Felipe VI reivindica la "legitimidad" de la Constitución y pide no caer "nunca en la complacencia de ver la obra completa"
- Armengol pide defender la Carta Magna más longeva ante "la erosión institucional que atraviesa el mundo"
- ERC, Junts, Bildu, PNV y BNG no asisten al acto al considerar que "no hay nada que celebrar"
El hemiciclo del Congreso ha acogido este martes el acto institucional presidido por los reyes Felipe y Letizia en las Cortes Generales para celebrar que la Constitución de 1978 se convierte esta semana en la más duradera de la historia de España, superando los 47 años de vigencia que tuvo la norma fundamental de 1876.
En su discurso, Felipe VI ha reivindicado la "legitimidad de origen" de la Carta Magna y su "credencial democrática" expresada en las urnas. El monarca ha remarcado que la "clave" de su duración es que el texto "no fue la voluntad de una parte de la sociedad contra otra".
11.07 min
Transcripción completa
don Felipe. Presidente
del Gobierno,
presidenta del Congreso de los Diputados, presidente del Senado..
Presidenta del Tribunal Constitucional y Presidenta del Tribunal Supremo y del
Consejo
General del Poder Judicial, vicepresidentas y ministros,
Presidente González, Diputados y Senadores,
también diputados y senadores de las Cortes Constituyentes,
autoridades, señoras y señores.
Agradezco, señora
presidenta, la invitación a la Reina y a mí para participar en este acto
y para mí es un honor volver a hablarles desde esta tribuna
Un acto en el que celebramos nuestra vigente Constitución,
de 1978 como la más longeva de nuestra historia
La longevidad es una cualidad ligada a los seres vivos
No se atribuye más que en sentido figurado a objetos ni a conceptos
Y sin embargo lo hacemos cuando hablamos de cosas o ideas
importantes que tienen una cierta trascendencia por las que incluso
sentimos
un afecto especial.
Las humanizamos. Así lo hacemos a
menudo con nuestra Constitución del 78.
Aunque muchos
hayamos nacido en fecha anterior a su promulgación, la mayor parte de la
memoria y
biografía de nuestra sociedad es ya esencialmente constitucional y
democrática. Con ella hemos crecido y madurado
Es nuestra referencia y la que esperamos legar a nuestros hijos.
No
podemos, no queremos, no sabríamos vivir siendo otra cosa que ciudadanos
libres. Por eso, más allá de los años que
cumpla, de su
longevidad, lo que hoy celebramos es su legitimidad de origen,
la voluntad del pueblo español libremente expresada en las urnas.
Esa
credencial democrática, mucho mayor
que la
de cualquiera de sus predecesoras, es la clave de su duración
No fue la voluntad de una parte de la sociedad contra otra
Ahí está el espíritu de concordia que impulsó el proceso constituyente
y que nos ha acompañado en tantos momentos de nuestra historia, según
recoge la exposición,
un proyecto, un consenso, un país de derechos y libertades que, a
continuación,
inauguraremos. Señorías, según otra metáfora
recurrente,
las constituciones son definidas como marcos, vigas y pilares de la
convivencia
Abundan en derecho constitucional los similes arquitectónicos, porque
el ordenamiento jurídico debe ser una arquitectura en cuyo interior se pueda
vivir
se pueda convivir. Esa visión puede llevarnos a entender
erróneamente, que la Constitución es una especie de habitación vacía
Nada más lejos de la realidad.
Si nuestra Constitución se ha convertido en la más longeva de nuestra
historia,
es por todas esas ideas que contiene libertad, igualdad,
justicia, solidaridad, pluralismo, unidad y
descentralización junto con la cohesión territorial y que articulan
entre muchas otras, nuestra convivencia democrática.
Así, para entender
el valor real de nuestra Constitución deberíamos ser capaces de imaginarnos
cómo seríamos
los españoles si no hubiéramos optado en el año 1978 por ese camino
por ese conjunto de ideas.
¿Cómo viviríamos
¿Podríamos expresarnos con la misma libertad?
