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De la tragedia en Alcalá 20 a la de Murcia: la seguridad en las discotecas, en el punto de mira 40 años después

  • Abogados y patronal defienden que la normativa es suficiente, pero no se cumple en todos los casos
  • Los expertos consultados recomiendan, en caso de peligro, prestar atención a las vías de evacuación

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La seguridad en las discotecas, en el punto de mira 40 años después
Imagen de las discotecas de Murcia tras el incendio

El 17 de diciembre de 1983 tuvo lugar en Madrid la mayor tragedia vivida en un local de ocio nocturno en España. Eran las cinco de la mañana cuando una chispa prendió una cortina de la famosa discoteca Alcalá 20. Murieron 81 personas. Entonces la normativa se volvió más exigente, muchas de las medidas de seguridad en este tipo de salas pasaron de ser meras recomendaciones a convertirse en obligatorias y se puso coto a los materiales inflamables o al exceso de aforo.

Sin embargo, 40 años después, el suceso ha vuelto a la mente de todos tras el trágico incendio ocurrido en la madrugada del 1 de octubre en una discoteca de Murcia. Aún se desconocen las causas, pero la sala operaba sin licencia y tenía una orden de cese de actividad desde el año 2022. Han muerto 13 personas.

El caso del Alcalá 20 forzó a la Administración a endurecer la normativa para los locales nocturnos. En el momento del suceso, las salidas de emergencia se encontraban taponadas, el extintor estaba caducado y la manguera no disponía de caudal suficiente para apagar las llamas. Además, ni las luces de emergencia ni las vías de evacuación se ajustaban a la legalidad, con el peligro añadido de poseer una decoración de más de 5.000 kilos de textiles altamente combustibles.

“Entonces no existía la normativa autonómica que regula hoy los espectáculos y el ocio nocturno, era competente la Administración central porque la Comunidad de Madrid prácticamente acababa de constituirse”, apunta a RTVE.es el presidente de la sección de Responsabilidad Civil del Colegio de la Abogacía de Madrid, Manuel Castellanos, quien formó parte de una de las acusaciones particulares en el proceso judicial.

El caso tardó más de diez años en resolverse y no fue hasta abril de 1994 cuando la Audiencia Provincial dictó sentencia: se condenó a dos años de prisión por un delito de imprudencia temeraria a los cuatro propietarios de la sala, al autor de la instalación eléctrica y a un inspector del Ministerio de Interior por no realizar una revisión adecuada en materia de prevención de incendios, cuya pena rebajó posteriormente el Tribunal Supremo. Además, se declaró la responsabilidad civil del Ministerio, al que condenaron a pagar cerca de 2.000 millones de pesetas (unos 12 millones de euros) en indemnizaciones.

La clave podría estar en la orden de cese de actividad

En el caso de Murcia, el juez ha decretado de momento el secreto de las investigaciones y ha abierto diligencias penales por lo que considera 13 homicidios imprudentes. Sin embargo, mientras se investigan las causas, la misma pregunta sobrevuela el ambiente: ¿cómo es posible que un suceso de este tipo se repita cuarenta años después pese al endurecimiento de la legislación? La clave podría estar en la orden de cese de actividad, coinciden los expertos consultados.

“Se trata de órdenes que dicta el Ayuntamiento y que deben cumplir los empresarios, pero a veces no lo hacen porque solo se enfrentan a sanciones administrativas. De hecho, muchos propietarios prefieren tener su local abierto, pese a pagar el importe de la multa, porque el beneficio por la facturación es mucho mayor”, explica Castellanos. Otra cosa, añade, es “que la discoteca tenga una orden de clausura, que debe ejecutar el consistorio”.

En ese caso, si la policía clausura el local, el hecho de levantar el precinto es penalmente perseguible. “Pero en este caso no creo que haya sido así, porque puede ser que haya una orden de cese de actividad, pero no se haya notificado la orden de clausura”, apunta el abogado. Juan Esteban Ramírez, dueño de La Fonda Milagros, aseguró este lunes que nunca le notificaron el "cese de la actividad" del local.


