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“El papa viene a recordarnos que los presos son nuestros hermanos más pequeños”, afirma José María Carod

  • El responsable de Pastoral Penitenciaria analiza la breve visita de León XIV a la cárcel de Brians 1 en Barcelona
  • La Iglesia Católica, presente en las 81 cárceles españolas, pide que la pena sirva "para rehabilitar, no como venganza"
José María Carod y Jesús Bel, ambos con gafas, revisan documentos en un despacho. Una lámpara azul ilumina a Carod, quien manipula papeles en una carpeta azul.
José María Carod —izda— , director de Pastoral Penitenciaria, y Jesús Bel, capellán de Brians 1. PASTORAL PENITENCIARIA

El papa León XIV marcará un hito en su próximo viaje a España con una visita de veinte minutos a la cárcel de Brians 1, en Barcelona, el próximo 10 de junio.

José María Carod, director del departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) desde el 28 de octubre de 2025, es el responsable de coordinar la atención católica en los 81 centros penitenciarios del país. Bajo su coordinación trabajan 150 capellanes y más de 2.000 voluntarios que acompañan a una población reclusa que —a 30 de marzo— ascendía a 62.902 personas privadas de libertad.

José María, natural de Alcorisa, en el bajo Teruel, es religioso mercedario desde 1975 y sacerdote desde 1981. Su dilatada trayectoria incluye 18 años al frente del programa Libertad a los Cautivos en Radio María. Su labor como capellán la desarrolla, desde 1997, en la única cárcel de jóvenes que hay en España. Carod analiza con conocimiento de causa la "gozosa" visita del papa León XIV a un cárcel en su próxima visita a nuestro país.

José María Carod, director de Pastoral Penitenciaria en la Conferencia Episcopal Española.

José María Carod es capellán de la única cárceles de jóvenes que hay en España desde 1997. PASTORAL PENITENCIARIA

"El centro penitenciario Brians 1, que acogerá al pontífice, alberga entre 900 y 1.100 internos en régimen preventivo —a la espera de juicio— además de un departamento de mujeres con unas 200 reclusas", explica a RTVE Noticias.

Carod no habla desde la distancia de un despacho aunque —de lunes a miércoles— trabaje en Madrid, en el que tiene en la sede de la CEE. Vive en el Hogar Mercedario de Barcelona, una casa de acogida donde comparte mesa, televisión y día a día con nueve presos en tercer grado o de permiso. En su comunidad son cuatro religiosos mercedarios, uno de ellos es Jesús Bel, capellán de Brians 1 y superior de la comunidad religiosa. El padre Jesús será el encargado de recibir al papa el día 10 y de cerrar el breve acto donde participarán 80 internos e internas con unas palabras de agradecimiento.

PREGUNTA: José María, ¿qué significa para los internos y para los que trabajáis intramuros que este papa haya reservado un espacio en su agenda para visitar una cárcel?

RESPUESTA: Significa fiesta, gozo, alegría y entusiasmo. El papa Francisco ya había abierto esta puerta visitando muchas prisiones a lo largo de su pontificado. El lema de esta visita de León XIV a España, “Alzad la mirada”, es muy acertado porque nos invita a todos, especialmente a los creyentes, a ver más allá de nuestro propio ombligo y a reconocer a un grupo de personas que pertenecen a la Iglesia y que, sin embargo, están olvidadas. Viene a recordarnos el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo: “Estuve en la cárcel y vinisteis a verme”. Es un toque de atención delicado y fuerte al mismo tiempo porque Jesús llama hermanos a los presos, a los más pequeños. El papa viene a visibilizarlos.

Retiro espiritual

Retiro espiritual "Rompe tus muros" celebrado recientemente en la cárcel de jóvenes de Barcelona. PASTORAL PENITENCIARIA

P: La visita será breve, apenas veinte minutos en Brians 1, y el protagonismo lo tendrán las mujeres. De hecho serán dos reclusas las que hablen en nombre de todos los internos ¿Por qué se ha elegido este formato y este centro penitenciario?

R: Todo tiene una explicación muy hermosa. Cuando el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, visitó al papa, le entregó unas estolas fabricadas por mujeres presas de la cárcel de Wad-Ras, en Barcelona. Al parecer, el papa expresó su deseo de conocerlas.

P: Pero va a Brians 1 y no a la cárcel de Wad-Ras.

R: Es lo que yo llamo la “cuadratura del círculo”. Aunque el deseo del papa era conocer a las presas que habían confeccionado las estolas en Wad-Ras, resulta que esa prisión está situada en el litoral, lo que obligaría a la comitiva a adentrarse en el centro de Barcelona con toda la complejidad que ello conlleva. Brians 1 es mucho más práctico para permitir la visita. Se encuentra estratégicamente a mitad de camino entre Barcelona y Montserrat. Apenas hay que hacer un desvío de dos kilómetros de la ruta principal para cumplir ese doble deseo de León XIV de visitar tanto a hombres como a mujeres en un mismo trayecto.

