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Felipe VI reivindica la "legitimidad" de la Constitución y pide no caer "nunca en la complacencia de ver la obra completa"

  • Armengol pide defender la Carta Magna más longeva ante "la erosión institucional que atraviesa el mundo"
  • ERC, Junts, Bildu, PNV y BNG no asisten al acto al considerar que "no hay nada que celebrar"
Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, son recibidos con aplausos a su llegada al acto institucional que conmemora la Constitución de 1978, este martes, en el Congreso de los Diputados.
Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, son recibidos con aplausos a su llegada al acto institucional que conmemora la Constitución de 1978, este martes, en el Congreso de los Diputados. EFE/ Fernando Villar
Silvia Quílez Iglesias
Silvia Quílez Iglesias
Àlex Cabrera
Àlex Cabrera

El hemiciclo del Congreso ha acogido este martes el acto institucional presidido por los reyes Felipe y Letizia en las Cortes Generales para celebrar que la Constitución de 1978 se convierte esta semana en la más duradera de la historia de España, superando los 47 años de vigencia que tuvo la norma fundamental de 1876.

En su discurso, Felipe VI ha reivindicado la "legitimidad de origen" de la Carta Magna y su "credencial democrática" expresada en las urnas. El monarca ha remarcado que la "clave" de su duración es que el texto "no fue la voluntad de una parte de la sociedad contra otra".

Para todos los públicos El discurso del rey Felipe VI al celebrarse la Constitución más longeva - Informativo 24h | Ver
Transcripción completa

don Felipe. Presidente

del Gobierno,

presidenta del Congreso de los Diputados, presidente del Senado..

Presidenta del Tribunal Constitucional y Presidenta del Tribunal Supremo y del

Consejo

General del Poder Judicial, vicepresidentas y ministros,

Presidente González, Diputados y Senadores,

también diputados y senadores de las Cortes Constituyentes,

autoridades, señoras y señores.

Agradezco, señora

presidenta, la invitación a la Reina y a mí para participar en este acto

y para mí es un honor volver a hablarles desde esta tribuna

Un acto en el que celebramos nuestra vigente Constitución,

de 1978 como la más longeva de nuestra historia

La longevidad es una cualidad ligada a los seres vivos

No se atribuye más que en sentido figurado a objetos ni a conceptos

Y sin embargo lo hacemos cuando hablamos de cosas o ideas

importantes que tienen una cierta trascendencia por las que incluso

sentimos

un afecto especial.

Las humanizamos. Así lo hacemos a

menudo con nuestra Constitución del 78.

Aunque muchos

hayamos nacido en fecha anterior a su promulgación, la mayor parte de la

memoria y

biografía de nuestra sociedad es ya esencialmente constitucional y

democrática. Con ella hemos crecido y madurado

Es nuestra referencia y la que esperamos legar a nuestros hijos.

No

podemos, no queremos, no sabríamos vivir siendo otra cosa que ciudadanos

libres. Por eso, más allá de los años que

cumpla, de su

longevidad, lo que hoy celebramos es su legitimidad de origen,

la voluntad del pueblo español libremente expresada en las urnas.

Esa

credencial democrática, mucho mayor

que la

de cualquiera de sus predecesoras, es la clave de su duración

No fue la voluntad de una parte de la sociedad contra otra

Ahí está el espíritu de concordia que impulsó el proceso constituyente

y que nos ha acompañado en tantos momentos de nuestra historia, según

recoge la exposición,

un proyecto, un consenso, un país de derechos y libertades que, a

continuación,

inauguraremos. Señorías, según otra metáfora

recurrente,

las constituciones son definidas como marcos, vigas y pilares de la

convivencia

Abundan en derecho constitucional los similes arquitectónicos, porque

el ordenamiento jurídico debe ser una arquitectura en cuyo interior se pueda

vivir

se pueda convivir. Esa visión puede llevarnos a entender

erróneamente, que la Constitución es una especie de habitación vacía

Nada más lejos de la realidad.

Si nuestra Constitución se ha convertido en la más longeva de nuestra

historia,

es por todas esas ideas que contiene libertad, igualdad,

justicia, solidaridad, pluralismo, unidad y

descentralización junto con la cohesión territorial y que articulan

entre muchas otras, nuestra convivencia democrática.

