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Los cristianos LGTBI reclaman su sitio: "Sería un buen paso que desde los púlpitos se hiciera pedagogía de la inclusión"

  • La comunidad cristiana Crismhom cumple dos décadas
  • Piden al papa León XIV gestos que retomen la visión aperturista de Francisco
La comunidad LGTBI reclama su sitio en la Iglesia Católica
La comunidad LGTBI reclama su sitio en la Iglesia Católica Massimo Valicchia/NurPhoto via Getty Images
JAVIER JIMÉNEZ BAS

"Creo que sería un buen paso que desde los púlpitos se hiciera pedagogía de la inclusión y de la diversidad". Así se expresa Juani, una mujer que se define como LGTBI y feminista y que forma parte de Crismhom, una comunidad cristiana LGTBI que lleva casi 20 años funcionando en Madrid. Habla con RTVE Noticias a solo unos días de que León XIV llegue a España en una visita que el colectivo acoge con alegría, pero también con cierto escepticismo. 

"Consideramos que estamos invitados a participar y queremos también formar parte de esa parte del pueblo de Dios", señala Óscar, miembro también del colectivo Crismhom desde su fundación en el año 2006.

Los "dubitativos" pasos del Vaticano 

La actitud de la Iglesia católica frente a la realidad LGTBI es una de esas cuestiones que siempre están encima de la mesa sin llegar a abordarse abiertamente. De ahí que la cuestión de fondo consista en dilucidar cuál es la posición de León XIV ante la diversidad afectiva y sexual. Comparar su primer año de papado con algunos de los gestos que llevó a cabo Francisco, su antecesor, entre 2013 y 2025, permite obtener una instantánea de este diálogo. "Nos gustaría que hubiera una continuidad con lo que hizo Francisco, que permitió la bendición de parejas del mismo sexo", explica Óscar. "Abrió un poco más la Iglesia al colectivo LGTBI. Me gustaría que León XIV continuara con esos pasos adelante que todavía son pequeños, pero no dar pasos hacia atrás", añade. 

Las declaraciones del pontífice al poco de asumir su cargo, cuando apoyó de forma explícita el modelo de familia tradicional y heterosexual, atenuaron el entusiasmo de quienes esperaban un discurso más aperturista. "Fue un primer golpe", reconoce el activista. "Nos hizo decir: ¿hacia dónde va?". 

Juani incide en esa idea. "Su primer año ha consistido en nadar y guardar la ropa. Él tiene otro carisma diferente al de Francisco. Quiere seguir más o menos la misma línea, pero de otra manera, más popular, más discreta. Es verdad que no ha dado un paso adelante ni para el movimiento LGTBI, ni para el movimiento de las mujeres. Entonces, de alguna manera, plantea una continuidad, pero también un estancamiento con respecto a la evolución que había con Francisco. De hecho, cuando fuimos a Roma, ni siquiera recibió al colectivo LGTBI. Que reciba a todo el mundo y no nos reciba a nosotros... para mí eso es un desprecio".

Más de un millar de católicos LGTBIQ+ cruzan por primera vez la Puerta Santa del Vaticano

Juani se refiere a las celebraciones del Jubileo en 2025. Aunque por primera vez diversos colectivos LGTBI estuvieron invitados a participar en algunas celebraciones, estas no incluyeron la presencia directa del papa ni se tradujeron en un diálogo explícito. 

El "doble armario" y el matrimonio igualitario

Durante estas dos décadas, el movimiento ha vivido altibajos: indicios de diálogo y situaciones de tensión. "Cuando nosotros empezamos en el activismo hace 20 años, los colectivos LGTBI estaban muy de uñas con los LGTBI cristianos, y dentro de la Iglesia, el tema tampoco se hablaba, estaba mal visto", recuerda Óscar. "Siempre se habla del doble armario: el de las personas LGTBI en las iglesias, y el de los cristianos en los colectivos LGTBI. Durante estos años, por nuestra experiencia, lo que vemos es que hay muchas personas que tienen el carnet LGTBI dentro de la Iglesia. No es al revés".

De hecho, los primeros pasos de Crismhom coincidieron con un periodo especialmente tenso para el colectivo: la aprobación del matrimonio igualitario en 2005, que vino acompañado por una ofensiva abierta por parte de la Conferencia Episcopal. "La Iglesia salió en bloque a manifestarse en contra del matrimonio igualitario. Muchas personas LGTBI apostataron, y a las a las personas cristianas LGTBI nos veían como traidoras. Pensaban que estábamos traicionando la causa".