Un grupo de voluntarios de la pastoral católica en las cárceles de Barcelona junto a José María Carod. PASTORAL PENITENCIARIA

P: Si en Brians 1 conviven cerca de 1.200 internos entre hombres y mujeres, ¿cómo se explica que sólo 80 de ellos puedan estar presentes en el encuentro con el papa?

R: La cifra no es arbitraria ni responde a una selección de "privilegiados", sino a la propia realidad de la vida espiritual en el centro. Entre los 900 o 1.100 preventivos y las cerca de 200 mujeres, esos 80 internos son los que habitualmente acuden a misa los domingos. En una prisión, por seguridad y organización, todo funciona por listados de control; por tanto, es fácil saber quiénes participan de forma constante en la pastoral. Son ellos, los que ya mantienen ese vínculo con la Iglesia intramuros, quienes recibirán a León XIV en el salón de actos.

P: Usted ha mencionado que la población penitenciaria ha subido hasta casi los 63.000 presos. ¿Estamos ocultando esta realidad al alejarlos físicamente de las ciudades?

R: Es muy triste. Nadie quiere una prisión en su barrio y se construyen lejos de los núcleos urbanos, lo que obliga a cumplir la pena no solo al preso, sino también a su familia y amigos. La cárcel ya supone una ruptura total con las relaciones sociales y el trabajo; si además las alejamos físicamente, agravamos el problema. Además, hay que ser críticos con ciertas leyes. Como dice el papa Francisco, una pena que no está abierta a la educación, a la rehabilitación y a la reinserción, no es una pena, es una tortura. A veces la sociedad no reclama justicia, sino venganza, pidiendo penas de muerte o cadenas perpetuas ante delitos graves.

P: Se suele pensar que quien entra en la cárcel acaba volviendo tarde o temprano. ¿Qué dicen los datos sobre la reinserción?

R: Los datos matan los prejuicios. Según cifras oficiales, entre el 80% y el 81% de las personas que pasan por prisión no vuelven. Sin embargo, la rehabilitación no termina al salir. Si alguien sale y no tiene familia, referencia o trabajo —y ahora que han quitado ayudas de excarcelación—, se ve obligado a vivir bajo un puente. No ha vuelto a prisión, pero ¿está rehabilitado? El artículo 25 de la Constitución habla de rehabilitación y reinserción; esa es todavía una asignatura muy pendiente en nuestra sociedad española.

P: Usted es capellán de la única cárcel de jóvenes (18 a 24 años) que existe en España. ¿Por qué es importante este modelo de especialización?

R: Para mí es el mejor invento. Significa que todos —educadores, funcionarios, maestros— tienen la mentalidad de trabajar con jóvenes. Yo llevo allí desde el 97 y hace poco hicimos un retiro de tres días. Si volviera a nacer mil veces, mil veces querría ser capellán de esa cárcel. Escuchar a un joven decir que se siente libre dentro de la prisión porque ha conocido a Jesús o que ha experimentado el perdón, es un regalo que no se puede explicar. Allí hay que tener el corazón muy joven para afrontar situaciones imprevisibles.

Internos y voluntarios tras una actividad en prisión; la Iglesia Católica es la única entidad presente en los 81 centros penitenciarios de régimen cerrado que hay en España. PASTORAL PENITENCIARIA

P: Su labor no se limita solo a los internos. También atienden a los funcionarios y a sus familias. ¿Cómo es esa relación en un ambiente tan complejo?

R.: Nosotros somos capellanes de toda persona que está dentro. Esa es nuestra parroquia: presos, funcionarios, educadores, psicólogos y personal de mantenimiento. Es una gozada bautizar a los hijos de un funcionario o casar a una pareja que trabaja allí. Pero también es un ministerio de acompañamiento en el dolor, como estar presente en el entierro de sus padres. Ellos saben que soy “su cura” y vivir situaciones familiares, tanto difíciles como gozosas, es un regalo del Señor para mi vocación sacerdotal.

P: ¿Cuál sería el mensaje más urgente que la Pastoral Penitenciaria quiere lanzar hoy?

R.: Que los internos no pierdan la esperanza y que sepan que pueden contar con nosotros para todo. Nuestra misión es estar presentes, que nunca estemos ausentes. Estamos en plena campaña para regalar 3.000 Biblias a las cárceles porque los presos, además de ciudadanos, pertenecen a nuestras parroquias y comunidades. Son los hermanos pequeños de Jesús y por ellos vamos a estar a todas y por todas.

León XIV, como Francisco

Tal como explica José María Carod, el papa Francisco fue quien "abrió esta puerta" al visitar numerosas prisiones a lo largo de todo su pontificado. Esta estela de cercanía con las personas privadas de libertad ha sido seguida por el papa León XIV, quien en su reciente viaje a África visitó la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial.

Para el director de la Pastoral Penitenciaria, estos gestos son una invitación directa a toda la sociedad y a la comunidad cristiana para "alzar la mirada" y reconocer que los presos —a quienes Jesús llama sus "hermanos más pequeños"— forman parte de la Iglesia y no deben ser olvidados.