León XIV, el estadounidense discreto que ha chocado con Trump por su defensa de la paz
- Prevost es un papa "muy latinoamericano" con un conocimiento global por su experiencia como prior de los Agustinos
- El pontífice seguirá confrontando con Trump, que no tiene medios para castigarle
Robert Prevost, León XIV, es el primer papa estadounidense, también el primer peruano (por nacionalidad), y el primer agustino. Considerado seguidor y heredero del papa Francisco, ha sido, sin embargo, más discreto y ha dedicado gestos a los sectores más tradicionalistas de la Iglesia, que fueron muy críticos con el anterior pontífice. Pero su discreción no ha evitado que choque con su compatriota y hombre más poderoso del mundo: Donald Trump. Ha bastado con que León XIV cite el evangelio para pedir solidaridad con los migrantes y oposición a las guerras para que el presidente de Estados Unidos lo considere un antagonista.
En abril, el papa calificó de "inaceptable" la amenaza lanzada por Trump de acabar con "toda una civilización" en Irán y el líder estadounidense no dudó en acusar al pontífice de ser "débil" y "pésimo en política exterior". León XIV defendió entonces que es su "obligación moral" oponerse a la guerra y dijo no tener miedo del líder republicano. "Si Trump no hubiera reaccionado de forma exagerada, pocos habrían prestado atención a una postura que, en realidad, no tiene nada de extraordinario. El Vaticano siempre ha defendido el derecho internacional", explica a RTVE Noticias el director del Observatorio Geopolítico de la Religión del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) François Mabille.
No hay líder que escape a la retórica incendiaria de Trump, y el desacuerdo entre ambos era esperable. "En términos de puntos de vista ideológicos, León XIV es latinoamericano" y, aunque "la confrontación no era inevitable, la reacción agresiva de Trump ante cualquier tipo de desacuerdo con su política de inmigración y sus aventuras bélicas (Venezuela, y más importante, Irán) llevó al choque", explica el investigador principal en el Instituto de Relaciones Internacionales de Praga, Petr Kratochvíl.
Comprometido con los migrantes y defensor de una "Iglesia misionera", León XIV fue elegido papa meses después del regreso de Trump al Despacho Oval y ya había criticado algunas de sus políticas. Entre otras cuestiones, Prevost manifestó su descontento con las políticas migratorias de la Administración Trump y expresó su apoyo a la carta enviada por Francisco a los obispos de EE.UU. en la que denunciaba las deportaciones masivas ordenadas por Washington. Además, se refirió directamente al número dos de Trump, JD Vance, al que acusó de estar "equivocado" y al que recordó que "Jesús no nos pide que clasifiquemos nuestro amor por los demás".
Hijo del melting pot estadounidense
Nacido en 1955 en Chicago, Prevost es hijo de padre de ascendencia francesa e italiana y de madre de ascendencia española. Como tantos estadounidenses (incluyendo el propio Trump), sus raíces están en la inmigración. Además, como señala Mabille, "lo interesante de él es que, pese a su origen norteamericano, cuenta con una experiencia verdaderamente internacional y multicultural", lo cual le aporta "una riqueza personal adicional", pero también "orienta su pontificado".
Tras estudiar Teología y Derecho Canónico, un joven Prevost ingresó en la Orden de San Agustín en 1977 y, tras ordenarse sacerdote en 1982, con 28 años, fue enviado a Perú, donde permaneció cuatro décadas. Allí se desempeñó en distintas misiones (Chulucanas, Trujillo, Iquitos, Apurímac...) y funciones, y de hecho, el territorio andino se convirtió en su segundo país. En 2015 solicitó y obtuvo la nacionalidad peruana y ese año el papa Francisco, que había conocido a Prevost en Buenos Aires, le nombró obispo de Chiclayo. Asimismo, llegó a ser segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana.
Su residencia latinoamericana le otorgó una visión desde el Sur Global y, como curiosidad, hace que a menudo se exprese en español, uno de los varios idiomas que domina. A esto hay que sumar que durante 12 años, entre 2001 y 2013, fue Prior General de la Orden de San Agustín y que, como tal, recorrió varias veces el mundo para visitar los 47 países en los que la Orden tiene presencia. Como papa, antes que a España, ya ha viajado a Turquía, Líbano, Mónaco, Argelia, Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial.
"Cada uno de sus tres predecesores —Francisco, Benedicto XVI y Juan Pablo II— estaba muy arraigado a su país y cultura de origen, y me parece que ahí sí hay una ruptura", apunta Mabille. León XIV domina varias culturas y tiene experiencia internacional y multicultural, algo "extremadamente importante" cuando estás al frente de una organización como la Iglesia Católica. "El papa actual es totalmente representativo de la globalización del catolicismo", sostiene el investigador.
En 2023 abandonó Perú, llamado por Francisco para hacerle cardenal y nombrarle prefecto del Dicasterio para los Obispos, el ministerio vaticano que elige a los obispos en todo el mundo, lo que de nuevo le facilitó un conocimiento global de la Iglesia. Cuando el cónclave se reunió para elegir al sucesor de Francisco, la gran mayoría de purpurados le conocían muy bien.