¿Tendríamos la misma capacidad de
crecer, formarnos, establecernos, luchar por el futuro de nuestros hijos?
¿Podríamos, del mismo modo, desarrollar nuestra identidad y cultivar nuestras
tradiciones?
¿Contaríamos con los mismos instrumentos para denunciar injusticias
y arbitrariedades?
¿Tendríamos el mismo acceso a los servicios públicos?
¿Formaríamos
parte del proyecto europeo?
No es tarea fácil, en
particular para los españoles nacidos a partir de los años 80, imaginarse esa
España sin derechos ni libertades.
Pero no hace falta remitirse a tiempos remotos políticos
porque hoy, más allá de nuestras fronteras y más allá de las fronteras
de Europa,
esa es la realidad para miles de millones de personas que viven
a años luz de lo que significa un Estado social y democrático de derecho.
¿Cuántos hombres
y mujeres los sacrifican casi todo para que en su tierra arreigue el mismo
espíritu o
parecido que se contiene en nuestra Constitución, que ha sido
referente para tantos procesos de transición?
¿O cuántos directamente son perseguidos
tan solo por demandarlo, a algunos les cuesta incluso la vida
Por eso, volviendo a nuestro país, quiero recordar a todos los que se
dejaron la vida,
en el camino hacia la consolidación de nuestro régimen de libertades.
Pasado
mañana se cumplirán tres décadas del día en el que, tras el asesinato por la
banda terrorista ETA del
profesor Francisco Tomás Ivaliente y presidente del Tribunal Constitucional,
a
quien recordamos el viernes pasado en su universidad, mi universidad autónoma
de Madrid
Miles de españoles se lanzaron a las calles con las manos pintadas de
blanco, como ya habían hecho
los estudiantes tras el atentado en el propio campus de la universidad
Todas juntas esas manos componían un inmenso no
Un no a la violencia, un no al terror, un no a la barbarie
Y ahí estaba también la expresión de nuestros valores constitucionales
Aún así,
15 años más perduró ese terrorismo, su afán asesino y destructor
Otras amenazas terroristas aún persisten y seguimos luchando contra
ellas y combatiendo sus causas, como hacen..
muchos otros países de nuestro entorno, con la firmeza de nuestra democracia y
los mecanismos que nos proporciona el Estado de derecho y la cooperación
internacional
Señorías, vivimos tiempos difíciles e inciertos
que hacen aún más visibles las imperfecciones que, como toda obra
humana, tiene
nuestro marco institucional y normativo.
No pensemos que se debe a una
menor vigencia del ordenamiento constitucional, todo lo contrario
Es precisamente el espíritu crítico, la legítima insatisfacción, el afán por
seguir progresando, lo que nos acerca cada vez más a una realización
más plena de esos principios y valores.
No caigamos nunca en la complacencia de ver
la obra completa, ni tampoco en el derrotismo de pensar que el esfuerzo de
generaciones de
españoles ha sido o fue en vano.
Tengamos visión y
perspectiva. El camino recorrido por esta España
constitucional ha sido brillante
y el futuro no lo será menos siempre y cuando lo sigamos escribiendo
juntos. Al celebrar la longevidad de nuestra
Constitución,
tomamos conciencia de lo que nos debemos a nosotros mismos, como
ciudadanos,
como demócratas y como españoles.
Y esa conciencia
no se limita a la letra de la carta magna de nuestra ley de leyes, sino
que se extiende a todo el acervo constitucional, las leyes y las
instituciones
Nos obliga a su respeto, a su defensa, a su desarrollo y
fortalecimiento. La mejor manera de conmemorar la
Constitución
es cumplirla. Recordemos así en este acto
conmemorativo
que el mayor homenaje a la Constitución tiene lugar todos los días, a todas
horas,
Está en el esfuerzo, la entrega y el compromiso de los millones de
ciudadanos anónimos de nuestro país
con su futuro colectivo, con España.