Así, para entender

el valor real de nuestra Constitución deberíamos ser capaces de imaginarnos

cómo seríamos

los españoles si no hubiéramos optado en el año 1978 por ese camino

por ese conjunto de ideas.

¿Cómo viviríamos

¿Podríamos expresarnos con la misma libertad?

¿Tendríamos la misma capacidad de

crecer, formarnos, establecernos, luchar por el futuro de nuestros hijos?

¿Podríamos, del mismo modo, desarrollar nuestra identidad y cultivar nuestras

tradiciones?

¿Contaríamos con los mismos instrumentos para denunciar injusticias

y arbitrariedades?

¿Tendríamos el mismo acceso a los servicios públicos?

¿Formaríamos

parte del proyecto europeo?

No es tarea fácil, en

particular para los españoles nacidos a partir de los años 80, imaginarse esa

España sin derechos ni libertades.

Pero no hace falta remitirse a tiempos remotos políticos

porque hoy, más allá de nuestras fronteras y más allá de las fronteras

de Europa,

esa es la realidad para miles de millones de personas que viven

a años luz de lo que significa un Estado social y democrático de derecho.

¿Cuántos hombres

y mujeres los sacrifican casi todo para que en su tierra arreigue el mismo

espíritu o

parecido que se contiene en nuestra Constitución, que ha sido

referente para tantos procesos de transición?

¿O cuántos directamente son perseguidos

tan solo por demandarlo, a algunos les cuesta incluso la vida

Por eso, volviendo a nuestro país, quiero recordar a todos los que se

dejaron la vida,

en el camino hacia la consolidación de nuestro régimen de libertades.

Pasado

mañana se cumplirán tres décadas del día en el que, tras el asesinato por la

banda terrorista ETA del

profesor Francisco Tomás Ivaliente y presidente del Tribunal Constitucional,

a

quien recordamos el viernes pasado en su universidad, mi universidad autónoma

de Madrid

Miles de españoles se lanzaron a las calles con las manos pintadas de

blanco, como ya habían hecho

los estudiantes tras el atentado en el propio campus de la universidad

Todas juntas esas manos componían un inmenso no

Un no a la violencia, un no al terror, un no a la barbarie

Y ahí estaba también la expresión de nuestros valores constitucionales

Aún así,

15 años más perduró ese terrorismo, su afán asesino y destructor

Otras amenazas terroristas aún persisten y seguimos luchando contra

ellas y combatiendo sus causas, como hacen..

muchos otros países de nuestro entorno, con la firmeza de nuestra democracia y

los mecanismos que nos proporciona el Estado de derecho y la cooperación

internacional

Señorías, vivimos tiempos difíciles e inciertos

que hacen aún más visibles las imperfecciones que, como toda obra

humana, tiene

nuestro marco institucional y normativo.

No pensemos que se debe a una

menor vigencia del ordenamiento constitucional, todo lo contrario

Es precisamente el espíritu crítico, la legítima insatisfacción, el afán por

seguir progresando, lo que nos acerca cada vez más a una realización

más plena de esos principios y valores.

No caigamos nunca en la complacencia de ver

la obra completa, ni tampoco en el derrotismo de pensar que el esfuerzo de

generaciones de

españoles ha sido o fue en vano.

Tengamos visión y

perspectiva. El camino recorrido por esta España

constitucional ha sido brillante

y el futuro no lo será menos siempre y cuando lo sigamos escribiendo

juntos. Al celebrar la longevidad de nuestra

Constitución,

tomamos conciencia de lo que nos debemos a nosotros mismos, como

ciudadanos,

como demócratas y como españoles.

Y esa conciencia

no se limita a la letra de la carta magna de nuestra ley de leyes, sino

que se extiende a todo el acervo constitucional, las leyes y las

instituciones

Nos obliga a su respeto, a su defensa, a su desarrollo y

fortalecimiento. La mejor manera de conmemorar la

Constitución

es cumplirla. Recordemos así en este acto

conmemorativo

que el mayor homenaje a la Constitución tiene lugar todos los días, a todas

horas,

Está en el esfuerzo, la entrega y el compromiso de los millones de

ciudadanos anónimos de nuestro país

con su futuro colectivo, con España.

