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La jueza ve indicios de homicidio imprudente en el incendio de dos discotecas de Murcia en octubre de 2023

  • Señala a seis investigados, entre ellos los responsables de los locales, el organizador de la fiesta y el técnico de la obra
  • La instructora cree que hay "indicios suficientes" para responsabilizarles de las 13 muertes
Las víctimas del incendio de las discotecas de Murcia piden justicia en el aniversario de la tragedia
Imagen de cómo derriban las discotecas incendiadas Marcial Guillén / EFE
RTVE.es

La jueza que instruye la causa abierta por el incendio de 2023 en dos discotecas de Murcia, en el que murieron 13 personas, ha concluido que hay "indicios suficientes" para señalar a seis personas como posibles responsables de un delito de homicidio por imprudencia.

Los hechos tuvieron lugar el 1 de octubre de 2023 en el polígono de Atalayas, cuando un fuego iniciado en una discoteca se extendió con rapidez por todo el local e incluso en otro adyacente. En su auto, la magistrada de la plaza 3 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Murcia ha determinado que "existen indicios racionales" de que los hechos investigados pueden ser constitutivos de infracción penal.

Señala a los responsables de las discotecas, al organizador de la fiesta celebrada esa madrugada y en la que se inició el fuego y al técnico proyectista que intervino en la configuración del local, si bien el auto conocido este viernes no es firme y cabe recurso ante la Audiencia Provincial, según consta en un comunicado difundido por el Tribunal Superior de Justicia de Murcia.

Chispas contra el techo y un fuego que se propagó con rapidez

La discoteca había instalado para la trágica fiesta dos máquinas generadoras de "chispas de fuego frío". Su sistema, alimentado con titanio, podía alcanzar temperaturas de hasta 452 grados y la jueza sospecha que las máquinas se situaron demasiado cerca del techo, hasta que este “comenzó a arder en el punto justo donde chocaban las chispas”. Las llamas se propagaron con rapidez y llegaron al establecimiento contiguo, matando a trece personas que estaban en la primera planta y que no tuvieron tiempo a abandonar el local.

Las dos discotecas compartían una única nave industrial, después de una división para la que no se habrían solicitado las licencias municipales correspondientes. Esta obra, que carecía de garantías de seguridad, "tuvo relevancia en la propagación del fuego de un establecimiento a otro, así como en sus consecuencias”, reza el auto de la jueza, en el que se apunta a la ausencia de elementos de resistencia al fuego, la falta de una franja de protección en la cubierta, la ausencia de puertas de seguridad y la existencia de conductos de climatización compartidos.

El último tren - Dos años del incendio de la discoteca Teatre y Fonda Milagros

Además de los posibles delitos de homicidio, la jueza instructora mantiene abierto el procedimiento por trece delitos de lesiones por imprudencia grave, en alusión a los heridos y por presuntas violaciones de los derechos de los trabajadores, ya que "existen indicios de incumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales en materia de seguridad frente a incendios".

En cambio, accede al sobreseimiento provisional de las investigaciones sobre los funcionarios municipales y el responsable de seguridad del local, por entender que sus respectivas actuaciones no guardan una relación causal con el incendio.

La publicación del auto lleva al procedimiento a una nueva fase procesal en la que debe terminar de concretarse la acusación con respecto a las personas investigadas y, si así se determina, abrir juicio oral contra ellos.