se buscaba evitar la recolonización. Pero acabó siendo utilizada por Washington para justificar intervenciones en Latinoamérica. Legado de aquello es la popular expresión 'patio trasero' para referirse a la esfera de influencia estadoundense. Según cálculos del historiador de la Universidad de Columbia John Coatsworth, entre 1898 y 1994 Estados Unidos derrocó al menos 41 gobiernos en América Latina.

24 horas - La doctrina Monroe: cómo Estados Unidos llegó a dominar, y todavía domina, el mundo

Cuando iba a iniciar su segundo mandato, Trump no descartó acciones para hacerse con el control del Canal de Panamá e incluso con Groenlandia. Hasta sugirió que Canadá debería convertirse en el estado 51 de la unión.

“Trump quiere recuperar la influencia de EE.UU. en la región, básicamente porque de ello depende su seguridad geopolítica. Abandonar a su suerte a países como Venezuela ha permitido que se asocien con naciones adversas a la política de Estados Unidos, como Irán o Rusia, y por supuesto Cuba”, opina Carrasquero.

No se puede descartar que el plan de Trump con su despliegue militar en el Caribe sea "recuperar esa influencia en América Latina de cara a cuidar ese patio trasero". "Que ese patio trasero no se convierta, como en años recientes, en una puerta de entrada para amenazas directas al pueblo norteamericano", abunda.

Sea como fuere, no es asunto menor el papel que adquirirían China, Rusia o Irán, que han brindado apoyo a las Fuerzas Armadas venezolanas, ante una eventual guerra o derrocamiento ‘quirúrgico’ de Maduro.