Y ese, por encima de

cualquier otra efeméride es el auténtico motivo de celebración

Muchas

gracias

El rey, en la conmemoración de la Constitución más longeva: "No caigamos en la complacencia ni el derrotismo"

El rey, además, ha pedido "no caer nunca en la complacencia de ver la obra completa, ni tampoco en el derrotismo de pensar que el esfuerzo de generaciones de españoles ha sido en vano".

Por su parte, la presidenta del Congreso, Françina Armengol, ha pedido defender la Constitución más longeva de la historia de nuestro país ante "la erosión institucional que atraviesa el mundo".

Para todos los públicos Armengol hace un llamamiento a "asegurar la democracia" en el acto por la longevidad de la Constitución - Informativo 24h | Ver
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Buenos días

a todos y a todas. Se abre la sesión

Majestades, presidente del Gobierno, presidente del Senado, presidente del

Tribunal Constitucional, presidenta del Tribunal Supremo, queridos diputados y

presidenta

senadores de la legislatura constituyente que hoy nos acompañáis

señores diputados y diputadas, senadores y senadoras, autoridades

varias, muy buenos días

Generales, sede de la soberanía popular, donde nos hemos reunido hoy en

sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado con motivo del

acto nuestra Constitución más longeva, bajo la presidencia de sus Majestades

los Reyes.

Majestades, les

agradecemos muchísimo su presencia en este acto institucional en homenaje a

nuestra Constitución

El hito que hoy celebramos es de Envergaruda.

La Constitución de 1978

ha consolidado su posición como la ley fundamental más longeva de la historia

de España

Hasta ahora, este título lo ostentaba la Constitución de la Restauración,

aprobada en 1873

marca que igualamos con el 47 aniversario.

Pero este año, 2026,

nuestra carta magna se sitúa a la cabeza de este ranking.

Este puesto es en sí mismo un éxito porque la longevidad en este caso

significa estabilidad,

cohesión, progreso y consensos.

Los valores que una democracia necesita para avanzar

robusta a través de los tiempos y las transformaciones sociales.

No

es baladí recordar que desde 1812 nuestra historia alberga un buen

conjunto de textos

constitucionales y que en cada uno de ellos podemos ahora descifrar más allá

de las normas

los deseos, aspiraciones y conflictos de las sociedades a los que pretendían

representar

La Pepa, inicio del constitucionalismo y símbolo del liberalismo.

El Estatuto Real de 1834.

La Constitución de 1837, efímera pero esencial

hacia el parlamentarismo.

La de 1845, una Constitución

de retroceso democrático.

La de 1869, que proclamó

la soberanía nacional y el sufragio masculino, un sistema parlamentario y

la separación

entre Iglesia y Estado.

La constitución de 1876, que permitió los turnos

pacíficos y fue excluyente con la población.

La de 1931, que llevó al país a

ser una república democrática y se recordará siempre porque permitió por

primera vez

el voto de las mujeres.

Aquel texto fue uno de los más renovadores y progresistas de su

tiempo, pero

se vio truncado, como tantas vidas en nuestro país, por el golpe de Estado,

la guerra civil y

la instauración de la dictadura franquista que duró hasta 1975, casi

cuatro décadas

La Constitución que hoy venimos a homenajear no es, por lo tanto, una

norma longeva que ha

sabido simplemente sostenerse a lo largo de los años.

Su permanencia da cuenta de una excepcionalidad

sin ambajes. Las circunstancias que acompañaron a

nuestra carta magna fueron, desde el inicio,

complejas, convulsas, podríamos decir.

Como siempre que una sociedad se resuelve

desde sus cimientos para traspasar una época.

La voluntad común de desmantelar las

estructuras anquilosadas de la dictadura y sustituirlas por un

flamante sistema

democrático fue y sigue siendo hoy el mayor de nuestros éxitos colectivos

año se cumplen 40

años de su fallecimiento en el preámbulo de la Constitución.

