Los líderes mundiales se reúnen en Múnich con un orden internacional "bajo destrucción"
- La Conferencia de Seguridad de Múnich reúne a más de 60 jefes de Estado y de Gobierno
- El informe del foro señala a Trump como el principal líder mundial que se ha propuesto demoler el orden liberal actual
"Bajo destrucción". Es el título del informe de 120 páginas que la Conferencia de Seguridad de Múnich ha publicado en vísperas del evento y que sirve de base para los debates previstos con cerca de 60 jefes de Estado y de Gobierno, que se reúnen en Baviera entre el 13 y el 15 de febrero.
Dice el texto gráficamente que el mundo ha entrado en una fase de políticas aplicadas “con bolas de demolición” en lugar de “reformas cuidadosas y correctivas”. Y señala directamente a Estados Unidos. Asegura que la Casa Blanca es el más prominente ejemplo de aquellos que prometen liberar a su país de las ataduras del orden internacional actual para tratar de “construir una nación más fuerte y próspera” a costa de dinamitar las reglas que la primera potencia mundial dibujó a partir de 1945.
La alianza a ambos lados del Atlántico es “la columna vertebral” de la Conferencia de Seguridad. Se trata de una entidad privada que nació hace más de 60 años a pocos kilómetros del Telón de Acero, en el seno de una Alemania Federal protegida y custodiada por Washington con decenas de miles de soldados. Hoy el equipo de investigación del foro se pregunta por los resultados de los “bulldozers” y las “motosierras” contra los organismos multilaterales en un mundo en que las relaciones transaccionales han orillado la cooperación honesta, donde el interés privado prevalece sobre el público y cuando las potencias hegemónicas regionales se imponen a las normas internacionales.
Políticas de destrucción de las que Donald Trump, dice el foro, es el principal instigador. El informe vaticina que el nuevo mundo al que el magnate neoyorkino quiere dar forma puede beneficiar a los más ricos y privilegiados en lugar de a las clases medias y bajas que, “irónicamente, han puesto sus esperanzas” en esta estrategia.
El elefante en la habitación
En palabras del presidente del foro y exembajador de Alemania en Estados Unidos, Wolfgang Ischinger, es momento de enfrentarse al “elefante en la habitación”. Una imagen animada de un elefante ha sido el hilo conductor de la presentación en vídeo de la nueva edición de la conferencia, con imágenes en las que las excavadoras echaban abajo un ala de la Casa Blanca por orden del actual presidente. Un elefante es también el símbolo del Partido Republicano de Estados Unidos.
Ischinger rememora el discurso en Múnich del vicepresidente estadounidense Vance el año pasado, apenas 20 días después de la toma de posesión de la nueva administración en Washington. Desde el atril, ante los líderes europeos y en vísperas de las elecciones federales alemanas, Vance criticó el cordón sanitario en torno a la ultraderecha en Alemania y que no hubiera políticos de Alternativa para Alemania invitados a la conferencia, tildó de censoras a las instituciones comunitarias por tratar de combatir la desinformación y los bulos en redes sociales y acusó a los países europeos de abrir sus puertas de forma incontrolada a millones de emigrantes y así postergar, según él, el cristianismo frente al islamismo. Un colapso civilizatorio y cultural que había que detener con terapia de choque.
“Hay un nuevo sheriff en la ciudad”, proclamó en referencia a Trump y a un nuevo régimen, frente al estupor de una bancada que apenas ensayó unos pocos aplausos cuando concluyó el discurso.
Un año después, mientras los investigadores de la conferencia confeccionaban su informe para el evento, Estados Unidos detenía a Maduro y se lo llevaba de Venezuela y amenazaba con una invasión militar de Groenlandia, territorio soberano de un socio de la OTAN. El presidente Trump ha calificado a Gaza, donde han muerto cerca de 20.000 niños, como una “preciosa propiedad” para un promotor inmobiliario y presiona a Ucrania para que acepte las condiciones de Rusia para detener la guerra. Su único límite, como él mismo dijo, es “su propia moralidad”.
El informe de la Conferencia concluye que desde Europa se percibe la nueva política de seguridad de Estados Unidos en el continente como volátil y sujeta a la condicionalidad y las coerciones. Sus analistas interpretan que las democracias europeas y la propia arquitectura comunitaria se sienten atacadas y humilladas mientras el presidente Trump alaba a los hombres fuertes de países autoritarios, una retórica particularmente evidente en la diferencia de trato con Rusia. Mientras acusa de censura a las democracias del Viejo Continente, no tiene una palabra para la implacable persecución del Kremlin contra medios de comunicación independientes, periodistas y disidentes rusos.
El informe dice también que Pekín ocupa silenciosamente los espacios que Washington abandona. China ya ha superado a Estados Unidos en misiones diplomáticas en el mundo.
Eso no va a ocurrir este fin de semana en Múnich, donde el secretario de Estado Marco Rubio acude con una delegación de medio centenar de congresistas y también representantes demócratas como los gobernadores de California, Gavin Newsom; Michigan, Geretchen Whitmer; la alcaldesa de Boston, Michele Wu; o la diputada Alexandria Ocasio-Cortez.
En el foro estarán también la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, junto a quince jefes de Estado y de gobierno europeos. El canciller alemán Merz ofrecerá el discurso de apertura de la conferencia.
La organización ha anunciado que en esta edición el premio anual que lleva el nombre del fundador de la conferencia, Ewald von Kleist, no se otorgará a una personalidad destacada sino al pueblo ucraniano en su conjunto. Se espera la participación del presidente Zelenski.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha cancelado su asistencia por el tiroteo en una escuela en el oeste del país. El líder canadiense había pronunciado el más encendido discurso contra la nueva política estadounidense en el Foro Económico Mundial en Davos. "El viejo orden no va a regresar y no deberíamos llorar por ello. La nostalgia no es una estrategia. Desde la fractura podemos construir algo más grande, mejor, más fuerte y más justo", propuso. Fue el orador más celebrado, a tenor de los aplausos que concitó, tal como comprobamos los periodistas que estuvimos allí. Todo un síntoma.
El presidente español Pedro Sánchez también acudirá, tras cancelar su participación en Davos en enero por el accidente ferroviario en Córdoba.
El presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), Wolfgang Ischinger, durante una rueda de prensa este lunes en Berlín EFE/EPA/CLEMENS BILAN
La Conferencia de Seguridad de Múnich no ha invitado a representantes del Gobierno de Irán por las “masacres” perpetradas contra los ciudadanos del país, en palabras de Ischinger. Sí participarán miembros de la oposición.
Y quien regresa es la ultraderecha alemana. Expulsada del evento desde 2022, Alternativa para Alemania ha tratado de presionar a la organización a través de los tribunales y también de sus contactos con la administración Trump. El año pasado, el vicepresidente Vance se reunió con la colíder del partido Alice Weidel en un hotel en Múnich.
Este año, tres parlamentarios han recibido invitaciones y el partido se jacta de que ha sido gracias a sus contactos en Washington. Mientras el foro sostiene que abrir las puertas a algunos representantes de segunda fila no obedece a ninguna coacción sino a una simple realidad: que son la primera fuerza política en la oposición en Alemania. Ni Weidel ni el otro líder del partido, Tino Schrupalla, han conseguido un pase que les permita compartir espacio con los líderes mundiales en Múnich.