Los cinco jóvenes fallecidos en el incendio tenían entre 14 y 18 años y usaban el trastero como lugar de reunión
- Las víctimas eran alumnos de los dos institutos de secundaria del municipio, el Antoni Pous y el del Ter
- El Ayuntamiento decreta tres días de luto y la comunidad marroquí se muestra "destrozada" por la pérdida
La localidad barcelonesa de Manlleu se encuentra conmocionada tras el incendio declarado la noche de este lunes en el número 66 de la calle Montseny. El fuego, originado en un trastero situado en la azotea de un inmueble de cinco plantas, ha acabado con la vida de cinco jóvenes de entre 14 y 18 años. Según han informado fuentes de la delegación del Govern, la mayoría de los fallecidos eran menores de edad.
Estudiantes de la localidad
La identidad de los fallecidos ha trascendido a través de su entorno cercano. Un grupo de amigas de las víctimas ha detallado a la agencia Efe que los jóvenes son M.Z. (15 años), M.B. (16 años), A.A. (15 años), M.M. (14 años) y A.B. (entre 17 y 18 años).
Tres de ellos cursaban sus estudios en el Instituto Antoni Pous y los otros dos en el Institut del Ter, ambos centros educativos de Manlleu. Ante la magnitud de la tragedia, se han desplazado equipos de apoyo psicológico a los institutos para atender a los alumnos, aunque finalmente las clases han sido suspendidas durante la jornada.
Punto de encuentro habitual
El lugar del siniestro era un trastero que, según los Mossos d’Esquadra, no estaba habilitado como vivienda, sino que los jóvenes utilizaban como local de reunión y encuentro. Vecinos del inmueble han explicado que la puerta de entrada al edificio solía estar abierta, lo que facilitaba que chicos de la zona subieran a la azotea para "pasar el rato".
Hanna, una vecina del edificio, ha relatado a RTVE la tristeza que embarga a la comunidad: "Los conocíamos... eran jóvenes menores de edad". Por su parte, Malika, amiga de la madre de una de las víctimas, ha expresado que la comunidad marroquí local está "feta pols" (destrozada) tras conocer la noticia.
Tras el reciente suceso, Jaouad, allegado de los jóvenes implicados, ha insistido a RTVE Noticias que el inmueble no es una vivienda, sino un punto de reunión informal: "Es un local como cuando buscábamos de pequeños para pasar la tarde", ha explicado subrayando que los chicos no vivían allí y que, a lo sumo, contaban con un par de sofás para descansar.
Visiblemente afectado, Jaouad ha destacado el arraigo de los jóvenes en el barrio al afirmar que son chicos "nacidos y que han crecido aquí", lo que ha dejado a la comunidad sumida en el dolor. "Estamos muy conmocionados, es una noticia muy fuerte", ha añadido recordando que la tragedia coincide con el inicio del Ramadán, una situación que ha descrito como especialmente "jodida" para la comunidad musulmana.
Una comunidad muy unida
La zona está estrechamente vinculada a la vida escolar de Manlleu. Las víctimas eran alumnos de los dos centros de secundaria de referencia en el municipio: el Instituto Antoni Pous y el Institut del Ter. La cercanía de estos centros al lugar donde solían reunirse los jóvenes ha provocado que el impacto emocional se extienda rápidamente por todo el barrio, donde decenas de vecinos se han acercado este martes para seguir de cerca las labores de la policía científica.
El barrio destaca por la presencia de una importante comunidad marroquí, que se ha mostrado especialmente afectada, ya que las víctimas pertenecían a este colectivo. La conmoción es visible en las calles adyacentes a la calle Montseny, donde familiares y amigos de los menores intentan asimilar lo ocurrido en un espacio que, hasta la noche del lunes, era simplemente un lugar de ocio juvenil.
Un barrio de mayoría magrebí
El barrio de l'Erm, uno de los catorce distritos que conforman Manlleu, es un entorno marcado por su origen como núcleo al margen del casco histórico. Construido en la década de 1960 para absorber con rapidez las corrientes migratorias procedentes de diversos puntos de España, este crecimiento precipitado consolidó un paisaje de grandes bloques plurifamiliares, como Can Mateu y Can Garcia, que presentan una densidad de población sin precedentes y arrastran deficiencias urbanísticas desde su planificación inicial.
En las últimas décadas, esta fisonomía de barrio obrero ha evolucionado mediante la llegada de nuevas oleadas migratorias, donde destaca especialmente el arraigo de la comunidad de origen magrebí. Esta transformación sociodemográfica es especialmente visible en l'Erm, donde el índice de población extranjera alcanza ya el 32,5% (padrón municipal de 2025), una cifra algo superior al 24,7% de la media global del municipio según la estadística de la Diputación de Barcelona. Esta concentración convierte al barrio en el principal exponente de la multiculturalidad de Manlleu, situando a la población magrebí —estimada en 1.500 personas— como un actor central de su vida social, educativa y comercial.
Investigación y duelo oficial
El aviso del incendio se recibió a las 21:10 horas. Al llegar al lugar, los Bomberos de la Generalitat localizaron a una primera víctima en parada cardiorrespiratoria y, posteriormente, hallaron los otros cuatro cuerpos en el interior del trastero. Otras dos jóvenes residentes en Torelló, que también se encontraban en el lugar, lograron escapar de las llamas con heridas leves.
La Unidad de Investigación de los Mossos d’Esquadra de Osona mantiene abierta una investigación para esclarecer las causas del fuego. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Manlleu ha decretado tres días de luto oficial y ha convocado un minuto de silencio en señal de respeto a las familias de los jóvenes fallecidos. Pese a la aparatosidad del incendio, el arquitecto municipal ha confirmado que el edificio no sufre daños estructurales, por lo que el resto de los vecinos han podido regresar a sus casas.
Con el luto ya decretado, la investigación se centra ahora en lo inexplicable: el origen de unas llamas que lo devoraron todo y el motivo por el cual la puerta de ese refugio juvenil se convirtió, trágicamente, en una trampa sin salida para cinco adolescentes de Manlleu.