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El papa denuncia la desigualdad y las condiciones carcelarias en el último día de su gira por África

  • En Guinea Ecuatorial ha visitado por primera vez una cárcel desde el inicio de su pontificado
  • El régimen liderado por Teodoro Obiang es uno de los más longevos del mundo
El Papa León XIV durante su reciente visita a Guinea Ecuatorial
El papa visitando la “Escuela Tecnológica Papa Francisco” en Mongomo, Guinea Ecuatorial EFE
RTVE.es/Agencias

El papa León XIV ha centrado el último día completo de su gira africana en un doble mensaje: la denuncia de la desigualdad y la defensa de la dignidad de los presos. En Bata, una de las paradas clave de su visita a Guinea Ecuatorial, el pontífice ha visitado por primera vez una cárcel desde el inicio de su pontificado, en un país señalado reiteradamente por organizaciones de derechos humanos por abusos en sus centros penitenciarios.

El viaje, última etapa de una gira por cuatro países africanos, ha estado marcado por un tono más firme del pontífice, que también ha criticado la desigualdad económica y ha pedido reducir la brecha entre ricos y pobres. En este contexto, León XIV - nombre adoptado por Robert Prevost - ha puesto el foco en una realidad especialmente sensible: la situación de los presos en uno de los regímenes más longevos del mundo, encabezado desde 1979 por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.

Presos de un centro penitenciario reciben al papa EFE

Primera visita a un penal

La visita a la prisión de Bata, donde según Amnistía International hay detenidos que pasan años sin acceso a abogados, se produce además en un contexto marcado por acuerdos entre Estados Unidos y Guinea Ecuatorial para acoger deportados, incluso de terceros países, algunos de los cuales acaban en estos centros.

A su llegada al penal - con capacidad para un millar de reclusos— - el papa se ha encontrado con unas instalaciones acondicionadas para la ocasión, con paredes recién pintadas de rosa y árboles plantados con motivo de la visita. Cerca de 600 presos, hombres y mujeres vestidos con uniformes verdes y naranjas, le esperaban formados en el patio. Lo han recibido cantando y agitando banderas del Vaticano, mientras comenzaba a llover, lo que el pontífice ha interpretrado como "señal de la bendición de Dios".

En ese escenario, León XIV ha lanzado un mensaje directo: "Ninguno está excluido del amor de Dios". En español, ha subrayado que cada persona, "con su historia, sus errores y sus sufrimientos", sigue teniendo valor. Ha defendido que la justicia debe proteger a la sociedad, pero también apostar por la dignidad y las capacidades de cada individuo. "Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino ayudar a reconstruir la vida", ha afirmado, insistiendo en que "no hay justicia sin reconciliación".

"Es posible volver a levantarse"

El eje central de su intervención ha sido la esperanza. "La vida no se define solo por los errores cometidos", ha dicho, recordando que "siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva". También ha querido dirigirse a los internos desde un plano personal: "No están solos. Sus familias los esperan, muchos rezan por ustedes, y Dios nunca los abandonará".

El papa ha extendido su mensaje a los trabajadores del centro, a quienes ha pedido actuar con "respeto y humanidad", garantizando el orden pero también acompañando a los presos en un proceso de reinserción. "Quien se levanta después de haber caído es más fuerte que antes", ha concluido.

Antes de su intervención, varios reclusos han tomado la palabra para pedir oportunidades de reintegración social. "Estamos trabajando para rehabilitarnos y queremos contribuir al bienestar de nuestra comunidad", ha afirmado uno de ellos. Otro ha solicitado su bendición para "seguir adelante" y convertirse en "instrumentos de paz".

Desde el Gobierno, el ministro de Justicia, Reginaldo Biyogo Mba, ha defendido que se están realizando inversiones para mejorar los centros penitenciarios, en contraste con las denuncias de organizaciones internacionales.

La visita a la prisión se suma a los mensajes lanzados por el papa durante su estancia en Guinea Ecuatorial, donde también ha criticado las condiciones de los reclusos - "a menudo obligados a vivir en situaciones higiénicas preocupantes"- y ha pedido combatir la desigualdad. Todo ello en el cierre de una gira especialmente exigente, en la que ha recorrido miles de kilómetros y ha reforzado un perfil más directo y político en sus intervenciones.