El Museo Reina Sofía cumple 40 años, un lugar de "imaginación radical" y "sorpresa" ante los artistas del futuro
- La cuarta planta del edificio Sabatini acoge obras desde 1975 hasta el presente
- Entre las exposiciones temporales, el Guernica africano diáloga con el cuadro de Picasso
El Centro de Arte Reina Sofía nació en 1986. El 28 de mayo abrió sus puertas al público, bajo la égida de Carmen Jiménez, tras haber sido inaugurado dos días antes por la reina emérita, de esa fecha se cumplen ya 40 años. La institución tardó poco en convertirse en un museo nacional con un real decreto de 1988 y sigue conservando en su denominación oficial el nombre de su bautismo Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS).
Referente internacional en panorama del arte contemporáneo, atesora más de 26.000 obras y surgió para animar la cultura y la creación artística, respondiendo a la vitalidad de la sociedad española en la que irrumpían jóvenes artistas y nuevos investigadores. El Telediario ha ofrecido este viernes un bloque especial sobre la trayectoria del museo.
Tomás Llorens, su primer director, reflexionaba hace veinte años sobre que crear un museo tarda decenios o siglos y que "el proyecto ha llegado hasta la actualidad como una necesidad, con más futuro que pasado".
"Imaginación radical"
En la misma línea, su actual director, Manuel Segade, asegura a TVE que si los museos de arte contemporáneo fueran un género literario serían "ciencia ficción o ficción especulativa porque no sabemos que piensan los artistas del futuro con su imaginación radical". Aboga por ser lugar de encuentro de comunidades críticas y espera "una sorpresa" del Reina Sofía del futuro: "Que sea algo que ni siquiera yo imagino sería lo ideal".
El responsable del MNCARS confiesa que tiene especial cariño a una obra de Pepe Espaliú, una especie de jaulas colgas del techo y abiertas en la base: "Era seropositivo cuando tener VIH era una sentencia de muerte. Presentaba estas jaulas como autorretrato suyo y de las otras personas que también estaban desahuciadas de la sociedad en aquel momento".
El edificio Sabatini se remodeló y la colección se presentó el 10 de septiembre de 1992. Desde el inicio, el programa expositivo acogió a artistas de allende nuestras fronteras como Robert Capa, Alberto Giacometti, Louise Bourgeois o Dorothea Tanning, por citar algunos. En la dirección del museo se han sucedido, además de Llorens, María de Corral, José Guirao, Juan Manuel Bonet, Ana Martínez de Aguilar, Manuel Borja-Villel y Manuel Segade.
A lo largo de estos 40 años, la institución ha ido enriqueciendo sus fondos. La estrella de la colección, el Guernica de Picasso, llegó al museo el 26 de julio de 1992 desde el Casón del Buen Retiro. El cuadro ha sido objeto de una polémica reciente por la petición del gobierno vasco de trasladarlo al Guggenheim para una exposición, ya que un informe técnico detalla los daños estructurales que sufre y que se agravarían al enrollarlo y con las vibraciones de un viaje.
Segade apunta que las fotos de los técnicos de conservación y restauración muestran que tiene "grietas y craqueladuras". El Guernica mide casi ocho metros "cualquier vibración en un cuadro de ese tamaño haría que se ampliasen y el lienzo se destrozase".
En un diálogo reciente abierto al público, los directores del Museo del Prado (que albergó el lienzo de 1981 a 1992) y del Reina Sofía han críticado la politización sobre el posible traslado de la obra maestra que Picasso pintó para el gobierno republicano de España en 1937.
El discurso del Guernica es universal e inagotabe y el museo se plantea el reto de confrontarlo con otras realidades artísticas. Así se puede contemplar su influencia en la obra del sudafricano Dumile Feni que se expone frente a la pintura del malagueño hasta el 22 de septiembre.
Cuidado con las obras
El edificio Sabatini albergó el Hospital Provincial de Madrid durante tres siglos. Un lugar dedicado a paliar el dolor donde los restauradores ahora curan otras heridas. Las del Guernica son las más conocidas: grietas, craquelados y microfisuras, pero un equipo vela por la buena salud de todas las obras desde pinturas a esculturas, obras textiles, performativas o más de 1.000 obras audiovisuales.
En estos 40 años se han enfrentado a casos complejos como la escultura de Alexander Calder Carmen, una veterana que habita en el patio interior desde 1992 y que ha sufrido el azote de una vida a la intemperie. Los cambios de temperatura bruscos y la contaminación habían afectado la pintura por lo que hubo que eliminar la capa deteriorada antes de aplicar de nuevo el color.