La discoteca Fonda Milagros, donde se sospecha que comenzaron las llamas, era el resultado de la división en dos de la discoteca contigua Teatre. Pero ninguno de los dos locales tenía el permiso del Ayuntamiento de Murcia, gobernado entonces por el PSOE: el 27 de junio de 2019, el local Teatre presentó una comunicación de modificación de la actividad para dividir ese local en dos, si bien fue denegada el 10 de enero de 2022.

Apartados dos funcionarios del Ayuntamiento

Sin embargo, el cierre nunca llegó a efectuarse. ¿Por qué? “Ese es el tema”, dijo el exconcejal de Urbanismo, Andrés Guerrero, quien descargó toda la responsabilidad en los empresarios. Apenas 24 horas después, el Ayuntamiento dio la orden de apartar a los funcionarios que intervinieron en el expediente.

De esta forma, la investigación también tratará de dilucidar si algún funcionario o cargo público del Ayuntamiento de Murcia tiene responsabilidad en la tragedia, tal como sucedió en el caso del Alcalá 20. Así lo confirmó el Fiscal Superior de Murcia, José Luis Díaz Manzanera, una acción que tiene como objetivo aclarar si ha habido algún tipo de conducta que haya incumplido con la ley "de forma activa u omisiva".

“Si el Ayuntamiento hubiese precintado el local, no habría muerto nadie”, advierte a RTVE.es Enrique Vélez Dorado, presidente del despacho de abogados con el mismo nombre. Como jurista, considera que parte de la responsabilidad recae en el consistorio y también en los funcionarios, “dando por válida la información de que existía una orden de cese de actividad que no se ejecutó a través de la correspondiente orden de precinto”.

Si el Ayuntamiento hubiese precintado el local, no habría muerto nadie

En su opinión, el “problema radica en la falta de cumplimiento y la falta de revisión” de estos locales, además de la sustitución de licencias por las llamadas “declaraciones responsables”, que en muchos casos suponen una relajación de la normativa.

Pese a todo, Díaz Manzanera recuerda que estamos en una fase muy inicial del proceso y alerta de que la causa previsiblemente se alargará en el tiempo debido a su complejidad. Pero de seguir el recorrido, las penas que pueden llegar a imponerse pueden llegar a los nueve años de prisión por cada fallecido.

Murcia y otras ciudades toman medidas

Con este objetivo, los investigadores recabarán cuantos datos e informes sean necesarios de los distintos servicios municipales, con el fin de esclarecer lo ocurrido con la orden de cierre. “El descontrol que tuvo el Ayuntamiento es tal que se llevaron a cabo dos inspecciones de dos concejalías distintas, una de Urbanismo y otra de Sanidad, que no sabía que en la puerta de al lado había una orden de cese de actividad”, subraya el abogado Manuel Castellanos, quien apunta a que “esas lagunas” son las que “aprovechan los empresarios para seguir con su actividad”.

De hecho, no se trata de un caso aislado. El propio Ayuntamiento de Murcia ha reconocido que hay más locales en esta situación, que tienen una orden municipal de cese de actividad pero que siguen abiertos. De momento, y a raíz de las revisiones llevadas a cabo en otras discotecas tras el suceso, los servicios de inspección del consistorio han precintado y procedido al cierre de cuatro locales, según apunta Efe.

Además, otros ayuntamientos repartidos por toda España se han puesto manos a la obra. Es el caso de Madrid, Valencia, Sevilla o Málaga. “No está de más hacer repaso”, señaló el alcalde de Alicante, Luis Barcala, quien anunció que la ciudad revisará las licencias de todas las discotecas para dar "tranquilidad" a los usuarios.

Los testimonios, esenciales en la investigación

Por otro lado, también se investigan las causas del suceso. Y, para ello, serán esenciales los testimonios de los clientes que estaban esa noche en alguna de las dos discotecas, a los que la Policía Judicial ya ha tomado declaración.