La nación española deseando

establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de

cuantas la integran en uso de su soberanía,

proclama su voluntad de garantizar la convivencia democrática dentro de la

Constitución,

y de las leyes conforme a un orden económico y social justo

Quienes asumieron la tarea de confeccionar un texto que estuviera al

nivel de los profundos cambios que exigía una sociedad

atenta y comprometida no lo tuvieron fácil, pero aquello se hizo, y se hizo

bien

Se consiguió el acuerdo, el diálogo, la escucha, la mirada ávida hacia

una ciudadanía que luchaba por transformarse, por convertir este país

en un estado de derecho

garante de la libertad y la igualdad.

Se identificaron los valores compartidos, se alinearon

los principios que todas y todas asumíamos como propios.

El proceso constitucional fue un proceso

aperturista y constructivo.

El pueblo votó en referéndum.

La inmensa mayoría

vigente

aceptando un texto que nos regula a todos y a todas y que ha durado más que

ningún otro, pero sobre todo,

que ha supuesto el mayor periodo de avances democráticos de nuestra

historia, la mayor transformación

el mayor progreso. Este año 2026 comenzaba con otra

celebración,

la de los 40 años de la adhesión de España a lo que hoy es la Unión Europea

Resulta imposible pensar nuestra Constitución sin pensar en Europa y es

inevitable recordar

que el minucioso diseño de los acuerdos necesarios para que nuestra democracia

echara a andar se encontraba

impregnada de europeísmo, de ese núcleo de anhelos y posibilidades futuras que

era

Europa, lugar de democracia, de libertades y de derechos.

La cuna del Estado del

bienestar, sin duda.

Sumarse a aquel proyecto era incrementar los índices de desarrollo

humano a

base de la agenda reformista de unas instituciones que, implantando modelos

fiscales avanzados,

fueron capaces de impulsar los consensos sociales.

Refundar España era..

estrenar Europa, adherirse a sus señas de identidad.

Todo aquello se hizo

en unos breves años que transformaron por completo nuestro país.

Dejamos atrás la dictadura,

implantamos la democracia, se estableció una monarquía parlamentaria,

se diseñó y se aprobó

una constitución, desplegamos las libertades y los derechos que durante

tanto tiempo habían sido

cercenados. Construimos un Estado del bienestar,

una España de las autonomías y

fuimos, por fin, un país europeo que participaba de aquella comunidad, de

aquel desarrollo técnico

y social. Pero lo que entonces supuso la

heroicidad colectiva de una sociedad por muchos años

silenciada, lo que hace casi 50 años era una democracia nueva, quizá

temblorosa en sus reajustes, osada sin duda, pero inexperta, hoy

es un referente, una de las democracias más sólidas del mundo actual, un modelo

en Europa

La Constitución de 1978 ha permitido ni más ni menos que

la nuestra sea una democracia plena, capaz de adaptarse a las

transformaciones que el paso del tiempo requiere

Una Constitución que admite reformas, la tercera de ellas una reforma social

que hemos llevado a cabo en esta legislatura y ha conquistado avances en

derechos a través de la

modificación del artículo 49.

Somos un referente de progreso y de derechos

a nivel internacional, cuyas instituciones fortalecidas se hacen eco

de los múltiples avances sociales

y de una economía en constante crecimiento.

Somos un modelo de progreso social en Europa,

en igualdad, en derechos laborales y en protección social.

Somos líderes en transición ecológica y

competitivos en transición digital.

Somos punteros en transparencia y rendición de cuentas

Luchamos contra la desinformación y estamos entre los países con las

mejores condiciones para

ejercer el periodismo libre y veraz, condición sine qua non en una

democracia

Somos, en definitiva, un país definido por sus valores, solidaridad,

pluralidad,

diversidad, justicia, paz social, dignidad, igualdad, libertad

Y estos valores que nos definen y que se desprenden del texto de nuestra

norma básica son también

el motor que nos debe empujar a seguir trabajando por una sociedad aún más

próspera, por un país

aún más moderno e igualitario.

igualitario

Aún queda camino para cerrar algunas brechas,

solución verdadera a la profunda crisis de la vivienda o acercarnos a una

descentralización eficaz

y amplia. Fue la pensadora Hannah Arendt quien

dijo que la democracia ha de velar porque existe

un mundo común. Un mundo común, esto es, una realidad

colectiva donde más

allá de las diferentes posiciones podamos construir diques de protección

y garantía de los derechos humanos

Si hay algo que hoy en día está en crisis es ese mundo común.

