El Reina Sofía reordena su colección desde 1975 hasta el presente con 258 obras inéditas de arte contemporáneo
- La cuarta planta del edificio Sabatini cuenta el arte desde la Transición hasta la actualidad
- El MNCARS ofrece tres itinerarios que abarcan los afectos, la escultura y el mercado del arte
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha presentado la reordenación de su colección permanente que ahora se muestra en la cuarta planta del edificio Sabatini. Un "acontecimiento cultural de primera magnitud", según el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, presente en la inauguración.
Para los que piensen que ya conocen el arte contemporáneo desde 1975 hasta la actualidad, la colección despliega 403 obras de 224 artistas y casi dos tercios son inéditas (258 no se habían exhibido nunca). Por ejemplo, además de una tirada nueva de la Suite Vollard, se pueden ver los grabados de Picasso deteriorados con ácido, pintura y navajazos tras un atentado en 1971 de los guerrilleros de Cristo Rey que tildaban al malagueño de "marxista, antipatriota, proxeneta y pornógrafo".
Obras emblemáticas como la Escena urbana de Rafael Canogar, una escultura-pintura que ha llegado a influenciar al grafitero británico Banksy, conviven con una viñeta de Chummy Chumez o un cuadro de Juan Genovés, ambos muestran a un hombre con los ojos vendados, al principio de la introducción que aborda las estructuras afectivas de la Transición, la contracultura material y las tentativas y límites de un régimen institucional para el arte en democracia.
'Escena urbana' de Rafael Canogar. FOTO: Roberto Ruiz
El director del MNCARS, Manuel Segade, ha explicado que la nueva disposición de las piezas "no es un relato único cerrado. Hemos querido abrirlo, se trata de una colección permanentemente revisable y permeable a los relatos futuros". Se han dispuesto 26 obras colectivas y del resto están firmadas por hombres 129 (el 65%) mientras que 69 son de mujeres (el 35%).
Las nuevas adquisiciones de los últimos dos años (2024-2026) suman 70 obras y más de la mitad, 36 son mujeres artistas. Con más de 3.000 metros cuadrados de exposición, la cuarta planta propone tres itinerarios temáticos: Una historia de los afectos en el arte contemporáneo; Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales y Un marco nuevo. La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos.
La extensión del recorrido puede apabullar al visitante que cuenta con sillas portátiles para usarlas cuando sea necesario. Además se ha instalado un pequeño cine de 16 butacas para quién quiera ver Arrebato de Iván Zulueta, película experimental de la Movida de 105 minutos de metraje.
Arte al límite
En una reflexión sobre los límites del arte, se expone la Barcelona Toro Performance, una serie de fotografías en color que documentan la acción artística en el Espai 10 de la Fundación Miró. Durante tres días, del 13 al 15 de junio de 1979, Jordi Benito convivió con un buey hasta que lo descuartizó y se bañó en su sangre, mientras una pareja copulaba bajo una sábana con música de Wagner. La audiencia contemplaba la escena tras un cristal acentuando la sensación de voyerismo.
En la sección Lo personal es político. Feminismos y nuevas presencias de género se destaca el papel de la mujer y su cuerpo convertido en campo de batalla a través del body art o la performance denunciando el borrado de las mujeres en el canon cultural occidental. Tiene un lugar destacado, Esther Ferrer, pionera española con Íntimo y personal (1977/1992) con una acción que consiste en medir y contar su cuerpo con la intención de cuestionar los estereotipos sobre los cuerpos femeninos.
'Íntimo y personal' de Esther Ferrer, 1977/1992.
La sexualidad no normativa y también el impacto de la heroína se aborda bajo el poético título Arrebatos. Estéticas a los pies del caballo en los que además del film ya mencionado, se muestra la fotografía de Alberto García-Alix En ausencia de Willy (1988), un homenaje a su hermano muerto por sobredosis, con su camisa sobre la tierra acompañada de un dibujo a lápiz de su figura.
Segade señala que la muerte y el duelo son temas del arte contemporáneo, además de las pandemias el VIH, el covid y las futuras epidemias. Resalta un depósito temporal de Miquel Barceló, un conjunto de retratos de Hervé Guibert, amigo seropositivo del artista mallorquín, plasmado con un sombrero rojo y cuya capa pictórica aparece corroida tras aplicar ácido en la superficie.
Escultura
El segundo itinerario se detiene en el estructuralismo escultórico de los años setenta y el director del Reina Sofía apunta que "Chillida y Oteiza eran referentes internacionales" y su obra influía a artistas de otras geografías. Transcurre el recorrido por las auras frías, instalaciones que buscan una nueva forma de expresión y los nuevos materialismos. Aquí, el visitante atraviesa la obra de Elena Alonso, un arco de medio punto integrado en la arquitectura del museo, cuyo título es Antojo (2028).
En el último itinerario, "el museo se mira el ombligo", según su director, y se repasa la construcción de la escena institucional para el arte español en los últimos 50 años. Videoarte, fotografía en color, pintura, una crítica de la representación, lo afro o las prácticas de género configuran estas salas.
Colección. Arte contemporáneo: 1975-Presente puede verse en la cuarta parte del edificio Sabatini del Museo Reina Sofía.