Un escáner diagnostica daños en las pinturas a través de luces infrarrojas, de miles de fotografías que permiten mapear toda la superficie pictórica, pero el arte contemporáneo también late en estas instalaciones con tecnología analógica: televisores de los años 90 o cintas vhs. Estas piezas son difíciles de restaurar y conservar porque al mantenimiento de la obra se suma el del aparato reproductor de una época determinada.
Otro factor es usar máquinas fiables como cañones de luz porque, en ocasiones, hay proyecciones de 16 milímetros en las salas de exposiciones que tienen que estar funcionando diez horas todos los días como el cine digital de Oliver Laxe, el vídeo arte, soportes magnéticos o instalaciones multimedia.
Colección permanente
El MNCARS celebra su aniversario con la reordenación de su colección permanente que abarca desde 1975 hasta el presente y se muestra en el edificio Sabatini. La cuarta planta exhibe 403 obras de 224 artistas y casi dos tercios son inéditas (258 no se habían exhibido nunca): una tirada nueva de la Suite Vollard, grabados de Picasso deteriorados con ácido, pintura y navajazos tras un ataque de los guerrilleros de Cristo Rey, la Escena urbana de Rafael Canogar (escultura-pintura en la que se inspira Banksy) conviven con una viñeta de Chummy Chumez o un cuadro de Juan Genovés.
La colección propone tres itinerarios temáticos: Una historia de los afectos en el arte contemporáneo; Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales y Un marco nuevo. La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos. Como curiosidad, se ha instalado un pequeño cine de 16 butacas para quién quiera ver Arrebato de Iván Zulueta, película experimental de la Movida de 105 minutos de metraje.
Otros hitos del MNCARS fueron la Operación Picasso, que permitió adquirir un gran número de sus obras; la ampliación de 2006 con el edificio Jean Nouvel, la introducción de las artes escéncias como la fiesta de Radio 3 por el Día de los Museos, la puesta en marcha del 2009 del centro de estudios y de varios masters; la constitución en 2012 de la Fundación Museo Reina Sofía; la aprobación de su estatuto, que mejora su autofinanciación, o la creación de la Fundación Asociación de Amigos del Museo.
La institución ha dedicado extensas retrospectivas a los grandes nombres del arte español como Maruja Mallo o Antoni Tàpies, cuyo centenario se conmemoró en 2024.
El Reina Sofía es un organismo vivo que sigue creciendo. En 2025, ha incorporado 404 obras de 130 artistas por un importe de 10,6 millones de euros. Españoles como Maruja Mallo, Soledad Sevilla, Juan Genovés, Isidoro Valcárcel Medina, Delhy Tejero, Isaac Díaz Pardo, Esther Boix, Salvador Dalí, Joan Fontcuberta, Victoria Civera, Darío Villalba, Manuela Ballester, Pablo Gargallo o Ángela de la Cruz y extranjeros como Judy Chicago, Giuseppe Campuzano, Marta Minujín o la joven palestina Lara Salous.
Uno más del barrio
El Reina Sofía está ubicado en el límite de Lavapiés, un barrio que concentra muchos inmigrantes que casi nunca han pisado un museo. Desde hace años el MNCARS estrecha lazos con las comunidades locales con acciones como ceder las lonas publicitarias que servirán para el cine de verano en la plaza. Un portavoz vecinal empatiza con "esa idea de darle voz a la gente y darle la oportunidad de reclamar los espacios" y reconoce que "cada vez que reclamamos algo al Reina, nos escucha".
La responsable de estrechar lazos con el barrio es Sara Buraya que aboga por ser un foro público: "Siempre decimos que un museo que hoy en día no está hablando de vivienda, de migración, de crisis global, no está haciendo su trabajo. Eso nos lo muestran los y las artistas cuyas obras están investigando y cuestionando qué es lo que está pasando en el mundo".
En 2018, el MNCARS creó la red Museo Situado que, entre sus acciones, organiza un picnic anual en el que las familias toman el museo. Desde la asociación Lavapiés al límite, Lucía López reconoce que "nos gusta decir que agujereamos el Reina por la puerta de atrás y nos colamos, con la Escuela de derechos, con la infancia, con los talleres. Las familias empiezan a entender que este es un lugar de acceso al que pueden asistir sin ser juzgadas".
Los visitantes que quieran acercarse a celebrar los 40 años del museo se encontrarán con las exposiciones temporales de Aurèlia Muñoz, Alberto Greco, Felix Gonzalez-Torres, Blanca Sánchez, Dumile Feni, o Andrea Canepa en el Palacio de Cristal del Retiro.