Poco a poco, esta confrontación en el seno de los movimientos LGTBI ha ido atenuándose. Un motivo podría ser el surgimiento de voces que, desde las nuevas generaciones, defienden que es posible vivir la fe católica -y sus ritos y su religiosidad- desde posiciones queer, tal y como planteaba el documental Dolores, guapa (Jesús Pascual, 2021). Pero, de fondo, está el trabajo constante, diario y a veces anónimo de comunidades cristianas como Crismhom o Ichthys (en Sevilla), que luchan por normalizar la presencia de sus integrantes en la vida litúrgica y pastoral. "La Iglesia católica tiene su catecismo, pero dentro de esto te deja ir trabajando, siempre que no sea un escándalo", señala Juani. Sus palabras son refrendadas por Óscar: "El hecho creyente o cristiano ya está totalmente normalizado. Es importante visibilizar, hablar, hacer pedagogía. Nuestra realidad ha abierto puertas. Sí que se puede ser cristiano LGTBI, aunque falta mucho por conseguir".

El trato con la Iglesia española

Alabanzas para Francisco, escepticismo o expectación ante León XIV y, en España, ¿qué? Las relaciones parecen ser buenas con el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo. "Podríamos decir que, dentro de todo lo que hay, Cobo es de los obispos más abiertos e inclusivo que hay en la Iglesia católica", señala Juani. 

Fue precisamente Cobo el que hace menos de un año envió una carta a la cumbre de católicos LGTBI que se celebró en Madrid y en la que hablaba de abrir "puertas nuevas" y de "nuevas actitudes pastorales". En esas mismas fechas recibió a cuatro representantes de la comunidad LGTBI.

Pero, como la Iglesia la conforman las personas, no todas actúan del mismo modo, ni tienen las mismas formas. Así lo cree Oscar, que compara a la Iglesia católica española con la italiana. "Es verdad que Italia parece un país mucho más conservador [por ejemplo, en Italia no está reconocido el matrimonio igualitario, solo las parejas de hecho], pero tiene una red de de comunidades LGTB cristianas y están muy organizados. Hace vigilias mucho más visibles que aquí, y eso a pesar de que en España, legalmente, tentamos una protección mayor".

Las comunidades como Crismhom desarrollan su actividad en las fronteras de la agenda pastoral: celebran oraciones comunitarias, ofrecen acompañamiento a personas LGTBI y a sus familiares y participan como invitados en ceremonias católicas o pertenecientes a las iglesias reformadas. Organizan retiros, convivencias, presentaciones de libros y debates públicos. Y son cada vez más. "Tenemos relevo, gracias a Dios. Y cada día más", apunta Juani. "Ahora, por ejemplo, ha venido un grupito de jóvenes y estamos muy contentos. Uno siembra y a veces recoge".

Las asignaturas pendientes

Hay avances, pero también asignaturas pendientes. Y no todas tienen que ver con la inclusión del colectivo LGTBI, sino con la apertura de la Iglesia con otros colectivos tradicionalmente discriminados, como las mujeres o las personas divorciadas. Para Crismhom, estas luchas van de la mano. "La realidad LGTBI tiene que ir acompañada y de un cambio real con las mujeres, que todavía no tienen el mismo estatus que los hombres en la Iglesia", apunta Óscar. "Sabemos que la Iglesia tiene su ritmo y siempre va un poquito a la zaga de los movimientos sociales. Esa es precisamente nuestra vocación como comunidad cristiana: estar ahí desde el amor y desde la pedagogía".

Juani señala ejemplos concretos. "A lo largo de la historia se han creado muchas cosas que no tienen nada que ver con el evangelio de Jesús de Nazaret. Y una de ellas son los párrafos del Catecismo que condenan y estigmatizan la homosexualidad. Otra es el sacerdocio de la mujer. El objetivo debería ser ir hacia una comunidad de iguales, que fue lo que hizo Jesús".

El tono es constructivo, pero las expectativas son realistas. Óscar formula algunos deseos. "Que podamos ser parte total de la Iglesia, tener los mismos derechos de matrimonio, de bendición, de formar familias… Ojalá Dios nos siga inspirando y ojalá llegue, aunque no creo que lo veamos. Es posible que el celibato opcional o el sacerdocio femenino lleguen antes que el matrimonio igualitario por la Iglesia".