Un estadounidense muy latinoamericano
El 8 de mayo de 2025, Prevost se convirtió en León XIV. Entonces se dudaba si sería un continuista respecto a Francisco, el primer papa latinoamericano de la historia. Aunque más prudente en sus expresiones, se había manifestado en la línea de su antecesor con la defensa de la idea de un clero cercano al pueblo y la atención a los colectivos situados en las periferias del sistema, como los migrantes; aunque Francisco fue más lejos, por ejemplo, en temas como los abusos sexuales, el papel de las mujeres en la Iglesia o la defensa del medio ambiente.
"Ciertamente, hay más continuidad que ruptura", opina Petr Kratochvíl, que aprecia sobre todo el énfasis en el trabajo por los pobres y en la condena de las guerras. "Al mismo tiempo, el cambio de estilo (que es muy marcado) implica también un cambio de mensaje. "León XIV busca el equilibrio y da algo a todos los segmentos importantes de la Iglesia. A menudo parece haber una estrategia consistente para hacer un gesto amistoso hacia un grupo que va en dirección opuesta", continúa el experto del Instituto Internacional de Praga, que pone como ejemplo el permiso otorgado al cardenal Raymond Leo Burke —estadounidense como Prevost, pero un tradicionalista—, para celebrar la misa en la catedral de San Pedro el 25 de octubre de 2025.
León XIV ha mostrado continuidad en lo que al "compromiso con las cuestiones sociales" se refiere, explica Mabille y, en general, "ha asumido el legado" de su antecesor. Sin embargo, "Prevost es un canonista que, aunque está a favor de la sinodalidad, tiene un enfoque más estructurado" que el de su predecesor y es "mucho más preciso". Francisco tenía "el don de la comunicación con frases pulidas que causaban impacto", mientras que León XIV tiene un "estilo más mesurado, más moderado".
Kratochvíl cree que, desde un punto de vista ideológico, León XIV es "latinoamericano": "crítico de las desigualdades globales, mordaz en lo referente a las políticas antiinmigración, pero al mismo tiempo levemente conservador en términos de estructuras eclesiásticas y asuntos sociales". En términos de gobernanza, apunta Mabille, la diferencia es importante. "El papa Francisco quería eludir u oponerse a la curia romana, mientras que el papa León sí trabaja y colabora con la curia", subraya el experto, que cree que el actual papa "progresivamente va a abordar temas que sean más espirituales que sociales".
Y llegó el choque con Trump
Sus orígenes, su formación agustiniana, su larga experiencia en América Latina y su estrecha relación con Francisco: todo puede haber influido para que León XIV sea un personaje incómodo para el actual ocupante de la Casa Blanca. El inicio de su papado ha coincidido con la segunda presidencia de Donald Trump, en la que el republicano ha llevado a cabo políticas más agresivas: dentro de EE.UU., contra los inmigrantes, con las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE); fuera, optando por la fuerza con la intervención en Venezuela y la guerra en Irán.
La tensión entre El Vaticano y Washington escaló a mediados de abril, cuando el mandatario estadounidense llamó a León XIV a "ponerse las pilas" como papa y a "dejar de complacer a la izquierda radical". León XIV insistió en que su defensa de la paz sólo seguía el Evangelio y, durante su reciente gira por África, volvió a defender la dignidad de los migrantes. "Lo que dijo no tenía nada de extraordinario; lo extraordinario fue la reacción de Trump; y fue él quien le dio al pontífice una visibilidad internacional de la que carecía hasta ahora", argumenta Mabille.
"Creo que León XIV insistirá en su crítica a las guerras de Trump, no solo porque está convencido de su posición, sino porque es uno de los pocos asuntos importantes que no dividen a la Iglesia. Muy pocos jerarcas católicos apoyan abiertamente a Trump a este respecto", expone Kratochvíl. Además, al ser Prevost estadounidense, "su crítica 'latinoamericana' del presidente de EE.UU. no puede ser vista como 'anti-estadounidense', sino simplemente anti-Trump y esto es absolutamente crucial. Las estrategias que los trumpistas han usado sin éxito contra Francisco no funcionan aquí. De hecho, han sido contraproducentes", añade Kratochvíl.
Lo sorprendente, coinciden los expertos, es que "solo el papa" denuncie la retórica y las acciones de Trump. "Cuando se habla de destruir una civilización, es un crimen contra la humanidad", recuerda Mabille, que cree que "esto dice mucho de la debilidad de los políticos" frente al mandatario estadounidense. "El papa es el único gran líder global que se opone abiertamente a Trump, ni siquiera el presidente chino es tan explícito. El resto intenta no provocarle, porque su ira puede traducirse rápidamente en mayores aranceles u otro tipo de castigo", dice Kratochvíl. "Para el papa, no existe tal preocupación y Trump no tiene ninguna herramienta para confrontar con él".