Y ese, por encima de
cualquier otra efeméride es el auténtico motivo de celebración
Muchas
gracias
El rey, además, ha pedido "no caer nunca en la complacencia de ver la obra completa, ni tampoco en el derrotismo de pensar que el esfuerzo de generaciones de españoles ha sido en vano".
Por su parte, la presidenta del Congreso, Françina Armengol, ha pedido defender la Constitución más longeva de la historia de nuestro país ante "la erosión institucional que atraviesa el mundo".
11.19 min
Transcripción completa
Buenos días
a todos y a todas. Se abre la sesión
Majestades, presidente del Gobierno, presidente del Senado, presidente del
Tribunal Constitucional, presidenta del Tribunal Supremo, queridos diputados y
presidenta
senadores de la legislatura constituyente que hoy nos acompañáis
señores diputados y diputadas, senadores y senadoras, autoridades
varias, muy buenos días
Generales, sede de la soberanía popular, donde nos hemos reunido hoy en
sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado con motivo del
acto nuestra Constitución más longeva, bajo la presidencia de sus Majestades
los Reyes.
Majestades, les
agradecemos muchísimo su presencia en este acto institucional en homenaje a
nuestra Constitución
El hito que hoy celebramos es de Envergaruda.
La Constitución de 1978
ha consolidado su posición como la ley fundamental más longeva de la historia
de España
Hasta ahora, este título lo ostentaba la Constitución de la Restauración,
aprobada en 1873
marca que igualamos con el 47 aniversario.
Pero este año, 2026,
nuestra carta magna se sitúa a la cabeza de este ranking.
Este puesto es en sí mismo un éxito porque la longevidad en este caso
significa estabilidad,
cohesión, progreso y consensos.
Los valores que una democracia necesita para avanzar
robusta a través de los tiempos y las transformaciones sociales.
No
es baladí recordar que desde 1812 nuestra historia alberga un buen
conjunto de textos
constitucionales y que en cada uno de ellos podemos ahora descifrar más allá
de las normas
los deseos, aspiraciones y conflictos de las sociedades a los que pretendían
representar
La Pepa, inicio del constitucionalismo y símbolo del liberalismo.
El Estatuto Real de 1834.
La Constitución de 1837, efímera pero esencial
hacia el parlamentarismo.
La de 1845, una Constitución
de retroceso democrático.
La de 1869, que proclamó
la soberanía nacional y el sufragio masculino, un sistema parlamentario y
la separación
entre Iglesia y Estado.
La constitución de 1876, que permitió los turnos
pacíficos y fue excluyente con la población.
La de 1931, que llevó al país a
ser una república democrática y se recordará siempre porque permitió por
primera vez
el voto de las mujeres.
Aquel texto fue uno de los más renovadores y progresistas de su
tiempo, pero
se vio truncado, como tantas vidas en nuestro país, por el golpe de Estado,
la guerra civil y
la instauración de la dictadura franquista que duró hasta 1975, casi
cuatro décadas
La Constitución que hoy venimos a homenajear no es, por lo tanto, una
norma longeva que ha
sabido simplemente sostenerse a lo largo de los años.
Su permanencia da cuenta de una excepcionalidad
sin ambajes. Las circunstancias que acompañaron a
nuestra carta magna fueron, desde el inicio,
complejas, convulsas, podríamos decir.
Como siempre que una sociedad se resuelve
desde sus cimientos para traspasar una época.
La voluntad común de desmantelar las
estructuras anquilosadas de la dictadura y sustituirlas por un
flamante sistema
democrático fue y sigue siendo hoy el mayor de nuestros éxitos colectivos
año se cumplen 40
años de su fallecimiento en el preámbulo de la Constitución.
La nación española deseando
establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de
cuantas la integran en uso de su soberanía,
proclama su voluntad de garantizar la convivencia democrática dentro de la
Constitución,
y de las leyes conforme a un orden económico y social justo
Quienes asumieron la tarea de confeccionar un texto que estuviera al
nivel de los profundos cambios que exigía una sociedad
atenta y comprometida no lo tuvieron fácil, pero aquello se hizo, y se hizo
bien
Se consiguió el acuerdo, el diálogo, la escucha, la mirada ávida hacia
una ciudadanía que luchaba por transformarse, por convertir este país
en un estado de derecho
garante de la libertad y la igualdad.