Esa

realidad colectiva que durante décadas funcionó regida por un derecho

internacional basado en reglas

La erosión institucional que atravesa al mundo es palpable e innegable.

Las formas democráticas

se mantienen, pero comienzan a ser, en demasiados lugares, meras estructuras

vacías

No nos engañemos, no nos creamos a salvo.

Nuestra fortaleza democrática, que

la ha soportado duros envites y que se erigió en equilibrio a pesar de las

tensiones,

ha de seguir sosteniendo y permitiendo nuestra convivencia pacífica, nuestro

estado social y de derecho,

nuestra sociedad libre e igualitaria.

No bajemos la guardia, no caigamos en el

ensimismamiento, no seamos los extremos de un cuerpo que da bandazos en el

aire.

Estamos obligados y

obligadas a remar en la misma dirección.

El trabajo de asegurar nuestra democracia

es un trabajo comunitario.

Lo fue hace casi 50 años.

Lo es hoy y lo será

mañana. Le recordaba el poeta y arquitecto

catalán Joan Marguerite

a la ciudad de ayer, nos obligaste a amar con furia el porvenir.

La ciudad de ayer,

es ese empeño que la sociedad puso por conformar una realidad colectiva, un

bien común,

un lugar donde vivir dignamente y en paz.

La ciudad de ayer se ha convertido en la ciudad de hoy, el mismo espíritu

democrático y libre en cada esquina de nuestro territorio

Continuemos, pues, con el mandato.

Sigamos amando con furia el porvenir.

Honremos

esta constitución como hemos hecho hasta ahora, hagámosla efectiva,

cumplámosla,

protejámosla durante muchos, muchos años.

Muchísimas gracias

Armengol hace un llamamiento a "asegurar la democracia" en el acto por la longevidad de la Constitución

También han estado presentes en el acto de este martes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente del Senado, Pedro Rollán, el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, y la presidenta del Tribunal Supremo, María Isabel Perelló.

'Nuestra Constitución más longeva'

Desde su promulgación el 29 de diciembre de 1978, la Constitución española ha sido reformada en tres ocasiones: la primera, en 1992, permitió el sufragio de ciudadanos extranjeros en elecciones municipales; la segunda, en 2011, supuso la modificación del artículo 135 para incorporar el principio de estabilidad presupuestaria conforme a los compromisos europeos; y la última, en 2024 actualizó el artículo 49, para sustituir el término "disminuido" por el de "personas con discapacidad".

Tras el acto central, los reyes han visitado la exposición organizada por el Congreso —junto al Ministerio de la Presidencia y la agencia EFE— en la parte de abajo del hemiciclo bajo el título: "Nuestra Constitución más longeva. La Constitución de 1978. Un proyecto, un consenso, un país de derechos y libertades". Allí les han dado la bienvenida el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, el presidente de la agencia EFE Miguel Ángel Oliver y el director de Documentación, Biblioteca y Archivo del Congreso, darán la bienvenida a los reyes a la exposición.

En la exposición se puede ver el original de la Constitución, el ejemplar sobre el que juró el rey Felipe de Borbón en 1986, y la Princesa de Asturias, Leonor de Borbón, en 2023, y el que se utilizó para la proclamación de Felipe VI, entre otros documentos custodiados por el Archivo del Congreso. También se exponen imágenes relacionadas con el proceso constituyente y sus protagonistas, los ponentes constitucionales, los primeros diputados y diputadas, y el referéndum, entre otras fotografías históricas de estos 47 años.

Las formaciones nacionalistas no han acudido al acto

En este acto conmemorativo por la longevidad de la Constitución no han estado, como es habitual, ninguna de las formaciones nacionalistas con representación en el Congreso: Junts, ERC, EH Bildu, PNV, BNG.

Podemos, por su parte, mantiene un tono crítico con los actos de celebración de la Carta Magna, aunque sí que han asistido.

Por su parte, Vox ha anunciado que va a estar presente en el acto del hemiciclo, pero no en los actos posteriores.