Varios coinciden en que vieron salir llamas de los conductos del aire acondicionado, situados en el techo de la primera planta de la Fonda Milagros, donde se encontraron las 13 víctimas mortales. Desde ahí, el fuego se extendió a las dos discotecas contiguas: Teatre y Golden. Otros señalan que el fuego "venía de la zona trasera al espacio que ocupan los DJ", junto a la pared que comunica ambos locales.

Los testigos relatan cómo vivieron desde dentro la tragedia del incendio en Murcia

Que el local cumpliese las medidas de seguridad también se ha puesto en entredicho por parte de algunos testigos, sobre todo en lo relativo a las salidas de emergencia. Se trata de un mecanismo “vital” para garantizar la supervivencia en accidentes de este tipo, como apunta a RTVE.es el profesor del Máster en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Iván Fernández Suárez.

Entre otras medidas, recalca que estos locales deben tener “un plan de emergencia y evacuación”, que establezca un itinerario marcado con el recorrido y señalización concreta. “Puede ser una estampida de personas, puede ser una amenaza de bomba, una inundación, un incendio... cualquier situación de emergencia tiene que estar recogida en un plan de este tipo”, recalca.

En concreto, con el fin de prevenir un incendio como el que ha ocurrido en ese caso, la normativa exige que los pasillos cuenten con un ancho determinado en función del aforo, que prevenga las aglomeraciones; que las escaleras tengan una inclinación y un tamaño de los escalones concretos para evitar caídas; mientras que las salas estén compartimentadas para que las paredes actúen de cortafuegos.

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Además, el experto insiste en la importancia de contar con “personal formado”, bien para guiar ese proceso de evacuación o para prestar una atención inicial a los clientes, por ejemplo en caso de primeros auxilios, a la hora de usar un extintor o una manguera contra incendios. “Pero claro, la actividad de la que estamos hablando es muy compleja porque en ocasiones no tiene personal indefinido, sino que acude unas horas determinadas los fines de semana y por temporadas, y a veces ni siquiera es de la propia plantilla”, denuncia.

La patronal defiende que la normativa se cumple

El portavoz de la patronal del ocio nocturno España de Noche, Vicente Pizcueta, defiende en RTVE.es que nuestro país tiene “los locales más seguros de Europa” y que la normativa es una “de las más exigentes”. “Otra cosa es que el sistema no sea perfecto. En Murcia ha habido un problema puntual, como seguro que en otros sectores hay incumplimientos puntuales de una persona en cuestión”.

En su opinión, el hecho de dividir un local en dos sin los correspondientes permisos es un asunto “temerario” y por el que “hay que exigir que se depuren las responsabilidades oportunas”. Así, transmite “tranquilidad” por parte de un sector que da cobertura a 600.000 personas todos los fines de semana y en el que no ocurría un suceso de este tipo "desde el siglo pasado".

“El Ayuntamiento enseguida ha detectado su fallo interno y también está adoptando decisiones, lo cual es de agradecer; pero aquí el sector solo puede dar un mensaje de colaboración con la administración en todo lo que sea y cualquier medida complementaria”, concluye.

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Prestar atención a vías de evacuación o extintores

Con todo, el reciente suceso de Murcia pone de relieve la importancia de cuidar las medidas de seguridad en los locales de este tipo, bien sea la disposición de los elementos inflamables, o de otros de prevención como los extintores o las puertas de evacuación. “Aunque no es nuestra obligación, es normal que durante las semanas posteriores a un suceso de este tipo estemos en alerta”, apunta el profesor de la UNIR.

Por ello, recomienda localizar siempre que podamos las vías de evacuación, más allá de los extintores o mangueras contra incendios, y evitar siempre que podamos las aglomeraciones.

El experto advierte de que se aproximan fechas específicas en el calendario como Halloween o Navidad en la que los locales se engalanan y se llenan de decoración de plástico inflamable, que pueden suponer “un grave riesgo para la seguridad”. “Pensamos qué bonita nos va a quedar la foto para Intagram y no somos conscientes de que una pequeña chispa puede provocar un cortocircuito en cuestión de segundos y repetir una situación que está en nuestra mano poder evitar”, sentencia.