Se identificaron los valores compartidos, se alinearon
los principios que todas y todas asumíamos como propios.
El proceso constitucional fue un proceso
aperturista y constructivo.
El pueblo votó en referéndum.
La inmensa mayoría
vigente
aceptando un texto que nos regula a todos y a todas y que ha durado más que
ningún otro, pero sobre todo,
que ha supuesto el mayor periodo de avances democráticos de nuestra
historia, la mayor transformación
el mayor progreso. Este año 2026 comenzaba con otra
celebración,
la de los 40 años de la adhesión de España a lo que hoy es la Unión Europea
Resulta imposible pensar nuestra Constitución sin pensar en Europa y es
inevitable recordar
que el minucioso diseño de los acuerdos necesarios para que nuestra democracia
echara a andar se encontraba
impregnada de europeísmo, de ese núcleo de anhelos y posibilidades futuras que
era
Europa, lugar de democracia, de libertades y de derechos.
La cuna del Estado del
bienestar, sin duda.
Sumarse a aquel proyecto era incrementar los índices de desarrollo
humano a
base de la agenda reformista de unas instituciones que, implantando modelos
fiscales avanzados,
fueron capaces de impulsar los consensos sociales.
Refundar España era..
estrenar Europa, adherirse a sus señas de identidad.
Todo aquello se hizo
en unos breves años que transformaron por completo nuestro país.
Dejamos atrás la dictadura,
implantamos la democracia, se estableció una monarquía parlamentaria,
se diseñó y se aprobó
una constitución, desplegamos las libertades y los derechos que durante
tanto tiempo habían sido
cercenados. Construimos un Estado del bienestar,
una España de las autonomías y
fuimos, por fin, un país europeo que participaba de aquella comunidad, de
aquel desarrollo técnico
y social. Pero lo que entonces supuso la
heroicidad colectiva de una sociedad por muchos años
silenciada, lo que hace casi 50 años era una democracia nueva, quizá
temblorosa en sus reajustes, osada sin duda, pero inexperta, hoy
es un referente, una de las democracias más sólidas del mundo actual, un modelo
en Europa
La Constitución de 1978 ha permitido ni más ni menos que
la nuestra sea una democracia plena, capaz de adaptarse a las
transformaciones que el paso del tiempo requiere
Una Constitución que admite reformas, la tercera de ellas una reforma social
que hemos llevado a cabo en esta legislatura y ha conquistado avances en
derechos a través de la
modificación del artículo 49.
Somos un referente de progreso y de derechos
a nivel internacional, cuyas instituciones fortalecidas se hacen eco
de los múltiples avances sociales
y de una economía en constante crecimiento.
Somos un modelo de progreso social en Europa,
en igualdad, en derechos laborales y en protección social.
Somos líderes en transición ecológica y
competitivos en transición digital.
Somos punteros en transparencia y rendición de cuentas
Luchamos contra la desinformación y estamos entre los países con las
mejores condiciones para
ejercer el periodismo libre y veraz, condición sine qua non en una
democracia
Somos, en definitiva, un país definido por sus valores, solidaridad,
pluralidad,
diversidad, justicia, paz social, dignidad, igualdad, libertad
Y estos valores que nos definen y que se desprenden del texto de nuestra
norma básica son también
el motor que nos debe empujar a seguir trabajando por una sociedad aún más
próspera, por un país
aún más moderno e igualitario.
igualitario
Aún queda camino para cerrar algunas brechas,
solución verdadera a la profunda crisis de la vivienda o acercarnos a una
descentralización eficaz
y amplia. Fue la pensadora Hannah Arendt quien
dijo que la democracia ha de velar porque existe
un mundo común. Un mundo común, esto es, una realidad
colectiva donde más
allá de las diferentes posiciones podamos construir diques de protección
y garantía de los derechos humanos
Si hay algo que hoy en día está en crisis es ese mundo común.
Esa
realidad colectiva que durante décadas funcionó regida por un derecho
internacional basado en reglas
La erosión institucional que atravesa al mundo es palpable e innegable.
Las formas democráticas
se mantienen, pero comienzan a ser, en demasiados lugares, meras estructuras
vacías
No nos engañemos, no nos creamos a salvo.
Nuestra fortaleza democrática, que
la ha soportado duros envites y que se erigió en equilibrio a pesar de las
tensiones,
ha de seguir sosteniendo y permitiendo nuestra convivencia pacífica, nuestro
estado social y de derecho,
nuestra sociedad libre e igualitaria.
No bajemos la guardia, no caigamos en el
ensimismamiento, no seamos los extremos de un cuerpo que da bandazos en el
aire.
Estamos obligados y
obligadas a remar en la misma dirección.
El trabajo de asegurar nuestra democracia
es un trabajo comunitario.
Lo fue hace casi 50 años.
Lo es hoy y lo será
mañana. Le recordaba el poeta y arquitecto
catalán Joan Marguerite
a la ciudad de ayer, nos obligaste a amar con furia el porvenir.
La ciudad de ayer,
es ese empeño que la sociedad puso por conformar una realidad colectiva, un
bien común,
un lugar donde vivir dignamente y en paz.
La ciudad de ayer se ha convertido en la ciudad de hoy, el mismo espíritu
democrático y libre en cada esquina de nuestro territorio
Continuemos, pues, con el mandato.
Sigamos amando con furia el porvenir.
Honremos
esta constitución como hemos hecho hasta ahora, hagámosla efectiva,
cumplámosla,
protejámosla durante muchos, muchos años.
Muchísimas gracias
También han estado presentes en el acto de este martes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente del Senado, Pedro Rollán, el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, y la presidenta del Tribunal Supremo, María Isabel Perelló.
'Nuestra Constitución más longeva'
Desde su promulgación el 29 de diciembre de 1978, la Constitución española ha sido reformada en tres ocasiones: la primera, en 1992, permitió el sufragio de ciudadanos extranjeros en elecciones municipales; la segunda, en 2011, supuso la modificación del artículo 135 para incorporar el principio de estabilidad presupuestaria conforme a los compromisos europeos; y la última, en 2024 actualizó el artículo 49, para sustituir el término "disminuido" por el de "personas con discapacidad".
Tras el acto central, los reyes han visitado la exposición organizada por el Congreso —junto al Ministerio de la Presidencia y la agencia EFE— en la parte de abajo del hemiciclo bajo el título: "Nuestra Constitución más longeva. La Constitución de 1978. Un proyecto, un consenso, un país de derechos y libertades". Allí les han dado la bienvenida el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, el presidente de la agencia EFE Miguel Ángel Oliver y el director de Documentación, Biblioteca y Archivo del Congreso, darán la bienvenida a los reyes a la exposición.
En la exposición se puede ver el original de la Constitución, el ejemplar sobre el que juró el rey Felipe de Borbón en 1986, y la Princesa de Asturias, Leonor de Borbón, en 2023, y el que se utilizó para la proclamación de Felipe VI, entre otros documentos custodiados por el Archivo del Congreso. También se exponen imágenes relacionadas con el proceso constituyente y sus protagonistas, los ponentes constitucionales, los primeros diputados y diputadas, y el referéndum, entre otras fotografías históricas de estos 47 años.
Las formaciones nacionalistas no han acudido al acto
En este acto conmemorativo por la longevidad de la Constitución no han estado, como es habitual, ninguna de las formaciones nacionalistas con representación en el Congreso: Junts, ERC, EH Bildu, PNV, BNG.
Podemos, por su parte, mantiene un tono crítico con los actos de celebración de la Carta Magna, aunque sí que han asistido.
Por su parte, Vox ha anunciado que va a estar presente en el acto del hemiciclo, pero no en los actos posteriores.